Ceremonia de Bautismos en Hermosa Provincia

Guadalajara, Jal., Mx. (LLDM News) — La Iglesia del Dios Vivo, Columna y Baluarte de la Verdad: La Luz del Mundo que se encuentra en la colonia Hermosa Provincia, colonia de hijos de Dios, tuvo la bendición de participar del acto sagrado del bautismo en este día al término de la Escuela Dominical, la cual estuvo en la responsabilidad del P.E. Samuel Díaz, quien tiene la bendición de hacerse cargo de la oficina pastoral en esta colonia.

El templo sede internacional de la Iglesia se preparó con antelación para este momento, desde la organización de todos los hermanos que conforman grupos y comisiones especiales para que todo fuera llevado en orden como es la enseñanza de la Iglesia. Los hermanos que tomaron la decisión de ser bautizados en agua para la limpieza de sus pecados, fueron testigos de la enseñanza que dejó el Señor Jesucristo cuando estuvo en la tierra, la cual, en esta Nueva Era, se respalda con la bendición de que, en la tierra, y en esta Iglesia, hay un verdadero Apóstol de Jesucristo que avala la elección de Dios para que este acto sagrado sea acepto delante de la presencia del Señor y para vida eterna.

La toma de protesta se llevó a cabo en el interior del templo por el D.E. José Alejandro Chic, quien les hizo las preguntas a todos los candidatos al bautismo; después salieron junto con la iglesia y se encaminaron hacia la Calzada Dr. Samuel Joaquín Flores, donde se encontraba instalada la pila bautismal, acto seguido, los diáconos de la Iglesia del Señor en esta colonia, efectuaron cada uno de los bautismos con la piedad y el respeto que este acto requiere. Los coros de la Iglesia alegraron a todos los hermanos, quienes se unieron al sentir de quienes echaron mano de la vida eterna en este día memorable.

Entre los diáconos que bautizaron a nuestros nuevos hermanos, se encontraban el D.E. Guillermo Victorín, D.E. Alejandro Chic, D.E. Iván Urrutia, D.E. José Antonio Pérez y el D.E. Benjamín Zamora. Al finalizar cada uno de los bautismos, el D.E. Victorín dio la bienvenida a todos los hermanos y los presentó a la Iglesia del Señor, entre la alegría y el gozo espiritual que mostraban todos los hermanos ahí reunidos. Para finalizar, se invitó a la Iglesia a dar gracias a Dios por todas sus bondades y misericordias mostradas en este día de salvación; para luego efectuar la oración de adoración a Dios y despedirse con la paz del Señor en sus corazones.