Saludo apostólico a las iglesias de Sudamérica: “Quien es abarcado en la gracia de Dios, vive con regocijo y la esperanza de vida eterna”

(Coordinación de Crónica Apostólica) — El viernes 5 de mayo, el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, fue invitado a una comida en su honor de parte de las iglesias de Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Perú, Uruguay y Venezuela. Este ágape tuvo lugar en el Centro Recreativo SJF en la colonia Hermosa Provincia (Guadalajara).

A nombre de las iglesias sudamericanas, uno de los ministros representantes dio gracias al Creador en una oración de acción de gracias. Después de la presentación de los alimentos, el Apóstol expresó que es la comprensión espiritual y la obra de Dios en el corazón en cada uno de los hermanos, lo que les hace concebir ese deseo de alegrarse en su nacimiento, porque conocen el valor de que exista un hombre enviado por Dios a la Tierra, “y, al igual que en todas las épocas y con todos los Siervos de Dios, la Iglesia se ha regocijado porque en este tiempo fue abarcada en esa gracia, y en ella vive con alegría y esperanza, que es para vida eterna”.

Es en ese sentir dijo aceptar las muestras de gozo, porque él también, en su momento, con otro gran Apóstol, que fue su padre, conoció el significado de la vida de un Siervo de Dios para el Pueblo.

“Si Dios me puso y me levantó para guardar y preservar a su Iglesia, además de multiplicarla y prosperarla, entonces no es en sí la persona o el hombre el que atrae a las multitudes sino la voluntad de Dios en su hermano. Es el Señor quien permite que haya júbilo y gozo en toda la Iglesia”.

Recalcó que es la voluntad de Dios —absoluta y directa—, sus designios y su decisión en tomarlo a él en ese lugar de inmensa honra y distinción.

“¿Se alegran conmigo? —preguntó— Yo también me alegro con ustedes porque sé que en su conocimiento y comprensión, mi nacimiento hoy significa para ustedes esperanza de vida eterna. Dios les pague, aquí estoy con ustedes alegrándome. ¡Vuestro en Cristo, hasta el último aliento!”.

Con estas emotivas palabras, que fueron recibidas con muestras de adhesión y gozo, dio inicio un hermoso convivio entre el Apóstol del Señor y las iglesias sudamericanas.

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.