El Apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín, saluda a la Iglesia de Guadalajara, desde el balcón de la Casa Grande

El domingo 26 de abril, al término de la Escuela Dominical en Hermosa Provincia, el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, saludó, desde el balcón de la Casa Grande, a la Iglesia de Guadalajara.

Luego de concluida la segunda etapa de su gira apostólica por el sureste de México –comprendida por los estados de Chiapas, Veracruz, Oaxaca, Tabasco, Campeche, Yucatán y Quintana Roo–, el Apóstol Naasón Joaquín regresó a la Iglesia de Guadalajara, que además de su casa es el “Cuartel Espiritual de la Elección”.

El reloj marcaba las 12: 20 p.m., cuando el Apóstol de Jesucristo se dirigió desde su casa a Iglesia congregada. Ahí refirió: “Hoy regreso a casa una vez más. En mi segunda etapa de mi gira universal, contemplé a un pueblo bendito de Dios. El Señor sigue confirmando la fe de la iglesia de una forma muy hermosa; que digo va confirmando… Dios ya ha confirmado a la iglesia del Señor.

“Con grande alegría Dios me concede regresar una vez más a este lugar, que es el lugar donde Dios ha querido que esté en este tiempo el centro de su Iglesia. Yo le llamo el Cuartel Espiritual de la Elección, porque es aquí donde Dios ha asentado ese cuartel principal”.

¡No hay descanso hasta llegar!

Reunida en torno a la la Casa Grande, la Iglesia escuchó emotiva y atenta las palabras del Apóstol Naasón Joaquín: “Vengo muy contento y alegre –refirió–, porque Dios no se cansa de seguir manifestando en todos los lugares donde su hermano está yendo, tantas maravillas y grandezas acerca de esta Nueva Era. La Iglesia del Señor en todo el sur de México, una Iglesia que, al igual que tú, tiene una hermosa y fuerte fe, y que ha recibido la Elección también como vosotros me habéis recibido en este lugar. La apariencia de ellos es más humilde, pero su corazón es tan grande como el tuyo y me han dado ese hermoso recibimiento”.

Y añadió: “El trabajo no ha terminado, porque mi Ministerio apenas va comenzando, y como dije en la Iglesia de Cancún: ´Yo quiero pagar mis votos a Dios, porque hasta este momento me ha favorecido con su gracia, con su amor y su misericordia’.

“Han querido pelear contra mí y detener este Ministerio, pero Dios no se los ha permitido. Dios lleva a la Iglesia del Señor de triunfo en triunfo… y digo Dios nos lleva porque lo que dijo el hermano Camilo Sainz es una realidad: ustedes van ligados a mí como yo voy ligado a ustedes. Decía el hermano: ´Quien se mete con el Siervo de Dios, se mete con la iglesia’; y yo les digo a ellos: ´Y quien se mete con la Iglesia se mete conmigo, porque somos uno solo’. Cristo nos ha unido. Desde aquel 14 de diciembre, Cristo fundió nuestros corazones en un solo hermoso corazón”, acotó.

Dios es nuestro principio y nuestro fin

En relación con la oración de adoración a Dios, que recientemente el Apóstol estableció para la Iglesia Universal, recordó: “Yo había dado la gloria a Dios con los hermanos de Cancún, con la Iglesia universal… pero hoy también aquí, en el hogar, yo quiero pagar mi voto. ¿Me quieres acompañar iglesia de Guadalajara?”.

A continuación, pidió que se cantara la alabanza 303, que dice a su letra: “La gloria de Cristo el Señor cantaré, pues llena mi vida de gozo y de paz, callar los favores que de él alcancé, mis labios no pueden jamás”. Antes de iniciar la alabanza, hizo la siguiente invitación: “Vamos a hacer una oración porque de Dios hemos recibido todo. Lo adoramos como nuestro principio de todas las cosas, como nuestro fin, y como benefactor de cada una de nuestras almas… La gloria de Él no la podemos callar. Al contrario, tenemos que abrir nuestros labios y con toda alegría, corazón y mente, poder decirle: ¡Oh Señor, solo a ti se debe de adorar!”.

La insensatez de los ídolos

En una reflexión final, el Apóstol Naasón Joaquín recordó la bendición que tienen los hijos de Dios: “Que hermoso es poder servir y adorar al único Dios vivo. Saber que el mundo se inclina ante lo que por naturaleza no puede ser llamado Dios: al hacerlo ante una imagen que aunque tiene ojos, no puede ver; que aunque tenga oídos, no puede escuchar; que aunque tenga boca, no puede hablar… Qué alegría siente nuestro corazón que aunque nuestros ojos físicos no pueden ver a Dios, pero nuestro corazón lo siente, su oído nos escucha y su favor siempre está con nosotros. ¡Alabado sea su nombre desde ahora y para siempre!

“Hermosa Iglesia de Guadalajara: ya he regresado, gracias a Dios y a mi Señor Jesucristo, quien me lleva de triunfo en triunfo, cumpliendo así su palabra que él estaría conmigo en mi Ministerio”

Dios está cumpliendo su segunda promesa

En otro momento, refirió: “Aquí estaré con ustedes unos días más, continuaré con aquella reunión de la juventud y me reuniré posteriormente con los profesionistas de la Iglesia y, posteriormente, continuaré con la gira que Dios me ha encomendado: y es que no hay descanso hasta el llegar.

“Dios ha manifestado de una forma hermosa su promesa. He recibido correos, textos y llamadas de diferentes hermanos que están por todo el mundo, quienes me dicen: ‘Varón de Dios, acá hemos tenido muchos bautismos… en Europa, en Centroamérica, en Sudamérica, en México y en Estados Unidos. El Señor ya está cumpliendo su segunda promesa. Dije su segunda promesa porque la primera ya la hizo al mover los corazones de todos vosotros”.

¡Firmes y adelante!

Al contemplar la fe y el amor de la Iglesia de Guadalajara, los alentó a seguir adelante en la doctrina apostólica: “Que Dios los siga bendiciendo y que así siempre nos vea el mundo entero a nosotros: unidos. Yo a ti y tú a mí, para que el mundo vea que somos perfectos, así como Dios mora en su hijo y su hijo mora en mí. Perfectos en esta unidad espiritual: inquebrantables, inamovibles… Nadie podrá hacernos nada, porque si Dios es con nosotros quien contra nosotros. ¡Firmes y adelante huestes de la fe!

“Con alegría salgo a saludarles y a decirles que ya estoy en casa. Me tomaré unos días de reposo aquí entre ustedes; descansaré un poco de mi garganta y continuaré con esta encomienda. Los veré el día de mañana, el día de pasado en la oraciones de cinco. En ellas me gozaré con la hermosa Iglesia de Guadalajara, en estos pocos días que esté entre vosotros. Hasta entonces, les dejo la paz de Dios. Continuemos adelante”.

Despedida

En sus palabras de despedida, el Siervo de Dios señaló: “Iglesia del Señor, que has sido testiga que este llamamiento es de Dios, el Señor te pague por aceptar la palabra que te he dado, porque quien te lo dijo no fue ni carne ni sangre. Si realmente lo crees, porque en tu corazón hay alguien que lo movió, yo te digo como Cristo le dijo a Pedro: ‘… Bienaventurado eres, porque esto no te lo revelo carne ni sangre: esto te lo revelo mi Dios’, por eso a Él sea la honra, la gloria y la alabanza.

“Hermosa Iglesia de Guadalajara: recibe un abrazo lleno de alegría y un ósculo de amor. Aquí estaré con vosotros unos días. Dios quede en vuestros corazones, los bendiga y los guarde en el nombre de Cristo Jesús”.

Las lágrimas de alegría y júbilo espiritual corrían por las mejillas de los hermanos. La bendición de contemplar al Apóstol de Jesucristo y de escuchar sus palabras, inundó los corazones de los fieles.