La evangelización: Tarea de todos

El miércoles 28 de Octubre, cuando el reloj marcaba las 4:26 de la mañana, el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, salió de su casa y encaminó sus pasos a la Casa de Oración de la Colonia Hermosa Provincia, para elevar su plegaria al Creador.

A esta bendita oración –que es de petición continua a favor del Pueblo de Dios esparcido por el mundo y de adoración al Creador–, se unieron los ministros y los hermanos que acudieron esta mañana, quienes se encontraban en el templo, en sus atrios y en las calles aledañas. El Coro de Hermosa Provincia entonó las alabanzas “Jehová te bendiga y te guarde” y “En mi alma hay quietud”, en el transcurso de la oración apostólica.

A las 4:36 de la mañana, el Apóstol Naasón Joaquín concluyó su oración. Posteriormente, saludó a los integrantes del Coro y a los hermanos que se encontraban en el interior del templo. “Dios les bendiga y les pague”, les dijo. A su paso por los atrios y por la Glorieta Central, las expresiones de júbilo y algarabía espiritual de la Iglesia no dejaron de expresarse.

El Apóstol de Jesucristo, antes de ingresar a su casa, platicó con los ministros. El tema central versó sobre el trabajo de evangelización al que está llamada la Iglesia Universal. Al igual que día anterior, destacó las escuelas dominicales de evangelización para las visitas, que han tenido verificativo en la colonia Hermosa Provincia en las últimas semanas, que han dado frutos y testimoniales para la gloria de Dios.

Cabe recordar que el 19 de octubre de 2015, desde San Miguel, El Salvador, Centroamérica, el Apóstol de Jesucristo envió un saludo a la Iglesia de Hermosa Provincia, de Guadalajara. En él, expresó la grande alegría y satisfacción que le produjo saber que los hermanos “se han unido a esta batalla espiritual” y “han respondido a la invitación del hno. P.E. Nicolás Menchaca, para no ser solo espectadores, sino que aún siendo el cuartel general de la Iglesia, salieron del cuartel para hacer la invitación a las almas nuevas, de las cuales estoy cierto, muchas se quedarán con nosotros”.

Y abundó: “La batalla espiritual no es nada más para los jóvenes de los batallones que están saliendo, sino que es para toda la Iglesia y hoy mis hijos de Hermosa Provincia me han demostrado que se han unido a mí (…), que estáis trabajando en estas dominicales de evangelización y sé que todavía quedarán dos pendientes y espero la respuesta de los hermanos que están esperando su turno para que digan: ¡MI TIEMPO HA LLEGADO!, e inviten a su esposo, esposa, compañeros de estudio, compañero de trabajo, amigos, familiares para que cuando oigan las historias y victorias de los batallones, ustedes también puedan decir: ‘Yo pelee la batalla, soy parte de ella y sientan ese orgullo. Independientemente de que se bauticen o no, el llevar un alma es un trabajo y la obra la va a hacer Dios. Es mi deseo que por lo menos una vez al año se hagan estas dominicales de evangelización. ¡Que Dios los bendiga por esta alegría que me están dando!”.

En su plática con los ministros, el Apóstol Naasón Joaquín refirió que cuando las visitas que ahora escuchan la Palabra del Señor se bauticen, la Iglesia va a contemplar el resultado de su trabajo de evangelización y se va a alegrar –“el alma que yo traje”, dirá algún hermano–, además de que hay una promesa de Dios (Cf. Santiago 5:20).

Conminó a los ministros de la Zona Metropolitana de Guadalajara a trabajar en estas tareas de evangelización en sus iglesias, y añadió: “Que por lo menos una vez al año un hermano traiga una alma, una visita. No todos se quedarán: nada más se van a quedar los que son de Dios, pero cumplimos con invitar a una alma (…). Díganles a los hermanos que se unan a ese trabajo. La batalla espiritual ya comenzó. Inició el 14 de diciembre de 2014 (…). Me gustaría mucho ver también este trabajo en todos los lugares. Deseo ver en las redes sociales anunciado su trabajo, que los hermanos están trabajando ya en la evangelización”.

Con la invitación de sumarse a ser parte de esta historia, la del Ministerio Apostólico de esta Nueva Era, el Apóstol Naasón Joaquín se despidió de los hermanos saludándolos con la Paz de Dios.