En Coatepec, inicia el Apóstol Naasón Joaquín su visita a las iglesias de Veracruz

(Coordinación de Crónica Apostólica) — El lunes 22 de enero, el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, inició su visita a diversas iglesias del estado de Veracruz. Tocó a Coatepec ser el primer municipio visitado en este periplo apostólico.

Cabe destacar que el día anterior, desde el balcón de su casa en Guadalajara, el Apóstol de Jesucristo dirigió un saludo a la Iglesia Universal, en donde expresó su deseo de visitar las iglesias del estado de Veracruz, entidad donde en la década de 1960, el Apóstol de Jesucristo escuchó la voz de Dios.

El reloj marcaba las 2:16 de la tarde cuando el Apóstol Naasón Joaquín arribó a la Casa de Oración, ubicada en la calle Amado Nervo n. 85, en la colonia Espinal Bajo, en Coatepec, (a ocho kilómetros de distancia de Xalapa, capital del estado de Veracruz). Este hermoso recinto, cuya arquitectura y dimensiones sobresale en esta ciudad —considerada desde hace una década como «Pueblo mágico»—, con la representación apostólica, fue consagrado el 31 de diciembre de 2017 por el hermano P.E. Jacob García.

Correspondió al hermano D.E. Silem Peña, ministro de Coatepec, así como a los pastores de Veracruz, hermanos P.E. Jacob García, P.E. Aarón Aguilar y P.E. Juan Peláez, dar la bienvenida al insigne visitante. A la par, un grupo de hermanos —hombres, mujeres y niños— hicieron una valla para darle la recepción y saludarle a su paso. La algarabía espiritual de atestiguar la primera visita de un Apóstol de Jesucristo a Coatepec, fue por demás inocultable. En la inscripción de la placa de inauguración, se lee: «Casa de Oración y puerta del cielo, inaugurada por Naasón Joaquín García, Siervo de Dios y Apóstol de Jesucristo, como un testimonio en el tercer aniversario de la manifestación de su Llamamiento Apostólico».

 

Veracruz: tierra de promesas cumplidas

Luego la singular recepción de parte de la iglesia ‎coatepequense —incluidas las decenas de visitas que se dieron cita esta mañana—, desde su ministerio, el Embajador de Cristo dirigió un sentido mensaje: «Iglesia de Coatepec: anhelaba mi corazón venir a estos lugares, contemplar vuestros rostros y alegrarme en Cristo Jesús, porque él es quien ha hecho esta hermosa Obra perfecta. Los hombres me ven y dicen: ‘Es un hombre más… ¡Qué tiene de excepcional, si lo vemos igual que nosotros! Sin embargo, ellos no pueden ver lo que Dios te ha permitido ver, porque esta bendición no es de todos. Por eso, hoy puedo decir con libertad: ‘Bienaventurado sois, porque esto —creer en un Enviado de Dios— no se los reveló carne ni sangre’.

«Iglesia de Coatepec y visitas que se han reunido en este lugar: he oído hablar de vosotros, desde que el hermano Silem me invitara a inaugurar este templo… No me fue posible estar presente en la inauguración, pero deseaba venir a conocerlos».

En este tenor, destacó el trabajo y esfuerzo de los hermanos coatepequenses al edificar el imponente templo, lo hacía sentirse orgulloso y destacó que esta Casa de Oración es una hermosa lumbrera que dará testimonio en esta ciudad: «Los hijos de Dios van como la luz de la aurora: de triunfo en triunfo, creciendo y multiplicándose, conforme a las promesas de nuestro de Dios… Como lo expresé en el estadio Luis «Pirata» Fuentes (Boca del Río, Veracruz, 26 de marzo de 2015): ‘Eres una tierra de promesas cumplidas, donde tu nombre ya quedó escrito en el libro de la Historia de la Iglesia’».

 

El tiempo de abundancia ha llegado

Enseguida, agregó: «En este estado, donde Dios le manifestó al Apóstol Samuel Joaquín que él sería quien cumpliría su voluntad —y en su voluntad, Dios respondió en ese tiempo—. Sé que la Iglesia del Señor en Veracruz ha sido multiplicada, y aunque no alcanzaré a recorrer cada una de las Iglesias del estado, Dios me permitirá disfrutar en este lugar los días que permanezca.

«No serán presentaciones en donde yo explique algún tema, porque ya me he presentado: ¡Quería conocerles! ¡Vengo a regocijarme en esta tierra de promesas! El Apóstol Samuel Joaquín ya no está con nosotros, pero ahora contemplo que aquella promesa se ha cumplido y el tiempo de abundancia se ha acercado».

En este tenor, invitó a cantar el himno n. 219, «Firmes y adelante», y expresó vehemente: «Aunque veo vuestras Casas de Oración hermosas, vuelvo a reiterar: ‘Esto aquí no se ha detenido’. Habrá quienes dirán: ‘Con este hermoso templo, hasta aquí van a llegar’, sin embargo, desde el 6 de abril de 1926 hasta hoy no han visto ni aún la mitad, porque vendrán tiempos de grandeza’».

Antes de concluir su breve presentación, así enfatizó: «Quiero que recordéis la promesa que Dios le hizo a sus Siervos: ¡Solamente esfuérzate y sé valiente!… no que estemos sentados ni cruzados de brazos: tenemos que trabajar, tenemos que trabajar, esforzarnos y ser valientes para el engrandecimiento de la obra de Dios. Me despido deseándoles que el Alto Dios esté con vosotros y los siga llevando de triunfo en triunfo».

Al término de su presentación, el Apóstol del Señor fue invitado a comer junto con sus colaboradores. En este lugar, reiteró que el tiempo de la abundancia ha llegado y, en consecuencia, cada ministro debe comportarse a la altura de las promesas, con actitud de visión y trabajo.

Refirió que la Iglesia del Señor predica el Evangelio de Cristo, y va caminando de triunfo en triunfo, a diferencia de las congregaciones que centran su ‘predicación’ en los falsos milagros, los engaños y las supersticiones. La Palabra de Dios nos ofrece la salvación no la sanidad de la carne.

A las 4:55 de la tarde, el Apóstol Naasón Joaquín, en compañía de los mencionados colaboradores, continuó su camino a su siguiente destino: la iglesia de la colonia Los Encinos, en Xalapa, Veracruz.

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.