Bienvenida al Apóstol Naasón Joaquín García en Guadalajara

El domingo primero de marzo, después de que iniciara su Primera Gira Universal por por los países de Chile, Argentina, Uruguay, Brasil, Paraguay, Colombia y Estados Unidos, hace 48 días, el Apóstol de Jesucristo arribó, rebosante de alegría por los triunfos alcanzados, a la colonia Hermosa Provincia de Guadalajara.

Provenientes de las Iglesias de la Zona Metropolitana de Guadalajara, más de cincuenta mil hermanos esperaban al Apóstol Naasón Joaquín para darle la bienvenida a su colonia. Esta gira, la primera de su ministerio, fue de conquista. Las victorias y triunfos espirituales que Dios le concedió en aquellas regiones sudamericanas son grandiosos.

A las 15:30 horas, el Apóstol de Jesucristo llegó, procedente del aeropuerto, a la colonia Hermosa Provincia. Inició su recorrido hacia el templo sede internacional de la Iglesia La Luz del Mundo, por la Calzada Dr. Samuel Joaquín Flores. Las tumultuosa congregación, que portaba vestiduras blancas, saludaba al Siervo de Dios a su paso por el largo pasillo que conducía hasta la puerta de la Casa de Oración. Se contemplaban a la lo largo de esa vía, grandes banderas de las siete naciones visitadas durante esta exitosa gira.

Salutación Apostólica

Al hacer uso de la palabra, en el interior del templo, el Apóstol del Señor invitó a los hermanos a unirse a él en una oración de acción de gracias: “Iglesia de Guadalajara, ¿qué quieres que te diga? Sudamérica también ha creído en mi Elección, por eso hoy quiero venir a este lugar, al cuartel espiritual general de la Iglesia, que es la Hermosa Provincia, a pagar mis votos. ¿Me quieres acompañar? ¿Cuáles son mis votos?: darle la gloria al único que la merece, a nuestro Dios y a su hijo amado Jesucristo. Hagámoslo en el nombre de Cristo Jesús”.

Después de la emotiva oración, dirigió las siguientes palabras: “Iglesia de Guadalajara: ¡Heme aquí! Mi saludo es con aquellas palabras que decía el salmista: ‘Hermosa Provincia, eres el gozo de toda la tierra’, y te lo digo con esta libertad, porque hoy vengo nuevamente a este cuartel espiritual que Dios tiene asentado aquí en la tierra, y que después de ir a los campos de batalla, vuelvo a la seguridad de estas murallas espirituales, donde me siento protegido y amparado”.

Testimonios de la primera gira apostólica universal

En su presentación a la Iglesia de Guadalajara, el Apóstol de Dios dio testimonio de la obra de Dios en Sudamérica: “Doy gracias a Dios, el que me fortaleció y me confirmó, porque me llevó de triunfo en triunfo, y llevó en aquellos lugares un olor grato y agradable: el olor de su conocimiento. Por ello, es importante que yo dé testimonio de lo que fui testigo en aquellos lugares de Sudamérica.

“Yo no sabía cómo me iba a recibir la Iglesia del Señor. Yo empezaba a preparar estudios: la situación social, política, económica o de delincuencia se vive en cada nación, para saber cómo acomodarlos y poder introducir el tema de la Elección para confirmar el llamamiento que Dios ha hecho de mí para dirigir a su Iglesia. Yo creía que tenía que confirmar esos corazones, pero no fue así, porque este trabajo ya había alguien lo había hecho. Cuando yo llego a aquellas regiones de Talca, me encuentro a la Iglesia más que confirmada: los hermanos desbordaban amor, aceptación y la confirmación que Dios había hecho en ellos.

“Grande fue mi alegría. Ya no pude hablar de lo que tenía pensado, porque mi plática a ellos iba ser para dar testimonio de mi Llamamiento. Ellos estaban más que confirmados. Hubo hermanos que estaban en regiones muy distantes, donde la tecnología no alcanza a llegar. Otros, por la pobreza y lejanía de las iglesias centrales, no tienen esos privilegios, y tarde llegó la noticia. Cuando se les dijo que durmió el hermano Samuel Joaquín y que Dios levantó a nuestro hermano Naasón en este Ministerio, la respuesta de ellos fue: ‘Ya sabíamos’. ¿Quién les dijo o les notificó? ¿Vino un ministro a avisarles? No: Dios ya se los había revelado por sueños, manifestaciones o visiones.

“Al estar en aquellos lugares, yo me iba sorprendiendo porque llegaba a las Iglesias y se oían las voces como estruendos de miles y de miles de almas, al grado que las personas que pasaban por las calles se preguntaban: “Qué está pasando”. Tal vez imaginaban que algo malo, pero cuando entraban y eran contagiados por aquella bendición, aquellas visitas también empezaban a llorar. ‘¿Qué está pasando aquí? Algo sentimos que hay en este lugar’. Aquel lugar en ese momento era Casa de Dios y puerta del Cielo, porque Dios estaba confirmando los corazones en aquel encuentro, la Elección que él ha hecho en mi persona.”

Triunfos de Cristo, de su Apóstol y de la Iglesia

En otro momento, el Apóstol de Jesucristo expresó: “Ha sido tanta la bendición, la alegría y los triunfos que Dios nos ha dado, porque estos triunfos no son de tu hermano Naasón: esos triunfos son de Cristo, porque yo fui en nombre de mi Señor, el que me llamó y me tuvo por fiel poniéndome en este ministerio.

Fui dando testimonio que en representación de él iba, por eso digo que es un triunfo de Cristo, pero también un triunfo de la hermosa Iglesia del Señor, a la cual todas las iglesias reconocen como la Iglesia madre, ya que de aquí ha salido a aquellos lugares la sabia espiritual, que ya caída ha permitido que sus ramas crezcan y atrás de ellas nazcan flores hermosas que adornan este árbol espiritual.

“Yo fui a aquellos lugares y no fui a decirles: ‘Crean en mí’, ni le dije a nadie que prepara la bienvenida. Ahora yo te lo digo con toda seguridad: el 99.99 de la membresía de la Iglesia me ha aceptado. Que hay falsos miembros que se han introducido con nosotros, que aún no me han aceptado, yo lo entiendo, pues rechazan el Llamamiento: ‘Yo no creo en el hermano Naasón…’. Yo les digo: crean en el testimonio que yo les he dado. Yo únicamente digo lo que Dios me ha dicho que diga, y hago lo que Dios me dice que haga.

“Pregúntale a cada una de las almas que me recibieron en Chile, Argentina, Uruguay, Brasil y Paraguay. Pregúntale al Coro de Guadalajara y a las miles de almas que me recibieron en Colombia. ¿Por qué se alegran? ¿Por qué lloran? ¿Quién les dice a ellos que yo soy el que Dios ha elegido? No creas a mi palabra ni le hagas caso. Pregúntales, individualmente, porque yo sé que en cada uno de ellos Dios se ha manifestado y ha dado sueños y visiones. Si con el testimonio de todos ellos y con el testimonio de aquella Iglesia que me recibió en Sudamérica no te basta, entonces ahora si me compadezco de ti, porque no son ellos los que se equivocaron. Preferiste separarte y esa fue tu decisión. Nosotros nos seguimos gozando en la voluntad santa de nuestro Dios”.

El impío busca las impiedades

“Hermanos: no es el hermano Naasón el que ha trabajado, porque yo no hecho nada. Es Dios el que ya trabajó en ustedes. Para ellos seré mentiroso, pero, ¿serán todos los hermanos de Colombia mentirosos? ¿Serán las Iglesias de Brasil, Paraguay, Uruguay, Chile, Houston y Dallas, mentirosas? No, hermanos. Dice una alabanza: ‘¿Tú de cuáles eres? De los que se gozan o de los que sufren la separación?’ Pues yo te digo, como le dijo el Señor Jesucristo a aquella mujer, ‘has escogido la mejor parte’.

“Por eso dije: ya basta de oír esos comentarios y escucharlos. Ya basta de preguntar qué están diciendo… Solamente el impío busca las impiedades, pero al hijo de Dios llegarán los comentarios y se apartará de ellos, porque el avisado se aparta del mal y huye. Ahora es tiempo de concentrarnos en una sola cosa: la batalla espiritual.

“Vamos con Dios nuestro Rey, el que hizo los cielos y la tierra. Aquel Dios que fue cuestionado porque levantó a Saúl, porque levantó a David, porque levantó a Salomón, porque levantó a Moisés, porque levantó a Josué… Aquel Dios que fue cuestionado porque llamó a Pedro, a Juan, a Pablo, al hermano Aarón… el que le habló al hermano Samuel y hoy porque ha elegido al hermano Naasón. Pero nosotros no venimos a cuestionarlo. Venimos a decirle: ‘Barro en tus manos queremos seguir siendo, y si tú quieres, sigue moldeando nuestros corazones, pues para eso hemos venido aquí”.

Despedida

“En representación de Cristo he recibido esta bienvenida que la Iglesia me ha dado, por la victoria que Él ha concedido a su Iglesia en este ministerio apostólico. Hoy estás viendo el triunfo logrado en aquellos países y el olor de su conocimiento ha quedado en aquellos lugares. Los hermanos del Coro que me acompañaron a Colombia podrán dar testimonio. ¡Qué hermoso me recibió la iglesia de Colombia! ¡Con cuánta aceptación! Estuve hace una semana con los hermanos de Houston y al igual, ese fervor y amor con el que recibieron a mi padre así también me recibieron a mí.

“Hoy vengo con grande alegría y satisfacción, porque Cristo me ha permitido, en su representación, conquistar en esta nueva Era del Ministerio Apostólico de su hermano Naasón Joaquín García, aquellos países de Sudamérica”.

Sus palabras de despedida fueron emotivas: “Iglesia de Guadalajara: ¡Heme aquí! Fui con bien y regresé con bien, gracias a Dios y a Cristo que me fortalecieron. Gracias a tus oraciones, que estuvieron siempre mi a lado. Me despido con alegría, gozo y júbilo, por todo lo que Dios me ha concedido. Mi gratitud para ustedes. Los amo en Cristo Jesús y les doy un ósculo de amor. Dios les bendiga y sea con ustedes.