La obra de Dios transforma el corazón

“La obra de Dios transforma el corazón, porque va a la conciencia, ahí el Señor graba su palabra sembrando la fe que viene por el oír, no es necesario decirle a la gente que nos acepte, sólo que nos permitan decirles en qué creemos, el resto lo hace el Señor.”

(Coordinación de Crónica Apostólica) — Con este razonamiento, el Apóstol de Jesucristo después de la magistral presentación ante la iglesia del estado de Oregon, aconsejó a los ministros que lo acompañaron a la décima tercera etapa de su gira y tomando sus alimentos junto con la hermana Eva y su esposa, la hermana Alma Zamora, expresó la satisfacción que le daba ver la prosperidad material y la hermosa condición espiritual de la iglesia en esta entidad, cuya obra inició en Camby y de ahí se llevó el evangelio a Portland, Salem, Woodbrum, Hillsbro, incluso a Vancouver y Seattle en el estado de Washington extendiendose hasta Canadá y Alaska.

Recordó los inicios de la iglesia de Oregon que sembraron con su ejemplo y trabajo, los hermanos de Camby, originarios de Zacatongo, Jalisco, México, su país que dejaron por pobreza y falta de oportunidades, que llegaron a estas tierras en busca de mejores condiciones para trabajar, bendición que Dios les trajo porque se vinieron con su familia y no se avergonzaron de forjarles la identidad de pueblo del Señor, en esta lejanía, “en donde con ayuda de algunos obreros buscaron un lugar para congregarse y hoy hemos disfrutado de su bendición recibiendo atenciones, que dan a Su Hermano, en reconocimiento al amor y cuidado que él les imparte con su oración, su palabra y enseñanzas…”

 

Diversas estrategias de prosperidad

Dijo a los ministros que aconsejen a los hermanos en las iglesias, que practiquen el autoconsumo, que desarrollen sus habilidades para el comercio y otras actividades en las que las micro empresas están llevando a las congregaciones a otro nivel. Respecto a la labor de evangelización, les recomendó difundir el ejemplo de la iglesia de Oregon e incitar a los padres a que instruyan a los hijos, “que les expliquen por qué necesitan cuidar su identidad, para que acepten en su libre albedrío, la doctrina e igual con el ejemplo de vida, buscar que la gente conozca la iglesia, yo no pido que nos acepten, sólo que nos permitan decirles en qué creemos.”

Retomó el tema de su magistral presentación apostólica de este día en Portland recomendando a los Pastores presentes, que insten a los padres a compartir de corazón la enseñanza religiosa, ya que la escuela sólo forma académicamente, pero en el hogar es donde se tiene que sembrar la fe, que les expliquen por qué tienen que acudir a la oración, porque es la forma en que se recibe, pues la fe viene por el oír y una forma en que escuchen es el interés, que se les puede despertar viviendo en ella, hablándoles de lo que Dios hizo con sus padres, del poder transformador de la conciencia, que viene por el conocimiento de Dios y su obra en el corazón del creyente.

Por ello explicó que se tienen que desarrollar estrategias de difusión, que permitan que las nuevas generaciones escuchen el evangelio, una de ellas es en ocasiones hacernos débiles, como decía el Apóstol Pablo, en 1a. de Corintios 9:22 para tener la oportunidad de acercarnos a la gente, <Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos>

Respecto a este recurso, aclaró que: “Esto no quiere decir que vamos practicar las obras del mundo, sino que vamos a acercarnos a la gente, como si los necesitásemos, como lo hizo el Señor Jesucristo, que teniendo todo el poder se acercó a la mujer samaritana a pedirle agua, ¿para qué lo hizo?, -preguntó el Siervo de Dios-, para tener la oportunidad de platicarle y compartirle el evangelio. Con esa estrategia el Señor logró que la mujer abriera su corazón y no sólo eso, sino que corrió a decirle a sus vecinos, a anunciarles que había hallado al Mesías”

Insistió en que “primero hay que brindar la amistad, saludar a los vecinos, escuchar sus problemas, interesarnos en sus necesidades, compartirles nuestra experiencia y forma de vivir la doctrina e interesarlos, hacer que vayan a la iglesia, ahí, -dijo el Apóstol del Señor, mis espaderos dirigidos por el Espíritu de Dios los ayudarán a evangelizarlos.”

 

Envía a la Obra al hermano Víctor Carrillo hijo

El pastor Ramiro Hernández, a quien el Siervo de Dios había enviado a visitar a los Obreros de los batallones de evangelización en Canadá, aprovecho este momento para informar al Varón de Dios, que los encontró cumpliendo su deber, aunque el grupo de Vancouver, Canadá estaba solo desde hacía un año, sin comandante, pero aún sin Encargado les halló trabajando por la obra del Señor y agregó: “Soy portador de un saludo de los batallones de Vancouver, Montana, Billing y Our Way, todos tienen ya su casa de oración, algunos oyentes y próximos bautismos.”

El Apóstol del Señor se alegró de las noticias y alabó que los miembros de los batallones se sientan parte del Cuerpo ministerial y con esa responsabilidad se identifiquen con esa misión y trabajen con buen ánimo en la evangelización de las almas, en lugares en donde no hay iglesia. Reconoció la fe de estos obreros, que dejan patria, familia y su vida para apoyarlo en el trabajo de expansión de la Iglesia.

Al conocer que estos batallones estaban solos, nombró al hermano Víctor Carrillo Junior, hijo del hermano Víctor, en cuya casa inició la obra de Camby, para que se haga cargo del grupo de obreros de Vancouver, Canadá y puntualizó: ” Con este apoyo espero que esas obras crezcan, lo cual garantizo que se logrará porque las conforman jóvenes de fe, que están empezando de cero, que dejaron su vida y su familia para salir a la Obra y apoyarme, demostrando así su obediencia y fe, que les traerá bendición… Prosperidad y desarrollo que se está viendo con las conquistas de nuevas naciones que se convierten al evangelio, alegría espiritual y bendición que el Varón de Dios comparte con sus ministros, a quienes invitó a recordar los inicios en que la obra del Señor era muy dura y se enfrentaban muchos obstáculos, ahora, -dijo el Apóstol-, Dios nos está dando libertades y bendiciones, de las cuales, no se ha dicho ni aún la mitad.”

En ese sentido el Hombre de Dios se mostró satisfecho del trabajo de los jóvenes que están siendo parte de la historia de la Iglesia, Iglesia en la que se viven tiempos favorables, porque ya nadie la ataca, antes la admiran y reconocen, salvo algunos que por envidia pretenden desacreditarla, lo cual aseguró que no lograrán porque su ministerio es de Dios y lo demuestra con su trabajo y el de la iglesia que se une a sus proyectos, con el apoyo de los Pastores y ministros, que dijo: “No están por interés, fama o inmunidad, ni piensan en renunciar cuando se presentan los problemas, como los falsos pastores lo están haciendo. En cambio, la iglesia del Señor sigue unida a la Elección y como la luz de la aurora…”

Puntualizó que sí habrá desafíos y momentos en que se tendrá que demostrar que Dios es con nosotros y algunos en que tendremos que esperar, en que mañana diga Dios, quién es el santo. Alabó que haya personas encumbradas en el gobierno, que respetan a la iglesia y a su Apóstol, como Ted Wheeler, Mayor o Alcalde de Portland, quien asistió a su presentación apostólica y al salir lo saludó con gran deferencia.

De igual manera valoró que haya algunos personajes como Gamaliel, que sorprendidos con la gloria de la iglesia, no se atreven a desacreditarla, citó Hechos 5:34, porque si esta obra es de hombres, se va a desbaratar y si es de Dios van a ser hallados luchando contra Dios.

Al final del ágape, desde cuyo lugar se contemplaba la montaña más alta del Estado y el Monte Hood, el Siervo del Señor agradeció las atenciones de la iglesia y agregó que las bendiciones que disfrutan son parte del cumplimiento de las promesas de Dios hechas a Israel.