¡Bienaventurada la montañosa Teotlalco! Esperaban al Ungido de Dios y sus ojos lo tuvieron solo para ellos

(Berea Internacional) — La Visita Apostólica por el estado de Veracruz ya incluyó la Sierra Zongolica, la región de las grandes montañas veracruzanas, y concretamente Teotllalco, en el Municipio de Soledad Atzompa, zona considerada marginada según indicadores de Desarrollo Humano, a más de dos mil 200 metros sobre el nivel del mar, pero tierra fértil para el verdadero Evangelio de Jesucristo, donde el Excelentísimo Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín vino para conocerlos, alegrarse y alegrarlos.

Por eso los hermosos ojos, su alma, su ser entero, de los Hijos de Dios aquí congregados día a día, de pronto se inundaron de felicidad y gritaban con el corazón, con las manos, con la garganta, ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!, porque había llegado hasta ellos el Embajador del Reino de los Cielos Naasón Joaquín García, para que uno a uno, fueran guardados en su corazón.

La fiesta de los hermanos de Teotlalco es grande. Si ya vivían en las alturas veracruzanas, la Visita Apostólica los transportó espiritualmente a sitios más altos aún, muy especiales. En la memoria de Dios, en la memoria del Apóstol de Jesucristo, en la memoria de los hermanos de Teotlalco, y hasta en gráficas, quedó grabada la recepción que como Hijos de Dios le dieron al Embajador de Jesucristo en la Tierra. Una lona solamente decía “Bienvenido: ¡Lo estábamos esperando!” Y con esa fe, lo vieron llegar, lo tuvieron solo para ellos, entre ellos, y lo oyeron bendecirlos, alegrarlos, alentarlos. Se sintieron muy amados, muy protegidos.

Con globos blancos, carteles hechos sin prisas, con cuidado, con esmero, cubiertos plenamente con el manto de La Elección de Dios, recibieron al Gran Apóstol de Jesucristo, lo recibieron como Enviado de Dios, y hoy Teotlalco marcha más seguro y feliz que siempre.

¡Dios los ama! ¡Jesucristo los ama! ¡El Apóstol del Señor los ama!
¡Gloriosa Visita del Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín!
Veracruz, también ¡marcha…marcha…!