Como ejercitos en orden, histórica caminata de la niñez

(Coordinación de Crónica Apostólica) — El sábado 11 de agosto, tuvo lugar la esperada caminata de la niñez; la cita: las ocho de la mañana. Previo al inicio del recorrido, el hermano David Venegas García presidió el tema «Ser y dar testimonio de La Luz del Mundo».

Las caminatas de niños tienen una historia de décadas. Hubo sendos recorridos de la iglesia de la colonia San Antonio (conocida como la 12 de octubre) a la colonia Hermosa Provincia; en las décadas de 1980, 1990, 2000, y en la nueva era apostólica, se han celebrado caminatas de la colonia Lomas del Gallo a la colonia Hermosa Provincia, entre otras subsedes.

La niñez de la Iglesia comenzó a arribar a la colonia de Bethel —acompañada por sus padres— en su gran mayoría de la colonia Hermosa Provincia, pero también los hubo de las 47 iglesias de la Zona Metropolitana de Guadalajara. Ataviados de blanco, los diferentes ministerios los iban acomodando para su arribo al templo y a las ocho de la mañana empezó un estudio bíblico presidido por el hermano David Venegas García.

Previo a la caminata, los ministerios, direcciones e instancias del gobierno coordinaron la logística del evento —Ministerio de Salud, Ceremonial, Bienestar Social, Protección Civil, Secretaría de Vialidad de Jalisco, Berea Internacional, entre otros—. Felizmente, como cada año acontece, el saldo fue blanco.

El expositor aconsejó a los niños la forma como deben dar testimonio de que son luz del mundo: «Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos» (Mateo 5: 16); y añadió: «Un niño debe de hablar rectamente, no actuar con violencia, sino con respeto. El Apóstol de Dios nos ha enseñado todo esto, tenemos un ejemplo vivo. Cuando oigas al encargado que se hará un servicio de evangelización, tú invitaras a tu amigo, pariente, maestro… quiero invitarte a mi iglesia…».

A las 8:48 de la mañana cuando comenzaron a formarse las vallas de apoyo para la salida del templo. Entretanto, en el interior del templo —y en el exterior— se escuchaba el himno «Soy yo soldado de Jesús».

Cuando el contingente salió del templo, con el orden característico. El reloj marcaba las 9:14 de la mañana cuando el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, salió al balcón de su casa en la colonia Bethel. Acompañado del hermano P.E. Felipe Medina —ministro local— y de otros pastores, el Siervo de Dios contempló desfilar a la «Iglesia del presente». La fila de niños era interminable.

 

Mensaje apostólico

A los pocos minutos del inicio de la caminata, el Apóstol del Señor les dirige un mensaje desde el balcón de su casa: «Niñez de la Iglesia: los veo como guerreros. Contemplo vuestro caminar con vigor y con espíritu, porque la iglesia va de aumento en aumento. Tú eres parte de esta Iglesia. ¡Tú vas a conquistar el mundo!». Enseguida, pide cantar el himno «Marcha con Gozo», mientras los niños siguen desfilando. Él, con sus manos y brazos, hace ademanes: los saluda, pone la mano en su corazón, y glorifica a Dios. Los niños experimentan la bendición de Dios. Para algunos de ellos es su primera caminata: cantan, lloran, glorifican a Jesucristo, saludan al Enviado de Dios, quien corresponde con un ósculo de amor. De entre esa multitud, saldrán los batallones espirituales que conquistarán al mundo con en el Evangelio de Cristo.

Esta mañana será un día inolvidable para la niñez, quien sigue marchando a la colonia Hermosa Provincia. Se siguen formando los niños y se forman cuadras hasta convertirse en kilómetros… la niñez, con su vestidura blanca, pasa saludando al Apóstol de Jesucristo, con lagrimas en sus ojos de felicidad y saludándole a Él. Algunos portan sendos letreros: «Le amamos Apóstol de Jesucristo», «Dios le bendiga», no solo de Guadalajara, sino de México y el extranjero.
A las 9:25 de la mañana se entona otra alabanza: «Adelante es orden del Señor». El Varón de Dios la entona, levanta su brazo y dice: «El levantar las manos indica seguridad, significa paz».

Los ademanes de saludo continúan. A la par, desfilan las abanderadas de las 58 naciones que han abrazado el Evangelio de Jesucristo.

A las 9:36 de la mañana, el Apóstol del Señor inicia el himno: «Eres como los cedros del Líbano», extiende sus brazos y con un tierno ósculo de amor se despide de la colonia Bethel, para trasladarse a la colonia Hermosa Provincia, donde les dará la bienvenida.

 

Entrada triunfal a la colonia Hermosa Provincia

El escuadrón de niños arribó a la colonia cerca de las 11:06 de la mañana. El clamor de las trompetas que anunciaba su llegada se escuchó con claridad resonando en los corazones de todos aquellos que esperaban verlos pasar. Otro grupo de hermanos con sus largas trompetas resonaron a manera de respuesta, a la vez que se escucharon glorias y aleluyas al Señor cuando el P.E. Joel Herrera tomó el micrófono para anunciar ya la entrada triunfal de los pequeños.

El primer contingente iba presidido por el Coro Internacional Infantil acompañados de sus directores y abanderadas, cientos y cientos de niños de diferentes edades levantaron sus caritas y sus manos hacia el Apóstol de Jesucristo que desde el balcón de su casa, les devolvió el saludo expresando palabras de cariño. Niños de distintas nacionalidades, razas, etnias, tamaños y edades mostraban en sus rostros lágrimas jubilosas mientras pasaban frente al Ungido del Señor para ser introducidos al interior del templo. La melodía del canto “la Iglesia del Dios vivo marcha, marcha…” se escuchaba detrás de la voz del Padre de la fe que con mucho orgullo los llamó sus guerreros, sus grandes conquistadores pues muchos de ellos han llevado almas al Señor sin avergonzarse de la Iglesia, trabajando en favor de ella. Dijo ver en ellos el espíritu de Dios del que están plenos, aunque los de afuera los crean sin alma, y sin embargo ante él eran semejante al mancebo David, gallardos, fuertes, con los cuales vencería al mundo.

Rebosantes de júbilo, niños y niñas con el puño en alto a gran voz exclamaban: ¡somos de Naasón Joaquín! “Y yo soy vuestro en el Señor!” –Respondió el Ungido del Señor- “que atrás de mí siempre valláis con esa valentía y gallardía, grábense en el corazón que son sois mi orgullo, sois mi alegría… los que vienen de aquellos lugares indígenas de Oaxaca, son muy amados, y yo los llevo en mi corazón, los amo en Cristo Jesús” expresó el Apóstol cuando desfilaron ante él pequeños de ese Estado, pues muchos llevaban letreros que anunciaban el lugar de su procedencia. También bendijo a los del coro de silentes pues su espíritu gritaba una hermosa melodía y a los demás orfeones que acompañaron a los niños en su trayecto, les agradeció por el ánimo que infundían a sus guerreros.

Siguió desfilando ante él un contingente tras otro, con pancartas donde se leían diferentes mensajes llenos de fe:”Si yo vivo ahora es por ti ¡oh Apóstol!”, “Somos la Iglesia del presente ¡Somos hijos de la Libertad!” entre otros que citaban textos bíblicos referentes a la niñez. El desfile continúo cerca de una hora, los pequeños fueron llenando el templo, los mezzanine y las calles adyacentes, en ningún momento dejaron de cantar, ni de glorificar, buscaron con su mirada al Siervo de Dios llorando, “lágrimas de valor, de orgullo”, expresó él al ver una de las máximas expresiones de amor en sus caritas infantiles llenas de inocencia. “Dice el mundo que no es posible que a vuestra edad tengáis esta hermosa fe, mas yo os digo que en vosotros está la fe preciosa de Jesucristo, en vosotros está el Espíritu de Dios”. Señaló que no eran lámparas pequeñas sino de gran tamaño que alumbran por donde iban, pues con su testimonio han dicho que creen en él como Enviado del Señor. “Sois mis Timoteos que Cristo ha puesto en mis manos para cumplir las promesas que él me ha dado”.

Después de una hora, el ejército infantil terminó de llegar, ante lo cual el Ungido de Dios pasó al interior del templo ante las exclamaciones de alegría de todos los pequeños que desbordaron de júbilo. Ya en su ministerio solicitó al coro que comenzara de nuevo el himno que en ese momento estaban entonando: “El lema de la Iglesia”, al que se unieron los demás coros que se encontraban en el recinto. “¡Adelante, es el canto triunfal! es el lema de la Iglesia, las palabras del Señor…” comenzó el canto.

“Grábatelo, niñez de la iglesia” –remarcó el Siervo de Dios– “es el lema de la iglesia que desde tu niñez debes de poner en tu corazón: ¡Adelante! no hay mirada hacia atrás, no hay derrotas para nosotros, vamos de triunfo en triunfo porque Cristo está con nosotros”.

“Aunque rujan tempestades no te amedrentes”, -exhortó el Apóstol resaltando la estrofa del himno– “verás a gigantes, verás a hombres malos, verás a personas que quieren destruir la iglesia, si se levanta una voz habrá mil voces de nosotros que dirá: ¡adelante! ¡Gloria a Dios!… ¡Adelante! ¡Adelante niñez de la iglesia! No está la palabra de derrota o fracaso”.

 

Salutación apostólica

“La paz de Dios nuestro Padre y la gracia de su hijo amado Jesucristo también reina en vuestros corazones” fue el saludo del Ungido del Señor cuando el himno del los coros terminó, “qué orgullo siento de vosotros niñez de la iglesia, porque he visto vuestro trabajo, he visto que sois incansables. Porque ya no sois la iglesia del futuro, habéis tomado con responsabilidad, con fe, con conocimiento esta hermosa encomienda que Cristo me ha dado, llevar este evangelio a todo el mundo”.

“No habrá gigante… no habrá muros que pueda detener a esta Iglesia del Señor. En ti, niñez yo veo cumplidas las promesas de Dios”, señaló, aunque haya quien busque frenar la obra no lo podrán lograr. “Por eso hoy te digo: niñez de la iglesia del Señor: ¡Bendita seas porque estás unido a vuestro hermano Naasón en la encomienda que Dios me ha dado!”.

Trajo a la memoria la historia de los macabeos, aquellos niños que fueron amenazados y torturados por un rey de corazón malo que quiso obligarlos a faltar a Dios, “porque así es la gente perversa, -advirtió- no descansa, no dobla sus manos, al contrario, como hijos de Satanás siempre están buscando hacer el mal”. Fue dañando a cada uno de los siete niños delante de su madre quien aun en su dolor, los incitó a no doblegarse y ser fiel al Señor. Así dijo que habrá impíos que lucharan y dedicarán su vida en encontrar la forma de contener el crecimiento de la Iglesia, y su vida se llenará de amargura pues sus intentos irán al fracaso ¿cuántos años vivirán? “No les bastará –sentenció el Apóstol porque viene la eternidad donde el Señor les hará pagar de una forma más dura para ellos”.

“Y yo te digo a ti niñez ¿Cuántos años vas a luchar en favor de la iglesia, a dar testimonio de esta Iglesia del Señor? 50 años, 60, 80, la vida que el Señor te conceda la vas a dedicar para dar testimonio de este evangelio”. ¡Amén!Respondieron a una voz miles de voces infantiles.

Incitó a los niños a permanecer fieles como los macabeos, aun si viniera el dolor y sufrimiento pues no habrá miedo pues es más fuerte, más poderoso y más grande el que está con ellos. “Los veía desfilar…alzar sus bracitos y yo decía: el mundo los ve como inocentes criaturas, niños que no tienen fuerzas, que no tienen una importancia para el mundo porque los empieza a tomar en cuenta hasta que llegan a una adultez… pero yo doy testimonio que miles de almas han venido por ti, porque tú no te has avergonzado de dar testimonio del Señor Jesucristo… veo con valor y con alegría lo que Dios va a hacer a través de ti ¿y sabes lo que va a hacer? Va a dar muchas victorias, va a dar muchos triunfos, me ha dado un pueblo hermoso y grandioso, imparable y hasta la venida del Señor dará testimonio de este hermoso evangelio”.

Para dar por terminada la reunión los invitó a entonar una alabanza cuyas palabras deseaba dejar como un compromiso: soy un soldadito de la Iglesia de Dios… Antes de comenzar el himno hizo hincapié en la libertad con la que actúan al predicar y dar testimonio, contrario a la idea equivocada de algunos que creen que se obliga a la niñez a ofrecer sus fuerzas en el trabajo de evangelizar ¿se te obliga a que des un día de trabajo para la Iglesia? ¿Es la fuerza que das tu testimonio? Les preguntó, la respuesta fue un no rotundo.

¿O lo haces por tu amor? ¿Por tu fe? Les volvió a preguntar, ¡Amén! Gritaron unánimes todos los niños levantando sus manos con firmeza.

“Entonces ¿le puedo decir con toda tranquilidad al mundo que no le tengo temor? –preguntó de nuevo, y la respuesta fervorosa no se hizo esperar. “Si alguien se mete con este pueblo para eso Dios me ha puesto, para protegerlo, para cuidarlo, para ampararlo, para llevarlo de triunfo en triunfo. Y habrá quien se meta con su hermano Naasón, pues para esto Dios me ha dado a este hermoso pueblo para defensa de mi apostolado. Y si para otros no soy apóstol, para vosotros sí lo soy porque Dios a ti te ha puesto el sentir y te ha revelado esta hermosa gracia”.

Unidos al sentimiento del Embajador de los cielos, las voces infantiles se elevaron en el canto de ánimo y exhortación a luchar por el Señor para conquistar las almas.

“El impío atacará con maldad, con perversidad, sin misericordia” advirtió el Apóstol de Dios al término del canto- “pero tu niñez vas a ir con el amor de Cristo, con el ejemplo de Cristo, vas a llevar el amor de Cristo, mientras ellos con su maldad quieren destruir, no los dejara nuestro Dios, permitirá que tú construyas, que tú conquistes a las almas a través del Espíritu Santo de Dios, ellos son hijos del diablo por eso obran como satanás, pero tú como hijo de Dios obrarás con limpieza, con integridad en tu vida, la llevaras en orden sin pronunciar palabras deshonestas, sin fumar, emborracharte, ni agarrar vicios que estropeen tu cuerpo el cual ya es templo del Espíritu de Dios, porque vosotros ya sois santos desde que naciste. Así es que, permíteme doblar mis rodillas, acompáñame a pedirle a Dios que te ayude y yo le pediré al Señor también que él sea contigo, te siga dando esa fortaleza, te siga dando ese valor, esa entereza y ese vigor para que sigas siendo una trompeta espiritual que anuncie en la tierra que hay Siervo de Dios”.

Unidos elevaron su plegaria al Eterno Padre en sumo respeto y con gran alegría. Para dar por terminada la reunión, el Apóstol de Dios recalcó “¿Tengo por qué tener temor, niñez de la Iglesia del Señor? El mundo nos va a querer detener ¿Tengo por qué preocupar? ¿Me encerraré con miedo por qué no sabré qué es lo que va a pasar?” a cada pregunta los pequeños respondieron con energía: ¡No!

“¿O saldré con valor porque Dios en vosotros?” ¡Amén! Fue de nuevo la respuesta unánime que se repitió cuando preguntó. “Niñez de la Iglesia del Señor ¿estás con tu hermano Naasón? ¿De verdad iremos a la batalla?” en todo el recinto y en las calles se levantaron los bracitos en señal de aceptación, “Con Cristo a la cabeza la victoria será nuestra, Dios te bendiga, te prospere y te llene de todos parabienes en el nombre de Cristo Jesús, Dios os guarde y os bendiga”, fue su despedida. Mientras cruzaba el pasillo central se acercó a ellos para tocar sus cabecitas, para dejar que tomaran sus manos, se inclinó varias veces para alcanzar a los más pequeños e impartirles su bendición y los niños llorando le expresaron su amor y gozo que con sentimiento paternal el Apóstol de Dios recogió. Luego todos se inclinaron a orar al Señor, mientras los coros entonaban el himno “La iglesia del Dios vivo, marcha”.

Así se dio por concluido la caminata infantil de la Iglesia del Señor en esta Santa Convocación, con la participación de los niños de la iglesia, acompañados y asistidos por protección civil, médicos, enfermeras, para médicos, sicólogos, maestros y muchos voluntarios que estuvieron al pendiente en cada momento para atender al presente de la Iglesia de Dios.