El Apóstol Naasón Joaquín clausura los trabajos de la Primera Cumbre de Profesionistas y Empresarios y dirige un histórico mensaje

(Coordinación de Crónica Apostólica) — El domingo 14 de mayo, luego de una jornada de dos días de trabajo, concluyó la Primera Cumbre Interamericana de Profesionistas y Empresarios, que tuvo verificativo en el Senado de la República, la Cámara de Diputados y el Hotel Hilton, en la Ciudad de México.

Con motivo de la clausura de esta primera Cumbre, se celebró una cena de gala en el Centro de Convenciones del Hotel Hilton. En esta reunión, la Asociación de Profesionistas y Empresarios de México A.C. (APEM), entregó reconocimientos y preseas a legisladores, profesionales y empresarios destacados —a nivel internacional— en sus respectivas áreas. Entre otras disciplinas, destacaron los premios internacionales a la cultura, educación, ciencia, artes, tecnología, arquitectura, urbanismo, deporte, medios de comunicación y emprendurismo.

Estuvieron presentes en esta reunión las asociaciones hermanas de profesionales y empresarios de Colombia, Costa Rica, Chile, El Salvador, Estados Unidos, Honduras y México (país anfitrión). Los pastores de grado y sus esposas —procedentes algunos del extranjero—, también participaron en este trascendental evento.

El invitado especial a esta clausura, el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, Director Internacional de la Iglesia La Luz del Mundo, fue testigo de honor de la premiación a los profesionales destacados de la comunidad, quienes han alcanzado importantes posicionamientos en la sociedad. Luego de la entrega de dichas preseas, el maestro y guía espiritual de esta gran comunidad dirigió un emotivo mensaje a los más de dos mil asistentes a esta Cumbre Interamericana, de la cual es impulsor y guía.

Después de dar un afectuoso saludo, inició su mensaje: “Para quienes tenemos el privilegio de ser padres, creo que no hay mayor satisfacción y orgullo que contemplar a nuestros hijos cuando, después de aprobar sus exámenes, llegan con nosotros y nos muestran sus boletas de calificaciones, donde aparecen altas calificaciones… Aquel niño corre por la casa, mira el rostro de su padre y de su madre y les dice: ‘Aquí está mi boleta’, y la levanta con orgullo. El padre o la madre la toma, y cuando la ve, ¡qué orgullo siente que su hijo haya alcanzado altas calificaciones! Hoy me siento así con todos ustedes. ¡No se imaginan el orgullo que siento al verles!”.

Recordó que los profesionales y empresarios de la Iglesia La Luz del Mundo no son miembros comunes o que han pasado desapercibidos: “Son personas —dijo— que han destacado en la sociedad y que aún siendo nosotros una minoría —en donde aún se perciben signos de discriminación— su lucha ha sido doble para obtener lo que han logrado y llegar adonde han llegado”. En contraste con lo que dice un refrán popular ,“que chiste…”, a la labor de los profesionales se le debe etiquetar de otra manera: “¡Qué trabajo! ¡Qué esfuerzo! ¡Qué valentía! ¡Qué decisión! Porque destacaron en los deportes, la cultura, el canto y las artes con un esfuerzo personal; tuvieron que luchar para destacar entre miles de personas —y quizá hasta millones—”, expresó categórico.

En este tenor, agregó: “Qué orgulloso me siento de cada uno de ustedes. Quiero decirles que no me denigra que esos reconocimientos sean entregados por miembros de la comunidad; al contrario, ¡qué orgullo es ver esos reconocimientos, porque ellos hablan de lo que el mundo ve en cada uno de ustedes, y a través de ellos me han significado”.

 

La fórmula perfecta del éxito, crecimiento y unidad de la Iglesia: Dios

Luego de recordar los cincuenta años de trabajo del Apóstol de Jesucristo Samuel Joaquín, el Siervo de Dios expresó: “Una persona que toma la administración de una empresa o de un gobierno, tiene que demostrar y ganarse el cariño y respeto de toda la gente que está debajo de ella —a través de su trabajo y de años de trayectoria—”. En contraste, dijo que en relación con su ministerio apostólico, el amor, reconocimiento y entrega del Pueblo no tardó: “Por Dios, yo tuve todo eso de ustedes en un instante y en un solo momento… Cuántos habrán pensado: ‘Este joven que ocupó la administración de su padre, tendrá que demostrarlo con trabajo y con el tiempo…’; pero ustedes me dijeron: ‘No tiene que demostrar nada. Nosotros somos los que vamos a demostrar que estamos con él. Nosotros vamos a brillar para decir que somos de él’.

“Hoy, como un padre orgulloso, vengo a decirles que Dios les pague y les multiplique, porque yo no necesito mostrarle al mundo que ustedes están conmigo. Los reconocimientos que se han entregado han sido para quienes se han esforzado en demostrarle al mundo que este Pueblo esta con su hermano. Sé quién puso ese reconocimiento en vuestros corazones y a quién le debo esa gloria y honra que hoy estoy recibiendo. Sé quién me entrego a vosotros en mis manos y yo volteo y le digo: ‘Oh Señor, a tu nombre sea la gloria y la honra, desde ahora y para siempre’”.

A dos años y seis meses de la manifestación del ministerio apostólico contemporáneo, que tuvo lugar la madrugada del 14 de diciembre de 2014, el Apóstol Naasón Joaquín invitó al cuerpo intelectual y empresarial de la Iglesia al siguiente compromiso: “¿Aquí terminamos? No, porque yo no veo aquí el final de un proyecto… Cada uno de vosotros sois cartas abiertas al mundo y este ha visto lo más hermoso: que también sois puertas abiertas, porque en vuestro ejemplo, trabajo, honestidad y valores, esa puerta estará abierta; para cuando lleguen hacia ustedes, con toda seguridad, orgullo y reconocimiento, la sociedad diga de ustedes: ‘Ellos son gente buena y noble’. ¿Qué hice para ganarme su cariño?, absolutamente nada. Fue Dios el que, en un abrir y cerrar de ojos, puso ese reconocimiento en cada uno de ustedes” (v. Filipenses 2:13).

En otro momento, el Apóstol del Señor recordó que recientemente tuvo una reunión con un funcionario del Gobierno Federal y sus colaboradores, quienes le preguntaban —con interés y respeto— a que obedecía el éxito de su liderazgo religioso y el crecimiento de la Iglesia La Luz del Mundo a nivel nacional e internacional. Algunos de los pastores que tomaron la palabra expusieron diversos argumentos. Sin embargo, el Secretario insistía: “Explíquenme en qué consiste el éxito de la Iglesia”. Enseguida, el Siervo de Dios le dio la respuesta, breve y categórica: “Señor Secretario: en efecto, todo lo que le han explicado mis compañeros es cierto: hay una estructura, se ha trabajado, se ha impulsado el progreso y la superación… sin embargo, en nada de lo anterior se basa el éxito, crecimiento y unidad de nuestra Iglesia: ¡La verdadera fórmula se llama Dios! Él es nuestra fuerza y nuestra unidad; a Él debemos todo lo que nos ha permitido”. El funcionario, quien esperaba una respuesta humana —que no existe—, terminaba por asentir lo expresado por el Apóstol.

 

El trabajo de hoy, incomparable con la prosperidad que Dios tiene reservada para el día de mañana

En este sentido, el Apóstol del Señor abundó: “Nosotros sabemos cuál es la formula del éxito, crecimiento y unidad perfecta de la Iglesia. Sabemos quién es el que nos lleva en esta obra de triunfo en triunfo. Por lo anterior, les digo con grande satisfacción: ‘Compañeros que salís al mundo cada día con estos valores que fueron engendrados aquí en nuestra comunidad; con ese coraje de ser cada día mejores, que cada día se levantan y dicen: ‘Hoy lucharé para cada día lograr trascender en la sociedad… y esto lo hacemos para quien nos dirige’. Yo les digo: ‘Que Dios les bendiga y les prospere. Lo que han hecho el día de hoy no se compara con lo que Él nos ha de alegrar el día de mañana. Solamente les pido que no descansen ni desmayen: por más fuerte que vean la adversidad no digan: ‘Ya no hay solución para esto’. Ahí, donde se sientan los más débiles; ahí, donde se sientan los mas derrotados, en esos momentos abran sus ojos y digan: ‘Hay alguien que le está diciendo a Dios que Él me bendiga, y estando en lo mas bajo me voy a levantar’”.

Antes de despedirse, invitó a todos a trabajar sin descanso en sus áreas respectivas, su estudio y su vida: “Con total alegría y satisfacción, puedo decirles como se expresaba el Apóstol Pablo: ‘ Hijitos míos: ¡Qué orgulloso me siento de vosotros!’. Dios los bendiga, los prospere y los dirija en este tiempo de incertidumbre en que vivimos en este país y en otros más: ¡Adelante, no tengan temor! Dios ya empezó a abrir los mares para que el Pueblo salga victorioso. Dios les pague y les bendiga”, concluyó con su alocución.
Acto seguido, a nombre de los profesionistas y empresarios, el licenciado Rogelio Zamora Barradas entregó un simbólico reconocimiento al Apóstol Naasón Joaquín entretanto se fusionaban las expresiones de felicitaciones en el pletórico auditorio.

Al término de la reunión, los profesionistas y empresarios se felicitaron recíprocamente y externaron su compromiso de ser mejores cristianos, ciudadanos en sus respectivas áreas de trabajo, ahora con renovadas fuerzas y el impulso inspirador de Excelentísimo Maestro y Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, quien el próximo domingo 21 de mayo reanuda la décima etapa de su Gira Universal —que inició en Querétaro y Guanajuato—. Guerrero, el primer estado que contempla este histórico periplo.

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.