Delavan recibe al Apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín — Berea Internacional

octubre 17, 2016

(Coordinación de Crónica Apostólica) — El lunes 17 de octubre de 2016, la Iglesia del Señor establecida en Delavan, Wisconsin, recibió la honrosa visita del Apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín García.

Aproximadamente a las diez de la mañana, el Apóstol de Dios hizo su arribo a dicho lugar, los hermanos de la localidad habían preparado con anticipación un alimento que ofrecer al Siervo de Dios y a sus acompañantes. Al llegar al lugar, ya en la mesa, el Apóstol del Señor comentó su alegría por ver el crecimiento de la Iglesia en todos lados, incluyendo poblaciones pequeñas como Delavan, donde los hermanos llegan a trabajar por la competitividad que se genera en las grandes ciudades.

Comentó un poco acerca de la competencia laboral que se genera entre el americano y el mexicano, sobre todo en el ramo de la construcción y dio testimonio de un hermano que él conoció cuando estuvo en Chicago, que ahora ya tiene su propia compañía porque Dios los ha bendecido; y si a ello se agrega que el hermano no toma bebidas alcohólicas, no fuma, etcétera, entonces todo su salario queda libre para él y su familia.

 

La necesidad de templos más grandes

Durante el desayuno, interrogó a diversos ministros ubicados en la zona, preguntas relacionadas con la cantidad de miembros, la capacidad de sus templos, sus obras, etcétera y recordó que anteriormente cuando se hablaba de la Iglesia en Estados Unidos, únicamente se pensaba en los estados de California y Texas.

Ahí mismo dijo que cada ministro debe construir el templo donde se encuentre, de acuerdo a la membresía de la Iglesia, que los templos nuevos deben ser grandes y cubrir tres veces la cantidad de la Iglesia actual, siempre pensando que la Iglesia va a ir creciendo, porque el futuro de la Iglesia del Señor está garantizado. “Hoy ya no vemos obritas, ayer (presentación en Milwaukee) vimos un hermoso templo”

De la misma manera comentó que cuando los hermanos no caben en el templo y no se construye un templo nuevo, se está frenando el crecimiento de la obra. “Se tiene que construir” –puntualizó.

 

Como mi Dios no hay Dios

Más adelante comentó sobre el hermoso paisaje de la carretera en esta estación, como se ven árboles con hojas de diversos colores (verdes, amarillas, rojas) y recordó que esa es la razón por la que el hermano que compuso el himno que dice: “Cuando veo los cielos, las flores, el mar, el campo, las aves…tengo que decir como mi Dios no hay Dios…”

Así mismo dio testimonio de una hermana que platicó con un ateo y éste le dijo que no cree en Dios porque no está de acuerdo con lo que él hizo desde el principio, a lo que el Apóstol de Dios comentó que en realidad no es que no crean, sino que es la falta de conocimiento de las cosas de Dios la que los conduce a pensar de esa manera y parafraseando a Cristo dijo: “Ustedes creen en lo que no conocen, nosotros creemos en lo que conocemos”. Cuando alguien dice: “Yo no creo en Dios, yo creo en el big bang y en la evolución del mono” es por desconocimiento; “lee, escudriña las escrituras, ahí está todo”. Puso como el ejemplo los cimientos de la construcción: “¿Por qué si pongo una zapata de ciertas medidas, ésta va a detener toda la construcción? El ingeniero tiene que saber” –dijo.

Enseguida recordó que la Iglesia católica persiguió a un hombre y lo recluyó a prisión perpetua porque éste aseguraba que la tierra era redonda. Esto se debe –recordó el Apóstol– a la ignorancia de las Sagradas Escrituras, porque ahí está escrito, por eso no creen en Dios pero creen en el algo que se formó solito, es una idea que no tiene fundamento.

 

El objetivo de la palabra de Dios

Comentó también que lo que él habla es la verdadera palabra de Dios, que es tropiezo para los hombres, que en la Iglesia no nos enfocamos a las cosas materiales, pues la salud, la prosperidad y el progreso son cosas que Dios añade, los seudo religiosos se dedican a hacer milagros y sanidades, sin embargo la Iglesia de Jesucristo tiene como base primeramente su palabra, por eso Cristo hizo milagros para llamar la atención de la gente pero cuando les habló su palabra, los que lo seguían por los milagros, se fueron.

“Nuestro objetivo es llevar salvación a las almas” –comentó–, “no hacemos creer a la Iglesia que las cosas materiales son primero; el cuerpo material es secundario, tenemos otro ser dentro de este cuerpo y ese es el que importa”. Subrayó que en la Iglesia se presentan enfermos pero no se hacen milagros, que los que hacen sanidades en el cuerpo llenan estadios porque eso es lo que le gusta a la gente, pero la sanidad de la carne no trae ningún beneficio para el alma, “la salud radica en tener perfecta comunión con Cristo… Y yo traigo dones espirituales” –aseguró.

Ya en la sobremesa recordó el testimonio que dio el pasado domingo acerca de una tía suya que se fue con los mormones porque le daban cosas materiales y después le cobraron todo lo que le habían dado, independientemente de sus diezmos y sus ofrendas. “Si yo viniera ofreciendo cosas materiales –dijo– yo no sería un verdadero Siervo de Dios, lo que yo vine a traer lo di ayer en la mañana…”, y agregó que cuando las almas oyen su palabra, se hacen dignas del reino de los cielos, no importando en qué situación se encuentre el cuerpo.

De manera muy singular dijo que su presencia en este lugar, trae dones, tesoros, pero estos son espirituales, son para perfeccionar la santidad de la Iglesia; sus presentaciones carecen de show y de espectáculo, pero son efectivas porque vienen a acrecentar la fe. Los milagros (según los hombres) no son importantes y señaló que los hermanos que son fieles, duermen en Cristo, aunque el cuerpo se eche a perder igual que el de todos los mortales (pero sus almas viven).

Enseguida dijo a los ministros: “Yo quiero que ustedes digan a la Iglesia que yo no vengo a hacer milagros, yo vengo a hacer lo que Dios me ha ordenado; estábamos muertos y Dios nos dio vida, éramos ciegos y ahora vemos. A eso vengo” –especificó.

Más adelante observó la necesidad de enviar obreros que evangelicen no solo latinos, pues en las visitas de personas anglosajonas o afroamericanas se ve la necesidad de obreros que hablen diferentes idiomas y recordó que en un principio la evangelización en Estados Unidos era con hispanos pero “nuestros hijos ya deben de hablarle a los orientales, anglosajones y afroamericanos”.

Ahí mismo el hermano Joab Osorno, ministro en Minneapolis, presentó al Varón de Dios un joven originario de un pequeño país en conflicto llamado Mong. Este país a causa de sus conflictos mantiene a sus nacionales en el extranjero sin patria y falta de nacionalidad este joven llamado Za Vang, se presenta como tailandés. Dicho joven está visitando la Iglesia del Señor en Minneapolis y estuvo atendiendo la mesa de los invitados esa mañana. El Apóstol de Dios lo miro y preguntó a los presentes: ¿Quién hizo este milagro, el dinero, los regalos materiales? No –respondió el Apóstol. Fue la palabra de Dios”. Enseguida volteó con el jovencito y le dijo: “Dios te bendiga, hijo”.

 

Toma su ministerio en la Casa de Oración

Cuando se levantó de su mesa, el Apóstol del Señor pasó al templo y pidió que pasaran todos los hermanos. En el interior, tomo su ministerio y pidió entonar el himno n.337 titulado: “Marcha con gozo” y al termino del himno dijo a los presentes: “En el año 2014, vosotros también me recibisteis, si eso es cierto, la promesa que Dios mi hizo fue: Si hoy ves este pueblo grande, yo lo voy a engrandecer mucho más… -e interrogó a los hermanos ¿sabes tú que todavía hay miles de almas que van a creer por tu testimonio?”. De esa manera encomendó a los hermanos adquirir un templo tres veces más grande que el actual y les aseguró “aquí también se va a manifestar la bendición de Dios…si obedecéis mi palabra veréis que Dios os va a bendecir.”

Ahí mismo les dijo que el Apóstol de Dios que él trajo algo muy hermoso que es la verdadera fe de Cristo y que ésta fe no tiene límites, mientras se viva aquí en el mundo y en una oración clamó al todopoderoso: “respóndeles conforme a tu promesa, bendice a tu Iglesia, perfecciónalos en tu fe” y en seguida dijo a los hermanos de Delavan que les dejaba el compromiso de adquirir un templo más grande y cuando lo hicieran, él volvería a este lugar, “hasta entonces que Dios bendiga este lugar” y así se despidió de los hermanos en la Casa de Oración.

 

Consejo a los hermanos que tienen cargos públicos

Antes de abordar el vehículo que lo transportaba, el Apóstol de Dios paso a la Casa Pastoral donde atendió a algunos hermanos, entre ellos miembro de la comunidad que se desempeñan en diferentes cargos de gobierno, a quienes aconsejo que aspiren a mejores puestos de gobierno, que procuren entrar en los altos mandos y se desempeñen de la mejor manera, para que sean ejemplo en la administración y los hombres busquen a los miembro de la Iglesia La Luz del Mundo para representar a la comunidad en los puestos de gobierno.

“Yo me siento orgulloso de cada uno de ustedes…que Dios les bendiga, que Dios les prospere, que Dios les abra todas las puertas para que ustedes puedan seguir trabajando siempre con rectitud y que en su vida lleven siempre ese buen ejemplo…porque de este imperio que es Estados Unidos, saldrá la protección para el pueblo de Dios.” Y así se despidió de ellos dejándoles su bendición para el desempeño de sus aspiraciones.

 

Despedida e indicaciones finales

Al salir de la Casa Pastoral, despidió a los hermanos que le acompañaron en la gira y envió a los pastores Joél Meza y Jacob García a visitar a los hermanos de Nebraska, San Luis Missouri, Grand Rapids y Detroit en su representación, en virtud de que tuvo que acortar la gira debido a las reuniones que tiene programadas para el mes de noviembre en Silao, Guanajuato y Amozoc, Puebla, en México.

Al partir saludo a los hermanos y les dejó su bendición apostólica con la que aseguran Dios enviará la prosperidad prometida a su Apóstol Naasón Joaquín.

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.