Desde España, el Apóstol de Jesucristo dirige un mensaje a la familia Chávez Joaquín

El jueves 11 de junio de 2015, a las 2:15 de la tarde, durmió en los brazos de Cristo la hermana María Joaquín Flores, rodeada de sus hijos y familiares. Hija del Apóstol Jesucristo Aarón Joaquín y de su esposa, la hermana Elisa Flores, nació el 10 de junio de 1929 en la ciudad de Guadalajara, Jalisco. Tuvo seis hermanos: Pablo, Santiago, Rebeca, Israel, Ana y el Apóstol de Jesucristo Samuel Joaquín. El 7 de abril de 1946, la hermana María contrajo matrimonio con el hermano José Chávez, con quien procreó ocho hijos.

En el trabajo espiritual, acompañó a su esposo en la Obra del Señor durante 53 años: de noviembre de 1946 –iniciando en Tepic, Nayarit– hasta el 8 de abril de 1999, en Guadalajara, colonia Oblatos, fecha en que durmió el hermano P.D. José Chávez. El 14 de agosto de 1997, el Apóstol de Jesucristo Samuel Joaquín la ordenó como diaconisa de la Iglesia.

Por disposición apostólica, la hermana María Joaquín continuó colaborando en la Obra del Señor: acompañó a su hijo Efraín Chávez en las siguientes iglesias: Guadalajara, Col. Oblatos (1999-2002), Tonalá, Loma Bonita (2002-2005), Guadalajara, Col. La Paz (2005-2008), Guadalajara, Col. López Flores (2008-2011), y Tonalá, Col. Coyula (2011-2015), donde concluyó, con triunfo y el galardón celestial, su peregrinar en la tierra.

La hermana María, cabe destacarlo, fue testiga de los inicios de la Restauración de la Primitiva Iglesia Cristiana en el siglo pasado. Fue una mujer leal a la Elección de Dios en los apóstoles contemporáneos –Aarón Joaquín, Samuel Joaquín y Naasón Joaquín–, y trabajó con ahínco junto con ellos en la expansión y la defensa del Evangelio. Su ejemplo de fidelidad permanecerá para las postreras generaciones.

Al llegar la noche, cuando el reloj marcaba las 22:30 horas, ingresó a la colonia Hermosa Provincia el cuerpo de quien fuera nuestra hermana María Joaquín, acompañada de sus familiares, quienes vestían de blanco. La Iglesia de Guadalajara, apostada sobre la calzada Dr. Samuel Joaquín Flores, hizo una valla y, como lo establece Dios, dio la honra debida a la hermana María. En el Huerto Getzemaní, que lucía adornado de arreglos florales, el Coro de Hermosa Provincia entonaba alabanzas en espera de la llegada del cortejo.

Saludo apostólico

El Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, a través de la señal de internet, contempló la honra que la Iglesia tributó al cuerpo de quien en vida fuera la diaconisa María Joaquín. A las 22:42 horas, desde España –donde continua su gira universal– dirigió unas emotivas palabras a la familia Chávez Joaquín y a la Iglesia de Guadalajara: “Qué alegría siente mi corazón al ver entrar a una guerrera de la Iglesia del Señor. Cuando el hermano Benjamín Chávez me informaba del triunfo de la hermana María Joaquín, yo le dije: ‘No me voy a entristecer ni voy a llorar amargamente con ustedes, porque no nos separamos hoy de la hermana María: al contrario, hoy me alegro con toda la familia Chávez Joaquín porque vemos que ha triunfado en los brazos del Señor. Les ha dejado un hermoso y grande ejemplo”.

Destacó que la hermana María fue una mujer que conoció al hermano Aarón Joaquín y que demostró su fidelidad hacia su ministerio. Que vivió en el tiempo del hermano Samuel Joaquín y que, de la misma manera, manifestó siempre su lealtad en todo momento y en cualquier circunstancia.

Como ejemplo, citó la primera defensa que hiciera el Apóstol Samuel Joaquín de su ministerio en la ciudad de Mexicali, Baja California (noviembre de 1966), cuando un hombre falso quiso desvirtuar el ministerio que Dios le había dado a su Apóstol. Y agregó: “A su regreso, la hermana María motivaba y organizaba la primera bienvenida que se le daba al Apóstol Samuel Joaquín en Guadalajara, con gloria, con honra y con victoria, cual un guerrero, y que desde ese momento hasta el último día de su vida del Apóstol Samuel Joaquín, ella siempre manifestó esa fidelidad.

“Si ella oía que alguien hablaba en contra del Apóstol Samuel, que alguien conspiraba en contra de su ministerio, que alguien estaba en su contra, corría inmediatamente a Jericó, a la casa del Varón de Dios, y reportaba inmediatamente. Fuese quien fuese, no importaba familiaridad, no importaba amistad, no importaba grado; siempre que veía que era en contra del ministerio del apostolado, inmediatamente iba y lo reportaba, y sus palabras eran: ‘Samuel, yo y mi casa estaremos a tu lado, pero cuídate mucho y ten mucha precaución de estas personas…”.

En una ocasión –refirió el Siervo de Dios– le mandó decir a la hermana María lo siguiente: “Dios no solamente me puso para mantener unida a la familia, sino que también me puso para unir a toda la Iglesia del Señor y mantenernos en esa hermosa unidad por medio de la Elección que Dios ha hecho en mi, así como lo hizo con el hermano Aarón y con el hermano Samuel”. En su respuesta, ella dijo: “Díganle a Naasón que se cuide de los malos y de los impíos… Que no tenga pendiente, que nosotros hemos creído en él y hemos aceptado su Elección, y que siempre estaremos con él”.

María Joaquín: mujer fiel y leal a la Elección

A través del teléfono, el Apóstol de Dios refirió: “Yo estoy viendo ahorita una imagen de una caja de madera, donde supongo que está el cuerpo de la hermana María Joaquín. Ahí yo veo a un hermano Benjamín Chávez, a un David Chávez, y así a cada uno de sus hijos que están rodeando esa caja y atrás de ella a sus hijas, a sus nietos, a sus bisnietos y posiblemente a sus tataranietos (…), y en cada uno de ellos yo veo a una María Joaquín”.

Al dirigirse a la familia Chávez Joaquín, les dijo que él veía en la hermana María Joaquín a “una mujer fiel y leal a la Elección de Dios, a una mujer que triunfó, a una mujer guerrera, a una mujer leal, a una mujer limpia, honesta, y que siempre manifestó una vida recta delante de Dios”. Y añadió: “Mi plática y mis palabras no son para ese cuerpo que ya no me oye: va dirigida a la familia Chávez Joaquín. Sé que Dios ya los ha consolado y bendecido, y que el hecho de llevar el apellido de un gran guerrero, como lo fue el hermano José Chávez, también llevan el segundo apellido de una mujer guerrera, como lo fue nuestra hermana María Joaquín, que a la vez es una grande responsabilidad, porque ahora no está escuchando nuestros cantos, ni está viendo nuestras lágrimas, ni nuestras manifestaciones de amor hacia ella, las cuales sin duda vio y las notó durante toda su vida de parte de todos sus familiares (…) Honramos al cuerpo porque es un mandamiento de Dios, para que la Iglesia vea cómo se honra a un cuerpo de una guerrera, de una luchadora en el camino del Señor.

“Me duele un poco no estar presente en persona, pero tengo que hacer caso primeramente a la encomienda que Dios me ha dado, pero sé que tanto la familia Chávez Joaquín como toda la Iglesia, sienten mi presencia en ese lugar.

“Ahora yo quiero decir delante de toda la familia y delante de toda la Iglesia, que así como hemos recibido a la hermana María por esa hermosa calzada material, que desde la calle Gaza hasta el faldón del templo ha recorrido llena de hermanos levantando sus manos, saludando a ese cuerpo, despidiéndolo, así nuestra hermana María Joaquín, desde las 2:15 de la tarde, fue recibida por una calzada espiritual donde multitud de ángeles le estaban dando la bienvenida; donde se abrazó con el Señor Jesucristo, donde se abrazó con su padre Aarón, donde se abrazó con su hermano Samuel Joaquín, donde se abrazó con su madre Elisa Flores y con todos los santos que la conocieron y con la Iglesia primitiva y con los apóstoles primitivos también.

“Ahora se ha enfilado y está también gritando juntamente con ellos ‘hasta cuándo Señor me harás justicia’, sabiendo que le corresponde únicamente esperar la corona de la vida eterna. Esperando que sigamos juntando a los que el Señor sigue trayendo del mundo para salvación aquí en la tierra.

No hay tristeza en el cielo…

“Así es que, Iglesia del Señor, no te digo llora, no te digo lamenta. No. No hay tristeza en el cielo ni llanto ni amargo dolor. Tampoco hay aflicción en el rostro de los ángeles o de la familia espiritual que la ha recibido en el cielo. No. Hay una inmensa fiesta porque una guerrera más ha triunfado. Así quiero que toda la Iglesia honre este cuerpo. Con alegría, con glorias a Dios, con glorias a Jesucristo… porque ha triunfado, porque ha logrado estar con aquellos que esperan la corona de vida eterna que Dios prometió a todos aquellos que fueron fieles.

“A la familia les digo que Dios les bendiga. Que se mantengan en la fe que su padre José Chávez y que su madre María Joaquín siempre sembraron en sus corazones: leales y fieles a la Elección de Dios. Grande responsabilidad les ha quedado.

“En los últimos días de su vida, todavía un par de días antes de venirme a España, allí estaba la hermana María, en la valla. Esperando a que su hermano saliera a hacer oración y yo me inclinaba un poquito para saludarla al final de esa valla, pegada a los cristales del templo, y levantaba mi mano y la saludaba. Ella, con su sonrisa y su mano empuñada, manifestando el nuevo saludo en esta nueva era, me decía: ‘Estoy contigo’. La hermana María ahora está en los brazos del Señor. Nosotros seguimos aquí en el mundo y seguiremos el batallar cotidiano de todas nuestras vidas”.

En la parte final de su mensaje, el Apóstol del Señor pidió por la familia Chávez Joaquín y se despidió de la Iglesia: “Dios te dé de esa lealtad de la hermana María Joaquín. Que Dios te dé de su fidelidad, te dé su perseverancia, te dé de su valentía y gallardía que siempre mostró en defensa de la Elección que Dios siempre ha tenido en la tierra, desde aquel 6 de abril de 1926 hasta el día de hoy.

“Iglesia del Señor: contempla a esta guerrera, honra a este cuerpo porque el Señor así nos ha mandado (…) No venimos a despedir con dolor a este cuerpo: venimos a despedir con celebración, con canto de alegría y de esperanza a quien en vida triunfó en el Señor. Y a la que ahora en su cuerpo sin vida, honramos por mandamiento del Señor”.

Despedida

Antes de despedirse, el Apóstol Naasón Joaquín reiteró: “Familia Chávez Joaquín: en la medida que han creído en su hermano, como creyeron en Samuel Joaquín, y algunos de ustedes en Aarón Joaquín, que Dios los prospere, que Dios les bendiga, y que Dios cubra toda necesidad o carencia que haya en sus hogares y en sus casas (…) Y que así tú cumplas con ellos y vean que eres tú el que me has levantado. Seguirán unidos a la Elección, para que así como ella me lo decía en vida: ‘Estoy contigo Naasón. Sabes que te acepté, que te recibí, que te defenderé, aunque ya mis fuerzas se han acabado, pero mientras Dios me lo permita sabes que defenderé tu Elección’. Que Dios les dé de esa lealtad y fidelidad a cada uno de ustedes.

“Iglesia del Señor: sigue cumpliendo con esta honra, mientras yo aquí sigo viendo que hermosa y triunfal entrada del cuerpo de la diaconisa María Joaquín hacia el Huerto, honrándola y llevándola hasta su última morada como Dios así lo ha mandado y cumpliendo con ese mandamiento (…) Yo seguiré aquí en esta madrugada: aquí son las 4:10 de la mañana, y con gusto yo desvelo mi cuerpo, porque también quiero ver este homenaje y ser parte del mismo. Estaré participando con ella en este momento glorioso y triunfal que estamos viendo.

“Que la paz de Dios quede con ustedes. Que la compañía del Espíritu Santo esté con ustedes en este día y los días que lo vayan a honrar hasta su última morada. Y yo, Naasón Joaquín García, Apóstol de Jesucristo, he entregado en los brazos de Cristo a nuestra hermana María. Dios los bendiga”.