El Apóstol de Jesucristo se despide de los hermanos de Sídney, Australia

El lunes 25 de enero, el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, visitó a los hermanos de Sidney en su Casa de Oración, ubicada en 22 Th Avenue, Canley Vale, NSW.

El reloj marcaba las 19:10 horas cuando, en compañía de su familia, el insigne visitante ingresó al templo. El P.E. David Rubén Chávez presidía en aquel momento la oración vespertina.

Al término de la oración, el Apóstol del Señor permaneció en la casa pastoral alrededor de 20 minutos. Conversó con el ministro local, hermano James Morales, su esposa Tirsa y los jóvenes obreros Pablo Gutiérrez, Maritza Montejano y Bellinda Saucedo, a quienes aconsejó y alentó a seguir adelante en el trabajo espiritual, con el objetivo de extender las tiendas y alargar las estacas espirituales a otras regiones del país y del continente de Oceanía. Les recordó –al igual que lo hizo con los jóvenes misioneros de Melborurne– que no están solos: su oración es en favor del Pueblo de Dios y de los ministros que colaboran en la Obra del Señor, en compañía de sus familias.

Los hermanos de Sidney, con inocultable alegría, en el jardín exterior del templo esperaban la salida del Siervo de Dios. Querían contemplar, escuchar y despedirse de su padre en la fe. “Aunque físicamente se va, se queda con nosotros…”, expresó una de las hermanas, mientras se secaba con un pañuelo blanco las lágrimas que rodaban por sus mejillas.

Cuando el Apóstol Naasón Joaquín salió de la casa Pastoral, se dirigió a sus amados hijos espirituales: “Dios los bendiga a todos, hermanos. ¡Qué alegría volver a verlos y saber que siguen adelante en el camino del Señor! Dios los siga bendiciendo y engrandeciendo… En cualquier momento llegarán los batallones espirituales que estarán integrados por muchos jóvenes”.

El Apóstol del Señor refirió que serán cincuenta los jóvenes misioneros que arribarán en breve a esta nación. Este batallón espiritual, a quien se unirá la iglesia local, habrá de trabajar con particular empeño en dar a conocer y expandir la Iglesia del Dios Vivo Columna y Baluarte de la Verdad, no solo en la isla más grande del mundo –Australia–, sino en otras naciones que la circundan, entre ellas Tasmania y Nueva Zelanda, ubicadas geográficamente en el continente de Oceanía.

En este tenor, añadió: “Aparte de la ayuda de los jóvenes misioneros que serán enviados, y de ustedes, estará mi oración y la de toda la Iglesia para que Dios los ayude, los bendiga y los prospere… Así es que los llevo en mi corazón y yo sé que me quedo en el de ustedes. Dios los bendiga y los guarde”.

Enmarcó la culminación de su visita al país número dieciséis de su gira universal, la fotografía que el Apóstol Naasón Joaquín se tomó –acompañado de su familia– con el joven ministro, los obreros y los hermanos de esta capital olímpica.

Previamente, volteó con cada uno y llamó por su nombre a quienes él conoció, tanto en su primera visita –cuando celebró la primera Santa Cena en Australia, el 14 de enero de 2000–, como en la segunda, que tuvo lugar en enero de 2005, así como en los encuentros con ellos durante las festividades espirituales en la ciudad de Guadalajara –enero y febrero–, como su pastor jurisdiccional, durante más de una década.

Como rocas inconmovibles, ahí estaban presentes las hermanas Arely Castro y María Morataya, primeras creyentes de la Iglesia del Señor en Australia; correspondieron con alegría al saludo apostólico, la familia del hermano Andrés Salazar y su esposa, la hermana Fedra, y sus jóvenes hijos.

Hizo lo propio el hermano Ernesto Campos, quien, en un hermoso testimonio de fe, a principios de los años 90, le pedía a Dios encontrar tan siquiera a un hermano en Australia (un país poblado por 23 millones de habitantes), y así poder congregarse e iniciar los cultos de alabanza y adoración al Creador, en compañía de su familia. Ante tal súplica, la respuesta divina no tardó: un día –refiere el hermano Campos– contempló en una avenida a la hermana Arely Castro, cuyo vestuario piadoso correspondía a las hijas de Dios, y le preguntó si ella era miembro de la Iglesia La Luz del Mundo. La respuesta de ella fue afirmativa. En ese momento se saludaron con el ósculo santo y se dieron un abrazo en Cristo Jesús, en uno de los capítulos de la historia de la Iglesia de Australia. Años después, el entonces Pastor Jurisdiccional, Hermano Naasón Joaquín, estaría al frente de ellos en esa nación isleña.

Al seguir saludando a sus hijos, el Apóstol de Jesucristo contempló a los hermanos Henry Chará, Miguel Ángel Duke, Manuel Padilla y sus respectivas familias, entre otros, así como a los creyentes recién convertidos, procedentes de diversas nacionalidades: Cuba, El Salvador y Colombia.

Saludó también –en ese momento– a la señora Antonia García, mujer de la tercera edad, de origen salvadoreño, a quien llamó con cariño “hermana Toñita”. Simpatizante de la Iglesia del Señor, en enero de 2005, con suma afabilidad, invitó a comer a su casa al entonces pastor jurisdiccional, Hermano Naasón Joaquín, y a su esposa, la hermana Alma Zamora.

Hoy, a semejanza de hace once años, le preparó al Varón de Dios y a todos los que le acompañan en su gira, la comida típica de El Salvador: las popusas. Ante este acto de hospitalidad, el Siervo del Señor, esbozando una sonrisa en su rostro, le dijo: “Dios le pague, hermana Toñita. Yo la llevó en mi corazón y mi oración será para que en la próxima ocasión que yo venga, la vea ya como mi hija en la fe. Que Dios obre en usted y que el Señor la bendiga”. Este testimonio, sin duda, nos remonta a la época del Señor Jesucristo cuando le dijo a sus discípulos: “El que recibe a un profeta por cuanto es profeta, recompensa de profeta recibirá; y el que recibe a un justo por cuanto es justo, recompensa de justo recibirá. Y cualquiera que dé a uno de estos pequeñitos un vaso de agua fría solamente, por cuanto es discípulo, de cierto os digo que no perderá su recompensa” (Mateo 10:40-42).

Por su parte, a los niños que él conoció en sus visitas previas, como pastor jurisdiccional, ahora los contemplaba como la fuerza juvenil de la Iglesia del Señor en este Continente quienes, además, se han sumado a la invitación apostólica de la evangelización. Rebosante de satisfacción y alegría, el Apóstol del Señor atestiguó, de primera mano, que ninguno de sus hijos de Australia se ha extraviado; al contrario: ¡El manto de la Elección tocó el corazón de los fieles! ¡Dios hizo su obra perfecta, como un solo hombre, en el reconocimiento pleno de la Iglesia a la Elección Apostólica¡ ¡Los hermanos australianos, así como el Pueblo de Dios alrededor del mundo, nunca estuvieron solos: el ministerio de la consolación los confortó y sigue actuando en favor de los hijos de Dio! ¡Seguro se haya el aprisco!

Esta histórica visita –cabe destacarlo– evocó emotivos recuerdos en el Apóstol del Señor, quien anhelaba, desde el inicio de su ministerio, visitar este país: ¡Cómo olvidar que él inició la Obra en la ciudad de Melbourne, en donde evangelizó personalmente a algunos oyentes, entre ellos a Douglas Bustamante, hijo del hermano Emilio, quien es ahora nuestro hermano en Cristo! ¡Cómo no traer a la memoria que, enviado por el Apóstol Samuel Joaquín, celebró y fue testigo presencial de la primera Santa Cena en Australia, que tuvo lugar en la Casa de Oración de Sidney en enero de 2000! !Como pasar por alto que hace ocho años envió a su hijo primogénito, el hermano Adoraim Joaquín, a una jornada de evangelización a Sidney, en compañía de un grupo de ministros y de jóvenes de Estados Unidos, y que el 10 de julio de 2008 fue sellado con la prenda del Espíritu Santo en el referido templo!…

Antes de partir a su siguiente destino, Hawaii, EE UU, en el marco de la Quinta Etapa de su Gira Universal, el Apóstol Naasón Joaquín dio instrucciones a los pastores evangelistas que le acompañaron en este periplo –los hermanos Rodney Lee Menneman, Rubén David Chávez y Jonatan Mendoza, a quienes se sumaron diáconos y encargados procedentes de Estados Unidos–, para que permanecieran acompañando a los hermanos de Melbourne, Sidney y Adelaida por otra semana más.

Durante estos días, los ministros, distribuidos por el Siervo de Dios en tres grupos,
presidieron oraciones en las referidas ciudades, continuaron visitando a los oyentes, que se cuentan por decenas. De hecho, algunos de ellos bajarán a las aguas del bautismo el próximo 14 de febrero, al igual que los miles de conversos a la Iglesia del Dios Vivo Columna y Baluarte de la Verdad, quienes, en esta misma fecha, harán lo propio de manera simultánea en 53 países.

La estela de bendición que a su paso ha dejado el Apóstol de Jesucristo a los hermanos de Australia, en breve se traducirá en un notable y continuo crecimiento y, como añadidura, la prosperidad, paz y dones espirituales en favor de los hermanos australianos.

Se escribe así, otro capítulo más de la historia del apostolado contemporáneo, el de Naasón Joaquín García. Siervo del Dios Vivo y Apóstol de Jesucristo por la Gracia de Dios.

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