Crónica del quinto recorrido apostólico por las iglesias de Guadalajara y Tonalá

(Coordinación de Crónica Apostólica) — El viernes cinco de agosto al igual que los días anteriores, el Apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín García salió a hacer su recorrido por siete Iglesias más de la Zona Metropolitana de Guadalajara.

A las cinco de la tarde salió de la colonia Hermosa Provincia con dirección a la Iglesia ubicada en la colonia Jalisco 1ª sección del municipio de Tonalá, donde le esperaba un nutrido grupo de hermanos reunidos en la Casa de Oración quienes al percatarse de la llegada del insigne visitante, clamaron inundados de júbilo espiritual. El Varón de Dios pasó a tomar su Ministerio para hacer una oración con los hermanos en ese lugar e informarles que hasta ese momento no había accidentes que lamentar entre los hermanos que acuden a la ciudad de Guadalajara con motivo de la Santa Cena.

“Quiero decirte que hasta este momento nuestro Dios nos ha escuchado…Dios no ha permitido que hasta ahorita haya un accidente que lamentar porque sus consagraciones que hacen las 24 horas del día, significan un sacrificio agradable delante de Dios” –dijo el Apóstol del Señor con el anhelo de “que el día nueve que se da la bienvenida a las delegaciones de todo el mundo, haya saldo blanco y podamos decir: para siempre es su misericordia”.

Al despedirse, los hermanos le hicieron una valla humana y saludaron con gran efusión por la gloriosa visita que esa tarde les privilegió.

Posteriormente se dirigió hacia la Iglesia de la colonia Monte Sinaí también ubicada en el mismo Municipio. Una colonia asentada en un área donde toda la comunidad está compuesta por miembros de la Iglesia del Señor.

Eran las 7:45 de esa tarde-noche cuando el Ungido de Dios arribó a dicho lugar. El templo estaba lleno. Algunos hermanos que estaban en sus casas, cuando se percataron del acercamiento del convoy apostólico, salieron corriendo hacia la Casa de Dios para ver al Príncipe de Dios.

Al llegar a la Casa de Oración descendió de su vehículo y pasó a orar en medio de gritos de jubilosos por su presencia. El hermano P.E. Efraín Alvarado dio inicio a la consagración de ese momento tan sublime para los hermanos de Monte Sinaí, quienes sorprendidos volteaban a ver al Apóstol de Jesucristo con sus rostros empapados en lágrimas, para aprovechar el momento de tan grande bendición.

El Varón de Dios estuvo un momento con ellos y al salir puso sus manos sobre unas niñas que le saludaban al pasar a su lado. Antes de abordar su vehículo se acercó a él la hermana Luisa Avalos viuda de Núñez, quien se encontraba en ese lugar acompañando a su hijo, el hermano encargado Edreí Núñez Ávalos, a quien dio un abrazo e intercambio unas palabras de bendición para ella.

Finalmente se acercó el hermano Edreí a quien el Hombre de Dios le dijo: “Dile a los hermanos que me voy muy contento de verlos que están unidos conmigo, porque sé que no han dejado de orar ni un instante por mis hijos que vienen en camino, que si en lo poco han sido fieles, yo le voy a decir a mi amigo que los bendiga”. Y así entre exclamaciones fervorosas de parabienes partió de ese lugar con rumbo a la colonia Nuevo Israel. Eran las 8:05 p.m.

El camino a Nuevo Israel es corto porque son colonias contiguas y similares ya que también ésta es una comunidad donde la mayoría de los residentes pertenecen a la Iglesia La Luz del Mundo. A las 8:25 de la noche la caravana apostólica descendió a dicho lugar y a su paso encontró hermanos y niños que realizaban trabajos en la calle principal por donde sabía que en cualquier momento pasaría el Apóstol de Jesucristo, al advertir la visita corrieron hacia el templo donde se reunieron con los demás hermanos que para ese momento ya estaban aglutinados en los atrios mientras el grupo correspondiente hacía la consagración de esa hora en el interior de la Casa de Oración.

Todo fue un arrobamiento espiritual, salieron hermanos de todas partes y abarrotaron literalmente el lugar de reunión en cuestión de segundos, incluso los laterales desde donde se asomaban por las ventanas del inmueble santo. El Hombre de Dios pasó al templo y el hermano D.E. Octavio Herrera dio inicio a la consagración, pero a pesar del sonido, su voz se volvió inaudible en virtud de la euforia de los presentes. Las imágenes dan cuenta fiel del vívido momento que disfrutaron los hermanos de este lugar al tener entre ellos la presencia del Embajador del reino de los cielos. Pidió entonar el himno marcado con el número 272 de los himnarios “Israel es una Iglesia imponente” para aludir a su coro que “aunque sabemos que habla de Cristo” –refirió el orador, hoy la Iglesia de Nuevo Israel puede decir: “Israel confía en su rey, rey amable, paciente y fiel, por él obtiene victoria…” en tanto los hermanos alzaban sus brazos empuñados en señal de triunfo.

Después de un momento en el que cantó y oró con ellos, el Apóstol del Señor salió de ese lugar bendiciendo a los hermanos y mientras se retiraba saludaba a quienes se encontraban en la parte de afuera “Dios les pague, Dios les bendiga, Dios les pague por acompañarme” y respondía “amén así sea” ante los júbilos que le prodigaban sus hijos en la fe asentados en esta colonia. Subió a su vehículo y partió dejando una estela de bendición, paz y felicidad en todos los corazones que tuvieron la dicha de recibirle en ese lugar ese día.

A las nueve de la noche arribó a la colonia Lomas del Paraíso, ubicada ya en el municipio de Guadalajara. Un grupo pequeño de hermanos se encontraba en ese momento en la pequeña Casa de Oración, pero poco a poco fueron acercándose más hermanos y hermanas que al llegar al Templo y percatarse de la presencia del Apóstol de Jesucristo en el interior del mismo, glorificaban a Dios y pasaban al interior con sumo respeto.

El hermano D.E. Audias Coronado presidió la consagración. Antes de partir, desde la parte de atrás, dijo a los hermanos de manera audible y abriendo sus brazos: “Dios les bendiga, Dios les pague por acompañarme, Dios sea con ustedes” en tanto ellos volteaban levantando sus manos para decirle adiós levantando sus manos y glorificando al Todopoderoso.

De ahí, el Varón de Dios se trasladó a la iglesia de la colonia División del Norte o conocida también como “López Flores”.

Un templo amplio y hermoso en su interior, donde arribó a las 9:30 p.m. encontrando a un grupo considerable de hermanos bienaventurados juntamente con su ministro el hermano D.E. Sigifredo Marulanda, orando por los hermanos que vienen en camino. Algunos hermanos que viven en los alrededores, al percatarse de la visita, se acercaron al templo para unirse al gozo de los que ya se encontraban en el interior disfrutando de la presencia del hombre de Dios, quien los acompañó en oración y ruego como en los demás lugares.

El hermano Joram Núñez Joaquín presidió la consagración en dicho lugar: “La paz es un sentimiento noble, la paz es un estado de bendición divina…hoy la paz de Dios está en este lugar” –dijo emocionado a los hermanos presentes, quienes confirmaban sus palabras con un emotivo Amén. La sola presencia del hombre de Dios era motivo de gozo para los visitados, quienes eran alentados espiritualmente por sus palabras de bendición que les impartía donde quiera que iba.

Al retirarse de este lugar dijo al Ministro en turno que agradeciera a los hermanos y que les dijera que Dios les pague por ayudarle a levantar sus brazos en sus plegarias a favor de su pueblo.

La sexta y penúltima iglesia en visitar esa noche, fue la que está ubicada en la colonia La amistad, donde actualmente se encuentra el majestuoso templo conocido como réplica del templo de Salomón. Cuando el Apóstol del Señor llegó a ese lugar eran ya las diez de la noche. Mientras recorría los amplios atrios para pasar al interior, algunos hermanos que estaban en el lugar le saludaban con bendiciones de toda índole, inundados por el gozo común en todos aquellos a quienes El Manto de la Elección los ha tocado.

El hermano Azriel Joaquín presidió la consagración e invitó a los hermanos a acompañar al Apóstol de Jesucristo en su plegaria. Los presentes y los que se iban acercando a la Casa de Oración, se unieron en una hermosa oración donde la altura y grandeza del recinto, no pudieron opacar el clamor de los santos que en ese momento disfrutaban ya, su momento.

Tras haber permanecido un tiempo acompañando a los hermanos, se retiró del lugar saludándolos desde la parte de atrás donde profería agradecimientos y palabras de bendición para ellos. De regreso por los amplios atrios otros hermanos lo despedían: “Dios le bendiga Padre, lo amamos” aprobaciones que el respondía afectuosamente: “Dios les pague, Dios les bendiga, amén así sea…”, dejando al igual que en todas las iglesias un rastro de paz y bendición divina.

La última iglesia en visitar fue la que está ubicada en la colonia Popular Oblatos donde actualmente se encuentra pastoreando el P.P. Leandro Ramírez Aguayo.

Eran las 10.35 p.m. cuando arribó a la Casa de Oración. Un pequeño grupo de hermanos se encontraba en ese lugar alabando al Señor cuando el Hombre de Dios entró, sus expresiones por la bendición de Dios no se hicieron esperar mientras el D.E. Ruperto Castillo daba inicio a la consagración en ese lugar. Enseguida se acercó el hermano Leandro para acompañar al Enviado de Dios.
Mientras la consagración continuaba y algunos hermanos más iban llegando, el Varón de Dios llamó al hermano Leandro para agradecer con bendiciones su ocupación porque la Iglesia –de manera simbólica, estuviese levantando sus brazos en estas jornadas de oración en favor de los hermanos que vienen en camino a la Santa Cena.

El hermano Leandro agradeció al Apóstol del Señor su visita y lo invito pasar a la Casa Pastoral donde existe un lugar preparado exprofeso para el Siervo de Dios, a fin de ofrecer una taza de café antes de volver a la colonia Hermosa Provincia. Invitación que gustosamente aceptó.

Durante unos minutos el Apóstol y sus acompañantes compartieron la mesa con el hermano Leandro donde entre otras cosas el Varón de Dios habló de la manifestación de Dios en los corazones de todos los hermanos: “Los he traído –dijo a sus ministros- para que seáis testigos de la Obra de Dios y a su vez den testimonio a los hermanos en sus Iglesias, de que yo no he hecho nada, yo solo he trabajado en los que Dios me inspira, todo lo ha hecho el Señor”.

Finalmente pasó a ver el sótano del templo, que servirá como albergue a los hermanos que llegarán a esta subsede de la Santa Cena y se despidió de los hermanos, quienes exclamaban todo género de bendiciones, mientras abordaba su vehículo.

Pasadas las once de la noche arribo nuevamente a la colonia Hermosa Provincia, percatándose que muchos hermanos con sus maletas se encontraban arribando ya de diferentes lugares a las calles de esta colonia.

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.

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