Inicia la séptima etapa de la Gira Universal

Bruselas, Bélgica (Berea Internacional) — La séptima etapa de la Gira Universal del Excelentísimo Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, empezó hoy en esta emblemática ciudad europea con una gran fiesta espiritual en la tierra y, seguramente, en los cielos, porque en la Nueva Era, en la de la expansión universal de La Luz del Mundo, Dios le regaló a su Gran Apóstol, Naasón Joaquín, ver y alegrarse con la Iglesia Universal en el inicio del cumplimiento de la promesa que el 8 de diciembre le había hecho: “Naasón, ¡tú estarás al frente de este grande Pueblo; y si hoy lo ves grande, yo lo voy a multiplicar aún mucho más!”.

Desde hoy, el mundo entero sabrá que en La Era del Apóstol Naasón ha quedado fundada la Iglesia de Dios en Bélgica. Desde hoy, los hermanos de Bruselas saludaron al Apóstol que los engendró espiritualmente y que los vino a abrazar como un padre abraza y protege a su primogénita recién nacida, tal y como lo expresó en su presentación.

BI-Bruselas4-7

El Excelentísimo Apóstol de Jesucristo pidió cantar la alabanza 134 de los himnarios y explicó el porqué: “Aunque yo sé que mi Dios es fiel y veraz, su hermano Naasón desconocía la forma que Dios tenía para multiplicar y cumplir sus promesas. Todavía tengo presente que hace un año envié un grupo de hermanos a reconocer estas tierras y ¡cuánto me gocé cuando me informaron que una pequeña iglesia en estos lugares estaba por nacer!”

“Entonces entendí: el tiempo de la expansión universal había llegado. Me dijeron que la iglesia del señor pronto daría a luz; luego miré los primeros bautismos en este lugar, y confirmé que ¡Dios es bueno y para siempre es su misericordia!”

“Que no es hombre para que mienta, sino que es fiel y verdadero. Por eso deseaba llegar hasta este país, y, simbólicamente ¡tomaros en mi regazo!, ¡abrazaros! ¡Y sentir vuestro calor!, ¡mi amada primogénita!”

“Por todas las bendiciones que Dios nos ha dado, por la dicha de poder contemplar vuestros rostros y estar unidos, como un solo cuerpo, para elevar a Dios nuestra gratitud, yo quisiera que empezáramos a entonar una alabanza: la 134 de nuestros himnarios, “Del Oriente y Occidente vendrán, pueblos que no conocen a Jehová, vendrán y adorarán a Jehová, cantándole alabanzas a él”

“Hemos de entonar esta alabanza con una grande satisfacción, con un orgullo hermanos, hermoso, porque aunque yo veo un pequeño grupo en este lugar, hablando físicamente, no estamos solos; la Iglesia Universal, hermanos, vía internet, está unida a nosotros”

“Aquí dirá la gente, hermanos, que nos vea y que pase por la calle: Es un pequeño grupo de personas religiosas, es una iglesia muy pequeñita, que hoy rentaron este saloncito, para reunirse”

“¡Pero no es así! Hay miles y miles de hermanos que desde Sudamérica hasta Norteamérica y que, desde los diferentes continentes, hoy se unen a nosotros y esta alabanza se une a ellos. Yo quiero que la cantemos con mucha satisfacción, porque representa el cumplimiento de las promesas de nuestro Dios”

“Quiero que lo hagamos entonces sabiendo que, aunque somos pocos en este lugar, son miles los que se unirán a nosotros y diremos al Señor: Señor, hoy hemos visto cumplidas las promesas que tú le diste a tu siervo Naasón aquel 8 de diciembre”.

Tras su saludo a la Iglesia de Bruselas, el Excelentísimo Apóstol de Jesucristo habló de la importancia de los dones en la Iglesia y detalló cómo debemos usarlos todos.