Desde Acapulco, el Apóstol Naasón envió un mensaje de paz y esperanza

Desde Acapulco, Guerrero, el Apóstol de Jesucristo envió un mensaje de paz y esperanza a la Iglesia Universal y a la sociedad

(Coordinación de Crónica Apostólica) — En la elocuente presentación apostólica del domingo 21 de mayo, que tuvo lugar en el Forum Mundo Imperial, del connotado puerto de Acapulco, Guerrero, verificada en el marco de la décima gira universal, el Excelentísimo Apóstol Naasón Joaquín García envió un mensaje de paz, no sólo para la iglesia presente de Guerrero y la que lo veía y escuchaba por internet, sino para la sociedad, que vive en una cultura de permanente violencia, a consecuencia de la desintegración del tejido social, de la falta de valores y la ausencia de Dios en el corazón de gente, que por avaricia se busca cuentas con la justicia.

Al recinto acudieron desde temprana hora, cientos de hermanos y hermanas de más de 14 iglesias de Acapulco y de Chilpancingo integradas en los Distritos 22 y 23. El primero atendido por el Pastor Octavio Herrera Basurto responsable de las iglesias de Acapulco: Progreso, La Mica, Jardín, Sinaí, La Sabana, El Cayaco, Renacimiento, Vista alegre, 20 de noviembre y del Distrito 23 de Chilpancingo, el Pastor Jorge Vázquez, a cargo de las iglesias de Vista Hermosa, Omiltemi, , Col. Zapata, Cumbres del Poniente, 10 de junio, Petaquillas, Tixtla y de la sierra de Guerrero: Filo de caballo, Chilapa y el coro de Ahuixtla, que esa mañana encendía el calor espiritual de la concurrencia con sus alabanzas, hermosamente ataviados con vestidos típicos (huipiles) de la región, con vistosos atuendos que llamaban la atención, al igual que las alabanzas de elección que en lengua náhuatl y dirigidos por la hermana Sibia Pérez, entonaban los levitas de la sierra guerrerense, quienes cantando con manifiesto regocijo espiritual esperaban la llegada del Ungido de Dios animando con sus cánticos a los congregados y encendiendo el fuego espiritual que se avivó al escuchar a las 400 voces del Coro del estado de Guerrero, dirigidos por los hermanos Gonzalo García y Roberto Pérez.

“Nuestro tiempo ha llegado” era el enunciado que se leía a un lado del ministerio, cuyo estrado ocupó el Pastor Jorge Vázquez, quien en punto de las diez de la mañana presidió la consagración, en la que invitó a la iglesia a entonar la alabanza número 7 de los himnarios: “A Dios canto con todas las fuerzas de mi corazón, porque él ha llenado mi alma de dicha y quietud”, cuyas estrofas entonaron con gran fervor por ser un himno de auténtica adoración a Dios que es espíritu. La emoción espiritual creció entre los congregados al escuchar el salmo 115 y se desbordó el corazón de los jubilosos hermanos, cuando a las 10:45 ingresó al recinto el Apóstol de Jesucristo departiendo bendiciones a su paso por el pasillo central del auditorio.

Ya en su ministerio el insigne visitante dijo a los presentes: “alabemos a Dios por este dulce encuentro”. Después de glorificar a Dios en oración, la iglesia entonó un himno de bienvenida y recociendo que la luz de Cristo en su Apóstol estaba en Guerrero, al unísono se escuchó: “Hoy damos la gloria a Dios por su gran misericordia, es un día singular para su amada iglesia, nuestro tiempo se llegó, resplandece la elección, su presencia trae paz, alegría y salud, aleluya al Creador”. El Pastor distrital, Octavio Herrera le dio la bienvenida a nombre del Cuerpo ministerial y de la iglesia del Estado reconociendo la preciosa estela de bendición que les trajo la presencia del Apóstol de Jesucristo.

 

Salutación apostólica

Con el mismo regocijo espiritual, el Siervo de Dios expresó su beneplácito al contemplar una iglesia unida, ferviente y constante en el servicio a Dios, cualidades espirituales que dijo, advirtió en las visitas que realizó a las iglesias de Acapulco, en las que pudo verificar la obra de Dios y la confirmación de la fe en la Elección de Dios, reconocimiento que también ratificó el Pastor Herrera en las palabras de bienvenida. “No a nosotros, sino a tu nombre damos gloria” – exclamó el Ungido del Señor,- expresión con la depositó en Dios las muestras de amor y reconocimiento de la iglesia, a la que bendijo por hallarla firme en la fe, constante en la oración y segura trabajando en el servicio espiritual, pese a las adversidades y tiempos difíciles que están viviendo ante la ola de violencia que se ha agudizado en el estado de Guerrero, circunstancia que lo instó a traerles un hermoso mensaje de paz y esperanza, con la certeza que al transmitirse por la Internet, la verdad de Dios llegue a toda la sociedad: ¡Señor!, evocó en oración a Dios: ¡bendice a esta iglesia, a este Estado, a sus ciudades y a los municipios, que sean engrandecidos en el conocimiento de nuestro Dios…! agregó que comprende que están viviendo momentos difíciles, pero que pese a la ola de violencia que se ha hecho cotidiana en el Estado y en el país, la iglesia del Señor vive segura en Cristo.

 

Clama a Dios en la angustia y Él responderá

Como líder religioso que entiende la importancia de sembrar e inspirar confianza en su pueblo, invitó a la iglesia congregada a entonar el himno 336, “Maestro se encrespan las aguas y ruge la tempestad”, y a cantarlo con todo amor, fe y confianza, de cuyo contexto bíblico hizo alusión a la barquilla en que bogaban sus discípulos en medio del mar tempestuoso, mientras el Maestro parecía dormir y ya desesperados le imprecaban: ¿por qué estás tan tranquilo, mientras nosotros perecemos, Señor? aunque él no dormía, -explicó el Ungido del Señor-, “sólo esperaba que sus amigos le clamaran cuando ya no pudieran más. Así nosotros le clamaremos al que nos puede salvar, pero hacerlo con humildad, sin exigencias…” Después del cántico reiteró que sin duda la iglesia de Guerrero ha vivido momentos difíciles de violencia, e incertidumbre, incluso algunos han sido amenazados en su integridad, pero enfatizó que el pueblo del Señor pasará en seco en la tempestad. Agregó categórico, que es tiempo que recuerden que en su barquilla va el Señor, que confíen en que hay alguien que intercede y cuya oración lleva virtud para consolar a la iglesia, que no está sola, aquí está tu hermano Naasón, Siervo de Dios y Apóstol del Señor, enfatizó categórico: “por Dios y Jesucristo que me apartó para esta gracia, para bendecirte y para enseñarte que confíes en Dios…”
Un mensaje de paz y esperanza a la iglesia y a la sociedad

Con el propósito de alcanzar el bien anhelado de la paz social y la confianza en la protección divina, invitó a la audiencia a fortalecerse en el conocimiento de la doctrina, para encontrar consuelo en la adversidad; a los adeptos, a sembrar con el ejemplo esa semilla de concordia y congruencia con los principios de la iglesia La luz del Mundo, mensaje de paz y de esperanza que no es exclusivo para los domésticos de la fe, ni para la iglesia universal, sino para la sociedad en general, empezando por el estado de guerrero, región en la que viene proliferando la violencia y la criminalidad, por la desintegración del tejido social, la pérdida de valores, el menosprecio de los derechos humanos y la ausencia del conocimiento de Dios. Enfatizó que la labor de rescate de la dignidad humana o el deber de fortalecer el aprecio por la vida tranquila, es uno de los principios morales y civiles de la Constitución de la iglesia, ya que en esta asociación religiosa “reprobamos cualquier acto que atente contra la vida del hombre y menoscabe su dignidad y honorabilidad. ”

Por ello en su predicación cotidiana, -expresó el Varón de Dios-, la iglesia La Luz del Mundo ejerce el deber de enseñar a la sociedad a trabajar en la construcción de un mundo pacífico, de gente feliz y agradecida con Dios. Asimismo aludió el texto de Romanos 13:1-5, en el que se sustenta el principio de fe: “creemos que los gobiernos son establecidos por Dios para castigar a los infractores y proteger a los íntegros, enseña incluso a orar por todas las autoridades, porque son puestas por Dios y para que Dios los inspire a trabajar por el bien común y los bendiga en su administración, lo cual ocurrirá sin duda, porque Dios solamente necesita que confiemos en Él y seamos fieles permaneciendo unidos al cuerpo de Cristo, que es su Iglesia. ”

Basado en la primera epístola del Apóstol Pablo a Timoteo 2:1-3, reiteró el deber de orar por los que nos gobiernan, porque, -dijo el Siervo de Dios-, “estamos enseñados a cumplir las leyes de cada país, estado, delegación, comunidad o ciudad. La Luz del Mundo en Guerrero cuenta con templos en montañas, sierras municipios y ciudades y todos los miembros estamos comprometidos y enseñados a acatar las leyes de cada país, somos una fuerza que fortalece en sus miembros, los altos valores humanos, una iglesia genuina en la que se trabaja por el bien común y con el objetivo final de obtener la salvación eterna, satisfechos con lo que Dios permite a cada miembro, a algunos una tiendita o un negocio lícito. Si analizamos el origen de la descomposición social, el Siervo de Dios explicó que ésta tiene que ver con el afán de enriquecerse o la avaricia…. como lo afirma el Apóstol Santiago en su epístola universal, cap. 4:1-2: De dónde vienen las guerras y los pleitos entre vosotros? Codiciáis y no tenéis, matáis y ardéis de envidia y no podéis alcanzar, combatís y lucháis, pero no tenéis lo que deseáis, porque no pedís… “Por ello en la iglesia trabajamos para que reine la paz y el evangelio de Cristo y basados en este conocimiento proponer un mensaje de paz para la iglesia y la sociedad”.

 

Toda maldad inicia en el corazón humano

El embajador del reino de los cielos enfatizó que: “Todo empieza en el corazón: codicia, envidia, soberbia y cuando el hombre le da rienda suelta a las pasiones que inquietan el corazón, la ambición de dinero y poder, la codicia que les hace practicar el hurto, el secuestro, el crimen que les hace despojar a otros… la envidia cuando sentimos coraje de lo que tiene nuestro prójimo, cuando el corazón humano no se sacia de dinero, poder, bienes, tierras, posesiones que arrebatan con injusticia, en tanto que los hijos de Dios sí tienen quien les provea, saben que pueden pedirle a Dios y Él escucha cuando la súplica es con humildad, al corazón contrito y humillado no lo desprecia el Señor…” “Hay una forma de pedirle a Dios, -ratificó el ungido de Dios-, con el corazón, como aquella mujer que le suplicaba a Cristo: ¡Hijo de David, ten misericordia de mí y logró conmover al Señor, tanto que le dice ¿qué quieres que yo haga…” en franca señal de respuesta a su plegaria.

El Apóstol de Jesucristo dijo que siente dolor cuando ve las procesiones y la honra que le dan a un ídolo por un milagro humano que celebran danzando y embriagándose en nombre de una imagen que por naturaleza no es dios; agregó que esas prácticas más que devocionales son mundanas y la amistad del mundo es enemistad con Dios, los que así viven desconocen que el hombre fue creado perfecto, recto, (v. Eclesiastés 7:29), mas no como un robot, sino con un libre albedrío para decidir seguir el bien para vida o el mal para muerte los que ponen a Dios en último término. Recordó a los presentes que el primer mandamiento de todos es: Amar a Dios con todo el corazón, mente y sobre todas las cosas, pero el codicioso lo olvida cuando se obsesiona por las riquezas. Para explicar la aplicación de este mandato divino, destacó que en la iglesia hay profesionales y empresarios, pero se les instruye para que no dejen de amar y servir a Dios sobre todas las cosas, reconocerle como Zaqueo que le dijo al Señor Jesucristo, “la mitad de mis bienes doy a los pobres y si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado y a quien el Maestro le aseguró: ” Hoy ha venido la salvación a esta casa…” porque sobre sus riquezas estaba el amor a Dios (Lucas 19: 8-9).

 

Si los ricos ponen su confianza en sus riquezas, no entrarán en el reino de los cielos

Respecto a que los ricos no pueden entrar al reino de los cielos, les dijo que será así si ponen la confianza en los bienes materiales, cultura de antivalores que en las nuevas generaciones se está arraigando, al grado de creer que la gente vale por lo que posee o por lo que trae puesto. De igual manera, -agregó- “el alejarse de Dios hace que se desaten las pasiones más bajas, que practiquen las perversiones más vergonzosas, acotó el Apóstol de Jesucristo que Dios no tentó a Adán para que pecara, “….él en pleno uso del libre albedrío decidió quebrantar el mandamiento, así que cada persona es responsable de sus actos y lamentablemente, ahora que se goza de tantas libertades, las usan mal, eligen para gastarlas en sus deleites, por lo que invito a la audiencia a elegir con entendimiento, a meditar en la bondades de servir a Dios con integridad…Dios nos ha favorecido y nos va a bendecir, -dijo a los hermanos guerrerenses que le escuchaban con convicción-, ¡Dios proveerá por ti, porque eres hijo de Dios y ser cristiano es vivir conforme la voluntad de Cristo…”

 

¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios?

Destacó que en la Iglesia del Señor, el que tiene a Dios, no importa que no tenga riquezas, pues aunque humilde vive agradecido con Dios, en tanto que otros por la ausencia de Dios, llevan una vida vacía, con un insaciable afán por enriquecerse. Otros no reciben la bendición, les hace falta pedir con fervor a Dios, que es vivo y nos escucha si oramos de corazón. A las personas que habían acudido a escucharle y a los ajenos a la fe les dijo: “Busquen la iglesia, indaguen por la iglesia del Señor que hay en la tierra y que dirige el Apóstol Naasón Joaquín, él tiene la solución en sus manos sembrando valores con su mensaje y transformando el corazón para Cristo…Testigos somos de cómo vienen las almas, pero al convertirse y abrazar la fe, dejan su vieja manera de vivir y se convierten en otra persona, porque como lo expresara el Apóstol Pablo a la iglesia de Corinto, es necesario abandonar la impiedad, si se quieren salvar y justamente esto es lo que hacen los conversos”.

Al citar la carta de San Pablo a los Corintios 6: 9-11 “¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis, ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones, ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni los estafadores heredarán el reino de Dios. Y esto erais algunos, mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús y por el Espíritu de nuestro Dios.”, enfatizó que la iglesia es testigo indubitable que cada día se convierten al camino del Señor, numerosas almas que antes delinquían, pero al aceptar la doctrina, abandonan sus viejas prácticas y sirven a Dios.

Por ello en concordancia con los preceptos paulinos, el Siervo de Dios conminó a la iglesia a valorar de dónde los sacó el Señor y con qué tipo de personas conformó su iglesia, y que no es para avergonzarse sino para darle la gloria Dios “…que nos llamó de lo peor, de los que necesitaban ser sanados, de lo vil y menospreciado de este mundo: idólatras, estafadores, borrachos, maldicientes, pero el Espíritu de Dios aconseja que ya no vivan como antes, que no les de pena decir: ¡yo era vil indigno, mas Cristo me dignificó!”. Es lamentable -continuó- que presuman de hombría por consumir drogas o licor y por envalentonarse, cuando en la iglesia es necesario vivir sobriamente y con sensatez. Ante estos hermosos preceptos y la consigna divina, el Espíritu de Dios aconseja a la iglesia universal a no seguir la corriente del mundo, porque esos desórdenes ya no son para los que fueron lavados y santificados por el Espíritu Santo, ¿porque quién nos salvó y nos hizo aptos para la salvación?, -preguntó el Apóstol-, ¡Jesucristo!,” la iglesia contestaba jubilosa y las glorias a Dios se multiplicaban entre la concurrencia haciendo que se cimbrara el recinto.

 

Los miembros de La Luz del Mundo como factor de cambio social

En este tenor el hombre de Dios se alegró por la feligresía, por los miles de almas que dejan de ser impíos, que abrazan el camino santo de Dios y siguen a Cristo, porque hubo en ellos un proceso de conversión, de transformación que se gestó tras la predicación sincera que llegó a su corazón permitiéndoles ver y experimentar los beneficios de servir a Dios en una iglesia genuina. Por ello con toda certeza dijo: “Ayuntamientos, pueblos, Estados, municipios, en los que haya cristianos de la Luz del Mundo en la sociedad, son un factor de cambio, pues la iglesia es una institución que coadyuva en la construcción de una sociedad pacífica…” Al respecto aconsejó a los fieles, que es menester llevar una vida digna, de trabajo honesto, a los jóvenes a ser buenos estudiantes, a todos ser buenas personas, para que ante la crisis existencial en que vive la sociedad, la iglesia salga adelante asida del mensaje de salvación, reconociendo que en la Luz del Mundo se forman familias honestas e integradas, responsables y sólidas, con principios y valores supremos, que ante la crisis de incertidumbre en que vive la sociedad actual, destaquen los hijos de Dios en todos los rubros, en el trabajo, en la educación buscando la superación académica con una vida coherente con sus principios y valores, cristianos que además de coadyuvar con la predicación y ejemplo, en la construcción de una mejor sociedad, respetuosa de las autoridades, de la vida y la dignidad humana, son felices y se saben especiales para Dios, son felices en Cristo. Por ello enfatizó dirigiéndose a la iglesia universal: “Vosotros sois la sal de la tierra, vosotros sois La Luz del Mundo.”

 

Por medio del Evangelio de Cristo se puede construir la paz

A su vez se dirigió a las autoridades, entre las que se encontraban en el auditorio, el Subsecretario de Asuntos religiosos de la Secretaría de Gobernación, Ramón Alonso Ramírez y la señora Mercedes Calvo de Astudillo, esposa del Gobernador del estado de Guerrero, les aclaró que “la doctrina produce cambios en las personas cuando cautiva y convierte los corazones, la fe es poderosa para hacer milagros y maravillas, pero ante todo para ser salvo y ganar la vida eterna”. A todos los invitó a buscar a Dios, como lo enuncia Hechos 17:27 y a todos los conversos de los 54 países que lo escuchaban vía internet, los exhortó a predicar el evangelio de Cristo a la gente, a decirles que por medio de éste se puede alcanzar la paz, volverse rico en valores y sabiduría. A la iglesia de Guerrero le ordenó: “Que desde este lugar salga la voz para toda la sociedad, que en la tierra hay una iglesia de Dios, de gente feliz, congruente con sus principios cristianos, que buscan la paz, porque su mira no está aquí en la tierra, sino en los cielos…” Los conminó a trabajar en la construcción de un mundo de paz, a fin que de erradicar la violencia y delincuencia que asola a los pueblos y que prediquen a Jesucristo, que con su evangelio, que es un excelente proyecto de vida, se puede construir una sociedad distinta y benevolente, -agregó imperativo: “digan a los presidentes municipales, a los delegados, a los gobernadores, que hay en la tierra una iglesia genuina que anuncia la paz, que se enteren que aquí hay miles de almas que bendicen a Dios y oran por sus autoridades y que llevan una vida sobria, justa y santa y que esto sucede cuando el hombre tiene a Dios en su noticia…” Con cuanto orgullo afirmó: “la iglesia del Dios vivo, columna y baluarte de la verdad La luz del mudo tiene la mejor opción para construir un mundo de paz, porque la doctrina de Cristo es un factor de cambio que se abraza por convicción y en plena libertad, aquí nadie te obliga ni amenaza para que creas… Esta es la doctrina y el evangelio que se predica en La Luz del Mundo: ante la crisis y la incertidumbre, la confianza en Dios; ante la dureza, el trabajo honesto; ante la desesperanza, la paciencia y la fe; ante la delincuencia, la educación…”

A los hijos de Dios del estado de Guerrero, a la iglesia congregada en ese magno recinto del puerto de Acapulco que ese domingo se vistió de luz, con la majestuosa presentación del Apóstol de Jesucristo, los instó a no tener temor ante la ola de violencia que se vive en el país y más en esta región. Para concluir su elocución invitó a los congregados a entonar el canto número 381 del Himnario, a fin de anclar la confianza en el Señor Jesucristo, que intercede por su iglesia, si ésta es fiel: “No tengo cuidado, ni tengo temor, de lo que me espera aquí, confío tan solo en mi buen salvador…” “Nosotros vivimos seguros esforzándonos por hacer la voluntad de Dios.” ¡Amén! respondía jubilosa la iglesia presente, a quienes para animarles a dejar la temeridad, les recalcó que cuando bajaron a las aguas del bautismo y recibieron el Espíritu santo, ciertamente escucharon la gloriosa voz de Dios: “¡este es mi hijo amado¡, por tanto no hay que temer las amenazas, porque como el pueblo de Israel, pasarán en seco, como cruzó el mar el pueblo predilecto de Dios, no así los ejércitos de Egipto que perecieron, en cambio nosotros estamos felices y seguros en su iglesia…”

 

Conclusión

En el corolario de su presentación invitó a la iglesia a orar por las autoridades, para que Dios los ayude en su administración, los inspire en su trabajo, a fin que con sus decisiones, mejoren las condiciones sociales y políticas en que viven los pueblos. Ya de hinojos, la iglesia unida al Enviado de Dios oró por la paz del mundo y aconsejados por el Apóstol de Jesucristo, rogaron al Altísimo por tan anhelado don. A su vez los instó a que con su vida, como ciudadanos responsables contribuyan a construir un mundo de paz.

Constreñido en el amor de Jesucristo, su Maestro, el Siervo de Dios también hizo una ferviente oración por los que arrastrados por la codicia y la avaricia, viven haciendo el mal a su prójimo, a éstos dijo: “Quiero que sepan que Dios les está dando una oportunidad de enmendarse y servir al Señor, de apartarse de sus malas obras y empezar una vida diferente del camino en que van… Ante todo, -clamó a Dios con fervor y lágrimas-, ¡te pido señor por mis hijos en la fe!, ¡Señor, son fieles a ti, guárdales en tu amor, que vivan felices, que estén seguros ¡”.

 

La Iglesia de Guerrero será muy prosperada

Con seguridad, Dios escuchó sus súplicas, porque el Apóstol de Jesucristo, después de la oración de peticiones, aseguró a la iglesia de Guerrero, que serán muy prosperados, por la virtud del amor de Cristo, la protección de Dios y su amor en el corazón de cada uno de ellos. Reiteró que es necesario seguir orando por todos e instó a que lo acompañaran a orar por los que viven en desesperanza, por los que han caído en las garras de las adicciones y por toda la sociedad, que Dios les dé una oportunidad. También rogó al Padre celestial por un México más pacífico, más prospero, más consciente: “¡que Dios bendiga a México! – exclamó- y para estos momentos difíciles le dejó el consejo a la iglesia, de leer el Salmo 121″Alzaré mis ojos a los montes, ¿de dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová que hizo los cielos y la tierra…” Al unísono la iglesia glorificó jubilosa, con la certeza que así será, porque un Apóstol de Jesucristo así lo desea.

El Hermoso coloquio se expandió por el recinto y las súplicas por el pueblo del Señor y por los hermanos de Guerrero afloraron de los labios del Apóstol: “… ¡mi alma está con mis hijos y quisiera abrazarles y hacerles sentir que Tú Señor, los amas, que aunque estén pasando situaciones difíciles, Tú vayas con ellos! A los desviados, que abran su corazón para que se conviertan a ti, pero ante todo, ¡sigue protegiendo a tus hijos, que a todos los que te sirven de corazón, los cobijes con tu protección y que tengan la sublime confianza, que Dios y Jesucristo es nuestro Señor, desde ahora y para siempre!”

Ya de pie elevó su voz al dirigirse a la audiencia universal y decirles categórico por segunda vez: Yo soy Naasón Joaquín, Siervo de Dios y Apóstol de Jesucristo, por la gracia de Dios que me envió para que todo aquel que me escuche y quiera hacer la voluntad de Dios sea salvo. Todo esto se debe a la libertad que se gana con respeto, no devolviendo mal por mal, sino contrarrestando la agresión, ante el insulto; la respuesta sabia, ante la ignorancia; la educación, porque la Luz del Mundo siempre ha sido respetuosa de las autoridades establecidas constitucionalmente. Reiteró de nuevo la consigna para la iglesia: decirle a las personas que se han dedicado a hacer lo malo, que Dios les da una oportunidad de cambiar, de convertirse a la iglesia, de aceptar el evangelio de Jesucristo.

Para concluir su inigualable presentación en la que centró su mensaje de paz para la sociedad, invitó a la concurrencia a adorar a Dios, “Vayamos a glorificar al que nos da vida, cobijo, pan, seguridad y protección, a Él sea la gloria desde ahora y para siempre!” Se retiró del ministerio poco después del mediodía. A la salida del Forum saludó y abrazó a un grupo de niños y niñas ataviados con atuendos del característico color azul de la Nueva era, los pequeños emocionados y bañados en lágrimas le tendían su bracitos que el Apóstol de Jesucristo acogió con ternura indecible. Se marchó del lugar dejando una estela de bendición, evidente en el reconocimiento de la iglesia que loaba a Dios y bendecía al Ungido del Señor entonando el insigne himno “yo soy soldado de la cruz y siervo del Señor.

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.

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