Bethel: Colonia de hijos de Dios

El lunes 23 de noviembre, el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, acudió a elevar su plegaria al Creador al templo de la colonia Bethel, en Guadalajara.

Las calles Betsaida y Hebrón lucieron pletóricas de hermanos y hermanas –incluidos los niños–, quienes esperaban con singular regocijo el paso del Siervo de Dios por los atrios adoquinados de la Casa de Oración, réplica fiel del templo de la colonia Hermosa Provincia que se irguió de 1969 a 1982, y cuyas áreas verdes son distintivo en la zona oriente de la ciudad.

El reloj marcaba las 4:33 de la mañana cuando Apóstol del Señor, acompañado de algunos de sus colaboradores, ingresó a la Casa de Oración. Lo esperaba el Coro de la colonia Bethel, quien lucía un impecable uniforme blanco y acompañó la plegaría apostólica con las alabanzas “Junto a ti”, “En tu amor” y “A solas al huerto yo voy”, entre tanto la iglesia local y los ministros hacían lo propio. El fervor espiritual de este sublime momento se experimentó vívidamente en los corazones.

La oración apostólica exhaló, cual olor de nardo, un hermoso aroma espiritual al interior del templo. El grato olor de la Elección dejó una estela de bendición en los hermanos de Bethel, quienes experimentaron el privilegio de esta visita apostólica. Y es que “Hermosa Provincia no es una colonia, no es un lugar específico dentro de la ciudad de Guadalajara… Hermosa Provincia es una colonia llamada de Hijos de Dios”, asentó el Apóstol Naasón Joaquín el pasado 13 de septiembre.

Al término de su oración, el Apóstol de Jesucristo saludó al Orfeón local y se dirigió a su casa. En su camino, las muestras de amor, fe, gratitud y reconocimiento a su Ministerio fueron manifiestas: “Dios le bendiga, Apóstol de Dios”, “Bienvenido a su casa”, “Sus hijos de Bethel le amamos”… fueron las expresiones de los hermanos, acompañadas de lágrimas de alegría que brotaban por sus mejillas. En correspondencia, con alegría paternal, les dijo: “Dios les pague por haberme acompañado. Los amo en Cristo Jesús. Dios les bendiga, hermanos de Bethel”. El padre de la familia se encontraba en casa acompañado por sus hijos en la fe.

En este tenor, cabe recordar que el pasado 3 de mayo, el Apóstol de Jesucristo expresó: “Mi hermosa colonia Bethel, la que me trae tan hermosos y gratos recuerdos. Que alegría siente mi alma verles, contemplarles y recordar tantos momentos hermosos y felices que Dios me ha permitido vivir en esta hermosa colonia de Hijos de Dios”. En esa ocasión recordó que fue en la Iglesia de la colonia Bethel donde fue presentado por sus padres a la edad de 14 años y, posteriormente, ahí bajó a la pila bautismal en 1983; ahí recibió el Espíritu Santo y participó en las numerosas caminatas juveniles desde esta colonia a la Hermosa Provincia en los meses de agosto; ahí tuvo lugar su ungimiento con el grado de Pastor Evangelista en el año 2000, entre otros emotivos recuerdos.

Ahora, como Apóstol de Jesucristo y padre en la fe, se recreó, como cada día, en el bello jardín espiritual de la oración y, acompañado por sus hijos de la colonia Bethel, pidió a Dios por su amada Iglesia esparcida por el mundo. Se escribe así otro capítulo de la gloriosa historia del apostolado contemporáneo.