«En la Ley y el testimonio se encuentra escrita cuál es la verdadera Iglesia de Jesucristo»: Apóstol Naasón Joaquín

(Coordinación de Crónica Apostólica) — El martes 17 de octubre, el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, elevó su plegaria al Creador en el templo de la colonia Hermosa Provincia, en Guadalajara.

Al salir de su casa, con dirección al templo, le acompañaron algunos de sus colaboradores, entre otros, los hermanos P.E. Jacob García —responsable de la Oficina Pastoral—, P.E Bartolo Rojo y P.E. Rogelio Rojas. El reloj marcaba las 4:15 de la mañana.

En el interior del templo, el Coro Monumental de Hermosa Provincia elevaba un canto de gratitud, cuando el Apóstol ingresó en su oratorio. Se unieron a la plegaria apostólica, la iglesia presente y los ministros. La oración del Justo es el acto sublime por medio del cual el Apóstol de Jesucristo eleva su plegaria al Creador en favor de la humanidad, pero de manera particular por el Pueblo que Dios ha puesto en sus manos.

Al término de su plegaria, y luego de saludar a sus hijos espirituales, el Apóstol del Señor platicó en la puerta de su casa con sus colaboradores. Los ecos de su presentación en Aguascalientes —segundo estado visitado en la undécima etapa de su gira universal, que tuvo lugar el pasado domingo 15—, fue el tema.

En relación con las visitas que asistieron a la presentación apostólica en el «Centro de Convenciones Isla San Marcos», en Aguascalientes, destacó su disposición e interés al acudir a escuchar el mensaje apostólico. Con sumo respeto —algunos de ellos con lágrimas en sus ojos— estuvieron atentos al tema «Cómo distinguir a la verdadera Iglesia de Jesucristo», que magistralmente expuso el Apóstol del Señor.

 

La búsqueda de Dios: razón por la que se acercan las almas a la Iglesia

Por citar un ejemplo, destacó que de la Iglesia de Tepatitlán de Morelos, Jalisco, asistieron setenta visitas a la presentación en Aguascalientes, sin contar a los batallones y hermanos bautizados de ese municipio alteño. Se sumaron a esta histórica reunión, las siguientes iglesias —junto con sus visitas—: Arandas, Atotonilco el Alto, Capilla de Guadalupe, Cuquío, Encarnación de Díaz, Jalostotitlán, Lagos de Moreno, Ojuelos, San Juan de los Lagos y San Miguel el Alto, ubicadas en la región de Los Altos de Jalisco —en estas localidades, en la década de 1920, tuvo lugar la llamada «guerra cristera», una página aciaga en la historia reciente de México.

Al respecto, el Apóstol del Señor comentó: «De las visitas que acudieron, Dios va a hacer la Obra en muchas de ellas. El hecho de poner la disposición para ir a escuchar la Palabra de Dios hasta Aguascalientes, demuestra que hay un interés en ellas. Quedaron satisfechas en su alma, porque esta paz y confortación no la encuentran en sus congregaciones».

Entre el numeroso contingente de visitas que se dió cita en Aguascalientes, destacó la asistencia de un hombre vestido con un hábito, del que pendía un rosario y su crucifijo —que caracteriza a quien «paga» una manda a «Martín de Porres»—. Un hombre religioso, pues. De él, el Apóstol de Jesucristo refirió: «Sin lugar a dudas, el ‘pagar’ esa ‘manda’, es una señal de que en verdad quiere buscar y servir a Dios, y lo hace como a él le han enseñado. ¡Nunca le habían dicho cómo! Alguien lo invitó o le dio testimonio y se acercó a oír, porque todas las almas que se acercan a la Iglesia es porque están buscando a Dios, y en la congregación donde están no sienten esa tranquilidad… por eso lo buscan».

Mencionó que algunas de las visitas, luego de escuchar la Palabra de verdad, acuden enseguida con sus pastores o sacerdotes a preguntarles el porqué sus enseñanzas no son acordes al testimonio de Dios, plasmado en las Sagradas Escrituras, en donde se da a conocer la doctrina y características de la Iglesia Cristiana Primitiva: «Allá me enseñan que la honestidad se lleva a cabo de esta manera… que hay un Hombre de Dios que dirige a la Iglesia, tal y como fue la enseñanza de la Iglesia Primitiva… ¿Me puede usted comprobar si con el testimonio se puede rebatir esta enseñanza?…

«Quienes acudieron, y lo hicieron con discernimiento y comprensión de la Palabra de verdad, a su regreso buscarán un diálogo con su sacerdote para preguntarle sobre lo experimentado… Y se encontrarán con la respuesta de siempre: ‘Tú ya tienes la fe que te heredaron tus padres, así es que ya no platiques con ellos. No vuelvas a ir a La Luz del Mundo… y si te quedas con ellos, ya no vengas a fastidiar’. Lo anterior, porque no pueden darles una respuesta, razones o argumentos a sus feligreses. El sacerdote, para ser ordenado, estudia en un seminario y lee y profundiza en todo tipo de libros, menos la Biblia».

 

«Echarán mano de un hombre siete mujeres en aquel tiempo…»

Mencionó que los evangélicos, al adoptar dogmas del catolicismo romano, son doctrinalmente una raíz de esas mismas doctrinas de hombres, de las cuales no tienen forma de explicarlas.

En otro momento, agregó: «Las visitas asentían la Palabra, la mayoría de ellas con lágrimas. Fueron testigos de los que realmente adoran a Dios. Acudieron porque tienen necesidad de Dios. Escucharon y razonaron lo que nunca les han predicado ni permitido en sus congregaciones. El discurso de que para ‘creer’ en Cristo basta con levantar una mano y decir amén, no es suficiente para las almas que buscan a Dios. Aunque los pastores citen versículos bíblicos, no tienen un análisis de la enseñanza».

En relación con la profecía de Isaías —«echarán mano de un hombre siete mujeres en aquel tiempo, diciendo: Nosotras comeremos de nuestro pan, y nos vestiremos de nuestras ropas; solamente permítenos llevar tu nombre, quita nuestro oprobio» (Isaías 4:1)—, el Mensajero del Evangelio eterno comentó: «Con ese nombre usurpado, los falsos ofrecen un pan que ni siquiera tiene un sustento, una vitamina espiritual, es hueco…».

Al retomar de nuevo su presentación en Aguascalientes, el Apóstol expresó: «Las manifestaciones de Dios en su Iglesia contagiaron a las visitas. Al pasearse o estar entre los hermanos, el Espíritu de Dios está presente. Por eso, sus cuerpos también sintieron la presencia y cercanía de Dios: temblaron, se cimbraron… Y a su regreso, ellos hacen diferencia entre lo que han conocido y lo que vivieron: ‘No, aquí no siento lo que experimenté’, será la respuesta de la mayoría. Las más de mil visitas son una manifestación de un Pueblo que está necesitado de Dios.

En otro momento, dijo que la Ley y el testimonio es para demostrarle al incrédulo cuál es la Iglesia de Jesucristo en este tiempo de gracia. En este sentido, recordó la respuesta de un ministro de la Iglesia a un pastor evangélico, cuando este le preguntó: «¿En qué parte de la Biblia se encuentran los nombres de los apóstoles Aarón, Samuel o Naasón?». La respuesta fue categórica: «Ahí están en la Biblia. Léala. En toda la doctrina de Cristo están sus nombres, porque nadie más que ellos pueden predicar este Evangelio… y las Sagradas Escrituras son las que dan testimonio».
Recordó que cuando el oyente pregunta: «¿Por qué oran así?», la respuesta es clara: «Porque este testimonio me enseñó que la Iglesia Primitiva Cristiana así oraba. «¿Por qué se visten de falda larga las mujeres?», «porque la Biblia enseña que la mujer debe vestir honesta y decorosamente…».

 

Avance tecnológico y prosperidad: medios que Dios permite para la expansión del Evangelio

Por otra parte, destacó que el avance de la tecnología ha sido en provecho de la expansión del Evangelio. En la época de la Primitiva Iglesia Cristiana —siglo I D.C.— los medios de transporte eran rudimentarios: caballos, carretas, barquillas… Hoy, la humanidad viaja en vehículos, barcos, trenes, aeronaves… medios que han sido de gran utilidad para acortar distancias. Enseguida, comentó: «¿Vamos en contra de la tecnología y la prosperidad? No. En cuando a los medicamentos, igual (ha habido numeroso avances en la ciencia médica).

«Humanamente, todo ha ido cambiando… pero hay algo que no cambia: ‘La Palabra de Dios’, porque esta permanece para siempre. Dios ha puesto ese medio —las redes sociales— para que la Iglesia se dé a conocer».

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.