Presentación Apostólica en el Centro de Congresos de la ciudad de Querétaro

(Coordinación de Crónica Apostólica).- “Amada Iglesia del estado de Querétaro, que cual gigante se impone y como bien lo dijo el hermano Dámaso Pelayo, es verdad que hoy veo una pequeña nubecita, pero mis ojos están viendo en un futuro un grande Pueblo en este lugar; multitud de almas… por la promesa que Dios ha hecho a su hermano. Que la Paz de Dios inunde vuestros corazones… ¡Cómo ansiaba llegar hasta vosotros y unirme con los santos y fieles de este Estado!, abrir mis brazos para decirles: ¡heme aquí! Aquí estoy porque Dios me ha enviado a vosotros a seguirlos guiando en el camino que Cristo nos ha marcado, para vida eterna.”

Estas fueron las palabras con que dio inicio la presentación apostólica del 6 de abril de 2017, fecha en que se conmemoró el 91 aniversario del inicio de la Restauración de la Iglesia del Dios Vivo, Columna y Apoyo de la Verdad. La Luz del Mundo; aniversario que el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, celebró en el Centro de Congresos de Querétaro.

Un memorable acontecimiento para los miles de hermanas y hermanos que de más de 54 países han sido restaurados, y que cada día se suman a los más de seis millones de fieles que ahora sirven y adoran a Dios en Espíritu y en verdad, y que desde 1926 han venido engrosando la grey de la Iglesia de Jesucristo en su época de Restauración.

La magistral presentación apostólica se verificó en el marco de la décima Gira Universal y tuvo lugar en la capital del estado, en el centro de Congresos de Santiago de Querétaro, adonde después del mediodía acudieron los miembros de las iglesias de la entidad asentadas en las colonias Lomas de Casa Blanca, La Cañada y del municipio de San Juan del Río, así como los Coros Monumentales de Hermosa Provincia, Bethel y Metropolitano de Guadalajara, quienes anticipadamente estuvieron encendiendo el fuego espiritual de la iglesia, con alabanzas y cánticos espirituales de reconocimiento a la Elección Apostólica, felices de haber sido invitados por el Ungido de Dios a esta ciudad del centro del país, así como los integrantes de los seis batallones de obreros y encargados que fueron enviados a la Obra, desde Amozoc, Puebla, en 2016.

El majestuoso recinto, preparado ex profeso por los integrantes del ceremonial, comisionados por el Pastor Jurisdiccional Camilo Sainz, coordinador de la décima gira, lució pletórico; la pasarela por donde ingresaría el Apóstol estaba bellamente decorada para la ocasión, con enhiestas columnas azules e iluminada con simbolismos de la Nueva Era Apostólica, tarea que correspondió a una empresa creada en el Colegio de Emprendurismo de la Asociación de Profesionistas y Empresarios de México (APEM) que orgullosamente nació como uno de sus primeros proyectos empresariales encaminados a unir y desarrollar talentos entre los miembros de la iglesia.

El Apóstol de Jesucristo ingresa al recinto franqueado por las banderas que representan las naciones conquistadas

En punto de las 17:30 horas, el lugar se llenó de gloria con la estela de bendición que en reiterados “Dios les bendiga”, el Apóstol de Jesucristo departía a su paso al ingresar al recinto. Le acompañaba su esposa, la hermana Alma Zamora, así como el pastor de la Jurisdicción Nacional, Camilo Sáinz, el Pastor Obispo José Moreno y los Pastores evangelistas Miguel González, Juan Hernández Riviello, José Antonio Murillo, Armando Pérez, Pedro Ramírez y Jorge Vázquez Delgado.

Lo recibió a la entrada del auditorio, una valla de niños con atuendo típicos de la región, portando desplegados en los que expresaban el reconocimiento a la Elección Apostólica. Con la alegría que los embargaba por el anhelado acontecimiento de la visita apostólica, que vistió de luz la ciudad y alegró en gran manera a los miles de congregados, que jubilosos asistieron al magno evento religioso, felices de escuchar los cánticos de los levitas de las iglesias de Guadalajara, Jalisco, y tener la oportunidad de escuchar en persona al Siervo del Señor, quien dijo: “He venido por inspiración de Dios para traerles enseñanza y prosperidad en Cristo Jesús…”.

Al evento acudieron numerosas visitas que con gran respeto lo escuchaban, porque los batallones, familiares o amigos de los hermanos ya les habían hablado de este tiempo de dispensación y gracia que se vive en la iglesia por la presencia de un Enviado de Dios, cuya palabra ha cambiado para bien, la vida de miles de creyentes, como lo expresó la iglesia en el himno: “La gente me pregunta el porqué he cambiado mi forma de vivir…”, cántico que los congregados entonaron en la consagración del Servicio de ese magno día.

La salvación llegó a la ciudad de Querétaro

Después de la lectura del Salmo, llegó el anhelado hombre de Dios, quien les dijo que el motivo de visitarles era en cumplimiento de un deseo y una promesa de su padre, “quien estorbado por la enfermedad, no pudo ir, pero mi misión es seguirles guiando hacia la vida eterna y por ello vengo a decirles: ¡Vuestro soy en Cristo Jesús! Hermanos de Querétaro: la Escritura habla de Zaqueo, un hombre de baja estatura que tuvo que subir a un sicomoro para lograr ver al Señor…”. Agregó que también él a ellos los había visto así, porque aunque son una de las iglesias más pequeñas, están en un alto monte espiritual, y no obstante ser una iglesia pequeña, la salvación había llegado a su casa.

Les pronosticó que en su estado serán muy bendecidos y muy prosperados. “Estoy aquí por inspiración de Dios”, dijo con gran emoción espiritual el Apóstol del Señor. Les aseguró que estaba en ese lugar porque el Altísimo le hizo sentir que también ellos son Hijos de la Elección, pues su Manto los ha consolado y porque ese día se conmemoraban 91 años en que la luz de Dios vino de nuevo a alumbrar el mundo.

Con esto destacó el significado de la presencia apostólica, enviada con el fin que se cumplan los propósitos originales de Dios para el hombre, e invitó a la Iglesia congregada a entonar el himno 189: “En las tinieblas la luz resplandeció”, antes de explicar porqué la iglesia, con toda certeza, desde 1926 vive un periodo de Restauración. Mientras otras congregaciones se vanaglorian de su continuidad, “nada más falso, —dijo y ratificó—: este rasgo es muestra que el romanismo no es la auténtica Iglesia del Señor ni la que fundó Jesucristo, porque la verdadera Iglesia estuvo oculta por generaciones, incluso Dios se alejó de ella porque el hombre a quien se le enseñó la verdadera adoración, se corrompió, trayendo su propio mal… hasta que un 6 de abril de 1926, hace 91 años, se oyera una vez más la voz de Dios en la tierra. Hoy decimos: el pueblo que estaba asentado en tinieblas, vio gran luz…

“¿Cuál luz? La que alumbra el camino del hombre hacia la eternidad, ya que el primigenio propósito de Dios para con el hombre es su santificación, porque desde un inicio creó al hombre perfecto, santo e inteligente, capaz de comprender por sí mismo de dónde viene su origen y de dónde emana la santidad, y por ende, solo a quién se debe adorar”.

Reiteró que Dios creó al hombre para su alabanza, para que le honrase y le diese la gloria con su vida y su comportamiento, mas los hijos de los hombres no lo hicieron; antes se guiaron por sus propias leyes y no le adoraron como Él quiere, además de exigirle sin ofrecer nada.

El hombre se apartó, mas por la infinita misericordia divina, Dios nuevamente eligió a un hombre llamado Noé, “el cual por sus obras y por el conocimiento de sus antepasados, intentaba agradar a Dios, conforme fue enseñado por su padre y por su abuelo, y entonces el Señor, viendo en él aquella conducta y deseo de agradarle, muestra su misericordia para la humanidad y le da una indicación a Noé: “Quiero que me construyas una arca, porque este mundo, el cual yo lo había creado con un propósito, que el hombre me alabara, que los seres que yo formé me dieran la gloria, mas al no hacerlo así, voy a destruir a todo aquel que viva en aquella maldad, pero el que suba contigo a esa arca, tú librarás su vida.”

Con bases bíblicas y con todo el vigor y entereza que le da el haber escuchado la voz de Dios en su llamamiento, el Apóstol invitó a los hermanos a analizar el devenir de la historia del Pueblo de Dios, en el que se observa que justamente el Altísimo levanta hombres para que los guíen y acaten la voluntad del Padre. De igual manera, cuando se oponen a sus designios, Él los deja a su arbitrio. En cambio, si el hombre con sincera humildad, ruego y súplica se acerca a Dios, como lo ha enseñado un Apóstol, con su mediación logra esa comunión, porque el Espíritu de Dios se manifiesta en él para guiar a la Iglesia hacia la perfección.

Aconsejó reflexionar si serán de Dios los que impusieron por siglos la religión con la espada, los tribunales de la Inquisición y sus instrumentos de tortura, en una cacería de brujas para obligar con el terror a la pira, a profesar la fe de una iglesia que aquí en México, durante la Colonia fue la única que permitían oficialmente, la misma que en pleno siglo XX incitó a sus fieles a la rebelión cristera y a desobedecer la Constitución en los artículos que afectaban los intereses vaticanistas. “Sus malas obras los evidencian, porque Cristo no promovió guerras ni obligó a nadie a creer en él; antes, como Cordero enmudeció. Recordemos que él dijo: ’si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame’, incluso oró al Padre por los que habrían de creer por la Palabra de los apóstoles, la palabra inspirada por Dios.

“Cuando entonamos la alabanza ’Libro santo por Dios inspirado, manantial de verdades eternas’, no nos referimos a la letra, sino al verdadero libro donde Dios vive y da a conocer su voluntad a la humanidad; porque si nosotros confiamos en la letra, entonces yo te pregunto: ’¿Los católicos romanos no tienen la letra?, y los Testigos de Jehová, ¿no tienen la letra?, ¿y los mormones…? Si, pero hay un Evangelio sobre todo evangelio, hay una Doctrina sobre toda doctrina, y lo expresamos con una enorme gratitud: ’Ninguno ha contestado a esta doctrina santa’. ¿La aprendimos en la universidad o en alguna escuela? No. Nuestra enseñanza es la Dios revela a sus Enviados!, que nos la da a conocer a nosotros, solamente cuando está el Enviado de Dios sobre la tierra. Cuando no hay Enviado de Dios, aunque exista la palabra escrita —la letra—, esta confunde al hombre, porque la letra mata… Pero cuando está el Elegido, entonces el Espíritu de Dios se manifiesta en él y se convierte en luz hasta los confines de la tierra. Por ello, con seguridad creemos que Dios con nosotros está…”.
Es necesaria la presencia de un hombre de Dios para salvación

Explicó que el periodo de la Restauración de la Iglesia del Señor está interrelacionado con los supremos propósitos apostólicos, toda vez que es necesario que exista la Elección de un hombre de Dios que guíe a su iglesia a la vida eterna. Así, en el tiempo de Abraham, Dios vio una nueva esperanza para la humanidad en un hombre íntegro y recto que, sobre todo, tenía una fe inquebrantable y del que quiso formar una nación ejemplar. Posteriormente levantó a Moisés, para que fuera delante de Israel hacia la libertad del pueblo que eligió, que sacó de la esclavitud, que amó como su especial tesoro, pero ellos —los israelitas— no quisieron tener comunión directa con Dios, antes dijeron a Moisés: “Habla tú con nosotros y nosotros oiremos, pero no hable Dios con nosotros, para que no muramos…” (Exodo 20:19).

Desde aquel día, Dios no se volvió a manifestar directamente, porque así lo quiso el Pueblo de Israel, y a Dios le pareció sensato. Enfatizó categórico el Siervo del Señor que a partir de entonces, el Altísimo da a conocer su voluntad a través de los hombres enviados por Él, de apóstoles que Él levanta con la misión de guiar a su pueblo, de anunciar el tiempo del Sol de Justicia, que es Cristo, el hijo de Dios, quien vino para ser no sólo el resplandor de la gloria de su padre, sino que Jesucristo sería el mismo núcleo que vendría a rescatar el mundo…”.

Reiteró el Apóstol: ¡Bendita obra redentora por la que el Hijo de Dios ofreció su vida en propiciación para que su Pueblo, o los suyos, amaran y sirvieran al que les había traído el Evangelio del amor, del perdón y la misericordia!… mas su Pueblo no lo recibió…”.

La primordial misión de Jesucristo, la salvación de las almas

Precisó que cuando el Señor Jesucristo anduvo en la tierra, tenía muy clara su misión: rescatar a las ovejas perdidas de Israel. Para cautivar a su Pueblo, con el poder de Dios realizó innumerables milagros, pero ni aún por sus obras fue digno de que sus hermanos creyesen en él.

¡Con cuánto dolor en su espíritu expresó el Siervo de Dios, que Israel sólo le creyó a Jesucristo cuando los sanaba, cuando los alimentó e hizo muchísimos milagros!, “…porque cuando empezó a hablarles de la principal misión, que era buscar un Pueblo excelente, de buenas obras, que de corazón sirviera a Dios en espíritu y en verdad, la mayoría le dejó, amando más las tinieblas que la luz…”.

El Apóstol de Jesucristo aseguró que ese abandono de los suyos marcó tanto al Señor, que conmovido en sus entrañas llegó a expresar: ¡Israel, cuántas veces quise juntarte como la gallina junta a sus polluelos y no quisiste¡ Por fortuna, el desprecio del Pueblo de Israel permitiría la entrada a los gentiles y entonces los provocó a celo por no recibirle ni amarle. Explicó que sólo pequeños grupos abrazaron la fe y cuando éstos durmieron, el Evangelio fue adulterado con las tradiciones o la idolatría, y el Señor ocultó a su Iglesia.(Apocalipsis 12: 5 y 6)

Galilea de los gentiles fue un bosquejo de lo real —no hagas duro tu corazón, incluyó en su consejo a las almas nuevas y a los cientos de visitas que acudieron a la presentación apostólica—. Agregó el padre de la fe: “¡Cómo no amar a Dios y vivir agradecidos con Dios, que pronosticó nuevos tiempos de bendición para los gentiles!, y más ahora que sin ser su Pueblo, desde 1926 Dios empezó a abrir una nueva esperanza para salvación de la humanidad, y qué lamentable que algunos hagan duro su corazón para creer en el que Dios ha enviado, para que sea salvación hasta lo último de la tierra.

En esta tesitura precisó: “Aquella Galilea de los gentiles fue un bosquejo de lo que ahora encuentro; en aquel tiempo había mucha dureza, el Señor y su Evangelio no entraron en el corazón de los hombres; por ello el Señor Jesucristo anunció una nueva época de oscuridad, de la que refiere Juan 9:4: ‘Viene la noche, en que nadie puede trabajar’. Acerca de esto, el Señor reiteró: ’Mientras estoy en el mundo, luz soy del mundo’. La noche vino en los siglos y las generaciones en que no hubo revelación, ¿y qué pasó con los que durante la noche trabajaron cuando era tiempo de oscuridad? Proliferaron los credos que siguieron sus propios razonamientos, que se inclinaron a los ídolos, se ensoberbecieron, no se sujetaron a la disciplina del Señor y sólo de labios adoraban a Dios, incluyendo el judaísmo que ni al Señor quiso aceptar”.

La obra perfecta de Dios, creer en el que Él ha enviado

La iglesia embelesada en el espíritu, escuchaba con gran comprensión al Siervo de Dios y confirmaba con reiterados amén, la magistral explicación doctrinal que esa tarde como raudales le revelaba Dios a Su Siervo. Aún las visitas, incluso con lágrimas, manifestaban comprender y creer en la palabra apostólica y en la necesidad de la valiosa presencia de un hombre de Dios, creyendo para su bien espiritual, “que la verdadera luz de Dios que trae la claridad salvadora a las almas, no está en la letra, sino en el verdadero libro en el que Dios vino a revelar el evangelio o la doctrina santa que ninguno a contestado: lo que Dios revela a sus enviados y sólo cuando hay Enviado hay virtud de Dios… porque significa luz, por cuanto Cristo se manifiesta en sus apóstoles, los que al presente impiden que caigamos en oscuridad…”.

Destacó que Dios no anunció la continuidad de la iglesia, sino la presencia de un hombre que la guíe a la vida eterna, por tanto ” …la Iglesia que proclama la perpetuidad, no es de Dio: es falsa y sus obras son aberrantes, han llevado incluso a la muerte: maldiciones, abusos e instrumentos de tortura… Si fuese la Iglesia de Cristo, las obras de él harían. ¿Cuáles son esas obras?, el amor, la compasión, la misericordia. Por tanto, aunque el romanismo se ’vista’ de luz, dé señales y prodigios, es inicuo para Dios; y aunque sean ciertas las apariciones de la virgen, éstas no son de Dios, porque al ordenar que le edifiquen templos y la adoren, ya son órdenes contrarias a la voluntad del Padre creador. Dios es al único a quien debemos de adorar, por esencia, y a su hijo Jesucristo, por obediencia, culto supremos del que Satanás quiso apropiarse tentando al Señor: ’Todo esto te daré si postrado me adorares…’ (Mateo 4: 9).
Cristo conquistó las almas con la Palabra del amor

El Siervo del Señor enfatizó que Cristo, en cambio, conquistó a las almas con la Palabra del amor, que trajo la comprensión a la mente y creímos, “porque no existe otra Palabra que traiga tanta veracidad como la que trajo el Señor y su poder salvador lo extendió, abriendo otro espacio de bendición para los que iban a creer en su Palabra y en la de sus enviados… La luz del Mundo cree en las apariciones de Dios a sus Siervos, cree que se apareció a otro hombre que en Veracruz leía la Biblia en Apocalipsis 10”.

Recalcó que hace 91 años también se apareció al Apóstol Aarón Joaquín y hace poco más de dos años se le apareció al Apóstol Naasón Joaquín, con la encomienda de enseñar a sus hijos a adorar a Dios.

“Entonces, ¿cuál es la clave del momento de una aparición?, que aquella situación nos lleve a adorar a Dios. Pero cuando se hincan para adorar cualquier objeto, el que conoce a Dios y a su hijo muy amado Jesucristo, el hijo de Dios, dice: ¡No, esto es obra de la carne! Pero que hizo señales y prodigios… pues aunque Satanás tenga poder, ¡Dios tiene aun más poder!, y el poder que el diablo tiene para engañar no me va a arrastrar ni me va a impedir alcanzar la vida eterna…”

Con el deseo de que la Iglesia siga triunfando en Cristo, el Siervo del Señor exhortó a sus hijos en la fe a ser valientes: “Más ahora, que se empiezan a disipar las tinieblas con un pequeño resplandor; pues aunque todavía no viene Cristo de nuevo, estuvo su espíritu en las personas de los Apóstoles Aarón Joaquín y Samuel Joaquín; y ahora en su Hermano Naasón. Yo no soy Cristo, pero la luz que irradio de su resplandor ha ido aclarando las tinieblas…”.

Agregó que seguirá llamando a los corazones que voluntariamente acepten servir a Dios, a los de noble corazón, que cual barro en las manos del alfarero, dicen: ¡Heme aquí para hacer tu voluntad! Con esa seguridad, invitó a los hijos de Dios, a los que se dirigía con plena libertad, a que valoraran el tiempo de gracia en que se está cumpliendo la promesa santa de expansión de la Iglesia, prometida por Dios en la Nueva era de la restauración.

La Restauración de la Iglesia inicia en 1926

En referencia al 91 aniversario del inicio del resurgimiento de la Iglesia del Señor, en su periodo de Restauración, cuando se oyera de nuevo la voz de Dios en la tierra, el Apóstol explicó que “la Restauración no fue un acto único, sino que desde 1926 se sigue llevando”, todos los días a partir de esa fecha han sido de restauración de las almas que venían confundidas, llenas de faltas, de pecado y el restaurador, en el bautismo, las volvió a su estado original: a la perfección con que el artífice. Dios las creó con un propósito santo y para que hagan buenas obras, ¿cuáles obras?, los mandamientos mas lo que a cada quien le ordene el Señor que haga. (Mateo 19:20 y 21) Ahora yo tomo estas obras, porque por sí solas no pueden presentarlas a Dios”.

Ratificó el Siervo de Dios que la Restauración en la Luz del Mundo ha sido un proceso cotidiano, con cada alma que se restaura en el bautismo y adquiere el estado perfecto. Desafortunadamente, las carnalidades y faltas deterioran nuestra vida y los sacrificios que le ofrecemos a Dios ya no son adecuados, tal vez están salpicados por el pecado. Es aquí donde el Ungido del Señor, como lo hace cada Santa Cena, toma estos presentes y en oración los limpia. Con su oración intercesora restaura los corazones de los hijos de Dios, como lo hacen los pintores competentes, que con las mismas habilidades de los pintores famosos como Picasso o Miguel Ángel. Los contratan para restaurar esas obras grandiosas que por los microbios o bacterias, y por estar expuestas a las inclemencias del tiempo se deterioran y requieren ser restaurados sin perder su estado original. “Dios es el artista que crea al hombre y lo creó perfecto, poco menor que los ángeles (v. Salmo 8: 4-5 ), pero a ellos no les dijo: ¡mi hijo eres tú!”, admirable precisión con que el Apóstol de Jesucristo aclaró que, físicamente, Dios no hizo al hombre perfecto: sólo en lo interior, en el alma. Mas crecemos, y desde la juventud deterioramos ese precioso estado espiritual con el pecado, la soberbia, las maledicencias, los chismes y las fornicaciones. Bendito Dios que en el bautismo en el nombre de Jesucristo, y efectuado por un ministro autorizado, Dios perdona y vuelve al hombre en estado de perfecta santidad. Por desgracia, pues, el pecado deteriora el estado del hombre si vuelve a las malas obras, a las soberbias y a las necedades, por las que no podrá entrar al Reino de los cielos, salvo si acepta que un restaurador competente lo restaure y vuelva a la idónea condición de santidad que exige Dios, porque a los santos cielos no entrará ser inmundo”.

Los Apóstoles representan la presencia de Dios en su iglesia

El manantial de la revelación en su Siervo bañaba los corazones de los presentes, que henchidos de emoción espiritual ratificaban su aceptación al mensaje apostólico de esta tarde, el cual se expuso con el vigor y contundencia que caracteriza al Ungido del Señor y los congregados lo aceptaban con gran gozo, incluso algunas visitas manifestaban aceptación a la palabra apostólica y así lo externaron al ser entrevistados por esta Coordinación. El recinto se cimbraba con las glorias a Dios, a quien agradecían jubilosos la grande bendición de haber recibido Su sagrada presencia, algunos en tres apóstoles de las lluvias tardías y de la era de la restauración: en los hombres de Dios Aarón, Samuel y Naasón Joaquín. Misterio revelado por el propio Ungido de Jehová que categórico afirmó: “Yo represento la presencia de Dios, porque Él ha puesto en mí un cincel y un pincel para que aquella obra que eras tú y se haya deteriorado, manchado o salpicado el corazón, a veces inclinado al dinero, como en aquel joven rico, a quien el Señor vio que había algo que se interponía entre él y lo que Dios ordena: amar a Dios sobre todas las cosas y justamente eso es lo que le pidió Cristo: vende todo lo que tienes y sígueme. En cambio Zaqueo no estaba inclinado al dinero y sin embargo de él salió decir que vendería todo y la mitad de sus bienes daría a los pobres…”.

Bendita comprensión espiritual que compromete a los fieles y a los que han recibido sinceramente al que Dios ha enviado, al Apóstol de Jesucristo, porque entre todas las obras, ¡ésta es la obra perfecta!, además de conocer al único Dios verdadero y a Jesucristo al que tú has enviado!, a quien se recibe en su santo Apóstol.

Tal fue la comprensión que logró arraigar en el corazón de los congregados, pues con plena seguridad aseveró en la conclusión de su memorable disertación: “Si primero reina Dios y su hijo amado Jesucristo en tu corazón, te sobra amor para amar a tus hijos y a tu prójimo, desde luego sin dejar de aceptar y reconocer que el Señor se manifiesta en sus Ungidos levantados para guiar a la iglesia hacia la vida eterna.”

Para consolidar este misterio y esta doctrina, el Varón de Dios tomó como paradigma a Cornelio, un buen hombre del que se habla en los Hechos de los Apóstoles 10:5, “éste hacía muchas obras, mas no era perfecto porque le faltaba la obra perfecta: Esta es la obra perfecta, que creáis en el que Dios ha enviado. Le faltaba la firma de la autoridad que da valor a las obras que hacen los hijos de Dios”.

Como corolario de la palabra plenamente revelada, sentenció el Apóstol que “a Dios no se le puede agradar, servir ni adorar como cada quien piensa o quiera, en el momento que les sobra y sin disciplina.” Cornelio lo entendió perfectamente, por ello cuando comprendió que no sólo con buenas obras sería salvo, no dudó, antes obedeció fue con el apóstol Pedro, incluso reunió a toda su familia para que también ellos creyeran en el que Jesucristo había enviado para decirle lo que le hacía falta para salvarse: creer significa obedecer y sujetarse a la doctrina, “si así creíste, sois bienaventurados y vuestras obras son aceptas a Dios, porque yo con la facultad que el Señor me ha dado, las retoco y restauro tu corazón en cada oración…”.

Agregó que el hermano Aarón llevó esa responsabilidad hasta 1964, el apóstol Samuel Joaquín desde 1964 a 2014 y desde el 14 de diciembre de ese año, ésta es la consigna: “Reconocer que vivimos tiempos de gracia y de bendición, de amor a Dios en nuestro corazón, para que vivamos agradecidos piadosamente delante de Dios, valorando el que la luz volvió a alumbrar en el mundo, que tu luz alumbre con Cristo en el mundo y que sea evidente en tu conducta e integridad… Nunca olvidemos que nuestro éxito se llama Jesucristo, por Él, Dios da todo su amor y contentamiento, por Él también recibimos todo lo espiritual, la adopción de hijos de Dios. ¡Qué tiempos de gracia! 6 de abril de 2017, ¡bendito Dios que nos quiso abarcar en esta gracia!, ¡gloria a Dios en las alturas!, ¡bendito sea Jesucristo. ¡Amén¡, era la respuesta unánime de la iglesia de Querétaro ahí reunida.

El Apóstol del Señor, enternecido, aseguró que muchos deseaban conocer este maravilloso tiempo de dispensación, tiempo en el que Dios restaura todas las cosas: “¡Que bienaventurado eres, Pueblo de Dios!, somos parte de esa gracia y de ese amor con el que David expresó en el salmo 8, ’has hecho al hombre poco menor que los ángeles’… ahora nosotros decimos: ’lo has hecho más grande que los ángeles, pues nos hizo hijos de Dios…”.

Para cerrar su alocución, agradeció a Dios que haya abarcado en la gracia a más de 54 naciones y que aún se está expandiendo la iglesia en esta nueva era, con el impulso de la evangelización emprendida: “Porque así me ha dicho el Señor: te he puesto para luz de los gentiles, a fin que traigas salvación”. La iglesia desbordada de júbilo espiritual caía en bendición, los coros entonaban el simbólico himno: ’Soy yo soldado de Jesús’, mientras el Siervo del Señor se despedía de la Iglesia y de las visitas que se dieron la oportunidad de ir a escuchar la verdadera doctrina de Cristo en labios de su Apóstol.

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.
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