El Apóstol Naasón Joaquín saluda a la juventud

El viernes 8 de mayo, a las 8.02 p.m., después de concluido el estudio presidido por el P.E. Miguel González Herrera –quien expuso a la juventud el tema de “La Fidelidad a Dios y la lealtad a la Elección Apostólica”–, el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, visiblemente emocionado, salió al balcón de su casa, ubicada frente al majestuoso templo denominado La Torre de la Fe, para dirigirse a las huestes juveniles reunidas en este lugar, en vísperas de ser enviados a los campos de batalla a conquistar almas para Cristo.

“¡Qué alegría verlos! ¡Qué alegría ver el entusiasmo y el ánimo espiritual que mostráis cada uno de vosotros!”, expresó al manifestar el gozo que experimenta su corazón al contemplar a los miles de jóvenes recibir la enseñanza de los pastores que él ha designado personalmente –que tienen en su haber décadas de experiencia–, para incitar a los aspirantes a la obra a la batalla espiritual. “No me equivoqué en haber hecho esta reunión”, enfatizó.

Ejemplos de lealtad

Con el propósito de formar a los misioneros en los principios de lealtad, servicio y entrega a la vocación misionera, el Siervo de Dios evocó el recuerdo de algunos ministros que aún viven y que desde el tiempo del Apóstol de Jesucristo, Aarón Joaquín, se han desempeñado fielmente en el ministerio, incitando a los jóvenes a imitar la lealtad de esos hombres, quienes en esta nueva era apostólica prodigan: “Ahora somos leales al hermano Naasón”.

Al respecto, relató la historia bíblica que refiere el momento en el que el Siervo de Dios David tuvo la posibilidad de acabar con la vida del rey Saúl, al encontrarlo dormido en aquella cueva donde uno de sus fieles le propuso: “Acaba con él, saca tu espada y mátalo, porque Dios te lo ha entregado”. Sin embargo, aunque David estaba huyendo de Saúl, inmediatamente manifestó la lealtad con el hombre que Dios había elegido y sus palabras fueron: “Dios me libre de hacer tal cosa contra mi Señor, porque él es el Ungido de Jehová”.

Señaló que de esa misma manera, en este tiempo, el Cuerpo Ministerial y la Iglesia se mantuvieron leales a la autoridad del Apóstol de Jesucristo, Samuel Joaquín Flores, hasta el último momento de su vida. Evidencia de ello, fue el respeto que le dispensaron siempre –aun cuando muchos de ellos ya habían tenido diversas manifestaciones respecto del Plan de Dios para esta Nueva Era– hasta el día que Dios lo llevó al descanso eterno para manifestar su propósito santo, al tocar los corazones de miles de almas con el Manto de la Elección… “Yo sé que no fue difícil para la Iglesia, porque ese Dios que hizo la obra en el corazón de los creyentes para aceptar a Samuel Joaquín, hizo la obra para creer en su hermano Naasón”.

Un ejército espiritual

Poco antes de concluir su mensaje, recordó cómo desde aquel 14 de diciembre quedó demostrada la “hermosa lealtad de todo el cuerpo ministerial”, de quienes dijo: “No estamos facultados para señalar sus errores, pues este trabajo se lo atribuyen únicamente ´los hijos de satanás´, no así los que somos hijos de Dios”.

Al referirse a los jóvenes convocados en esta ciudad, destacó que a este grupo Dios lo está preparando y que esta misma alegría que experimenta con ellos, la está experimentando con los jóvenes de Estados Unidos, reunidos en Houston, Texas; los jóvenes de Centroamérica, congregados en los dos Eco santuarios de la República del Salvador; los que se reunieron en la República de Honduras y en Costa Rica, así como los jóvenes del continente europeo reunidos en España.

Hizo mención sobre una hermana española que actualmente radica en el continente africano y que está predicando el Evangelio de Cristo, donde pidió a los oyentes –quienes ya están pidiendo su bautismo– que esperaran un poco de tiempo entre tanto prepara a sus misioneros para enviarlos a aquellas regiones. Agregó, además, que enviará obreros a Japón, Corea, Filipinas y Rusia, entre otras naciones: “Verán que este hermoso ejército espiritual romperá las barreras e irá de triunfo en triunfo en el Señor”, señaló.

Consejo Final

Antes de finalizar su emotivo mensaje, expresó la alegría que experimentó al contemplar al Orfeón del Estado de México entonando sus alabanzas, al tiempo que realizaba una marcha por las calles del fraccionamiento El Olivar –donde se ubica la Torre de la Fe–, a través de la cual quisieron transmitir a la juventud que ahora forman parte de un ejército, de “las huestes del Señor”.

Invitó a los jóvenes a escuchar con reverencia y respeto los temas de los pastores expositores, dado a que ellos llevan toda una vida peleando esta batalla, primero al lado del Apóstol Samuel Joaquín, y ahora al lado del Apóstol Naasón Joaquín. Estos colaboradores, recordó, “son varones que le han jurado lealtad hasta el último día de su vida”, y destacoó el ejemplo de los hermanos ministros Leandro Ramírez Aguayo, quien a pesar de su convalecencia y edad se encuentra en este lugar, dejando de manifiesto su lealtad a la Elección, al igual que los hermanos Ramiro Hernández, Carlos Montemayor, Juan Carranza, José Moreno, entre otros, quienes fueron causa de múltiples alegrías al Apóstol Samuel Joaquín y estarán satisfechos de que esta nueva generación de obreros, desarrolle su mayor potencial misionero y aún los superen.

Despedida

En sus palabras de despedida, dijo a los presentes, quienes escuchaban atentos el mensaje apostólico mientras enjugaban sus lágrimas: “Quisiera estar saliendo cada quince minutos… Quisiera estar interrumpiendo las explicaciones, porque estoy emocionado de cómo ha respondido la juventud de la Iglesia… Me despido con un saludo: ´Firmes y adelante, huestes de la fe´. Dios sea con ustedes, hermanos leales y fieles a mi padre. La paz de Dios quede en sus corazones y Dios les bendiga”. El reloj marcaba las 8.23 de la noche.

La bendición que experimentó la juventud en aquel momento, fue una lluvia espiritual que se derramó sin límite en los corazones: trajo aliento y nuevas fuerzas a los futuros misioneros, el “batallón espiritual” del Apóstol Naasón Joaquín.