El Apóstol de Jesucristo eleva su oración matutina en la colonia Bethel y visita la colonia 20 de Noviembre

(Coordinación de Crónica Apostólica) — La mañana del martes 24 de abril de 2018, el Apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín García, elevó su plegaria matutina en el templo ubicado en la colonia Bethel de Guadalajara, Jalisco y al término de ella, partió de ese lugar para visitar en la oración de las cinco de la mañana a sus hijos de la colonia 20 de noviembre.
Desde muy tempranas horas, cientos de hermanos que sabían de la estancia del Apóstol de Dios en su colonia (Bethel), se dieron cita para aguardar el sublime momento en que el Hombre de Dios sale a elevar su plegaria matutina en su oratorio ubicado en el interior del templo. Una valla humana de hermanos uniformados con atuendo de mosqueteros delimitaba el área de su recorrido, mientras detrás de ellos los fieles que abarrotaban la calle Hebrón y el atrio frontal del templo, esperaban el momento. Un nutrido grupo de ministros apostados afuera de la Casa apostólica hacían lo propio.

A las 4:34 de la mañana, las puertas de la Morada se abrieron y apareció la figura apostólica con una bella sonrisa, al tiempo que los reunidos elevaban un sonoro “Gloria a Cristo” por tan sublime bendición. A su paso, el Siervo de Dios saludaba a los hermanos que le expresaban multitud de frases jubilosas que sin duda habían cavilado con antelación, para manifestárselas justo en el momento de su paso frente a ellos. Asimismo saludó a un grupo de niños que uniformados sostenían en sus pequeñas manos, mensajes de júbilo y reconocimiento a su Elección.

Al llegar a la Casa de oración, el coro local entonaba el himno “A solas al huerto yo voy”, con el que, acompañó el místico momento de la oración apostólica en la que toda la Iglesia reunida se solazaba, acaso esperando la respuesta a alguna necesidad, de la que sabía sería suplida en esa poderosa plegaria matutina.

Al salir de su oratorio el Varón de Dios volvió a su casa, saludando a todos los hermanos que lo bendecían con un sin número de parabienes. En esta ocasión no instruyó a sus ministros como habitualmente lo hace, sino que, se despidió de ellos informándoles que en ese momento acudiría a visitar a sus hijos en otra colonia. Todos los presentes levantaron sus manos y se despidieron de él, con la hermosa frase “Dios lo bendiga”. Eran las 4:45 de la mañana.

[srizonfbalbum id=3078]

 

Bienaventurados los que fueren hallados haciendo así

Minutos más tarde salió de su casa acompañado de los pastores Felipe Medina, Mizraim Medina y los diáconos Natán Adán y Ruperto Castillo con rumbo a la colonia 20 de noviembre. Un grupo numeroso de hermanos se habían acomodado para despedirlo al salir a quienes amorosamente el Apóstol correspondió con bendiciones. Durante el recorrido, conversó con el hermano Felipe acerca de la inauguración de un templo que en su nombre y representación el Pastor había inaugurado el domingo anterior en el estado de Veracruz.

Eran las cinco de la mañana con un minuto, cuando el vehículo apostólico arribo a la colonia 20 de noviembre, un hermano que iba llegando a la Casa de oración en su bicicleta, fue gratamente sorprendido cuando frente a él se detuvo el vehículo y al abrir su puerta descendió el Apóstol de Jesucristo. En una reacción repentina el hermano se detuvo y expresó: “¡Varón de Dios, Dios lo bendiga!” –Amén así sea, Dios lo bendiga, respondió el Apóstol e inmediatamente si dirigió a la Casa de Oración. Al entrar al hermoso templo, encontró a un pequeño grupo de hermanos que se encontraban haciendo la oración de reconciliación, invitados por el hermano que presidía esa mañana, al irse levantando de su plegaría, se percataron que, el Siervo de Dios iba pasando por el pasillo central, para subir a su ministerio.

Con las miradas sorprendidas y los corazones jubilosos, el pequeño grupo de hermanos comenzaron a dar la Gloria a Dios mientras el hermano que presidía el culto matutino observaba como el Varón de Dios tomaba su lugar para dirigirse a ellos. “Me es muy grato venir a esta colonia y ver que en también en este lugar, esa mecha, ese fuego espiritual está encendido. Déjenme doblar mis rodillas con ustedes y pedirle a Dios que Dios les bendiga, que Dios prospere a esta iglesia en su santo y bendito nombre”.
En ese momento el pequeño grupo de hermanos, dobló sus rodillas para entregarse a una sublime e inesperada oración, acompañados por su Padre en la fe. Esa oración de esa hermosa mañana de bendición, cobró un singular matiz en las voces resonantes de los hermanos que tuvieron la fortuna de haber estado en el Templo, justo el día y el momento en que Dios inspiró a su Apóstol visitarlos.

Al término del hermoso momento espiritual de comunión con Dios, el Apóstol se dirigió nuevamente a sus hijos y les dijo: “Los dejo hermanos con la alegría de saber que Dios les ha de bendecir y aunque saben que ya el Señor les bendecía, pero yo vine a alegrarme con ustedes, a alegrarme con mis hijos en la fe; saber que ustedes siguen cumpliendo con ese hermoso propósito de Dios: A temprana hora buscar su rostro y su rostro hoy habéis hallado. ¡Dios les bendiga…!, ¡Me voy feliz y contento! Y díganle a la iglesia del Señor, en la tarde cuando venga la mayoría, que yo estuve entre ustedes… y que vi en ustedes ese aceite que mantiene viva la llama en este lugar ¡Dios te bendiga y Dios te guarde!

Al despedirse, bajó de su ministerio y con paso lento fue bendiciendo a cada uno de los hermanos que lo saludaban al pasar, regalándoles la bendición de los bienaventurados, los que fueron encontrados haciendo la voluntad de Dios.
Al retirarse de ese lugar se dirigió a sus oficinas ubicadas en el Templo Sede de Hermosa Provincia, donde dio inicio a su jornada diaria.

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.

[srizonfbalbum id=3079]