En su visita a Sayula, Jalisco, el Apóstol Naasón Joaquín saluda a la iglesia y conoce la que será una colonia de hijos de Dios

(Coordinación de Crónica Apostólica) — El jueves 19 de octubre, el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, en el marco de la undécima etapa de su Gira Universal, visitó a los hermanos de Sayula, Jalisco.

El reloj marcaba las 7:27 de la mañana cuando, en compañía de su esposa, la hermana Alma Zamora, y algunos de sus colaboradores, ingresó al predio de la iglesia. A 97 kilómetros de distancia de Guadalajara, el Siervo de Dios inició esta mañana —en Sayula— su recorrido por cuatro iglesias que se encuentran en el trayecto a Manzanillo, Colima, localidad donde se presentará el domingo 22 de octubre.

A su arribo a la Casa de Oración —ubicada en un terreno rústico de dos hectáreas y media, en donde se tiene proyectado la construcción de un templo y una colonia de hijos de Dios—, el Apóstol fue recibido con singular regocijo por los hermanos sayulenses, quienes, con antelación, esperaban a su padre en la fe en este histórico encuentro —el primero—.

Más allá del perímetro del predio, se escuchaban las notas del himno n. 178, «En esta hermosa mañana». A la par, las diferentes manifestaciones de fe y reconocimiento al Elegido de Dios brotaban de los corazones: «Bienvenido», «Sus hijos de Sayula le amamos», «Juntos, hasta el último aliento»…

Enseguida, el Apóstol de Jesucristo invitó a los hermanos a pasar al templo, provisionalmente erigido en una carpa de vinil blanco, en donde dirigió un mensaje a la iglesia: «Qué hermoso recibimiento, hermanos de Sayula. Qué alegría y qué orgullo siento al venir hoy este día y pisar estos lugares con ustedes. Ya había escuchado del esfuerzo que había y el deseo al comprar este terreno, y que la intención de vosotros es hacer aquí una hermosa colonia de hijos de Dios».

Destacó que la adquisición del terreno, que se encuentra a pocos metros de la carretera a Colima, es solo el inicio de una hermosa comunidad de hijos de Dios en este municipio. Y añadió: «Se dirá algún día: ¿qué es aaquí?, ¿qué es ese templo y esa colonia que se ve que es diferente a las demás?», y se dirá: es una colonia de hijos de Dios.

«Cómo no pasar a saludarles y decirles: ‘¡Qué orgulloso me siento de vosotros! ¡Qué alegría me habéis dado!’, al ver con gusto su sacrificio y vuestro esfuerzo».

Enseguida, invitó a los presentes —algunos de ellos ‘testigos de Jehová’— a cantar la alabanza n. 479, «Sed valientes vosotros los hermanos». Con gozo, los hermanos —hombres, mujeres y niños—, entonaron al unísono las estrofas de este himno, que se escuchó estentóreo más allá del perímetro del citado predio.

 

Para los hijos de Dios no hay barreras, obstáculos, ni quien evite cumplir los propósitos divinos

Luego de cantar la alabanza, el insigne visitante expresó: «Hoy te veo, hermano de Sayula, y viene a mi mente el acontecimiento cuando el Rey David se encontraba frente al campamento de los filisteos que habían sitiado la ciudad de Belén, y que no permitían que él pudiera ingresar a esa ciudad donde él había nacido. Sin duda, venía a la memoria del Rey David cuando él era un niño y corría entre sus calles y de aquel pozo que se encontraba junto a Belén, en donde tomaba agua y saciaba su sed.

«Frente a aquel monte en su ciudad, la cual estaba sitiada por el enemigo, el Rey David deseó entonces, y dijo: ‘!Quién me diera de beber de las aguas del pozo de Belén, que está a la puerta!’ (1 Crónicas 11:17). Sin duda se imaginaba: ‘Yo antes corría como niño o joven y bebía agua de aquel pozo’. A pesar de que ya no podía hacerlo, su deseo fue escuchado por tres varones valientes, ‘quienes irrumpieron por el campamento de los filisteos, y sacaron agua del pozo de Belén, que está a la puerta, y la tomaron y la trajeron a David…’ (1 Crónicas 11:18)».

De este testimonio, el Apóstol destacó: «El Rey Davd no les dijo: ‘Quiero que ustedes vayan’… tan solo expresó un deseo. Pero ellos, según el reconocimiento espiritual que había en sus corazones, dijeron: ‘Si el Varón de Dios lo desea, vayamos e irrumpamos en aquel campamento y saquemos de aquella agua y traigámosla para que él la beba con alegría’.

«Es verdad, esto parecía algo imposible. ¡Qué iban a ser tres hombres contra todo ese ejército! ¡Qué fácil hubiera sido para el ejército haberlos matado! Pero dice la Palabra de Dios que a ellos no les importó su vida e irrumpieron el campamento —irrumpir quiere decir que quebraron sus líneas, su defensa—.

«Entraron y lucharon. ¿Cómo sacarían el agua? ¿Dos peleando y el otro sacando el agua? No lo sabemos. Lo que sí sabemos es que Dios los iba cuidando, porque en un enfrentamiento de tres hombres contra un ejército, sería imposible salir con vida de aquel lugar.

«Pero sabemos que al cumplir el deseo del Hombre de Dios, el Señor los cuidaba y protegía. Dios los sacó adelante, llegaron e irrumpieron el campamento, sacaron el agua y regresaron para ofrecérsela al Rey David. ¿Qué le dirían? ‘Mi señor: he aquí tu deseo. Tú deseabas tomar de esta agua, aquí está para que la bebas’. Y en sí no era tanto el deseo de tomar agua, porque sin duda en su campamento tendría tinajas llenas del mejor vino del cual beber, sino que quería ver la libertad de su Pueblo, con aquel que desde niño caminaba por sus calles. Pero aquelllos valientes, de una forma o de otra, le manifestaban su amor y reconocimiento… Y aún sus deseos querían cumplir.

«Hermanos: no sé cuánto tiempo tienen que hayan adquirido esta propiedad, pero sí sé el pensamiento de ustedes: ‘Este es un deseo del Siervo de Dios, vayamos y compremos este terreno…’. Cómo no iba a pasar contigo para decirte qué alegría me has dado. Qué orgulloso me siento el saber que aquí en Sayula, los hijos de Dios se esmeran y esfuerzan… y esto no es sinónimo únicamente de tu esfuerzo: esto traerá la bendición, prosperidad y grandeza de Dios. Párrafo esto traerá la prosperidad de Dios, la grandeza de Dios».

 

El terreno adquirido por la Iglesia: una hermosa joya de la corona espiritual

Destacó que al entonar los párrafos del citado himno, quería seguir animando la fe y el ánimo espiritual de sus «valientes» para concluir con la edificación de una hermosa Casa de Oración, que será el orgullo de este Pueblo. Y agregó: «Y es que así son los hijos de Dios: buscamos lo mejor para la gloria del Señor. Nos esmeramos porque sabemos que Dios, nuestro único benefactor y protector, se merece lo mejor de nosotros».

Luego de cantar el himno, agregó: «Para los hijos de Dios no hay barreras, obstáculos, ni quien nos evite cumplir los propósitos de Dios. ¡Si Jehová es con nosotros, quién contra nosotros! El hombre no ha demostrado jamás poder contra los deseos de Dios. Quien es dirigido por Dios va de triunfo en triunfo.

«Este terreno es una hermosa joya de esta corona espiritual, y algún día, este esfuerzo que están haciendo, Dios se los va a recompensar. Hoy veo un terreno grande, una propiedad amplia… Una hermosa colonia de hijos de Dios. Mis ojos ya están contemplando una hermosa casa de oración donde se bendecirá a Dios:

«Ahorita somos pocos, pero créeme que serás multiplicado y bendecido. A eso he venido, a levantar mis brazos delante de Dios para decirle: ‘Prospera y recompensa el esfuerzo de los hermanos de Sayula’”.

En sus palabras de despedida, el Apóstol de Dios expresó: «Yo volveré otra vez e inauguraré tu Casa de Oración y contemplar contigo lo que les espera. Dios les guarde y les bendiga».

Luego de su saludo, el hermano Enc. Juan Favela, ministro de Sayula, le presentó al Siervo de Dios la maqueta del proyecto de urbanización del predio. Durante la demostración, le platicó que la iglesia originalmente el templo se ubicaba en un lugar escondido y de riesgo. En consonancia con los uno de los múltiples deseos del Apóstol Naasón Joaquín —de salir de los espacios cerrados, edificar Casas de Oración e incluir áreas verdes de esparcimiento—, el encargado invitó a la iglesia, conformada por 67 miembros, a adquirir un terreno para construir un templo y urbanizarlo.

Conforme a la promesa que Dios le dio a su Apóstol, la mañana del 8 de diciembre de 2014, el Señor se encargó de poner los medios y al poco tiempo los hermanos de Sayula adquirieron un predio de dos hectáreas y media, a diez metros de distancia de la carretera de libramiento a Colima —conocida en ese tramo como avenida Revolución Mexicana—. En la actualidad se tiene un proyecto de urbanización de ese predio, en lo que será una colonia de hijos de Dios. En esta futura urbe, el templo que se erigirá, para la gloria de Dios, contempla sesenta metros de altura y cuarenta de área, así como un espacio de media hectárea que será destinado para áreas verdes.

Luego de ver la maqueta del proyecto, el Apóstol del Señor dijo a los hermanos que lo acompañaban: «Estamos viendo en este lugar el cumplimiento de la promesa que Dios me hizo

El reloj marcaba las 7: 59 de la mañana cuando el Mensajero del Evangelio eterno se despidió, con profunda satisfacción y alegría, de sus hijos de Sayula. “Dios los bendigay quede con ustedes, hermanos”. De ahí partió a su siguiente destino: la iglesia de Ciudad Guzmán, Jalisco.

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica