Cada día se escribe la historia de la Iglesia

El sábado 28 de noviembre, cuando el reloj marcaba las 4:23 de la mañana, el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, elevó su plegaria al Creador en favor de la Iglesia del Señor, en el interior templo de la colonia Hermosa Provincia.

El Coro de Hermosa Provincia, como cada mañana, acompañó al Apóstol de Jesucristo en su oración. 11 ministros y la Iglesia congregada –algunos hermanos procedentes de las 43 iglesias de la Zona Metropolitana de Guadalajara– se unieron a la oración apostólica, mientras se escuchaban las bellas notas de los himnos “Hay una hora” y “La vida es flor”, interpretadas por el Orfeón local.

Al término de su plegaria, el Apóstol de Jesucristo saludó a los integrantes del Coro y salió de la Casa de Oración. A su paso, saludó a los hermanos que le acompañaron, quienes se encontraban en el interior del templo y sus atrios, y los más en las calles aledañas. Minutos antes, una llovizna había irrigado la zona oriente de la ciudad.

En la puerta de su casa platicó con los citados ministros. Entre otros temas, el Apóstol del Señor resaltó la importancia de que en las consagraciones de los grupos de la Iglesia de Hermosa Provincia –niños, jóvenes, señoritas, casados, casadas, solos y solas–, se hable sobre temas doctrinales, morales o sociales, según sea el caso, relacionados con las necesidades particulares de cada uno: “Es muy importante destacar que en las oraciones –tanto de cinco, de nueve y de seis– se recuerda lo que se habló en la Escuela Dominical, pero en las consagraciones tienen que acoplarse a la necesidad propia de cada grupo.

“Las consagraciones –reiteró– se establecieron porque hay temas que deben hablarse conforme a las necesidades particulares de cada grupo. Por ejemplo, en sus consagraciones, los jóvenes reciben la enseñanza de acuerdo con su edad y sus condiciones. Por su parte, el grupo de solos y solas tienen que recibir temas específicos de acuerdo a la condición de cada uno”.

En relación con la niñez, refirió que es necesario fomentar los principios cristianos en ella, así como el conocimiento de la Historia de la Iglesia. Para ello, recomendó la lectura y ejercicios del libro “Mis principios” (CCB USA, 2012), texto que aborda diversos temas doctrinales bajo un esquema bíblico, gráfico y pedagógico –que toma como base la libreta de estudios bíblicos– y que fue diseñado ex profeso para la instrucción de los niños y los jóvenes, por edades. Invitó a los hermanos ministros a donar algunos ejemplares al grupo infantil.

El papel del ministro en la Iglesia

Preocupado no solo por la prosperidad espiritual de la Iglesia del Señor esparcida por el mundo, sino también por su bienestar material, el Apóstol Naasón Joaquín dio instrucciones a los ministros para que sean abordados en los diferentes grupos temas relacionados con la salud: “Se puede invitar a un doctor para impartir pláticas en las diferentes especialidades médicas, además de la prevención de enfermedades, entre otras”, dijo.

En este sentido, recordó que desde siempre los ministros han estado al pendiente de la Iglesia no solo en lo espiritual sino también en lo material. Y añadió: “Se nos ha dicho que somos doctores, psicólogos, trabajadores sociales, consejeros, arquitectos, abogados… Y es que el ministro se convierte en la necesidad que se va requiriendo. Ahora, los profesionistas se han multiplicado en toda la Iglesia y han sido de grande ayuda y apoyo, pero el ministro sigue conociendo de todo […]. De ahí que cuando el hermano acude a él para pedirle de su ayuda ante un problema espiritual, legal o médico, llega con la confianza de que el encargado le va a dar una respuesta, y no tanto porque diga que sabe de medicina o de leyes, sino porque lo envió el Siervo de Dios y su palabra trae bendición. Y así es…

“Y es que la doctrina abarca todos los aspectos de la vida cotidiana: no hay un tema que no hable la Palabra de Dios. ¿Eso qué quiere decir? Que la Palabra de Dios viene a nutrirnos en todo. Y lo dice uno de nuestros cantos (n. 142): ‘Y si acaso de duelo y tristeza se empañasen sus sendas un día […] busquen siempre de Dios en la fuente el secreto de dicha inmortal…’. ¿En dónde está la fuente de dicha inmortal? En el consejo de Dios, en su Santa Palabra. Ahí vamos a encontrar la felicidad, la solución, la respuesta… y el ministro la encuentra a través de la consagración y el estudio de la Palabra de Dios, y de ahí se abastece para aconsejar en todo.

“La Biblia, esa pequeña recopilación de lo que se alcanzó a rescatar –porque sin duda hubo numerosos libros, apuntes, testimonios y crónicas que no se han encontrado–, pero eso poquito que se rescató abarca todos los temas”.

Historia de la Iglesia

El mandamiento apostólico de recordar la Historia de la Iglesia los días 14 de cada mes, en el seno de las familias, fue otro de los temas que trató el Apóstol de Jesucristo, quien inquirió: “¿Cuál historia es la que se recuerda?: la Historia de la Iglesia que abarca la vida del Apóstol Aarón Joaquín, la vida del Apóstol Samuel Joaquín y la vida del Apóstol Naasón Joaquín. La historia quiere decir lo que ha quedado registrado y qué importante es que la juventud nunca olvide lo que ha sucedido… Anteriormente, los días 14, al recordar la historia de la Iglesia, muchos se centraron en recordar la historia nada más de uno, y con ello se demeritaba el trabajo del Apóstol presente”.

Y agregó: “Se tiene que estar hablando de la Historia de la Iglesia, pues cada día se escribe la historia. Y lo que no podemos permitir nosotros como ministros es que la Iglesia caiga en una añoranza: decir que los tiempos del hermano Aarón eran muy hermosos… ¿Y con el hermano Samuel no fueron hermosos? ¿Y con el hermano Naasón no son hermosos? Es que había más santidad –arguyen los Apolos modernos–,  ¿y en el tiempo del hermano Samuel no había santidad? ¿Y en el tiempo del hermano Naasón no hay santidad? Se trata de los Apolos modernos, corazones que inducen a un no reconocimiento.

“Ahora nos toca hablar de lo que estamos viviendo en la actualidad, lo que a esta generación de niños les está tocando vivir: ‘Porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído’ (Hechos 4:20). Y esa es historia…

Orígenes de nuestra historia

Antes de despedirse de los ministros, el Apóstol de Jesucristo abundó sobre los orígenes de la Iglesia del Señor: “Desde que nació el Señor Jesucristo se empezó a escribir nuestra historia, hasta el día de hoy. Y muchos te preguntarán: ¿Y dónde estaban ustedes? Ahí, en la oración que el Señor Jesucristo elevó cuando dijo: “Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos” (Juan 17:20). ¡Ahí estábamos nosotros siendo parte de esa historia!

¿Hasta cuándo se escribirá esta historia? Hasta que se cumpla el fin de los tiempos. ¿Y qué estamos viviendo actualmente? El cumplimiento de la promesa (Hechos 2:47). En el Seno de Abraham está tu padre, tus parientes (quienes perseveraron en el bien hacer). ¿Vivieron hace dos mil años? No, hace diez o quince años y ahora están completando el número de los redimidos (Apocalipsis 6:11).

“Es muy bonita la historia, recordar los inicios, cómo llegamos hasta este momento, para que los niños vean cómo desde un principio el Apóstol Aarón cimentó una fe que no se disminuyó en el tiempo del Apóstol Samuel; al contrario, esa fe sirvió para extender las tiendas y que no se ha disminuido en el tiempo del Apóstol Naasón, al contrario, se ha fortalecido en grande manera: ahora la Iglesia está mucho más fuerte, ha aceptado la bendición de Dios y ha respondido a ella.

“El que todos los jóvenes y todas las iglesias se hayan unido al trabajo de evangelización, están diciendo: ‘Aceptamos el reto que Dios nos da y su bendición cuando Él me dijo: ‘Si hoy ves este Pueblo grande yo lo engrandeceré aún más’, y han dicho: ‘Yo quiero ser parte de él, de esta hermosa historia’. Hoy la Iglesia general, aún los niños, lo está cumpliendo, porque están trayendo sus visitas. ¿Y eso no es hermoso? Solamente el que no está abarcado en esta gracia no lo disfruta. Nosotros sí lo estamos disfrutando y lo estamos viviendo. En suma: ¡Esta es la historia de la Iglesia! ¡Hermosa historia de fe!”.

Justo cuando las manecillas del reloj marcaban las cinco de la mañana, el Apóstol del Señor se despidió de los ministros con un paternal saludo. Se escribe así otro capítulo más del apostolado contemporáneo.