“El impacto de la Iglesia La Luz del Mundo en la sociedad”: mensaje apostólico en Las Vegas, Nevada

(Coordinación de Crónica Apostólica) — “Me concede Dios llegar a esta ciudad con mi puño levantado por las promesas que me sigue cumpliendo, abrir mis brazos a Dios y al ver sus misericordias exclamar: Bendito sea Jehová y sea bendita la roca que es Jesucristo… Aquí no le pediré a Dios, como Abraham, que destruya la ciudad, como Sodoma y Gomorra, sino que guarde a su Pueblo que aquí vive y florece. Iglesia de Nevada, que cual luminares permanecen firmes y valientes, Dios te bendiga”.

Con estas palabras de exaltada emoción espiritual, el Apóstol de Jesucristo saludó y depositó en Dios la hermosa gloria que la Iglesia del estado de Nevada le dio como recibimiento a su anhelada presencia en el Concorde Ballroon París, de Las Vegas, Blvd, Centro de Convenciones en el que toda la iglesia del estado, se dio cita para escuchar el mensaje de esperanza y salvación que les llevó el Embajador del Reino de los cielos, la mañana del 3 de junio del 2018, espacio en el que desde temprana hora, el Coro de Las Vegas encendía el calor espiritual entre los congregados de las iglesias de la entidad: Las Vegas, Henderson, Searchlight y Summerlin, Nevada y de San George, Utah e invitados y numerosas visitas que acudieron a escuchar el mensaje apostólico del Ángel del evangelio eterno.

Evento publicitado en numerosos espectaculares colocados entre los que invitaban a ver musicales y famosos artistas, pero el Pueblo de Dios asentado en uno de los destinos turísticos más visitados, llenó de orgullo al Varón de Dios al elegir el privilegio de ser sede en esta décima tercera etapa de la gira universal y acudir a la magna presentación del Apóstol de Jesucristo, quien obedeciendo al Señor, según Mateo 10:27, “Lo que os digo en la oscuridad, habladlo en la luz; y lo que oís al oído, proclamadlo desde las azoteas o en los terrados y las plazas”, “…quise congregarlos en este connotado auditorio del hotel París de Las Vegas, ciudad conocida por sus excesos y desenfrenos, en donde parece increíble que aquí florezca la Iglesia del Señor, pero hay un Pueblo bendito que en donde abunda la oportunidad de pecar, guarda los mandamientos de Dios, ¡por lo que aquí sobreabundará la gracia de Cristo, por la fe gloriosa y la Obra perfecta de Dios!, que quiso hacer florecer un pueblo en medio del desierto…”.

Categórica afirmación que hizo estremecer el corazón de los presentes, que glorificaban a Dios por la deferencia con que el Apóstol les reconocía ante la iglesia universal conectada por internet para recibir su mensaje, cuya consagración dio inicio a las 10:00 en punto, segmento que correspondió al P.E. Efraín Alvarado. Después de la lectura del Salmo ingresó el Embajador de Dios al recinto en el que la grey anfitriona, ataviada de gala, levantaba sus manos ondeando pañuelos blancos y glorificando a Dios por la bendición de tenerlo entre ellos. Después de acompañarlo a orar le dieron la bienvenida con un cántico de reconocimiento y las emotivas palabras del hermano Hernán Licea, encargado de la iglesia en Las Vegas.

 

¡Sois como vástagos que se extienden en la rama de la Elección!

La calidez del recibimiento hizo exclamar al Ungido de Dios: “Esta ciudad también es casa de la Elección y casa de la justificación, por este Pueblo que ha sido cubierto con el manto de la obra perfecta, no os dejó huérfanos y hoy sois hijos de Dios; por la fortaleza que infunde el Evangelio, por la obra de Dios os habéis aferrado a la barquilla de Jesucristo y por ser una Iglesia que brilla en medio de la iniquidad y en medio de una generación maligna y perversa resplandeces como luminares en el mundo. Iglesia de Nevada, que os esforzáis para conservar la fe, ¡yo te bendigo en el nombre del Dios en el que creyeron los apóstoles Aarón y Samuel, del Dios que me sostiene desde que yo soy, y del ángel que me liberta, ¡Yo te bendigo, iglesia de Nevada, porque sois como vástagos que se extienden en la rama de la Elección¡”.

 

Propósito de su mensaje: destacar el impacto social de la iglesia en el mundo

A su vez, después de invitarlos a entonar el himno “Si oscura fue mi vida”, les preguntó si su sacrificio y esfuerzo por guardarse del pecado, realmente les traía felicidad en su corazón, a lo que la iglesia –que dijo, va de triunfo en triunfo– asintió con libertad, consciente que es Dios quien los ha librado por su evangelio, confianza y orgullo que ese día, en palabra de reflexión, el Apóstol de Jesucristo sembró en el corazón de los congregados al destacar como tema de su disertación, el impacto social de la iglesia en el mundo, que se verifica en el corazón de cada hermano que por el evangelio, modifica su forma de vivir, para convertirse en gente de provecho y de bien para beneficio propio, de su familia, de la ciudad y de la nación.

“Predicación –que enfatizó el Apóstol Naasón–, está llamando la atención y admiración y hace venir a escuchar el mensaje, porque advierten que son un pueblo único en su comportamiento, en su hablar y en su vestuario, que no se avergüenzan de anunciar y vivir en las enseñanzas que convierten el corazón y llegan a la conciencia, principios que los hacen valorar el perdón recibido y la justificación de su alma…” (V. Romanos 1:16) “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree”.

 

Ser luz en medio de los gentiles

En este tenor, el Ungido del Señor, a manera de un padre que aconseja a sus hijos, insistió en la misión del que voluntariamente sigue a Cristo: cumplir con el deber santo de dar testimonio y predicar en el trabajo, en la escuela, entre la sociedad dar ejemplo y respuesta de la fe, ser luminares en medio de la comunidad y aún entre los ajenos a la iglesia, que vean su conducta y buenas obras, que observen que prosperan honestamente, por la doctrina y el evangelio de un Apóstol de Jesucristo, convicción y enseñanzas que los han convertido en personas que se superan día a día y ayudan con ello, en la construcción de un mejor tejido social.

“Dios te de fuerza y convicción para ser de esa manera, para mostrar tu fe por tus obras, para elegir el bien hacer con libertad…” Para consolidar este consejo, aclaró el Siervo de Dios que el cristiano en La Luz del Mundo puede disfrutar de todo lo hermoso que Dios hizo (parques, paisajes, cascadas, viajes, paseos, etc.), porque a un Pueblo llamado a libertad para servir a Dios, no le está prohibido divertirse sanamente, pero cuando la maldad del hombre transforman lo natural en tabaco, drogas y otras sustancias nocivas al cuerpo, el hermano o la hermana tienen libertad para no consumir aquello que los aleje de Dios; antes desea que: “Con los principios y valores de la iglesia, sean esos luminares en medio de la iniquidad, para ser luz –dijo el Varón de Dios–, no necesitan recluirse en algún claustro, ni encerrarse en ningún monasterio, antes están comprometidos con el mejoramiento de la sociedad, a identificarse con los proyectos sociales, a buscar el progreso personal y social; pero cuando logren esa prosperidad, reconozcan que les vino de Dios…Que agradecidos con el Señor, honren a la iglesia, apoyen a su comunidad y comprometidos con su ciudad cuiden el orden, la naturaleza y el medio ambiente” –señaló–.

 

La Iglesia está comprometida con la sociedad

Al respecto precisó que: “En La Iglesia La Luz del Mundo no despreciamos a la sociedad, sino que estamos comprometidos a trabajar por el mejoramiento de las colonias, de las calles, de la limpieza, la seguridad y el orden…” Para cumplir con este compromiso, exhortó a los fraternos presentes y aún a la iglesia universal, a hacer labor comunitaria en sus colonias, a honrar a su ciudad para mejora del medio ambiente; acciones que espera realicen aquellos corazones agradecidos, en quienes la palabra de un Enviado de Dios los transformó en mejores personas, como lo expresó el Apóstol Pablo en su tiempo: (V. Efesios 5:8) “Porque en otro tiempo fuisteis tinieblas ; mas ahora sois luz en el Señor. Vivid como hijos de la luz”.

 

La doctrina del Señor produce un impacto social

La grey y hasta los invitados presentes asentían con reiterados ¡Amén, así es! reconociendo que la pertenencia a la iglesia del Señor les permite ser mejores personas, más útiles a la sociedad y llevar una vida sobria, sin vicios. Conducta que dijo, sorprende al mundo, al ver que los hijos de Dios no hacen lo que ellos: “Les impacta que los miembros de la iglesia no se embriaguen, no consuman drogas, no se desvelan en diversiones desenfrenadas. –A su vez les aconsejó que cuando les pregunten ¿por qué ese cambio?, no se avergüencen, antes sean de los que se sienten felices sirviendo a la justicia, sirviendo a Dios”.

Insistió en que Él lo que quiere es que sean íntegros, no promete milagros ni beneficios terrenos, aunque esas añadiduras las da Dios cuando ve que sus hijos le honran, lo cual hacen los que conocen a Dios… Que así lo den a conocer diciendo: “Si tú conoces a Dios, mi Dios es bondad y misericordia y cuando ve que me aparto y le sirvo, me bendice…En la iglesia del Señor no hay engaño, ni es gravoso servirle, porque Dios no pide que te lapides o lastimes tu cuerpo, ni te pide tu dinero ni tus joyas, ni tus bienes para supuestamente sacar a tus familiares de un purgatorio inexistente usando chantajes doctrinales y dogmas, con los que en el romanismo llevan siglos extorsionando a la gente y obligándola a permanecer por miedo, aunque su Jerarca ahora diga que no existe. Mientras que el Señor Jesucristo dice: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame” (V. Mateo 16:24 y Lucas 9:23)”.

 

Fuimos comprados con la sangre preciosa de Cristo

El Ungido del Señor puntualizó que en la iglesia del Señor todo lo que el hermano hace es voluntario y consciente, que al haber creído en Cristo y en su Enviado, cuida esa fe y la acompaña de obras, porque considera que ha encontrado un tesoro de gran precio y de igual manera, valora que su rescate en el que fue libertado del pecado, costó mucho, ¡nada menos que la sangre del Hijo de Dios!, “fuimos comprados con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación” (Véase 1a. Pedro 1:18).

Agregó enfático, que “el que valora el sacrificio y entrega del Señor, lo acepta y cree que Dios lo sacó de una vida vacía y es el que permanece fiel, se apega al Señor, no se deja seducir de los vicios que entorpecen el cuerpo, ni vive en libertinaje sexual, ni comete actos que contaminan el alma…” Se apartan de todo esto los que reconocen que su anterior estado era una vida vana y que el Señor la cambió por una llena de esperanza, gloriosa y eterna. Condición del auténtico pueblo del Señor que alabó orgulloso.

“Bendito cambio que tiene un impacto social, éramos viles, lo más despreciable para Dios, porque carecíamos de valores y principios, pero nos trajo para ser lo mejor del mundo.” Para calzar esta afirmación aludió a la primera carta a los Corintios 1:26, en la que leemos ‘Pues mirad, hermanos, vuestra vocación, que no sois muchos sabios según la carne, ni muchos poderosos, ni muchos nobles; sino que lo necio del mundo’.

Insistió el Apóstol del Señor, que por los vicios, muchos antes de venir a la iglesia, eran despreciados, pero por el ministerio de la reconciliación o del apostolado, los reunidos, en su mayoría fueron dignificados, “porque el Señor de lo necio del mundo escogió al sencillo para transformarlo, hoy somos más sabios que los sabios de este mundo, de lo débil escogió el Señor para avergonzar a los sabios…” Sin embargo puntualizó que el que es sabio, muestra su prudencia en sabia mansedumbre y templanza. “Es el que podrá decir: ¡Soy feliz en Cristo Jesús! que nos salva y nos dará la vida eterna, no sólo el que hace milagros, su misión no fue esa”.

 

La misión de Cristo fue fundar la iglesia y predicar mensaje de vida eterna

Reiteró que estas maravillas Dios las hace después que se haya creído en Cristo y en su Apóstol, como creyeron en la primitiva iglesia en el poder de los apóstoles y expresó que la mayoría en la Iglesia ha obtenido respuesta a sus necesidades, cuando ha orado Dios en el nombre de Jesucristo, si no de manera verbal, sí, cuando más débiles estaban, porque ahí en la debilidad o en la enfermedad, se perfecciona el poder de Dios. Pero cuando el Altísimo responde hay que darle gloria teniendo presente de dónde los sacó el Señor. Ratificó el consejo aludiendo la carta paulina a los Romanos capítulo 6 versos 17 y 18, ‘Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados’ para ser salvos y confiar como el protomártir Esteban, que aun en el dolor y el sufrimiento, vio la gloria que le esperaba en los cielos.

 

El Apóstol compromete a la iglesia de Nevada a impactar en la sociedad

“Gloriosa esperanza en la que vive la iglesia del Señor! –dijo el hombre de Dios– dádiva por la que valoras el haber sido rescatado del pecado; es por ello que la iglesia influye positivamente en la sociedad, tu comportamiento impacta en la construcción de una mejor sociedad y puedes decir: me han enseñado a orar y confiar en Dios, me han inculcado la superación, me han enseñado a ser responsable y a ser paciente, me han enseñado la compasión por los más necesitados, me han enseñado a no tener apego a los bienes materiales y me han enseñado a esperar la vida eterna…”

Concluyó su elocución resumiendo categórico: “por todo lo anterior, la iglesia por medio de su doctrina, tiene un fuerte impacto en la sociedad en cada población, además es la mejor opción para trabajar en la construcción de un mejor tejido social e insto a la iglesia de Nevada a hacer un compromiso con su Apóstol, a seguir buscando hacer la voluntad de Dios, aunque vean corrupción y maldad, nuestra vida y nuestra conducta debe ser un ejemplo a la sociedad”. Ya en el corolario de su presentación, cerró el mensaje invitando a la iglesia, a entonar el cántico, “Si oscura fue mi vida”, y antes de retirarse, los bendijo de nuevo: “Iglesia de Nevada, Dios te dé salud y prosperidad, porque defenderás su Evangelio, porque lo honrarás con tu conducta y buen comportamiento”.

Después de la oración de adoración a Dios, dejó el ministerio para alejarse del recinto, a su paso saludaba a algunos hermanos que emocionados le extendían su mano, incluso algunas visitas con gran bendición evidenciaban haber comprendido el mensaje.