El Apóstol de Jesucristo se despide de los hermanos de Portland, Oregon

(Coordinación de Crónica Apostólica) — La mañana del martes 29 de mayo, el Apóstol de Jesucristo se despidió de la iglesia de Oregon, en el desayuno que le ofrecieron los hermanos de la iglesia de Portland, cuyas atenciones agradeció reconociendo lo distinto que fue la obra del Señor, en sus inicios, cuando tanto el Apóstol Aarón Joaquín, como los ministros servían a la iglesia en su niñez, no sólo dándoles el alimento espiritual, sino enseñándoles con el ejemplo a ser compartidos, les socorrían en sus necesidades y les enseñaron a llevar una vida digna, que les abrió puertas en la sociedad, en donde ahora los emplean, porque saben que son honestos y sobrios en sus costumbres.

Si fue en tiempo del Apóstol Samuel, cuando el Señor lo llamó, él vio la pobreza de la iglesia y la falta de preparación humana y Dios le inspiró crear escuelas para que se educaran y superaran académicamente, lo que trajo el progreso económico y la profesionalización de numerosos hermanos que lograron una formación que ha sido para prosperidad personal, de sus familias y de la iglesia, en donde apoyan con su carrera.

“Mi proyecto es impulsar la evangelización y llevar a la iglesia a la prosperidad”, -afirmó categórico el Apóstol Naasón Joaquín-, ahora que la iglesia tiene un reconocimiento en la sociedad, tanto por su evangelio, como por el proyecto de sociedad que promueve, en la construcción de una mejor sociedad. Por ello, en su ministerio los está involucrando en sus proyectos de evangelización, para la expansión de la iglesia y porque así le inspiró el Señor, a fin de alcanzar el cumplimiento de la promesa de prosperidad que Dios le hizo el 8 de diciembre del año 2014.

Así mismo agradeció el reconocimiento y atenciones que la iglesia de Estados Unidos le prodigó en lo que lleva de su gira, el cuidado y amor con el que reciben su palabra y la voluntad de Dios en Su Elección; amor que dijo en lo espiritual es recíproco, porque lo hacen como la mujer enamorada de su esposo, que corresponde a las muestras de cariño que él y sus ministros les brindan empatizando con sus necesidades. Destacó que la iglesia de hoy experimenta ese amor y recibe los cuidados, pero ya no es una niña que requiera toda la atención, sino una gran Señora que corresponde a ese amor y hace que su esposo viva confiado en su fidelidad …”

 

Encomienda pastoral

En sentido metafórico agregó: “que son hermosas las caricias de la mujer que ama, hablando de la iglesia, manifestaciones de amor y reconocimiento a la Elección, que aún alcanza a los ministros que participan conmigo de esas bendiciones que causan envidia en algunos, porque no saben que a esta señora la cuidamos desde niña, la enamoramos no con cualidades o belleza, sino con atenciones sinceras estando atento a sus inquietudes y necesidades…”

A su vez los ministros presentes ratificaron que así es: “¡Usted, Varón de Dios es quien nos ha enseñado a amar a la iglesia!” –a lo que él agregó, “sí, pero ustedes también se han sacrificado por ella, muchos de ustedes la han servido en las tres administraciones, por lo que no caben las críticas de los envidiosos, que no actúan así por celo de Dios, sino porque desearían recibir lo que la iglesia brinda a Su siervo y a sus ministros” sentimientos que dijo se dieron en los fariseos y aún en Judas en el tiempo del Señor.

Por lo que los conminó a corresponder a esas atenciones cuidando de ella y reiteró que la iglesia del Señor es noble, “sólo hay que estar atento a todas sus necesidades, lamento que haya algunos ministros que no cumplen con su deber ni cuidan a las ovejas, sólo las trasquilan, y hasta expresan, ¡ay hermano, qué dura es esta iglesia! No es así” –dijo lleno de celo por la iglesia que le encomendó el Señor y que aseguró, “…todas las iglesias son buenas, lo que pasa es que no las saben tratar, a la iglesia hay que amarla, preocuparse por ella, alimentarla, comprenderla y orar por ella”.

Continuó: “Los falsos pastores, en cambio quieren ganarse a la iglesia con palabras y simulados milagros, pero a la iglesia se le conquista con las obras y en ello Dios nos provee todo y paga a la iglesia sus obras de amor, como a la viuda de Sarepta, que dio al Profeta lo poco que tenía para comer y Dios le multiplicó la bendición en abundancia, o como aquella mujer que lo recibió en su casa y cuando su hijo enfermó de muerte, el profeta lo resucitó, maravillas –con las que Dijo el Siervo del Señor-, a aquel pueblo, Dios le estaba enseñando a confiar en Él, aunque no le vieran porque es incorpóreo, es espíritu y es poderoso, cuando hay confianza en Dios nos sentimos seguros y en el hueco de su mano…”

 

En el tiempo de la prueba

También comentó que el Señor a veces permite que nos vengan males, para que veamos la gloria de Dios y por ello nos enseña: <clámame en el día de tu angustia y yo te responderé, pero tú me honrarás y darás gloria> Para gloria también el Señor dio vista a aquel ciego, “¿tienes una angustia? –Preguntó el Apóstol– pídele al señor que te ayude, no le exijas ni le reclames. Recuerda que en la Iglesia, si nos vienen males es para que el mundo vea lo que Dios hace por nosotros, él es el médico de médicos, ¿qué no tienen problemas?, nos preguntan, ¡sí, pero tenemos un Dios todo poderoso que nos los soluciona día a día!, ¡sí tenemos necesidades humanas, pero clamamos a Dios y Él nos la suple¡ ustedes han sido testigos presenciales –refiriéndose a los ministros que lo acompañan en esta gira– de las penurias que pasaban con el hermano Aarón, pero clamaban a Dios y Él proveía, siempre de una forma u otra el Señor movía a misericordia, movía los corazones y llegaba la respuesta. Dios así lo hacía para que vieran su poder…”

Puntualizó que no se le pueden llamar tiempos malos y lo que a veces parece serlo, son retos, para que el Señor se vista de gloria; pero como David, aconsejó poner la confianza totalmente en Dios, <Tú vienes a mí con espada y lanza, pero vengo en el nombre de Jehová> De esa manera, departiendo confianza y bendiciones les dijo que Dios va a prosperar a su iglesia en todos los ámbitos, y en ella a los empresarios, pero espera que de lo recibido de Dios aparten los diezmos para el Señor y no dejen a Dios, como lo hizo su primer pueblo.

Ya para retirarse e irse al siguiente Estado de su viaje apostólico, les dijo que había estado feliz y se iba muy tranquilo al ver el amor y fidelidad de la iglesia de Oregon, al disfrutar la visita a lugares muy hermosos, con que cuenta esa entidad. Concluyó dirigiéndose al hermano Lucio Avilés, encargado de Portland, con quien mandó decir a la iglesia, que con la ayuda del Señor, va a regresar muy pronto.