“A libertad hemos sido llamados, no ha seguir viviendo en esclavitud”: Apóstol Naasón Joaquín

(Coordinación de Crónica Apostólica) — La mañana del 13 de septiembre de 2018, dos días después de su regreso de la República de El Salvador, donde el Apóstol fue a enviar nuevos batallones de jóvenes a los campos de batalla; ya en la Hermosa Provincia de Guadalajara, salió a elevar su oración matutina al templo Sede de la iglesia en dicha colonia declarada por él como su cuartel general.

A las 4:27 de la mañana salió de la Casa apostólica con dirección al colosal santuario, en su trayecto al subir la escalinata del templo, se detuvo un instante para escuchar el himno que entonaba el orfeón de niños de Hermosa Provincia. Tras escucharlos y continuar su recorrido a su Oratorio, se despidió de ellos dándoles su bendición.

Al entrar en el recinto santo, el siempre fiel coro de Hermosa Provincia entonaba el himno “Hermosa Bendición”, al tiempo que, Apóstol, ministros e iglesia se entregaban a una hermosa oración al único Dios vivo. Mientras este sahumerio espiritual se elevaba al Creador, el coro continuó con himnos como: Dulce oración, En tu amor y otros más.

Cuando el Apóstol de Dios terminó de orar, salió de su oratorio y agradeció a los hermanos que estaban en el interior del templo, el hecho de acompañarlo a orar en esta mañana. Al salir del lugar comenzó a saludar a todos los hermanos que a su paso le proferían todo género de bendiciones, hasta llegar a la puerta de la casa, desde donde comenzó su enseñanza habitual a una multitud de ministros que ese día se dieron cita para acompañarle a orar y escuchar su mensaje:

“Es muy bonito ver la motivación, la alegría, la libertad de la cual goza la Iglesia”. Habló acerca de todo aquello que en la Iglesia del Señor Jesucristo se hace dentro de un orden, porque se hace con conciencia y entendimiento, porque la Iglesia no es fanática, porque es la Iglesia de Cristo, aseguró esa mañana. Enseguida observó la admiración de la gente al ver la celebración que los hermanos hacen en las fiestas patrias, pero esa celebración obedece a que ésta es libre y sabe acomodar cada cosa en su lugar, sin caer en ofensa a Dios.

“En la Casa de Dios, ahí se desborda nuestra fe, en adorar a nuestro Señor, en seguir edificando nuestra fe, nuestro espíritu en la palabra de Dios, pero salimos del templo y el hombre y la mujer vive su vida, va al trabajo, escuela, playa, a jugar futbol, etcétera, cada quien en sus rutinas diarias como cualquier otra persona” –comentó.

 

¡Qué hermosa es nuestra libertad!

En ese mismo momento, dio testimonio de una réplica de la estatua de la libertad que hicieron unos hermanos y que, él indicó se pusiera en los jardines de la colonia Bethel que se observan desde el periférico y cómo este hecho, generó comentarios de la gente que confunde las cosas, “Ahí está, ¿no que no tenían imágenes?” porque como dice el Apóstol Pablo en su carta a los corintios, ˂˂el hombre natural no percibe las cosas que son del espíritu…ni las puede entender…˃˃ (v. 1ª Corintios 2:14) y apuntó “por eso dije: ¡Qué bonita es nuestra libertad! Y cuando quieren burlarse de nosotros, atacarnos; cada hermano sabe responder con conocimiento y con razón”.

También refirió la forma en que algunos evangélicos revuelven las cosas y no saben dar su lugar a Dios, porque todo lo hacen con el único propósito de ser vistos de las gentes y de ser alabados, igual que lo hacían los fariseos en la antigüedad: “Nosotros no, nuestra luz va a alumbrar a través de nuestra vida, de nuestros hechos, a través de nuestras obras, de nuestro hablar, porque aún nuestro hablar nos delata, nos identifica…” –señaló.

Enseguida apuntó que algunos han entrado encubiertamente a la Iglesia, para espiar la libertad de los hermanos y condicionarla. Con relación a las elecciones pasadas en la república mexicana algunos indicaban por quién se tenía que votar, “pero no, nosotros somos libres, eso sí, hay que pensar, analizar, razonar, un voto no es nada más porque sí. El cristiano está enseñado a que cada acto, cada acción que hace, la tiene que hacer con entendimiento. Somos enseñados a usar nuestra conciencia, nuestra comprensión, esa chispa de inteligencia que él nos dio, para saber qué nos conviene…” –enfatizó, para aclarar que él, al igual que los otros apóstoles, lucha por mantener la libertad que tanto ha costado ganar para la Iglesia y evocó algunos actos de intolerancia religiosa que se han dado en pleno siglo XXI.

Más adelante recordó las celebraciones de las fiestas patrias que se hacían desde el tiempo del hermano Aarón, las cosas que él permitió, como obras de teatro, “Ornelas venía y les ponía unas peliculitas de cine mudo de Charles Chaplin para juntar fondos…” y enseguida alguien juzgaba “¿no que no vamos al cine?”. Señaló que hoy día es importante que la Iglesia sepa que, “sabemos respetar el día patrio, pero no nos vamos a olvidar de Dios, porque habrá escuela dominical y en la tarde habrá servicio de alabanzas un poquito antes de nuestro evento que se tiene que hacer, porque manifiesta nuestro patriotismo y nuestra obediencia a nuestro Señor que nos dice que, tenemos que honrarlos y respetarlos”.

Con relación a dicha libertad señaló el apóstol que, la Iglesia se va a alegrar y va a aplaudir y va a gritar ¡Viva México! Pero siempre bajo el cuidado que el Varón de Dios con la palabra de Dios nos enseña a disfrutar, siempre y cuando no se caiga en ofensa a Dios, “No es malo alegrarnos, es malo caer en un libertinaje, tomar aquella ocasión para ofender a Dios” y culminó con las siguientes palabras: “Dentro de lo sano, de lo justo, sin excedernos, ¡Alegrémonos! para que disfrutemos todo sanamente, ¡Somos libres, no somos esclavos de nadie!, nuestro único Señor es Jesucristo, lo que él nos dicta y enseña lo podemos hacer con toda libertad, sin sentirnos mal de que alguien nos cuestione ¡A nadie le tenemos que dar cuentas, más que a nuestro Señor!

De esa manera culminó su enseñanza de esa mañana y se despidió de sus ministros, cuando el reloj marcaba las 5:04 de la mañana.