Tetela del Volcán, Morelos, se iluminó con la presencia del Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García

(Coordinación de Crónica Apostólica). – En el municipio del estado de Morelos, ubicado cerca del volcán Popocatépetl, donde se yergue majestuoso un templo de la Luz del Mundo, la iglesia de Tetela del Volcán se vistió de luz con la visita del Apóstol de Jesucristo a ese lugar, la tarde del 25 de mayo de 2017. Acompañado de la hermana diaconisa Eva García y de varios de los pastores y ministros, invitados para estar con él en su trabajo y misión evangelista, fue recibido por el D.E. Fernando Larios, ministro en turno del lugar, así como de los hermanos que llenos de júbilo glorificaban a Dios y enarbolaban palmas y globos de color azul. De un lado y otro de la calle se leían frases de reconocimiento a la Elección Apostólica de la Nueva Era y se escuchaban exclamaciones de gozo espiritual por la presencia del Ungido de Dios, en la hermosa Casa de Oración construida junto a un predio de 1067 metros cuadrados que recién adquirió la Iglesia de ese lugar.

Al arribar el Siervo de Dios, tomó su ministerio y entre los llantos jubilosos de los hermanos, externó su anhelo de ir a conocerlos para decirles con toda libertad: “Vuestro en Cristo Jesús hasta el último aliento. Fueron sus oraciones que exhalaron un perfume de grato olor en la presencia del Supremo Ser, quien me inspiró venir a este encuentro”, dijo a los hermanos en tanto que los invitó a elevar una oración de gratitud y alabanza a Dios ante la hermosura de la Iglesia, su fe y reconocimiento.

Tras la oración de adoración al Creador, las voces de los presentes se unieron en un canto en cuyas frases expresaron su aceptación a la voluntad de Dios en su Elección: “¡Hosanna bendito el que vienen en el nombre de Cristo mi Señor! Naasón Apóstol de Jesucristo, Dios lo ha enviado en esta nueva era para salvación”.

Aunque es hermoso el templo de Tetela del Volcán, es insuficiente para el número actual de hermanos; sin embargo, el Apóstol del Señor se alegró en gran manera cuando el hermano Larios le informó que el terreno adyacente al templo ya era propiedad de la Iglesia; al verlo, sus ojos contemplaron por la fe una casa Casa de Oración hermosa en la que habrá una torre; será un espacio digno en el que llegarán las almas llamadas para salvación. En ese momento, el Apóstol de Jesucristo les prometió que cuando el ministro en turno confirme el cumplimiento de su deseo, volverá a este lugar para consagrar ese nuevo santuario que se erigirá para la Gloria de Dios.

Aceptó la invitación de tomar los alimentos que la Iglesia le preparó con amor, a fin de decirle al Señor: “He comido de mis hijos; ahora Señor, bendícelos en tu nombre”.

Salió del templo, no sin antes recordarles a los hermanos de la reunión del domingo 28 de mayo para escuchar el consejo que servirá de edificación. Mientras se dirigía a la cabaña que le adornaron y prepararon para él y sus invitados, su vista se recreó en la nueva propiedad que los hermanos arreglaron con esmero en un estilo campestre, en el que disfrutó de la atención de sus hijos que rebosaban de felicidad, al tener el honor de recibir a un Siervo de Dios, después de 19 años de no recibir a un Apóstol, ya que la última vez que el Apóstol Samuel los visitó fue en mayo de 1998.

Las obras maravillosas de Dios

El Siervo de Dios, por el gran amor que le profesa al Señor, no se cansa de proclamar el poder del Altísimo, por lo que esa tarde lo enfatizó exhortando a los congregados a extender su pensamiento y no creer que las maravillas de Dios se limitan a las manifestaciones sobrenaturales como abrir el mar, detener el sol, dar vista al ciego, hacer andar al cojo. “Es más portentoso cuando su palabra entra al corazón del hombre y lo transforma, cuando cambia un corazón fanático para hacerlo dócil y noble”.

Ante las dificultades, que como hijos de Dios enfrentará su iglesia, exhortó a no olvidar quién es el Señor, porque frente a las situaciones que el hombre concibe imposibles, allí se manifiesta su poder en gran manera. Esas dificultades se deben de convertir en un reto, aconsejó; como Hijos de Dios, somos gente de retos. A semejanza del joven David que se enfrentó al gigante Goliat, lleno de celo, con estas palabras: “Tú vienes a mí con escudo y lanza pero yo voy a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos y él te entregará hoy en mis manos” (v. 1 Samuel 17:45). Los retos son para demostrar que realmente nuestro Dios es un Dios vivo, que abrirá el mar de incertidumbre y fanatismo.

Con la iglesia católica, nada

En ese tenor, recordó la lucha que se ha tenido en México por defender el Estado Laico, menoscabado por la jerarquía católica ante el abandono de sus templos, por la ola de vejaciones que cometen con la sociedad y que han quedado al descubierto.

En cambio, la Iglesia del Señor lucha por las libertades no sólo de sus miembros sino de toda la sociedad, ya que defiende los derechos de las personas y les respeta su libertad de creer o no creer. “El que quiera venir en pos de mí…” (,) dijo Cristo (v. Lucas 9:23), y su palabra no fue de coacción. Dios mismo respeta el derecho del hombre a escoger qué camino llevar en su vida. Contrario a las acciones de la iglesia católica, que defiende solo sus intereses sin importarle la sociedad, imponiendo sus dogmas, usando la violencia y la tortura, como aconteció en la Inquisición, las Cruzadas o guerras, con el objetivo de adjudicarse los bienes materiales de los que inculpaban bajo cualquier pretexto. “Si algo aprendí del hermano Aarón y del hermano Samuel, consiervos míos, fue que con la jerarquía católica nada, porque sus frutos delatan lo que llevan dentro” –refirió de manera categórica–.

Por el contrario, dijo: “La Iglesia de Jesucristo está haciendo eco, cada vez más y más, por ello es necesario que la sociedad conozca quiénes somos y cuántos somos; que conozcan la doctrina que predica, que está conformada por gente de paz, que no tiene ideas radicales ni extremistas. Incluso, ellos pueden decir que han visto el respeto y la suma reverencia con que en la Iglesia se adora a Dios y se asombran de su orden, su comportamiento respetuoso, aún de la tranquilidad de los niños que por naturaleza son inquietos. Se asombran y admiran de la hermosura de la Iglesia que va creciendo. No hay forma de que la derroten, no existe manera alguna de detener su avance que comenzó desde 1926. Llegará a todo el mundo y será para testimonio a unos y para salvación y vida eterna a otros”.

Continuó diciendo que es necesario que la Iglesia no solo sea conocida sino notoria en todo el mundo, solo hasta entonces vendrá Cristo, por lo que hay todavía mucho trabajo (,) “pero eso nos debe dar alegría porque Dios permite que seamos parte de esta bella historia, la historia de Cristo”, acotó.

“Dios bendiga, prospere y multiplique a la Iglesia de Tetela”
Al final del ágape, trasmitió un mensaje a la Iglesia, un consejo apostólico con recomendaciones que expresó al P.E. Juan Chávez: “Dile a la Iglesia que me voy muy contento, con mucho orgullo, porque veo en un futuro una Casa de Oración que será de testimonio, cuyas dimensiones no deben ser menores al terreno adquirido (predio de 1067 m²), y aun así es necesario que se expandan aún más porque las promesas que Dios me dio aquél 8 de diciembre, se están cumpliendo y seguirán cumpliéndose, de tal forma que aun adquiriendo los terrenos de al lado y detrás, todavía faltará espacio…”. Recomendó preparase para estar a la altura de esas promesas.

También envió felicitaciones a la APEM del estado de Morelos (Asociación de Profesionistas y Empresarios) por ser el grupo más activo a nivel nacional. Sus servicios, que aunque son sociales, han traído beneficios al Pueblo de Dios. Dijo sentirse orgulloso y satisfecho de esta labor.
Al marcharse dejó una estela de bendición en los hermanos y hermanas, en su mayoría jóvenes, a quienes agradeció sus atenciones y les deseó prosperidad; a su vez, ellos ataviados con trajes autóctonos del estado y acomodados en una valla, jubilosos por haber contemplado al Apóstol de Jesucristo, lo despidieron con expresiones reconocimiento a la Elección.

(Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica).

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