Crónica del primer recorrido apostólico por las iglesias de la Zona Metropolitana de Guadalajara

(Coordinación de Crónica Apostólica) — El martes 1 de agosto, el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, dio inicio a su primer recorrido por las iglesias de la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG), con el propósito de acompañar personalmente a los hermanos que, en una vigilia de 24 horas, se encuentran orando por quienes vienen en camino a la ciudad de Guadalajara, para participar en la Santa Cena del Señor Jesucristo.

En este primera día de visitas a las iglesias, acompañaron al Apóstol de Jesucristo los ministros P.E. Felipe Medina y P.E. Rafael Pérez, así como los hermanos D.E. José Luis Prats, D.E. Humberto García, Enc. Josué Mora y Hno. Gerson García.

 

I

La primera iglesia visitada durante el primer recorrido apostólico fue la Casa de Oración ubicada en la calle Ricardo Toscano n. 1977, en la colonia Polanquito, en Guadalajara. El reloj marcaba las 10:08 de la noche cuando el Apóstol del Señor ingresó al templo, que en ese momento se encontraba pletórico de hermanos —hombres, mujeres y niños—.

En su preparación espiritual, los hermanos de Polanquito —sin diferencia de edades— se encontraban tal y como lo profetizó el rey David: «Los jóvenes y también las doncellas, los ancianos y los niños, alaben el nombre de Jehová, porque sólo su nombre es enaltecido» (Salmos 128: 12-13). Y es que la Obra de Dios —creer en el Enviado de Dios— se ha manifestado sin distingo en todos los estratos de la Iglesia del Señor.

La consagración especial fue presidida por el hermano P.E. Felipe Medina, quien invitó a los presentes a entonar el himno n. 245, «Hay una ciudad», que fue cantada con el espíritu y el entendimiento. Enseguida, el hermano leyó el Salmo 121: «Alzaré mis ojos a los montes; ¿de dónde vendrá mi socorro? Mi socorro viene de Jehová, que hizo los cielos y la tierra…». La oración que continuó, que en favor del Apóstol de Jesucristo, se escuchó cual caudal de un río: estentórea, potente… El reloj marcaba las 10:24 de la noche cuando el insigne visitante se despidió de sus hijos de la colonia Polanquito: «Dios les bendiga y les pague por levantar mis brazos y acompañarme en la oración por nuestros hermanos».

 

II

De la colonia Polanquito, el Mensajero del evangelio eterno se trasladó a la Casa de Oración ubicada en la avenida Cuyucuata n. 71, colonia Guayabitos, en Tlaquepaque. El reloj marcaba las 10:35 de la noche cuando ingresó al recinto sagrado, que actualmente se encuentra en construcción.

A su llegada, el insigne visitante saludó al ministro local, hermano Josué Hernández, y a la grey tlaquepaquense que en ese instante se encontraba en petición y súplica al Creador.

Los hermanos congregados no pudieron contener la alegría de recibir y tener entre ellos al Embajador del reino de los cielos. El hermano D.E. José Luis Prats —de origen español—, responsable de presidir la consagración especial, invitó a los presentes a cantar la alabanza «La gloria de Cristo», cuyas estrofas comentó. Mientras los hermanos cantaban el himno, por sus mejillas rodaban lágrimas, una de las manifestaciones de la gratitud, el amor, la fe y el reconocimiento a la Obra que Dios ha hecho en sus corazones: al creer en un Enviado de Dios (v. Juan 6:39).

Al término de la consagración especial, el Apóstol Naasón Joaquín levantó su brazo derecho y con su mano saludó a los presentes: «Dios les bendiga, hermanos». En la parte exterior, por la avenida Cuyucuata, decenas de personas estuvieron atentas a la visita apostólica a esta colonia, que perteneció hace décadas a la comunidad de Santa María Tequepexpan. Algunas de ellas lo saludaban a lo lejos. Concluía la segunda visita del primer día del recorrido apostólico por las iglesias de la ZMG. El reloj marcaba las 10:46 de la noche.

 

III

De la colonia Guayabitos, el Apóstol de Jesucristo se trasladó a la Casa de Oración ubicada en la calle Pino n. 1, en la colonia San José del Valle, en el municipio de Tlajomulco de Zúñiga, Jalisco —conocida también como «Santa Fe»—. El reloj marcaba las 11:12 de la noche.

Cuando ingresó al templo, se encontró con un grupo de jóvenes y señoritas que, mientras unos permanecían en la consagración, otros trabajaban en el acondicionamiento del interior del templo —entre andamios, yeso y brochas. Antes de que ellos dijeran palabra alguna —anegados por el llanto—, el padre en la fe expresó conmovido: «Dios les bendiga y les guarde. Vine a acompañarlos para sigan ayudándome a levantar mis brazos en la oración continua por los hermanos que vienen en camino».

El grupo de jóvenes, en ese instante, experimentó un gozo singular: el padre en la fe se encontraba entre ellos y los invitaba a acompañarlo en su oración. Lo tenían cerca. Escucharon su palabra.

Acto seguido, el hermano Enc. Josué Mora presidió la consagración especial. Invitó a los presentes a cantar el himno n. 337, «Ahora Señor que me encuentro a tu lado», alabanza que refiere el llamamiento de Dios a sus hijos. El Apóstol, los ministros y los jóvenes se unieron a la alabanza con particular regocijo. En instantes, la alabanza era cantada en otras lenguas: un avivamiento espiritual estremeció esa noche el recinto.

Al término de la consagración, el Apóstol de Jesucristo se despidió del hermano D.E. Abel Salazar, ministro de esta Iglesia, a quien le dijo: «El Señor les pague. Los jóvenes están levantando mis brazos para que Dios traiga a los hermanos con bien». En ese momento, el reloj marcaba las 11:23 de la noche.

 

IV

De la colonia San José del Valle, el Apóstol de Jesucristo se trasladó a la Casa de Oración ubicada en avenida Las Torres n. 2151, colonia Palmira, en el municipio de Zapopan, Jalisco. El reloj marcaba las 11:55 de la noche.

Al momento de ingresar al templo, dirigió unas palabras a los hermanos que lo esperaban, las cuales fueron prácticamente inaudibles ante las expresiones de júbilo y algarabía espiritual del grupo de hermanos zapopanos. Enseguida, los invitó a elevar una oración al Creador.

Presidió la consagración especial el hermano P.E. Rafael Pérez Alcides —ministro en Ciudad Mendoza, Argentina— quien invitó a cantar el himno n. 237, «Marcha con gozo». Mientras la iglesia cantaba la alabanza, iniciaba a la par un avivamiento espiritual. Las estrofas trasladaban a los hermanos a la fiesta más grande de toda la tierra, que tendrá lugar el próximo 14 de agosto… Posteriormente, se leyó el Salmo 23.

El hermano Alejandro Villanueva, luego de la consagración, invitó al Apóstol de Dios a pasar a la casa pastoral junto con sus colaboradores. Luego de ese receso, antes de despedirse de sus hijos, expresó: «Qué alegría siento que estén levantando mis brazos en favor de mis hermanos. Dios los siga bendiciendo».

Cuando el Apóstol de Jesucristo ascendió a su vehículo, a las 12:54 de la mañana, en el calendario se quitaba la hoja del día anterior y quedaba descubierta la del miércoles 3 de agosto.

 

IV

De la colonia Palmira, el Apóstol de Jesucristo se trasladó a la Casa de Oración de la colonia Santa Ana Tepetitlán, en el municipio de Zapopan, Jalisco. El reloj marcaba la 1:06 de la mañana.

A su ingreso al pequeño recinto, cuya decoración interior es luce estética, un clamor se escuchó y los ahí reunidos cayeron en bendición. La promesa apostólica de visitar las iglesias de la Zona Metropolitana de Guadalajara, se cumplía esta madrugada en esta colonia zapopana.

Luego de la consagración especial, el Apóstol se despidió de los presentes: “Dios les pague, me da gusto llegar y ver que están levantando mis brazos. Dios los bendiga y les guarde”. Los hermanos, por su parte, levantaban sus manos para despedirse. De sus ojos salían lágrimas; de sus voces, exclamaciones de bendición para él insigne visitante. El reloj marcaba las de la mañana cuando el Siervo de Dios se despidió de ese lugar.

 

V

De la colonia Palmira, el Apóstol de Jesucristo se trasladó a la Casa de Oración ubicada en la calle Barcino n. 1616, en la colonia Paraísos del Colli, en el municipio de Zapopan, Jalisco. El reloj marcaba la 1:48 de la mañana.

Cuando ingresó al templo, los hermanos lo recibieron con sus brazos levantados, en señal de bienvenida y con expresiones de incontenible júbilo espiritual. Presidió la consagración especial el hermano Gerson García, quien invitó a los presentes a cantar el himno n. 78, «Cerca más cerca».

Al término de la consagración, el insigne visitante se despidió de la iglesia dejando la bendición apostólica. En el exterior del templo, el hermano Mizraim Rangel, ministro de la Iglesia, informó al Siervo de Dios sobre la adquisición de algunos predios aledaños, que serán utilizados en la edificación del nuevo templo. En respuesta, el Apóstol Naasón Joaquín le dijo: «Le dices a la Iglesia que me voy muy contento, al saber que son para mí un respaldo para que mis brazos sigan levantados en la oración continua por los hermanos que vienen en camino. Dios les bendiga».

Al salir de este lugar, los hermanos expresaron: «Dios lo guarde», «Dios lo bendiga»… El reloj marcaba la 2:01 de la mañana. Concluía así la primera visita a las iglesias.

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.