2ª Etapa Archivos — Berea Internacional

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abril 19, 2015

(Coordinación de Crónica Apostólica) — El pasado domingo 19 de abril, el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, visitó a la iglesia del estado de Quintana Roo, en el marco la segunda etapa de su primera gira universal en el sureste de México. La sede del anhelado encuentro fue Cancún, destino turístico por excelencia, enclavado en la península maya.

La  consagración previa a la presentación apostólica fue presidida por el P.E. Benjamín Chávez J., Pastor Jurisdiccional de la zona y ministro en la capital de la República de El Salvador.

El reloj marcaba las 10:40 a.m., cuando el Apóstol de Jesucristo ingresó a la Casa de Oración del puerto quintanarroense. Los hermanos reunidos, provenientes de los diferentes municipios de la localidad, saludaban con regocijo y júbilo espiritual al que viene en el nombre del Señor. Las lagrimas brotaban de las mejillas de los creyentes. El consuelo y la bendición espiritual se conjugaban. El Manto de la Elección tocó el corazón de los hermanos de Quintana Roo.

Al arribar al área ministerial, acompañado por los pastores invitados a esta segunda etapa de su gira universal por el sureste mexicano, el Apóstol del Señor invitó a los presentes a elevar una oración al Creador. Posteriormente, la Iglesia con todo fervor la alabanza: “Bienvenido el que viene en el nombre del Señor….”.

El hermano D.E. Mario Durán Solórzano, encargado de la iglesia de Cancún, dio la bienvenida al Apóstol a nombre de los hermanos quintanarroenses. En forma emotiva, expresó no hay palabras suficientes para manifestar la grandeza de la Elección Apostólica, pero aseguró que los rostros de los niños, de los jóvenes y de todos los presentes, aún de aquellos que se alejaron un tiempo del camino, manifestaban el reconocimiento y la alegría de recibirlo como un Enviado del Señor.

 

Salutación apostólica

Al hacer uso de la palabra, el Apóstol de Jesucristo invitó a la Igleisa a no olvidar todos los favores y las misericordias recibidas de parte de Dios. A cuatro meses de distancia de la Manifestación Apostólica, que tuvo lugar el 14 de diciembre de 2014, a las 2:43 de la mañana, en la ciudad de Guadalajara, el Siervo de Dios saludó a la Iglesia de Quintana Roo.

Posteriormente, pronunció: “Te amo oh Jehová, fortaleza mía. Jehová, roca mía y castillo mío, mi libertador, Dios mío, fortaleza mía. En Él confiaré, escudo mío y la fuerza de mi salvación, mi alto refugio. Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado. Me rodearon ligaduras de muerte y torrentes de perversidad me atemorizaron. Ligaduras del seol me rodearon y me tendieron lazo de muerte.

“En mi angustia invoqué a Jehová y clamé a mi Dios. El oyó mi voz desde su templo y mi clamor llegó delante de Él a sus oídos. Tronó en los cielos Jehová y el Altísimo dio su voz y me dijo: ‘¡Naasón, tú estarás al frente de este pueblo!’ Envió desde lo Alto, me tomó, me sacó desde las muchas aguas y me sacó a un lugar espacioso. Me libró porque se acordó de mi. ¡Viva Jehová y bendita sea mi roca! Y enaltecido sea el Dios de mi salvación.

“Grandes triunfos dio a su Rey y hace misericordia a su Ungido. A sus siervos Aarón y Samuel, y a su descendencia para siempre”. Después del saludo a su amada Iglesia, el Apóstol Naasón Joaquín refirió: “Ya quería estar entre vosotros y decirles: ¡Que os amo en Cristo Jesús!, ¡que soy vuestro y para vuestro servicio!, ¡para consuelo, defensa y dirección de su Iglesia!”.

Al señalar que con esta visita culmina la segunda etapa de su gira universal, enseguida invitó a la Iglesia a dar la gloria a Dios con el Salmo 136: “Alabad a Jehová porque él es bueno, porque para siempre su misericordia”. Al terminar de referir la salmodia, invitó a elevó una oración de adoración:

“¡Padre eterno…. vengo ante ti para decirte que te adoro como primer principio, que te deseo como mi último fin!… a ti, el único Dios perfecto…  para ti Señor se abren mis labios y los labios de  tu iglesia para decirte: ¡A ti sea la gloria!”.

En este estado espiritual de fervor y devoción a Dios, aunada a la gratitud, las voces de la Iglesia se unieron de nuevo en el canto “Suenen dulces himnos gratos al Señor y óiganse en concierto universal…”

 

Consejo apostólico

El Apóstol Naasón Joaquín, en el consejo que dio a la Iglesia de Quintana Roo, trajo a la memoria las enseñanzas recibidas de los siervos de Dios, Aarón Joaquín y Samuel Joaquín, en referencia a la verdadera adoración a Dios. Recordó la adoración que corresponde al que hizo los cielos y la tierra, al que sabemos es Todopoderoso, que merece le tributemos glorias y loores con la verdadera adoración, porque, advirtió: “… esta manifestación es cuestión de vida espiritual y menester realizarla con toda reverencia, pues por ella nos comunicamos con nuestro Padre celestial…”, e instó a la Iglesia a  tomar el consejo como mensaje de un verdadero apóstol y dádiva dispensada por Dios, y por la que él está profundamente agradecido, porque así le agradó al Señor…”. Para ello recordó a la Iglesia que esta obra, la de creer en el que Dios ha enviado, no se hizo sola en los corazones, ni es como piensa el hombre carnal, que fue por su  inteligencia o sagacidad humana. A los que piensan así, les agradeció como hombre por darle un mérito que dijo no tener, el de la inteligencia o capacidad de mover los sentimientos que sólo Dios puede hacer. En su caso -aseveró enfático- fue Dios el  que  le  entregó el corazón de la Iglesia para Cristo, enorme bendición por la que él está en deuda con el Señor y se lo manifiesta en  adoración, la cual debe ser en Espíritu y verdad, porque en la Iglesia La Luz del Mundo es Dios el que graba su nombre  en el corazón de cada uno de sus hijos, quienes sabemos cómo le agrada al Señor que le adoremos, como lo expresara Jesús a la samaritana (Mateo 22: 35).

 

Adorar a Dios en espíritu y en verdad

En su presentación apostólica, reiteró: “Cristo nos enseñó a adorar a Dios, a reverenciarlo con sumo respeto, con todo nuestro ser, con toda nuestra mente; pero se requiere conocerle y creer en Él, como lo refiere el apóstol Pablo en su epístola a los Hebreos, Cap. 11: 16 -agregó-, no vayamos a estar como los atenienses que adoraban en un altar al dios no conocido, o como los samaritanos que adoraban lo que no sabían, incluso como los judíos cuya forma superficial de adorar a Dios ya no era grata, aunque conocían el mandamiento. Nosotros adoraremos a Dios de corazón, ya que es el mayor mandamiento; lo cual significa adorarle reconociendo su inconmensurable grandeza, agradecer sus bondades con todo nuestro corazón como Él lo desea; porque Él es amor, es el Ser perfecto, poderoso, omnipresente, supremo y merecedor de todo nuestro amor”.

 

La verdadera adoración a Dios es un legado 

El Apóstol del Señor destacó con firmeza que la feligresía debe practicar el consejo como  la mayor enseñanza de Cristo, adorar a Dios, pero en la forma adecuada, según lo refiere Juan 2:23 al 24, por cuanto es un legado del cristiano.

El haber sido traídos del mundo para ser los verdaderos adoradores de Dios, por esencia, e invocar y adorar a Jesucristo por obediencia. Para ello, aludió a la carta a los Hebreos Cap. 1:6. La adoración nunca debe ser a través de imágenes, porque el auténtico cristiano conoce que Dios es Espíritu. Fuimos enseñados por los hombres de Dios a adorarle en espíritu, dándole glorias desde el alma, con el corazón humillado aceptando que sin ser nada ni nadie, Él nos escogió para que le adoremos por lo que es: el santo Padre celestial, el ser supremo y vivo, eterna roca de nuestra salvación; como leemos en el Salmo 95:1 a 7.

 

Forma de adorar a Dios

¿Cómo hemos de  adorarle?- respondió- “con la alabanza, fruto de labios que confiesan su nombre, porque Él es el Creador de todo”. Para esto, recordó la epístola a los Romanos Cap. 1:21: “¿Cómo manifestaremos la adoración a Dios?, postrados y de rodillas”. Un aspecto medular de su mensaje fue que Dios autoriza la adoración a Jesucristo, porque se está reconociendo a Dios al hacerlo. Al valorar el sacrificio de su hijo, estamos confiando en el poder del Señor, en el hijo amado de Dios, en el cual tiene toda su complacencia, según Mateo 2:2 y Juan 5:23, textos bíblicos en los que los evangelistas demuestran la forma de adorar al Creador. Por lo tanto, Dios autoriza adorarle por medio de Jesucristo, a quien introdujo a los cielos y sentó a su diestra para nuestro favor, aseveró el Siervo de Dios.

Para reforzar el propósito del consejo de ese día, el Apóstol Naasón Joaquín, apoyado en la Sagrada Escritura y en la misión que Dios y Jesucristo le encomendaron, recordó a la iglesia, y sobre todo a la juventud, el deber de luchar por Jesucristo, para que su nombre y su Iglesia sea conocida y reine el Señor en todo el mundo: que todos sepan que se adora a Dios adorando a Jesucristo.

La iglesia, al escuchar la invitación a la lucha espiritual, glorificaba con ferviente devoción y se repetían el  amén y el gloria a Dios entre los congregados quienes, pese al sol y clima, se mostraban participativos y felices de corroborar que en la Iglesia La Luz del Mundo siempre se ha adorado a Dios y a su hijo, en la forma correcta y de la manera en que a Dios le agrada.

Por su parte, el Varón de Dios insistió en agradecer siempre los favores recibidos: expresarlos cuando vayamos al jardín de la oración, a engrandecer a Dios con obra y voz, para adorarle con glorias, orando siempre en nuestro pensamiento y corazón, incluso en lenguas, don que nos legó Dios al adoptarnos por hijos —acotó— y nos abarcó en su Gracia. Para cerrar su explicación invitó a la iglesia a entonar el himno 395: “Oh cuán precioso es adorar a Jesucristo”, alabanza con la que dijo expresamos el anhelo de vivir en comunión, estado espiritual que además nos prepara para adorar a Dios en los cielos en donde seremos consolados eternamente.

 

Mandamiento apostólico

Para fomentar este nivel espiritual de acercamiento sublime de su iglesia con el Padre celestial, “…establezco a partir de este momento, la oración de adoración al final de cada culto de oración,  pues justo es rendirnos a Él, abrir nuestros labios, mente y corazón para glorificar a Dios, de honrarle después de habernos reconciliado, escuchado nuestros ruegos por el Apóstol del Señor, por el Cuerpo ministerial…”.

Después de la oración, el Apóstol del Señor, como hombre de Dios refirió que sabe que pocos en la Iglesia no lo han aceptado, y con tristeza lamentó la incredulidad de ellos: “Yo te digo con toda libertad que lo que yo escuché fue de Dios, y mi deber es hablarte la verdad: soy Naasón Joaquín, Siervo de Dios, y si tienes temor o no has creído no lo digas; pero los que han creído démosle gracias a Dios por las dádivas y bendigamos a Jehová…”.

 

Despedida

Para concluir su presentación y la segunda etapa de su primera gira universal, anunció que en mayo estará con los jóvenes en Silao, Guanajuato, en donde se reunirán los nuevos soldados espirituales de Jesucristo, que de México se integrarán a la lucha por el engrandecimiento de la Iglesia; en el Ecosantuario, la juventud de El Salvador; y en Bello, la juventud de Colombia. Finalmente, pidió a la iglesia que ore por sus compañeros que lo acompañaron y lo apoyan en su trabajo y por Él, que preside la batalla. Envió saludos a la Iglesia universal, a los hermanos de Argentina, de Hermosa Provincia, de Europa y de Australia. Dio las gracias al Coro de Honduras que lo acompañó durante esta etapa de su gira, y se despidió agradeciendo a los hermanos de Quintana Roo su caluroso recibimiento, pidiéndoles lo lleven en su corazón, como él los lleva en el suyo. Asimismo, agradeció la presencia de las numerosas visitas que acudieron a escucharle, a los jóvenes y a los niños que lo despedían entonando el canto “Soy yo soldado de la cruz…”, a quienes les aseguró: “Seréis mis guerreros e irán conmigo conquistando al mundo”.

Antes de despedirse, el Apóstol de Jesucristo reiteró el consejo apostólico de adorar siempre a Dios y dar gracias por todas las bendiciones que el Altísimo regala a su iglesia, porque los hijos de Dios son los que el Omnipotente buscó y eligió para ser sus verdaderos adoradores, mensaje en el que centró su presentación de este día con entusiastas palabras de alabanza, gloria y merecido reconocimiento al Creador y Eterno Padre celestial.

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.

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abril 12, 2015

(Berea Internacional) — En el corazón del Sureste de México, en el bello estado de Yucatán, Dios se mostró propicio y una vez más las bendiciones del Altísimo se derramaron en el Pueblo del Señor congregado en el majestuoso templo piramidal con reminiscencias mayas asentado en la colonia Sambulá, en Mérida. El P.E. Uzziel Joaquín, quien presidió la consagración de adoración, en su explicación exhortó a mantener sana la fe, buscando siempre la leche no adulterada para crecer en ella.

Poco antes de las once de la mañana, ingresó al templo el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García; pañuelos blancos comenzaron a ondear mientras las lágrimas corrían por las mejillas de cientos de hermanas y niñas ataviadas con su tradicional hipil blanco de la mujer yucateca; las exclamaciones de gloria a Dios de la valla humana que recibía al Elegido, aumentaban de tono. No faltó el canto especial para darle la bienvenida “Los que nacen grandes…. Linaje de los benditos de Dios, aquellos nacen grandes como el Apóstol y mi maestro Naasón”.

El D.E. Dámaso Pelayo Soltero, ministro en turno de la iglesia de Samulá, en Mérida, dirigió las palabras de bienvenida. En su breve alocución comparó a los apóstoles como árboles de olivo y a la Iglesia como la silvícola que venía con sus recipientes espirituales a tomar de ese aceite precioso que destilaba de otro árbol especial.

 

Salutación apostólica

En sus primeras palabras, el Apóstol Naasón Joaquín refirió: “Hermanos de la península de Yucatán, Dios me concede llegar a vosotros y traer la paz de Dios a esta iglesia, anhelante os saludo y digo que su comunión os abarque y la gracia de Dios os cubra a todos. ¡Cuánto me gozo al mirar el rostro y escuchar vuestra voz, y extiendo mis manos en un abrazo y les digo: …Heme aquí! He sido enviado por Dios para vuestro servicio, para vuestro amparo, para vuestro consuelo.”

La iglesia al escuchar el anhelado saludo apostólico experimentó unánime un sentimiento de felicidad, producido por ese bello encuentro entre el Apóstol con su Iglesia, evidente en la alegría de los hermanos congregados; por lo que recordó cómo la Iglesia universal, tras la sensible pérdida del apóstol de Jesucristo Samuel Joaquín, en diciembre del año pasado, pensó que nunca más iba a experimentar el gozo espiritual que les produce la presencia de un Apóstol.

La iglesia loaba a Dios y a Jesucristo, que en su infinita bondad levantó a su Ungido Naasón Joaquín para consuelo y fortaleza del pueblo del Señor, y más se regocijaban al escucharle decir que no están solos, que hay seguridad y protección. Recordó que los estudiosos hablan del origen de los pobladores de la Península de Yucatán, como los descendientes de los mayas, pueblo con grandes conocimientos y proezas arquitectónicas destacadas para su tiempo; otros, al contrario, ven razones para minimizar su origen, para menospreciarlos por su aspecto físico o baja estatura. En cambio él se sentía vibrar de felicidad por ver la obra en sus corazones, por ello invitó a unir sus voces en un grito de alegría con la alabanza 114, “Cuando Cristo me encontró….” y a subir el tono en el coro: ¡Libertad que alcancé…!

 

Consejo apostólico

El Apóstol del Señor expresó su deseo que la Iglesia comprendiera la magnitud de la autoridad de Dios en él, la cual es para salvación de las almas, para que alcancen la vida eterna. Trajo a mención el glorioso llamamiento apostólico que Dios le hiciera en Guadalajara, momento sublime del que han pasados cuatro meses desde que oyera la voz de Dios en aquella madrugada del 8 de diciembre; pero lamentó que todavía exista quién se atrevía a preguntar, como lo hicieran con Cristo en Mateo 21 versículo 23, ¿con qué autoridad haces estas cosas? ¿Quién te dio esta autoridad? Y aunque sin duda vieron las maravillas que el Señor Jesucristo hizo, porque fueron testigos de muchos milagros, sólo lo seguían no para creer en él, sino para encontrar de qué acusarlo. Por eso Cristo no se equivocó cuando los llamó perversos, sepulcros blanqueados, generación de víboras. Los que hoy son como ellos, no forman parte de la gloria de Dios porque cierran su corazón.

“¿Y ustedes –preguntó– necesitan saber con qué autoridad hago estas cosas?, ¿con qué autoridad me he levantado ante la iglesia? ¿Necesitan que les diga quién toca y estremece los corazones? ¿Quién toca el alma y se derraman lágrimas?”. La respuesta de la feligresía fue un no rotundo, porque en esta iglesia se percibió un genuino reconocimiento hacia la Elección.

A los corazones duros –agregó el Apóstol–, el Señor les contestó que no les diría con qué autoridad hacía las maravillas. Así, a él, los que no creen no le interesan; pero a los que vibran y lloran de alegría cuando le ven y escuchan, a los miles que no cuestionan su autoridad, a ellos les dijo: “Mi padre que está en los cielos me ha enviado a vosotros, y me ha dado esta gloria que sólo los apóstoles tienen…”, porque en aquella orden que le dio Dios de estar al frente del pueblo, iba también una facultad, es decir, el revestimiento con la autoridad apostólica con que Cristo reviste a sus mensajeros.

Como dice el canto: El pueblo muy amado de Dios, desde tiempos atrás tiene sus escogidos… Y por los antecedentes de la historia sagrada, también entendemos que el pueblo de Dios debe tener un Enviado. Nunca se ha visto que su Pueblo camine sin que haya de su Señor quién la guíe. ¿Qué pasaría con la Iglesia si no hubiera Ungido de Dios? Recordó aquella ocasión cuando en Monterrey, el Apóstol Samuel Joaquín puso a cuatro ministros a disertar acerca de un mismo tema, cada uno con su propio don, quienes decían de sí mismos: “Así me enseñó el hermano Aarón, esto lo escuché del hermano Aarón…”, pero cada versión era distinta, de acuerdo a la comprensión personal.

“No digan –dijo el Apóstol Samuel al terminar de escucharlos–, que fue mi padre quien les enseñó, mejor digan: Esto fue lo que entendí. Porque cada quién tiene su propia percepción de las cosas, su propia interpretación que puede ser para confusión, si aquella persona con don se desvía y llena su corazón de soberbia. Por eso es tan importante que haya Siervo de Dios para guiar al pueblo, según el libro de Éxodo 3:12, ya que por naturaleza el corazón del hombre es de dura cerviz”.

Después de esta memorable alusión apostólica, el Ungido del Señor agregó que son los hombres de Dios los que reciben la revelación para dar a conocer la voluntad divina a la iglesia, además los Siervos de Dios llevan en sus facultades: el atar y desatar, como leemos en el evangelio según Mateo 18:18, el perdonar, en Juan 20:22, el de reconciliar, como se expresa en la2a. Epístola a los corintios 5:20, el de dar comunión con Dios en la 1ª. Carta de Juan 1:3, están puestos para luz y salvación hasta lo último de la tierra, expresado en Los Hechos de los apóstoles 13:47.

¡Un Enviado de Dios tiene poder, pero no para destruir! –aseguró categórico el apóstol Naasón Joaquín– basándose en el texto de Lucas 9:52-56, cuando los discípulos de Cristo, al sentir el celo por aquellos que no quisieron recibir al Señor, le preguntaron si quería que oraran para que descendiera fuego del cielo y destruyera a los incrédulos. Ellos pensaban así porque aún no se les había abierto el entendimiento, aún no llegaba el Espíritu Santo a revestirlos, porque todavía estaba el Señor con ellos; pero cuando llega el momento, aquel poder es utilizado para salvación de las almas.

Los que no comprenden ni reciben la Gracia de Dios es porque quieren entenderla sólo con la mente carnal o humana, se equivocan y exigen a los enviados de Dios que actúen con venganza, que condenen. Como aquel hombre que se sentía perfecto y justo en su corazón juzgó la acción de la mujer que lloró a los pies del Maestro. También juzgó al mismo Señor… Si fuera profeta…–pensó–, sabría quién es ésta. Por lo tanto, el Apóstol afirmó que la Gracia no viene a los que se consideran a sí mismos justos y limpios, aunque no lo sean, pero así se imaginen. La Gracia viene por la continua reconciliación, a aquellos que lo reciben, lo cual no significa que un Enviado sea un aparcero, como juzgan los necios.

Los hombres de Dios son compasivos, como lo fue el apóstol Aarón, el Apóstol Samuel, llenos de amor, de misericordia; ellos actuaron sin juzgar ni señalar. Así fueron en su hermoso ministerio de reconciliación, así como lo lleva él apóstol Naasón Joaquín, quien ora intercediendo por ellos. ¡Para eso es la autoridad apostólica¡

Por ello aclaró a los que claman castigo, juicio y condenación para los opositores, repitiendo lo que en la 2ª. Epístola a los Corintios 10:8 menciona el Apóstol Pablo: “Aunque me gloríe algo más todavía de nuestra autoridad, la cual el Señor nos dio para edificación y no para vuestra destrucción, no me avergonzaré”.

Si fuera hombre de Dios, piensan los incrédulos, sabría… los correría….los condenaría… los reprendería… los juzgaría… ¡No! –dijo enfático el Apóstol–, “porque soy hombre de Dios, te reconcilio…. ¡Te mantengo en comunión con Dios!”. Los congregados se gozaban al escuchar al Apóstol y glorificaban a Dios al comprender ampliamente que si no hubiese autoridad del Señor en su pueblo todo sería muerte, porque Dios conoce la condición humana de sus Siervos, de entre ellos los levantó para que puedan compadecerse del pueblo, según lo dice la Epístola a los hebreos 5:1-2. El salmista David dice que Dios hubiese destruido al pueblo de no haberse interpuesto su Siervo Moisés y, desde luego, nuestro Señor Jesucristo, autor de la misericordia, en una parábola habla del cuidado para el trigo, que no saliera dañado por sacar la cizaña.

Aquella mujer adúltera que menciona la Sagrada Escritura, los acusadores que la señalaban querían darle muerte; pero reconciliada por el Señor halló vida, ¿qué obra de arrepentimiento hizo para lograrlo?, ninguna. Asimismo, el hombre que fue crucificado con el Señor Jesucristo y que halló el perdón y la salvación de su alma, en un instante recibió lo que pedía. Esto ocurrió porque en el mismo momento que aquella mujer y el malhechor reconocieron la autoridad en Cristo, hubo perdón para ellos, ¡bendita gracia, bendita misericordia, olor de vida que el necio no puede comprender, como no comprendieron que el Señor Jesucristo perdonara al malhechor en la cruz, que demostrara amor y clemencia a la mujer adúltera. Ante la intolerancia de los fariseos, Cristo calificó a aquellos que se creían sabios: sepulcros blanqueados e hijos de condenación.

 

Despedida

“Así que la autoridad, es olor de vida para unos y olor de muerte para otros”, recordó el Apóstol del Señor, asegurando por las manifestaciones de aceptación a su Elección, que en ese lugar en Yucatán el olor de gracia se extiende en beneficio y provecho de la iglesia, porque todos han creído. En cambio, señaló, a los que se apartan desde el vientre, la misma palabra en la que ellos confían, ya los ha condenado.

En sus últimas palabras, el Apóstol de Jesucristo dijo: “Si Dios me ha revestido de autoridad para guiar a su pueblo y si vosotros habéis comprendido que esta autoridad es para salvar las almas, entonces, iglesia de la península de Yucatán, te invito a que levantemos nuestras manos y le hagamos una promesa al Señor: que anunciemos el evangelio de Jesucristo, que demos testimonio que en la tierra hay un Varón de Dios… que trabajaremos para salvación de las almas, que la juventud se preparará para ir a los campos de batalla, que la niñez será el futuro de la iglesia del Señor. Si así lo haces yo le diré al Señor que te siga bendiciendo…”.

Para finalizar su presentación, invitó a los coros de Honduras y de Yucatán, a entonar la alabanza Por la oración de un hombre justo… Mientras el canto se escuchaba, el Apóstol de Dios, haciendo uso de esa hermosa facultad espiritual que Dios le dio, elevó una oración especial de intercesión para que Dios reconciliara y perdonara las faltas u omisiones que la iglesia de ese Estado y la Universal que lo escuchaba por internet, hubiese cometido:

“Padre… yo vengo a orar por los que tú me has dado… hoy vengo a decirte: bendice a tu pueblo, discúlpale sus ofensas y permite Señor que vuelvan a reconciliarse contigo y que ellos vean y entiendan que tú eres el que me ha puesto para guiarlos a la vida eterna…”

Gloriosas palabras de vida que derramaron misericordia y paz a los corazones abiertos de la iglesia, que se regocijaba en su espíritu al sentir la comunión con Dios. Aún las visitas que asistieron y que según reportes de los hermanos encargados eran más de 600 almas, en ellas se manifestó también la gracia del Señor que les hizo brotar lágrimas en su última oración.

Se despidió con evidente alegría confirmando que Dios estaba con él y con su iglesia “Firmes y delante hasta la venida del Señor Jesucristo”, fueron sus últimas palabras.

Después de la presentación apostólica en el templo, la fiesta continuó. Delegaciones de cada Iglesia en todo el estado, tuvieron la oportunidad de saludar al Apóstol y por la tarde se celebraron bautismos para la gloria de Dios, uniéndose todo el pueblo a alabar al Creador.

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.

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abril 9, 2015

(Coordinación de Crónica Apostólica) — Llegó el turno a la ciudad de Campeche, capital del Estado del mismo nombre, para recibir al Apóstol de Jesucristo, en su gira por el suroeste de México.

La cita se dio a las 10:00 de la mañana, este jueves 9 de abril de 2015, en el Centro de Convenciones y Exposiciones Campeche XXI. Comenzó el servicio de adoración el P.E. Ramón Cayunao Tralma, ministro en turno en Tirrases, San José de Costa Rica. En esta ocasión el coro invitado por el Apóstol de Dios fue el de Honduras, que entonaron bellas canciones al creador, acompañados del coro de este lugar. El júbilo se desbordó cuando el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, hizo su entrada en el salón, a las 10:50 de la mañana, dando toda la gloria a Dios por tan anhelado encuentro.

Después de la oración de Gracias, la iglesia cantó su alabanza: ¡Bienvenido, oh santo varón!….. Bienvenido a su casa… El P.E. Leví Joab Mosqueda, encargado del Distrito XXVI en Campeche, le dirigió unas palabras en nombre de todos los hermanos del estado, recordando cómo en la antigüedad el pueblo de Israel decía: el Dios de Abraham, Isaac y Jacob, y ninguno cuestionó la decisión de Dios en su elección, afirmando que la situación de la iglesia actual era similar. Dios de Aarón, de Samuel y de Naasón Joaquín, obra de Dios, elección divina por la que sentían orgullo.

 

Salutación Apostólica

“Mi saludo para vosotros es conforme al orden que el Señor estableció: en la ciudad o en la casa en donde entréis, saludadla, y si la casa fuere digna pues la paz vendrá sobre ella, por lo cual, con plena seguridad de la dignidad que Dios os ha impartido, conscientes que Dios me ha puesto para luz y salvación vuestra, hoy digo que la paz de Dios repose sobre vosotros, honorable esposa del cordero”. Asistiéndole el derecho santo, preguntó, igual que lo ha hecho con todas las iglesias donde ha estado, si el manto de la elección los había tocado. La respuesta unánime en el amen que se oyó en el recinto, hizo exclamar al Apóstol que entonces podía decirle al Señor que todos ellos también eran sus hijos, invitándoles a entonar la alabanza número 312, La victoria es de Cristo… para expresar a través de ella el ánimo y la alegría que sentían.

Debido al sentimiento que había en él, quiso compartir su regocijo a la iglesia por los correos electrónicos que recibió de muchos lugares en el mundo, reportando cómo la iglesia del Señor celebró este 6 de abril con nuevos bautismos, para la gloria de Dios, por ello llamó a su tema: El crecimiento que da Dios.

En el libro de los Hechos, capítulo 16, versículo 5, dice la escritura que las iglesias eran confirmadas en la fe, y aumentaban en número cada día.

Y hoy, dijo el Apóstol, Dios le permitía ver cumplidas ambas cosas en la iglesia actual. Primero en la aceptación de la obra perfecta, recalcando de nuevo que no es obra humana aunque haya quien insista en su torpeza darle la autoría al hombre, afirmando que fue sagacidad, astucia la que manipuló los sentimientos de la iglesia. Pero mientras ellos ven astucia, él ve admirado el poder de Dios, que fue el que movió, como un solo hombre, el corazón de toda la iglesia. No hay hombre en la tierra que pueda superar a Dios en inteligencia, nunca, pronunció.

Y dijo confirmar también la promesa de Dios en el crecimiento de la iglesia. En Isaías 51:1 invitó a no olvidar su origen antes de que el Señor los llamara. Puso el ejemplo de vida de Abraham, el cual pasó por tres etapas, la primera cuando Dios lo llamó, como lo dice en Hebreos 11:8-9. Su fe lo hizo obedecer sin saber a dónde iba. Eso es creer en lo que Dios promete aunque los ojos humanos no puedan observar lo prometido. Aun cuando la palabra de Dios va en contra de la naturaleza humana, pero lo hace así el Señor para manifestar su absoluto poder.

Hizo la comparación con la iglesia de Campeche, a la cual la ven pequeña a comparación de otros estados, como Veracruz. Tal vez por ser minoría no le concedan mucha importancia pero, como dijo el Profeta, le pide a Dios que les abra los ojos espirituales para que vean lo que él ve ya en ese lugar: Una enorme casa de oración en donde estará un gran pueblo que servirá a Dios. Exhortó a creer y confiar, como lo ha hecho él, en la palabra de Dios.

La segunda etapa de Abraham: la bendición que Dios le prometió, como lo dice Génesis 15:5 su descendencia sería como las estrellas en el cielo. Y creyó el Siervo de Dios cuando de nuevo parecía que era imposible, humanamente. En Romanos 4:16-18 fue por fe, para que sea por gracia la promesa firme para toda su descendencia, la de la ley y la de la fe.

En la tercera etapa Dios engrandece a Abraham y lo multiplica, semejante a la iglesia actual, la cual Dios la ha engrandecido y lo seguirá haciendo a través del apostolado, aunque crujan los dientes aquellos que son contrarios y reclaman. Dios fue el que le dio el derecho a su Ungido, a quien le entregó en sus manos la iglesia. Incitó a que confiaran en las palabra de Dios, a echar la redes, extender sus estacas, a agrandar sus tiendas.

Se cumplirá pues el consejo de Gamaliel: Si esto es de hombres, dijo, se desvanecerá, pero si es de Dios no la podrán destruir. Volvió a recordar que las promesas de Dios no son a un hombre, sino a la elección, por lo que el cumplimiento de ellas no es en el tiempo del hombre sino en el tiempo de la elección. Por lo que sigue cumpliéndose en la actualidad lo que dijo Dios el 6 de abril de 1926 al Apóstol Aarón, lo que dijo al Apóstol Samuel, lo que le ha prometido a él, a Naasón Joaquín. Así se cumplirá en Campeche, y pidió al Señor que derramara mucha virtud en esta iglesia y dones para que sea cumplida la palabra de Dios.

Para despedirse invitó a entonar la alabanza número 289 Jesús fundó una iglesia…

Prometió bendición para la iglesia de Campeche, solo les corresponderá dar testimonio. Ese es el compromiso que les transmite, si en verdad han creído en la elección, dejar caer la semilla y habrá prosperidad espiritual, para que en un futuro no muy lejano haya un grande pueblo.

No están solos, animó, aquí está su hermano, están protegidos por el manto de la elección, unidos a la batalla también como los hermanos de otros lugares; y se despidió prometiendo volver pronto para ver cumplido en ellos las promesas de Dios.

La gloria y la alabanza sean a Cristo Jesús.

Partió no sin antes saludar a varios hermanos, junto con sus ministros en este estado, dejando una armonía y paz, alegría y júbilo en todos los corazones.

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.

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abril 5, 2015

(Coordinación de Crónica Apostólica) — Llegó la bendición de Dios al bello estado de Tabasco. En la ciudad de Villahermosa, colonia Tamulte de las Barrancas, se dieron cita las iglesias del estado.

El P.E. Pedro Ramírez Vázquez, pastor corregional de la República de Honduras, comenzó el culto de adoración. Su tema se centró en el reconocimiento al que ha recibido el ungimiento de parte de Dios. A las 10:50 horas, aproximadamente, hizo su arribo el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, a la iglesia, que manifestó en sus actos el aprecio de todos aquellos que ya han recibido en su corazón su elección.

Después de la oración de Gracias, los hermanos entonaron su alabanza: Bienvenido Apóstol Naasón…. ¡Tabasco le ama con el corazón y le aceptamos, oh Siervo de Dios! El D.E. Daniel García Carrillo, de la iglesia de Ocuitzapotlán, aquí en esta ciudad, tomó la palabra para expresar, a nombre de los hermanos del Estado de Tabasco, unas palabras que llevaron consigo el sentimiento hacia la elección. Reiteró el amor y el reconocimiento que los motivaba a dar la bienvenida a este lugar.

La salutación del Apóstol de Jesucristo fue: “Aclamad a Jehová porque él es bueno, porque para siempre es su misericordia. Casa de Aarón… Casa de Samuel… Casa de Naasón Joaquín, alabad a Jehová porque para siempre es su misericordia. Voz de júbilo y de salvación hay en la tienda de los justos, Por amor a mis hermanos y mis compañeros diré yo: La paz de Señor sea contigo.”

Invitó a la Iglesia, en la alegría que sentía, a entonar la alabanza número 509: Si oscura fue mi vida…. Recordando la noche triste que tuvo la iglesia cuando Dios recogió a su Apóstol Samuel, pero ahora estábamos en un bello amanecer.

Su palabra, expresó, no era solamente de ánimo, de consuelo o de invitación a la batalla, iba más allá por cuanto había visto a los enemigos blasfemar y crujir sus dientes, por ello, en ese día y en ese lugar de Tabasco, quiso dar su primera defensa a su ministerio, no por temor, ni porque le importara lo que piensen los necios, sino para dejarle a la iglesia una enseñanza: la alegría, el regocijo, el gozo de los hermanos y su llanto, son manifestaciones conforme a la doctrina, para que nadie los menosprecie, se burle o los califique de fanáticos.

Recordó que en su visita a Oaxaca, vio los rostros de los hermanos que se acercaron a él para honrarle a través de cantos, poesías y palabras, su timidez los hacía bajar a vista. Timidez que sin duda viene por el maltrato, discriminados por su condición racial, humilde, situación económica o por su fe. Fue en el momento que, al ver a una pequeña niña empuñar su mano diciendo: Seguro se halla el aprisco, que se conmovió su corazón y el ardor del amor de padre, dado a su corazón por Dios, le hizo asegurarles que para Cristo son muy amados.

Para el Apóstol de Dios esa niña fue un símbolo de la iglesia, por eso su deseo de marcar en los corazones, en las mentes y en las almas que no están solos, que hay quién los ama, los defiende y los protege, para que nadie los minimicé o los juzgue por su fe y reconocimiento a la elección.

Expresó que los saduceos y fariseos modernos los atacan porque la iglesia lo ama. Por ello invitó a leer en Malaquias 4:1-3, para dar a entender quiénes son los que se alegran. En esa profecía que habla del Hijo de Dios, que vendría el sol de justicia, y que muchos saltarían como becerros de manada. Y se cumplió.

Varios textos de la escritura manifiestan las acciones de aquellos a los que Dios abrió sus corazones para recibir al que Dios había enviado. Mateo 21:22, Juan 12, Mateo 9:21, Mateo 8:8, Lucas 7:36…

Palabras de honra, de alegría, con palmas, con hosannas, hubo quién con sus bienes servían, honraban, buscaban agradecer a quién les había mostrado misericordia de parte del Señor. Tenían por privilegio atenderlo, servirle, invitarlo a su casa. Si estaban recibiendo de parte del Creador tan grandes bendiciones, a unos salud, a otros vida, a otros, salvación ¿quién pude permanecer apático ante tal magnitud de beneficios? ¿Y a los apóstoles? Como dijo Cristo acerca de Pablo: Te he puesto por luz a los gentiles a fin de que sea para salvación hasta lo último de la tierra.

Luz que no es el sol pero que se desprende de él, que es Cristo. Tú en mí y yo en ellos, dijo el Señor, para que seamos perfectos en unidad.

En Lucas 10:16 establece el Hijo de Dios que el que recibe a los apóstoles, lo recibe a él, pero también el que los desecha, lo desechan a él.

Entonces también ellos, en nombre de Cristo Jesús, traen beneficios a la humanidad, eso explica tanto regocijo y alegría que solo aquél que tiene el temor de Dios lo siente. Para aquellos que han recibido en sus corazones el reconocimiento a la elección, puesto por Dios en esa obra perfecta.

Como dice en 1ª de Corintios 9:1: si para otros no soy Apóstol… Esa es la defensa que hizo, en la cual, a diferencia del Apóstol Pablo que se sintió solo cuando se vio precisado a defender su ministerio por primera vez, él no se consideraba así. A su lado están los hermanos, sus ministros capitanes y todo el pueblo del Señor, y que si el enemigo trabaja, también todos aquellos que comparten el sentir de proteger al pueblo de Dios.

Para finalizar invitó a entonar a los coros unidos, el de El Salvador y el de Tabasco: la Iglesia del Dios vivo marcha…

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.

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abril 2, 2015

(Coordinación de Crónica Apostólica) — La cita se dio a las 10 de la mañana, bajo una enorme carpa blanca que no dio abasto para cubrir a todos los presentes, en el centro del enorme terreno de este deportivo. Acompañados de los coros de El Salvador, Centro América; Oaxaca capital y el de la iglesia de Palomares, quienes iban con sus trajes típicos y cantando en dialecto mixteco. También había hermanas vestidas con los variados trajes típicos de todas las etnias que habitan el estado.

Comenzó la ceremonia el P.E. Nicolás Gómez, invitando a dar la gloria a Dios por ese día tan esperado por los hermanos. El Apóstol de Jesucristo hizo su entrada a las 10:40, cientos de globos blancos y dorados fueron lanzados al aire mientras entonaban el himno Hosanna, Hosanna. Sus lágrimas se desbordaban y no dejaban de glorificar a Dios mientras su Ungido caminaba por la pasarela central. A los lados iban los pastores que vienen acompañándolo desde el inicio de su gira.

Después de la oración para presentar delante de Dios aquél bello encuentro, los hermanos comenzaron a entonar su alabanza de bienvenida: Estamos gozosos en este lugar….hoy sea bienvenido Apóstol de Dios… ¡Gloria a Dios! Cantaron levantando sus manos empuñadas. El D.E. Daniel Estrada, ministro local en Oaxaca, le dirigió unas palabras a nombre de todo el estado, exponiéndole el enorme deseo que tenían de verle, ofreciendo sus corazones para que habitara en ellos.

 

Salutación apostólica

“Engrandece mi alma al Señor porque me permite llegar hasta vosotros… en mi corazón se desborda la alegría espiritual que mis labios se abren para decirles: hermanos míos, amados, deseados, gozo y corona mía, la paz de Dios repose en vuestros corazones y la gracia de Jesucristo abra vuestros ojos espirituales para contemplar las riquezas espirituales que Dios tiene para vosotros”.

La efervescente alegría se escuchó en el hermoso amen que contestaron todos. Dijo el Siervo de Dios que había sido solicitado por las oraciones de los hermanos, y por la dirección divina estaba con ellos para preguntarles cómo estaban, cómo se encontraba su fe, que en una forma simbólica extendía sus brazos para abarcarlos en la Gracia de Dios. Expresó con admiración las palabras que Salomón expresa en el cantar de los cantares ¿Quiénes esta que se muestra como el alba, hermosa como la luna, esclarecida como el sol, imponente como ejércitos en orden?… ¡Eres tú, iglesia del Señor!

Luego invitó a darle la adoración a Dios, como ha sido la enseñanza apostólica, con la alabanza número 263 Hosanna al rey de la gloria.

 

Unidos en Cristo Jesús

El Apóstol de Dios llamo a esa reunión un encuentro, pero no en lo físico, porque en lo material muchos de ellos no lo conocían; más que eso era un reconocimiento, y en la alegría con que lo ven lo reconocen como un padre en la fe. Porque dijo que hay muchos que no lo ven así, como en tiempos de Cristo, no todos los que le seguían creyeron en su palabra a pesar de haber sido testigos oculares de muchas de sus maravillas; aun así, en su soberbia llegaron a pedir señal. Semejante al tiempo del Apóstol Pablo, pero recordó que la escritura manifiesta que aquellos que estaban ordenados para vida eterna, esos fueron los que se alegraron, no así los opositores; aquellos que buscan minimizar la obra de Dios. En tiempos del Apóstol Aarón, los hubo, ¿dónde están ahora esos que se dividieron diciendo que el Siervo de Dios ya no era guiado por el Espíritu del Señor? Abandonados, colgándose de la historia de la iglesia y del hermano Aarón. En tiempos del Apóstol Samuel también hubo quien lo juzgó…. Pero para aquellos que abrieron su corazón, hubo felicidad, porque sintieron el mismo consuelo, la misma doctrina, el mismo cobijo. Hoy la obra perfecta está confirmada, no por el número o la cantidad de hermanos sino en los corazones, lo que hizo exclamar al Apóstol de Jesucristo: ¡Cuán hermosas son tus tiendas, o Jacob!

 

Mensaje para la iglesia

Dejó un consejo para los hermanos, una responsabilidad que debemos cumplir, dijo, deseando que su palabra fuera una espada de dos filos que penetrara hasta el fondo del corazón y que produzca un compromiso y un actuar en la iglesia. Citó la 2° de Crónicas 20:20 Creed en Jehová vuestro Dios y estaréis seguros, confiad en sus profetas y seréis prosperados.

Creer es obedecer, poner por obra la palabra de Dios, seguir el ejemplo de los Siervos de Dios, imitar la fe de los Enviados. Por ello quiso poner la historia de Israel como comparativo actual. Israel recibió la orden de cruzar el Jordán, ¿por qué? Porque ese río representaba el límite entre las dificultades que dejaron atrás (el desierto, la esclavitud, el peregrinar) y el principio de una nueva etapa en la tierra prometida. El origen y principio de una nueva vida. Sí, había dificultades, el caudal fuerte, los moradores de la tierra; pero Dios quería incluir a Israel en una gloria, la gloria de superar a las naciones, que todos vieran que de ser una nación de esclavos, ahora eran de temer, siendo poderosos porque Dios estaba con ellos, pero aun el pueblo dudaba, a pesar de que el Señor los llevó de triunfo en triunfo. Creed en Dios, y creed en sus enviados. Allí estaba Josué, que estaba en lugar de Moisés ¿Cómo creyeron en él si no estaban presentes cuando Dios le dijo que iba a tomar la dirección del pueblo en lugar de Moisés? Creyeron porque Dios lo engrandeció, por eso engrandece a sus Siervos, para que sea visible a los ojos el cumplimiento de las promesas que el Señor hace, por medio de ellos.

Así comparó el Apóstol a la iglesia actual, que debe cruzar ese río caudaloso que es el mundo, son las dificultades que habrá pero confiando en Dios, todo se podrá y se cumplirá la promesa de Dios que le hiciera ese 8 de diciembre de 2014, primero para que entrara la elección en sus corazones y segundo para engrandecer todavía más al pueblo de Dios. Y esa es la batalla, tenemos que atravesar el río y si hemos confiado en Dios y en su Ungido, atravesaremos en seco, pero sin temer al enemigo. Ahora no lo dice Josafat, ahora lo dice el Apóstol Naasón Joaquín: ¡Creed! ¡Creed en sus apóstoles y seréis prosperados! ¿Han creído en la voz de su Siervo?… “si habéis creído entonces debe existir una responsabilidad, un compromiso ante la voz de Dios. Ese compromiso es marchar tras el Siervo de Dios, siguiendo su ejemplo, obedeciendo aunque implique y aunque conlleve dificultades; no solo es recrearnos en la elección, también hay que proclamarla, anunciarla”. A la iglesia no solo le corresponde escuchar la palabra de Dios sino ser participante de esa palabra, no porque Dios nos necesite sino porque quiere hacer partícipe a su pueblo de sus triunfos y victorias.

Para terminar puso el ejemplo de Jefté, cuando hizo promesa a Dios en la lucha contra los amalecitas, sintiendo aquél dolor cuando vio a su única hija que le daba la bienvenida. Digno de alabanza fue el sentir de la muchacha: Haz de mi conforme lo has prometido, le dijo a su padre.

También el Apóstol de Dios ha ofrecido a la iglesia, ha tomado a nuestros hijos, a nuestras hijas para que anuncien las virtudes de aquel que nos ha llamado de las tinieblas a su luz admirable, para que prediquen al mundo entero ¿Cuál será nuestra actitud? Invitó a la juventud para que no duden, acepten la invitación de servir a Dios.

“Iglesia de Oaxaca, iglesia universal… ¿Aceptas mi invitación?” preguntó. El amén retumbó por todo el lugar. Que Dios nos ayude a ser una iglesia responsable.

Para despedirse pidió el canto número 270 Iglesia santa, mansión de luz y vida… y conforme iba cantando las palabras, el Apóstol tocaba su corazón y alzaba su mano al cielo, gesto que la iglesia comprendió y se unió.

 

Oración final

En su oración final, alzó sus manos al cielo, sus palabras manifestaban su alegría porque sintió el reconocimiento de la iglesia a su ministerio, que lo habían recibido como un ángel, y expresó:

“Me recibieron como si fueras tú… Eres tú en mí el que ha hecho presencia en este lugar… bendice a esta iglesia de Oaxaca, multiplícala, Señor. Que esta palabra caiga hoy este día en esta tierra fértil y estos lugares sean muy prósperos. Hazles sentir la responsabilidad, que los jóvenes, las señoritas se armen de este valor para encomendar sus vidas, sus pasos a tu santo servicio, y que vean ellos mismos en su trabajo, en su labor, cumplidas las promesas que tú has hecho a tu Siervo Naasón….”

 

Despedida

Se despidió sabiendo que las palabras que él dejó las iban a poner por obra…. Que arrojarán sus redes, cansados tal vez ya de echarlas anteriormente, pero por la palabra de un Apóstol de Dios, de nuevo las echarán, y comprobarán que Dios es un Dios vivo que cumplirá sus promesas, prometiendo regresar muy pronto si así lo hacen.

Mientras caminaba de salida la iglesia comenzó a entonar el himno alegórico de esta Nueva Era Apostólica, Soy yo soldado… con sus manos levantadas y clamando bendiciones para el Siervo de Dios.

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.

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marzo 26, 2015

(Coordinación de Crónica Apostólica) — Es un día soleado, pero el estadio Luis “Pirata” Fuente está cubierto plenamente por el manto de la Elección apostólica. Todos de blanco aguardan la llegada majestuosa del santísimo Apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín García.

A las 10 de la mañana en punto dio inicio la consagración presidida por el hermano P.E. Benjamín Joaquín quien, después de la oración de reconciliación, pidió el canto 273: Jehová Dios mío, a ti clamé y me sanaste… Refirió de aquel momento en que la iglesia se encontraba afligida y Dios se manifestó a través de la Elección de nuestro hermano Naasón Joaquín.

A las 10 de la mañana con 18 minutos, Imponente y majestuoso, vestido de traje oscuro y corbata vino, hizo su arribo al estadio el excelentísimo Apóstol de Jesucristo, acompañado de los pastores Uzziel Joaquín, Daniel Núñez, y el D.E. Atlaí Joaquín, de E.U., los pastores Benjamín Chávez y Arístides Navarro de El Salvador, C.A., Ramón Cayunao de Costa Rica y Pedro Ramírez de Honduras; además de los pastores, locales y distritales del Estado de Veracruz. “Me llena de alegría ver vuestros rostros hermosa iglesia de Veracruz, hermosa esposa del Cordero” dijo el Apóstol ante una multitud efervescente en sus corazones y en sus cuerpos que lloraban y gritaban llenos de júbilo espiritual. “Dios les pague hermoso coro de El Salvador por acompañarme en ésta mi segunda gira…”

Después de invitar a los hermanos a hacer una oración para agradecer a Dios esta bendición, el hermano P.E. Efraín Alvarado le dio la bienvenida a nombre de todos los hermanos del Estado de Veracruz, haciendo referencia a la elección que Dios hace de sus escogidos desde antes de la fundación del mundo, pero también la elección nuestra para ser los hijos de Dios y hacernos parte de este linaje escogido. Todos los hermanos comenzaron a cantar el himno de bienvenida: “Bendito es el que viene en el nombre del Señor”.

Enseguida el Apóstol del Señor se dirigió a la multitud: “Mi saludo y mis primeras palabras para vosotros hermanos de Veracruz, son los del cántico de Belén… Gloria a Dios en las alturas y en la tierra paz y buena voluntad para con los hombres”.

Dijo que reencontrarse con el Estado de Veracruz es reencontrarse con una parte de nuestra historia. Fue en este lugar donde el Varón de Dios escuchó la voz que le decía: “Tú eres ese Ángel”… Enseguida invitó a los hermanos a cantar el himno 61 Bendito sea el Rey de reyes que con su brazo fuerte nos libró, bendito sea su santo nombre porque él nos dio grande protección.

Al terminar el canto dijo a todos los oyentes: “Iglesia de Veracruz, tengo una pregunta para ti: ¿También en ustedes hay grande alegría y contentamiento?”. Posteriormente hizo referencia al día en que Dios quiso levantar al Apóstol de Jesucristo Samuel Joaquín Flores y la incertidumbre que había en la Iglesia hasta el día 14 de diciembre en que Dios manifestó su voluntad y volvió a preguntar: “¿También a vosotros tocó el manto de la Elección?” Un estruendo hizo cimbrar el estadio ante la respuesta unánime y un Amén que alegró el corazón del Elegido de Dios. “¿Quién dice la gente que es Naasón Joaquín? ¿El hijo de Samuel Joaquín? El humanista que continuará? ¿Quién es para ti Naasón Joaquín?”

Toda la Iglesia respondió a una sola voz: “¡El Apóstol de Jesucristo!” “Yo te digo: Bienaventurada, porque esto no te lo reveló carne ni sangre sino mi Padre que está en los cielos”, confirmó el Apóstol del Señor.

 

Las promesas de Dios a sus enviados

“A la iglesia de Veracruz la quiero comparar con aquella piedrecita que tomó Jacob en aquel lugar donde Dios le manifestó lo que sería en un futuro ese lugar. También en este lugar, hace más de cincuenta años, en la calle Francisco Canal se oyó una voz que le decía a un joven: ‘Ese Ángel eres tú’. Esa profecía le decía que llegaría a todo lugar, tribu y lengua. No lo cumplió en el instante, sino que fue una promesa como la que le dio a Jacob, como una piedrecilla que se convertiría en un grande monte.

“A su hermano Naasón también Dios le hizo una promesa. No vengo a corroborar porque dude de la promesa. Hoy vengo a gozarme en el cumplimiento de esa promesa que Dios le hizo a nuestro hermano Samuel, porque el que le hizo esa promesa a él, es el Dios vivo, por eso hoy vengo a decir: Señor, tenías toda la razón. Por eso hoy consiguen este recinto porque no hay un lugar en todo el Estado donde nos puedan recibir. ¡Qué hermoso monte!

“Hoy vemos con certeza el cumplimiento de esa promesa. De acuerdo a los informes, no existe un lugar en todo el Estado para albergar a tanta gente, ni aún en Fortín con todos su espacios. Es que has sido una iglesia privilegiada… Dios tenía que engrandecerte para que fueras ese testimonio.”

 

Dios es un Dios de promesas

Números 23:19 Dios no es hombre para que mienta ni hijo de hombre para que se arrepienta, ¿él dijo y no hará, habló y no o ejecutará?

Nuestro Dios es un Dios de promesas, pero no de promesas incumplidas. Es un Dios que cumple lo que promete, no es como el hombre que engaña para no cumplir.
Es bonito comprender que todo lo que él hace, lo hace por base de promesas.

Las promesas de Dios son inmutables, firmes, e infalibles, como lo narra la Biblia en Santiago 1:17 “en él no hay cambio ni sombra de variación.” Siempre ha hablado así Dios al hombre.

 

Dios siempre se ha valido de sus enviados.

Hebreos 1:1 Dios habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas.

Ejemplo: Dios le dijo a Abraham que sería engrandecido y que de él saldrían naciones, pero Dios se olvidaba que Abraham ya era anciano y que le quedaba poco tiempo de vida.

¿Por qué Dios escogió a un hombre anciano? Precisamente para manifestar en él su poder. “Bendeciré a los que te bendijeren y serán benditas en ti todas la familia de la tierra” ¿Abraham vio en vida el cumplimiento de esa promesa? No, porque aquella promesa no era para el hombre sino para la Elección de aquellos tiempos, por eso le dijo que su esposa tendría un hijo, porque también en su simiente se cumpliría esa promesa a pesar de que Sara era estéril.

Gálatas 3:16 ahora bien a Abraham son hechas las promesas y a su simiente no dice a las simientes…

El hombre que le pone límites a las promesas de nuestro Dios es un hombre necio.
Dios espera que nosotros creamos a sus promesas, pero el que no es de Dios reprocha, el que no es de Dios cuestiona; ¿Cómo va a hacer Dios? y ¿por qué va a hacer así?

 

Las promesas de Dios tienen un propósito: Seguir el ejemplo de fe

“Para que al que cree le sea contado por justicia.”

Las promesas de Dios a veces son incomprensibles para la mente humana pero para el que cree, son motivo de gozo. Al llegar a vosotros hermanos de Veracruz, su hermano se alegra al ver el cumplimiento de sus promesas, puedo decir: Veracruz, tierra de las promesas cumplidas de nuestro Dios, puedo decir que tú eres la prueba de la inmutabilidad de nuestro Dios.

“Por aquí pasaron dos grandes hombres de Dios, Aarón Joaquín y Samuel Joaquín, a ambos hizo promesas de bendición. Su hermano Naasón también ha recibido una promesa de parte de nuestro Dios y yo no dudo de su promesa. Nuestra reunión aquí obedece al cumplimiento de esa promesa; ‘YO haré la obra en ellos y creerán en ti como un solo hombre'”.

Narró el testimonio de los pastores Ramiro Hernández y Efraín Alvarado quienes al recorrer sus respectivos Distritos no encontraron un solo hombre que no creyera en su elección, y para ratificar ese testimonio volvió a preguntar a los presentes: “¿Han creído en mi elección?” Y la voz unánime se oyó en ese lugar resonar con un rotundo Amén.

2ª Corintios 1:20 Todas las promesas de Dios son en el sí y en el amén por medio de nosotros…

Refirió que aunque casi no había ido a esos lugares y aunque solo sabían que era el hijo de Samuel Joaquín, “cuando Dios hizo la Obra en sus corazones no fue necesario nada más. Por eso aquella madrugada cuando me dijo: ‘Tú vas a consolar a mi pueblo’. Yo me oponía ‘¿Cómo me voy a levantar a tu pueblo, como los voy a convencer, como voy a convencer a tus ministros?’ Pero él me decía: ‘Tu honra el cuerpo de mi Siervo Samuel y el próximo domingo yo voy a hacer la Obra en sus corazones, como un solo hombre y aún en el Cuerpo Ministerial yo voy a trabajar para que todos crean’”.

Acerca de la promesa que le hizo Dios al Apóstol de Jesucristo Aarón: “Tu nombre será… y lo haré notorio por todo el mundo” preguntó: “¿Nuestro hermano Aarón vio cumplida esa promesa? ¿No? ¿Falló Dios entonces?” Agregó: “No, porque las promesas iban dirigidas a la restauración de este pueblo, porque la promesa no iba dirigida a un hombre, la promesa iba dirigida a la Elección, a la restauración de estos años. Como en el tiempo antiguo decían: Dios de Abraham, Dios de Isaac y Dios de Jacob, cumple las promesas que hiciste a nuestro padre Abraham. Por eso, cuando Dios mandó liberar a Israel de la esclavitud de Egipto, es porque se acordó de su promesa hecha a él.”

Cuando el Varón de Dios y Apóstol de Jesucristo Aarón llegó a San Martín de las Flores, Jalisco, en México, Dios le dijo: “Aquí tengo un grande pueblo que me servirá.”
También el hermano Samuel se dio cuenta de esta promesa, por eso nos dijo el último Junio que nos habló: Muchos me preguntan ¿Qué va a pasar con este pueblo? Y yo les digo: Tendréis grandes bendiciones, seréis muy felices…’ Así también a mí me preguntó el Señor ‘¿Cómo ves este pueblo? -Muy grande, muy hermoso-. ‘Pues yo lo voy a engrandecer aún más’ me prometió Dios.”

Entonces dijo a la Iglesia de Veracruz: Yo te prometo hoy que cuando acabe esta gira universal volveré a esta tierra y quisiera que todos mis hermanos trajeran un alma y que este pueblo se haya multiplicado. No tengas temor, Dios me lo prometió… Predica, da testimonio, avienta las redes y serás testigos de que la promesa de Dios se va a cumplir, ya se está cumpliendo.

Recordó cuando pidió doscientos jóvenes a la iglesia de Colombia pensando que quizá serían muchos y los pastores le dieron testimonio que con su sola visita ya habían llegado miles de almas a ese lugar. “Yo te invito que te unas a esta batalla espiritual… Porque en ti Dios cumplirá también estas promesas”.

 

Despedida

“No vine a confirmar tu fe porque la Obra la hizo Dios aquel 14 de diciembre…yo puedo dar testimonio: Yo fui a Veracruz y la Obra de Dios es perfecta”.

Al final pidió a los coros que entonaran el canto: Barro en tus manos.
Los tres coros monumentales del Estado de Veracruz y el coro de El Salvador, absolutamente inspirados por Dios, transportaron a los presentes una parte del cielo en la tierra. El Apóstol de Jesucristo, conmovido en grande manera, exhortó a través de la alabanza y en una mezcla de oración-incitación: “Señor, tú puedes hacerme a tu manera, pues para eso yo vine a ti”. Constriñó los corazones de todos. En la parte final del coro invitó a toda la iglesia a unirse al canto con esas preciosas palabras, entre tumultos de lágrimas y sollozos: ‘Y si vivimos, para él vivimos y si morimos, para él morimos, sea que vivamos o que muramos somos del Señor”.

“Mi corazón se llena de emociones, tierra de promesas cumplidas. El responsable de este estadio me está confirmando que hay treinta mil almas en este lugar, pero eso no será todo, Dios te va a multiplicar porque en un futuro no serán treinta mil y tendremos que dividir nuestras reuniones porque Dios cumplirá su promesa.”

Mencionó de las personas que están en los reclusorios y haciendo uso de su autoridad les dijo: “Sus pecados ya han sido perdonados, solo tienen que pagar ante la sociedad porque así es necesario.” Agradeció a las autoridades estatales y municipales de quienes dijo: “desde el tiempo de mis padres han mostrado esta amistad y ese cariño. Que Dios bendiga al gobernador de este Estado y a los presidentes municipales de Xalapa y Boca del Río”.

Al término de la reunión el hermano P.E. Daniel Núñez Ávalos invitó al Gobernador del Estado, a entregar un reconocimiento como Huésped Distinguido del Estado de Veracruz, al Apóstol de Jesucristo, nuestro hermano Naasón Joaquín. A continuación el Presidente Municipal de Boca del Río hizo lo propio ante la alegría de todos los ahí reunidos. De la misma manera el Presidente Municipal de Xalapa, Veracruz.

El Senador de la República Mexicana por el Estado de Veracruz, Miguel Ángel Yunes Linares, dijo al Apóstol de Jesucristo que Dios habrá de multiplicar los cinco millones de fieles en 50 naciones del orbe, y que pronto serán veinticinco países más.

El Apóstol de Jesucristo agradeció a las autoridades la deferencia para su persona y se despidió ante una comitiva que lo siguió como seguían a Cristo en aquellos tiempos.

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.

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marzo 26, 2015

(Berea Internacional) — El Estado de Veracruz cuenta con más de cien iglesias diseminadas a lo largo y ancho de su territorio. La doctrina comenzó en el año de 1939 con la llegada del Apóstol de Dios, el hno. Aarón Joaquín. Aquí también fue la manifestación del llamamiento apostólico al hno. Samuel Joaquín Flores entre los años 1961 y 1962.

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marzo 22, 2015

(Coordinación de Crónica Apostólica) — Desde temprano los hermanos, ataviados de blanco, se fueron acomodando para disfrutar de la bendición de Dios. Los Coros en sus mejores galas manifestaban, a través de sus cantos, los anhelantes deseos de ver y escuchar al Ungido de Dios.

A las 10 en punto tomó su lugar el P.E. Arístides Navarro, ministro de El Salvador, que comenzó invitando a los Hermanos a dar la Gloria a Dios porque estaban de fiesta. La consagración fue de alabanza al eterno Dios por su gracia bendita, al permitirnos llegar a ese glorioso momento en que verían con sus ojos la Elección de Dios en su Apóstol. Las voces de los Coros de Tuxtla Gtz, del Soconusco, de El Salvador y de los niños animaron más los ánimos con sus cantos.

 

La presencia anhelada.

A las 10:40 de la mañana entró al templo el Apóstol de Jesucristo, las exclamaciones de júbilo pronto se hicieron escuchar, el llanto de los hermanos que derramaban lágrimas que solo alguien que ha sentido en su corazón el llamado de Dios entiende.

Después de hacer la oración de gracias, la iglesia entonó la alabanza que tenían preparada para darle la bienvenida, “El aroma de su elección”. Al término del canto, que el Siervo de Dios escuchó atentamente, el P.E. Rigoberto Mata, pastor distrital de Chiapas, solicitó permiso para expresar unas palabras. Le dio la bienvenida al Apóstol de Jesucristo, a nombre de todo el Estado. Expresó, a nombre de todos los Hermanos, el amor que sienten hacia la Elección y terminó con esta bella frase: “¡somos suyos! Hable y su siervo (refiriéndose a la iglesia) presto está para escucharle.”

 

Salutación apostólica:

“Hnos. de Chiapas, Mi saludo para vosotros es el saludo de un enamorado de la Iglesia del Señor, que te dice: Levántate, oh amiga, hermosa mía y ven Paloma mía que estabas en los agujeros de la peña En lo escondido de escarpados parajes. Muéstrame tu rostro, hazme oír tu voz, Porque dulce es la voz tuya y hermoso tu aspecto.

“¡Cuánto anhelaba mi alma estar entre vosotros!

“He venido a decirte que no estás olvidada iglesia de Chiapas, vuestras oraciones son las que me han traído aquí… Vuestras oraciones han subido ante la presencia de Dios, el Señor me han traído a vosotros a fin de ser consuelo y me ha dicho mi amigo que sea como un pañuelo para vosotros… que enjuague sus lágrimas, que los abrace en las entrañas de Cristo…una vez más vengo a decirles que no han quedado solos, ¡abrázate de mí, tómate de mis manos!”.

 

Iglesia gloriosa

El objetivo del Varón de Dios fueron dos cosas: alimentar a la iglesia en su fe e incitarlos a que se unan a la batalla, invitando a la reflexión, analizando lo que significa ser una iglesia gloriosa. El texto de Efesios 5:25-27 se dio lectura para dar un ejemplo de lo que hace un hombre verdaderamente enamorado, ejemplo de amor que puso Cristo por su iglesia, por la que se sacrificó, y que limpió y purificó. Bendición que no se limita solamente a la iglesia primitiva, sino que en este tiempo se manifiesta en todos los hermanos que conforman la iglesia actual, por la Gracia de Dios traídos del mundo, en los vicios, en la idolatría.

Allá, en ese estado, se manifestó el amor de Cristo dando la dignidad de ser llamados hijos suyos. Cambio radical que en lo material el mundo no puede identificar, pero que es una distinción hermosa que ninguna criatura hecha por Dios ha recibido, ni aún los ángeles. En el amor del Señor, hay un cuidado para mantener limpia y preparada a su iglesia, ese es el trabajo de un Apóstol de Dios que recibe la Revelación de lo alto, palabra viva guida por el Espíritu de Dios. Quien rechaza la elección se conforma con la palabra escrita sin entender que si no es guiada por el espíritu del Señor, se contamina. Con la iglesia está la palabra viva, esa es la Revelación. Es por ello que para ser una iglesia gloriosa es indispensable que haya un Apóstol.

La iglesia de Dios, gobernada y ordenada según el beneplácito de Dios, establece a quien él quiere para hacer un trabajo especial, es el que va a unir esa iglesia gloriosa con su Señor. Puso el ejemplo de Abraham y su siervo fiel al cual le encargó buscar esposa para su hijo, historia que fue un bosquejo de lo que acontece hoy.

Pudo haber ido el mismo Señor a buscar esposa, pero no fue así su voluntad. A semejanza de aquel criado fiel, el cual tenía la confianza de su señor, por lo que le dio vestiduras, regalos, joyas hermosas para que sirvieran de adorno a la mujer elegida, así el hermano Naasón, que viene cargado de dones, bendiciones especiales para la señora amada de Cristo.

En el libro de Esther, al que invitó el Apóstol a leer, ilustra la preparación que la iglesia debe tener. Por costumbre y ley de una nación, las mujeres eran preparadas durante 12 meses antes de ser presentadas ante el rey, un ritual conforme el reinado humano.

¿Me permites que te atavíe? , preguntó ,¿Permites que te embellezca, que te de un don especial?

Para ser una iglesia gloriosa también se necesita permanecer en esa pureza que le ha dado el Señor, procurar conservar esa blancura aún cuando vivamos en este mundo donde debe ser luminarias.

 

Un mandamiento

En tercer lugar, debe mantenerse en firmeza, perseverar, trabajar y mantener la unidad. Y esto último no lo dice la biblia, lo dice el Apóstol Naasón, dijo con la autoridad de Dios. Es palabra de Dios, porque él está poniendo las palabras en los labios de su Ungido.

“Mantente unido a la elección…cree en el Señor Jesucristo y estaréis salvo. Creed en sus apóstoles y seréis muy prosperados”…

 

Despedida

“¿Aceptas mi consejo? preguntó a la iglesia, ¿Aceptas el compromiso?”
“Iglesia de Chiapas, ¿qué dicen las gentes qué es Naasón Joaquín?” Los que han aceptado la elección, los que aceptan la responsabilidad es Apóstol de dios, enviado del Señor, consuelo para muchos.

Hizo su oración de gracias a Dios, y pidió al Señor, en unas palabras bellas, bendición y prosperidad de este lugar, levantando sus manos hacia el cielo mientras la iglesia lo acompañaba en una fervorosa plegaria.

Luego, en el transcurso de la alabanza 301, La Iglesia del cordero se prepara… caminó a la salida.

Después hubo la bendición de un saludo, dando preferencia a los hermanos a los que se les dificultó ir a Guadalajara. Los rostros de los hermanos manifestaban alegría y gozo, se escuchaban las expresiones de reconocimiento y honra, dando muestras de que también a ellos el manto de la Elección los ha abarcado. Jóvenes, niños, ancianos, representantes de todas las iglesias del estado tuvieron la oportunidad de saludar al Ungido de Dios.

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.

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marzo 16, 2015

El lunes 16 de marzo, poco después de las diez de la mañana, el Apóstol de Jesucristo emprendió su viaje a su segunda gira universal, como lo adelantó en la Escuela Dominical.

En un día gélido y con lluvia ligera, a causa de las bajas temperaturas que afectan al país, el Siervo de Dios salió de su casa con dirección al Aeropuerto Internacional Miguel Hidalgo, de Guadalajara. Antes de subir a su vehículo, el Coro, una parte de la Iglesia y algunos de sus colaboradores, se dieron cita para despedirlo. “Dios les pague. Les pido de sus oraciones y que se acuerden de mi en esta Gira”, les dijo.

Los hermanos reunidos afuera de su casa, quienes se encontraban en la Calzada Dr. Samuel Joaquín, con lágrimas en sus ojos desearon al Apóstol del Señor todo género de parabienes y de triunfos en su segundo periplo pastoral. El Coro comenzó a cantar el Himno Insignia del Ministerio Apostólico: “Soy yo soldado de la cruz y Siervo del Señor”. Los jóvenes estudiantes del idioma japonés secundaron esta alabanza en esta lengua.

Partió el padre de la familia. Fue a consolar a sus otros hijos y a fortalecer la Obra del Señor. Los testimonios de este periplo apostólico darán cuenta de la estela de bendición que el Apóstol del Jesucristo derramará entre los hermanos del sureste del país.

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