El Apóstol Naasón Joaquín visita la Hermosa Provincia, en Puerto Vallarta: “Hogar de mis recuerdos, Betania de la Elección de los últimos tiempos”, sostiene

(Coordinación de Crónica Apostólica) — El miércoles 24 de octubre, el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, visitó a los hermanos de la colonia Hermosa Provincia, en Puerto Vallarta, en lo que fue una histórica recepción.

Este día quedó registrado en la gloriosa Historia de la Iglesia La Luz del Mundo en Puerto Vallarta, quien, desde que recibió la noticia de que el Apóstol Naasón vendría a esta ciudad, estuvo preparando cada detalle para que, llegado el momento, todo resultara de la mejor manera; sin duda, las cosas no salieron como se planearon porque la presencia del Siervo de Dios en esta Iglesia propició un momento más que glorioso para dichos hermanos.

Desde muy temprana hora los hermanos llegaron vestidos de blanco a la Casa de Oración de este turístico puerto; el Coro Monumental, así como el de niños y la iglesia en su conjunto, se gozaban en la libertad de los hijos de Dios para alabar al Altísimo, en tanto se llegaba la hora esperada. En la casa pastoral se habían procurado todos los detalles para recibir al huésped de honor. Conforme pasaba el tiempo el latir de los corazones aumentaba.

A la 1:37 de la tarde, arribó a la colonia el autobús denominado “El Mensajero”, que transporta a los ministros invitados por el Apóstol de Dios a esta undécima etapa de su gira universal. Al descender de la unidad se les acomodó para esperar al Siervo de Dios, quien estaba por llegar a este lugar, en tanto parecía estar todo perfectamente organizado para el arribo apostólico.

El reloj marcaba las 2:38 de la tarde cuando el Apóstol de Jesucristo arribó a la colonia Hermosa Provincia. Los pastores y ministros, así como la iglesia local, lo esperaban en el ingreso del templo. Por su parte, la Iglesia comenzó a escuchar desde la calle, voces de júbilo de hermanos y hermanas que ya habían visto al Embajador del reino de los cielos. Cuando finalmente apareció su figura en la puerta del templo, un grito sonoro con acordes de llanto prorrumpía en regocijo los corazones de grandes y chicos.

De acuerdo con lo anticipado, y entre las lágrimas de gozo que los invadía, comenzaron a entonar el himno titulado “Los campos con flores”, cuyo coro expresa: “Bienvenido seas hoy embajador, que anuncias al mundo, mensaje de amor, tu eres como Juan un anunciador, que traes la doctrina de la salvación”. Aunque éste es un himno antiguo, este día cobró un nuevo sentido en las generaciones de hermanos que, bajo un nuevo apostolado, palpitaban exactamente igual que cuando recibían al Apóstol Samuel Joaquín.

Al término del canto y visiblemente emocionado, el Siervo de Dios invitó a los hermanos a hacer una oración para agradecer a Dios este hermoso encuentro. La Iglesia cayó de rodillas en un pentecostés, como anunció el Profeta Malaquías, en franca referencia a las almas de los salvados: “Más a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá el sol de justicia y en sus alas traerá salvación y saltaréis como becerros de manada” (V. Malaquías 4:2). Ese fue el júbilo que gozaron las almas en ese momento.

Al levantarse de orar, el Apóstol de Dios les dio testimonio de la confianza que siente con esta Iglesia, la cual él conoce muy bien desde que era un niño y su padre los traía a esta ciudad. “Estoy en mi casa –dijo, y en ese momento la iglesia irrumpió con un estruendoso amén–. Si ustedes conocieran a esta Iglesia… que es una iglesia adulta y madura, que desde el tiempo del Siervo del Señor ha sido enseñada…porque yo veo sus rostros desde que yo tengo memoria, cuando el Varón de Dios nos traía, y ha ido creciendo. He conocido a los hijos de ellos y hoy conozco a los hijos de sus hijos. Esta Iglesia ha sido una Betania para la Elección en estos últimos tiempos”.

La distinción que el insigne visitante hizo de los hermanos de este lugar, rebosó los corazones que no cesaban de dar la gloria al Señor y levantar sus manos en señal de lo que estaban sintiendo “¿Verdad que no me equivoco?”, preguntó seguro de la respuesta del Pueblo. “¿Verdad que estoy en mi casa”… Todos los hermanos, al unísono, respondieron con un “amén”…
Enseguida, agregó: “Esta es mi Vallarta, hogar de mis recuerdos… te espero el próximo domingo, unánime con tus hermanos. para alegrarnos en Cristo Jesús. Hasta ese entonces, la paz de Dios quede con vosotros… Estoy feliz, contento de estar entre vosotros una vez más. Dios los bendiga en el nombre de Cristo Jesús”.

 

El testimonio de un viejo amigo

Al salir del templo y dirigirse a la terraza que le habían preparado para que tomase un alimento, en compañía de los ministros invitados y esposas, preguntó por un hermano de nombre Sabás, e indico al hermano P.E. Eliezer Gutiérrez, ministro de Hermosa Provincia, que buscara a dicho hermano. Cuando el Siervo de Dios ya estaba sentado en su mesa, junto a su esposa, la hermana Alma Zamora, y sus pastores, el hermano Sabás se puso por un lado, cerca de la mesa apostólica.

Cuando el Varón de Dios se percató de su presencia, comenzó a dar un testimonio a todos los que le acompañaban en ese momento y les dijo: “Cuando yo era joven y mi padre me mandó a trabajar al taller de soldadora, para que aprendiera el oficio, yo tenía un amigo que siempre me cuidaba y defendía… era un hombre bajo de estatura, pero valiente. Ese amigo es este hermano que ven aquí, de nombre Sabás, y yo quiero que se siente conmigo y que siempre que venga a este lugar, quiero esté en mi mesa acompañándome.

Al oír el deseo del Apóstol de Dios, inmediatamente montaron la otra parte de la mesa apostólica con todo lo necesario para que el hermano Sabás tomara lugar, ante la sorpresa de él mismo, que sonreía y lloraba al mismo tiempo, ante la emoción de los observadores, quienes conmovidos secaban sus ojos rebosados de lágrimas. Un gesto de humildad, amor y gratitud del Hombre de Dios. Una vez a su lado, como antiguos amigos comenzaron a platicar en la mesa.

En otro momento, un grupo de jóvenes y niños de la escuela de idiomas de esta iglesia entonaron alabanzas en los idiomas francés, inglés, portugués y japonés. Esa tarde, el Apóstol de Jesucristo dio instrucciones al hermano P.D. Ramiro Hernández, Ministro Internacional de Evangelización, para que de entre los jóvenes mayores de 18 años que han aprendido algún idioma estén preparados para salir a la Obra del Señor a los países donde el idioma que aprendieron sea la lengua materna y con ello seguir extendiendo las estacas de la Iglesia del Señor a nivel mundial.

El reloj marcaba las 4:18 de la tarde, cuando el insigne visitante se despidió de los hermanos de Hermosa Provincia, en un encuentro que quedó registrado en los anales de la Historia de la Iglesia de este destino turístico.

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.

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