El Apóstol de Jesucristo, ante los ministros, recapitula los triunfos de la gira

(Coordinación de Crónica Apostólica) — La tarde de ayer, después de asistir al Servicio de alabanzas, el Apóstol Naasón Joaquín, en emotiva consagración, invitó a las ministros y a sus esposas, a los hermanos de Berea Internacional y al Coro de Phoenix a acompañarlo a dar gracias a Dios por todas las bendiciones que Dios les concedió en esta decimotercera etapa de su gira universal que Dios le inspiró realizar por los estados Washington, Oregon, Nevada y Arizona, etapa que calificó de exitosa, porque no sólo habían venido a consolar a la iglesia, sino a proclamar la verdad del evangelio, a innumerables visitas que acudieron a escuchar sus presentaciones, lo que consideró una gran victoria en Cristo el Señor.

Para cerrar sus presentaciones de esta etapa de su periplo, agradeció la participación de los ministros que lo acompañaron, a quienes dijo que su presencia y sus oraciones, “no sólo fueron para compartir experiencias, animar a los hermanos e invitarlos a asistir a las reuniones en las que Dios me concedió reunir a la iglesia de cada Estado; sino que también ustedes han edificado su fe con las vivencias y aún maravillas que Dios hizo con hermanos y visitas que acudieron a escucharnos y algunas dieron testimonio, que el Señor en sueños les envió un ángel que les anticipó que iban a venir a escuchar a un enviado de Dios, hechos que seguramente, a ustedes los ministros, les fortalecieron la confianza en el que dijo: Yo estaré contigo.”

Con enorme gratitud, el Ungido de Jehová les agradeció sus sacrificios y su apoyo de muchos años atendiendo y alimentando con su sabiduría a la iglesia del Señor, con los dones que Dios les ha dado, pero reconoció que la mayoría son de una edad avanzada y quizás como decía el Apóstol Pablo, ya quisieran estar con el Señor, “mas si él ve que aún son necesarios para seguir edificando a su iglesia, yo le he pedido a Dios que los guarde a mi lado un tiempo más. Algunos han estado enfermos y al borde de la muerte, pero yo he orado por ustedes y le he dicho al Señor que me los deje un tiempo más…”

Los pastores presentes asintieron y glorificaron a Dios por la deferencia del Apóstol de Jesucristo, que con la ternura de un padre amoroso, siguió reconociendo el trabajo de los capitanes espirituales que lo acompañaron y en todo momento le fueron de gran ayuda. llevando alegría a la iglesia del Señor. Les Agregó que le gustaría llevarlos a otros Continentes, para que viesen el cumplimiento de la promesa de Dios dada al Apóstol Aarón, que su nombre sería notorio por todas las naciones, lo cual ya se está cumpliendo en el nombre de la Elección y lo verán por los medios tecnológicos, como se vieron en video los bautismos en Mozambique.

Enseguida declaró finalizada esta etapa de su gira universal, que le llenó de alegría, porque Dios le permitió llevarle a la iglesia, mensajes de esperanza, de amor, de consuelo y edificación. En su sencillez de corazón reconoció que en todo estuvo con él, Dios, que fue Él quien abrió su labios y el de sus ministros y puso palabra para instruir, aconsejar o animar a la iglesia que sigue adelante. Por el Señor es que pudieron llevarles siempre palabra de edificación para su alma. Por todo ello consideró justo agradecerle al Señor su apoyo y acompañamiento y expresó que es digno reconocerle sus dádivas, entre ellas la fortaleza, la salud y su presencia e invitó a todos los presentes a orar con gratitud a Dios y reiterarle que gracias al Señor, todo había sido de victorias y triunfos, a decirle: ¡gracias Señor, porque por ti pude llevar una palabra, un consejo, una vivencia y por ti fui de consuelo y alegría a la iglesia, ¡ Con gran reverencia y gratitud todos fueron al jardín de la oración.

Ya de hinojos y en amoroso coloquio, el Ungido del Señor en una extensa oración platicó con el Altísimo y aquello fue un pentecostés, pues Dios llenó con su presencia el sagrado recinto y su bendición se derramó en todos los presentes, incluyendo los integrantes del Coro de la iglesia de Phoenix, quienes en lenguas angelicales cantaban al Señor.

Ya para despedirse siguió exaltando la valiosa presencia del Señor en todo lo que Dios le permitió llevar a cabo en esta etapa, expresó que: ” le he dicho a Dios que siga bendiciendo a todos los que son ayuda en mi ministerio, a los ancianos que les dé fuerzas, a los más jóvenes, la sabiduría y prudencia para atender a la iglesia y llevarla de triunfo en triunfo y adelante, hasta el último aliento.”

Al salir, se despidió de la iglesia de Phoenix, que estaba esperando en los atrios y en las aceras, con deseos de recibir la anhelada bendición apostólica, que el Ungido del Señor derramó en todos ellos.