Ceremonia de Despedida en Mtro. Aarón Joaquín

(Berea Internacional) — La fiesta más grande de toda la tierra, la Santa Cena 2017, ha terminado.

Con ella, más de 500,00 personas distribuidas en alrededor de 13 subsedes, partirán a sus lugares de origen en más de 54 países alrededor del mundo.

La Ceremonia de Despedida 2017, tiene un especial significado en este año ya que, los hermanos procedentes de los Estados Unidos de Norte América (USA por sus siglas en inglés), participarán de ahora en adelante en la Santa Cena en aquel país.

Este año se celebrará la Santa Cena en Los Ángeles, California, tal y como lo indicó el Apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín García, guiado por Dios.

Al inicio de la recordación de la doctrina apostólica, el Ministro Leví Mosqueda, preguntó a la Iglesia si aún sentían la alegría espiritual al haber participado en la Santa Cena; al unísono se escuchó un fuerte “amén”.

Posteriormente, los hermanos reunidos en la colonia Maestro Aarón Joaquín, tuvieron la bendición de poder escuchar el consejo sabio, proveniente de parte de Dios, a través del Ungido Santo, Naasón Joaquín.

Las pantallas dispuestas al frente del templo, se convirtieron en el blanco de las miradas, pues una silueta familiar y esperada, anunciaba “Mis brazos seguirán levantados”, en alusión al extenso trabajo apostólico que día a día lleva a cabo el varón de Dios.

Después, preguntó “¿Nos compromentos delante de Dios?” a lo cual la Iglesia respondió “amén”. Y continuó con la siguiente frase: “El tiempo se llega también de despedirse”.

El trabajo de los Hijos de Dios, no es quedarse en la ciudad de Guadalajara, porque así como la luz se pone en lo alto para que alumbre, así hay una obligación espiritual y anunció: “Vosotros sois la Luz del Mundo”. Es decir, el trabajo es anunciar el Evangelio de Salvación.

A continuación, invitó a los diferente delegados al frente junto con su familia y unos ministros, para que en un abrazo de ánimo, se invitaran a llevar el Evangelio a sus lugares de origen.

Conforme lo expresó el varón de Dios: “¡No hay dolor ni tristeza, solamente hay felicidad en la
Iglesia del Señor!”

Le siguieron esas palabras de amor – tan esperadas por la Iglesia – que traen la promesa de Dios a la prosperidad espiritual y material: “Dios te bendiga”.

Para concluir, elevó su hermosa oración al que hizo los cielos y la tierra; una plegaria en favor del Pueblo de Dios, a la cual se unieron los ruegos de la Iglesia reunida en esta subsede.

Así mismo, dejó el siguiente compromiso: “al llegar a tu casa, al lugar de donde eres, buscarás a un familiar, un amigo, un conocido y le darás testimonio de todo lo que has vivido en este lugar.”

En todas las subsedes se escuchó el himno de triunfo en cuya letra se puede leer “Al cielo yo iré”. De esta forma, la Iglesia del Dios Vivo, Columna y Apoyo de la Verdad, se despidió de Guadalajara.

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