Desde Los Ángeles, California, el Apóstol Naasón Joaquín eleva su oración intercesora

Oración intercesora a favor de los hermanos que participarán en la Santa Cena en EE. UU.

(Coordinación de Crónica Apostólica) — El domingo primero de febrero —luego de su visita a algunas iglesias del estado de Veracruz, la semana anterior, y de la inauguración del majestuoso templo de Cancún, Quintana Roo—, el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, se presentó en Iglesia del Este de Los Ángeles, California, en donde elevó la oración intercesora a favor de quienes asistirán a la Santa Cena en EE. UU., que tendrá lugar el 14 de febrero de 2018 en el Glen Helen Amphiteatre, en San Bernardino, California.

El reloj marcaba las 5:18 de la mañana cuando el Apóstol de Jesucristo ingresó al recinto sagrado —ubicado en 112 N. Arizona, Ave.—. En ese momento, el hermano P.E. Osmín Elías presidía la consagración previa a la presentación apostólica, que fue transmitida en vivo a través de Berea Internacional. La Iglesia, quien vestía de blanco, saludó con efusividad a su maestro y guía espiritual.

 

Salutación apostólica

Al llegar a su ministerio, el Apóstol del Señor expresó: «Hoy quiero dar este saludo a la Iglesia Universal, ya que sé que estabais esperando la oración de este día… Aunque no fue posible invitar a todas la Iglesias que están alrededor, hoy quiero saludar a la Iglesia del Señor, y mi saludo es este: ¡Cuánto desea mi alma participar de la Santa Cena, juntamente con toda la Iglesia que está en Estados Unidos!

Destacó que los hermanos de Estados Unidos, Europa, Australia, Canadá y Guadalajara (Zona Metropolitana), quienes fueron invitados a este sagrado memorial, esperaban con antelación la oración del justo, y añadió: «Este es el momento sublime en el cual su Hermano Naasón acudirá con su Amigo y le dirá: ‘¡Señor, permite que tus escuadrones marchen y durante su traslado cúbrelos con tu nube, y abrígalos con tu fuego para que lleguen con bien al lugar donde hemos de celebrar esta hermosa Cena que tú has mandado!’. Sé que muchos están llorando y otros clamando a Dios para que les permita participar dignamente de su mesa, y con ello renovar la alianza de la vida eterna llevada a cabo por medio del sacrificio de nuestro Señor Jesucristo».

Luego de la salutación apostólica, invitó a la iglesia a cantar el himno n. 267, «Hoy te invitamos hermano». «Esta alabanza —expresó— la cantaremos con la esperanza, el fervor, el ánimo y la ilusión que invade nuestro corazón al celebrar la primera Santa Cena Nacional en Estados Unidos».

 

La importancia del solemne acto no es el lugar o la fecha: es la existencia de un Hombre de Dios en la tierra

Al término del cántico, el Siervo de Dios destacó la fe, comprensión y madurez de la iglesia —de parte de Dios—, y agregó: «Sé que vosotros esperáis solamente la oración de su Hermano; pero siendo este el primer lugar —California— que su Hermano ha designado para celebrar la Santa Cena, por revelación de Dios, pues la Ciudad La Luz del Mundo estará en Atlanta, Georgia… Entretanto, Dios me ha inspirado que sea este lugar». Ponderó que no es el lugar o la fecha lo que le da más importancia al solemne acto: «La importancia es que haya un Hombre de Dios sobre la faz de la tierra».

En el inicio de su mensaje, previo a su oración intercesora, mencionó: «Es Dios el que me ha inspirado y ordenado que la primera Santa Cena Nacional de Estados Unidos se lleve a cabo en el estado de California, de la misma forma que en su tiempo se celebrará en El Salvador, Colombia y en otros países, conforme el crecimiento y las promesas que Dios le ha dado a su Hermano.

«Afirmo y ratifico: no es el tiempo o la fecha, ni siquiera la multitud, lo que hace solemne la celebración de la Santa Cena. Tampoco estamos creyendo que es la Colonia Hermosa Provincia o la ciudad de Guadalajara la que santifica nuestra celebración, ni que efectos de la Santa Cena se manifiestan porque seamos seamos pocos o muchos… ¿Recuerdas que la primera Santa Cena que se celebró estuvieron únicamente el Señor Jesucristo y sus discípulos? (v. Lucas 22:7-23). Así es que no es el lugar ni son los muchos ni es el mes: es donde Dios lo quiera establecer».

En este tenor, abundó: «La Santa Cena es un acto de autoridad y obediencia. La Autoridad Apostólica, que es para vuestra edificación, es también para vuestra comunión. Ha llegado el tiempo de descentralizar la Santa Cena en México para hacerla Universal, en cada país, a su tiempo… esta será la primera Santa Cena Nacional de muchas otras en diferentes países, de acuerdo con el cumplimiento a las promesas que Dios me ha dado».

En otro momento, dio respuesta a quienes pudieran cuestionar que los Apóstoles de la Restauración —Aarón Joaquín y Samuel Joaquín— nunca celebraron la Santa Cena fuera de Guadalajara. En primer lugar, recordó que el Apóstol Aarón Joaquín celebró, en la década de 1930, la Santa Cena en la Isla del Presidio —ubicada en la ribera de Chapala, Jalisco—, dado el clima de intolerancia religiosa que se vivía en la capital de Jalisco.

En segundo lugar, recordó que en diversos países y fechas distintas, el Apóstol Samuel Joaquín celebró la Santa Cena fuera de Guadalajara —El Salvador, Costa Rica, Colombia, Chile y Estados Unidos (Atlanta y Phoenix)—. Sin embargo —destacó—, llegó a más países: «Yo, en su representación, estuve en otros lugares. Los hermanos pastores aquí presentes, en su representación, estuvieron también en otros lugares».

Enseguida, trajo a la memoria lo que en distintas ocasiones el Apóstol Samuel Joaquín expresara, que iba a llegar el momento en que la Santa Cena se tendría que descentralizar y se llevaría a cabo en otros países. Este escenario —recordó— se veía lejano; para algunos, incluso, casi imposible, porque la costumbre llevaba a estar sujetos a un solo lugar: la ciudad de Guadalajara; ignorando, hasta entonces, que había una promesa de Dios… que iniciaría una era de prosperidad y abundancia, donde la Iglesia sería testigo y destinataria de manifestaciones sublimes.

En relación con la descentralización de la Santa Cena a otros países, el Apóstol de Jesucristo comentó: «Como hombre, yo decía: ‘Esto no lo van a ver mis ojos; será en un futuro muy lejano… tal vez mis hijos o mis nietos lo vean’. Enfrascado en el pensamiento humano, decía: ‘Es que Guadalajara es Guadalajara’, creyendo que el lugar que Dios había escogido para asentar su trono era un lugar específico, cuando no es así. El Señor Jesucristo nos lo enseñó: ‘Las zorras tienen guaridas, y las aves del cielo nidos; mas el Hijo del Hombre no tiene dónde recostar su cabeza’ (Mateo 8:20); ‘Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos (…) Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren’ (Juan 4: 21-24)».

 

Con la Santa Cena en Estados Unidos, se comienza una nueva etapa en la Iglesia del Señor

En este tenor, añadió: «El Señor Jesucristo profetizó que a Dios se le adoraría en todo lugar en Espíritu y en verdad tiempo y momento. Adorarían los ancianos, los jóvenes y los niños. ¡Qué hermoso cumplimiento nos está tocando vivir! Qué hermoso es poder decir: ¡Hoy somos testigos de este hermoso cumplimiento en cada uno de nosotros! Hoy empieza una nueva etapa de la Iglesia, no diferente, porque tiene el mismo valor.

Recordó que en numerosas ocasiones el Apóstol Samuel Joaquín, en su representación, enviaba a los pastores a celebrar la Santa Cena a algún país, y los hermanos levantaban sus manos de alegría, y decía: ‘Cuando envié a un pastor en mi nombre, si la Iglesia lo recibió en ese momento como si fuera yo mismo, entonces la Iglesia ha entendido lo que es la autoridad. Enseguida, citó el testimonio del centurión: ‘Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi criado sanará. Porque también yo soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste: Ve, y va; y al otro: Ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace. Al oírlo Jesús, se maravilló, y dijo a los que le seguían: De cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe’ (Mateo 8: 8-10). Qué hermoso es entender lo que es la autoridad, ese hermoso poder de nuestro Dios’».

En relación con lo anterior, trajo a la memoria las palabras proféticas que el Apóstol Samuel Joaquín anunció a la Iglesia el 9 de junio de 2014, desde el balcón de su casa en Guadalajara, al contemplar la preocupación que había en la Iglesia: «En esa fecha, era Dios el que estaba hablando en su boca. Salía al balcón y nos decía: ‘Sé que tenéis pendiente y que te estáis preguntando: ¿qué va a pasar?, ¿qué va a suceder? Y yo te voy a decir que va a suceder: ¡Sois hijos de Dios!’. Qué Palabra tan hermosa y profunda, que nos dio seguridad. ¡Somos hijos de Dios!…Y un hijo no es abandonado ni despreciado: un hijo es amado por su padre. Y desde aquella palabra, Él estaba sembrando en nuestro corazón que nuestro Padre, que es Dios, no nos iba a abandonar. En primer lugar, nos deja bien identificados quiénes somos, para que esa identidad quedara grabada en nuestro corazón y en nuestra mente: ¡Sois hijos de Dios!, hermosa expresión que el Señor puso en los labios de su Apóstol, y luego viene la profecía: ¡Seréis engrandecidos! ¡Seréis bendecidos! ¡Seréis prosperados!».

 

Hermosa Provincia es la Elección; y donde está la Elección ahí es la gloria y el gozo de toda la tierra

En este sentido, recordó que las generaciones precedentes—desde el 6 de abril de 1926 hasta el 8 de diciembre de 2014— fueron preparadas para sufrir la persecución física que presuntamente se avecinaba, a causa de la fe. Mencionó que el Apóstol Samuel Joaquín leía a la Iglesia el testimonio de los jóvenes macabeos (v. Biblia católica: 2 Macabeos 7), introduciendo con ello el valor y la resignación para la «persecución» que viviría la Iglesia, porque a él le tocó sufrir, desde su niñez, la intransigencia de los intolerantes, por ser un miembro de la Iglesia del Señor.

En contraste, el 9 de junio de 2014, el Apóstol Samuel Joaquín dio a conocer al Pueblo del Señor la profecía que Dios ponía en sus labios y que habría de cumplirse en breve: «La promesa de bendición y prosperidad para su Pueblo». En este sentido, el Apóstol Naasón Joaquín abundó: «¿Qué no el Hermano Samuel nos preparó para una persecución? Eso es lo que se venía entonces, y los que vivieron en aquella época creían que volvería aquel tiempo, pero Dios le dice: ‘No es por la persecución por vendrá la prueba, porque esta Iglesia será bendecida. prosperada y engrandecida’. Dentro de sus palabras, él, en distintas ocasiones, nos anunció que llegaría el momento en que la Santa Cena se iba también a separar.

«Por eso en la alabanza n. 267, cantamos: ‘Ciudad deseada, oh bendita gloria….’. ¿Hay una ciudad deseada? Si. ¿Y cuál es esa ciudad deseada?, ¿Guadalajara?, ¿Hermosa Provincia? ¡No! Hermosa Provincia es la Elección, y donde está la Elección ahí es la gloria y el gozo de la tierra. Esto lo saben, entiende y sienten los hijos de Dios: no es en el monte ni en la ciudad ni en un templo… ¡Donde Dios tiene a su Ungido ahí es el Gozo de toda la tierra! ¿Lo entiende tu corazón y tu mente? ¡Bienaventurado eres, porque eso te lo ha revelado mi Padre!, porque el mismo Dios que me dijo: ‘Si hoy ves grande a este Pueblo, yo lo he de multiplicar aún más’, hoy me ha indicado la forma y el día en el que se celebrará la primera Santa Cena de Estados Unidos, en este estado de California.

 

¿Qué es la Santa Cena? ¿De dónde nace? ¿Qué significado tiene?

Luego de cantar el himno, inició con el tema de esta mañana: ‘¿Qué es la Santa Cena?’. Así comenzó: «Para poder entender lo que es la Santa Cena, yo quiero que comprendamos: ¿de dónde nace?, ¿por qué nace?, ¿qué significado tiene?… Y para eso tenemos que irnos al bosquejo, que es la Historia del Pueblo de Israel. Leamos: ‘Guardarás el mes de Abib, y harás pascua a Jehová tu Dios; porque en el mes de Abib te sacó Jehová tu Dios de Egipto, de noche’.

Destacó que la fiesta de la Pascua (o de los panes sin levadura), se estableció para que el Pueblo de Israel no olvidara que, luego de ser un pueblo vivió durante 400 años esclavo en Egipto —bajo el yugo de Faraón—, sin derechos ni prerrogativas, fue liberado por Moisés.

El Siervo de Dios recordó que mientras Israel vivía en esclavitud, escuchaba los testimonios de un Dios que hizo distintas promesas a sus padres —Abraham, Isaac y Jacob—, y entonces ellos, los israelitas, al recordar esas promesas, comenzaron a clamar a ese Dios, porque ya no toleraban la situación inhumana a la que estaban sujetos por Faraón, en Egipto. En este sentido, el Apóstol del Señor añadió: «Y clamando ellos a Dios, le piden que se acuerde de aquellas promesas: ‘Dios de Abraham, Dios de Isaac, Dios de Jacob…». No le pedían a Abraham ni a Isaac ni a Jacob.

Y agregó: «¿A quién estaban buscando? Al Dios de su padre Abraham, a quien había hecho las promesas… Hubo un momento en que ese Dios Todopoderoso decidió sacar a Israel de aquella esclavitud; y no solo los sacó de la esclavitud: también despojó de sus tesoros a los egipcios para que Israel saliera no solo con victoria, sino con riqueza. Pero Dios no quería que se olvidaran de aquel favor que habían recibido de su parte, el más grande: siendo el pueblo más miserable de sobre la faz de la tierra, Dios los eleva para que sean su ‘especial tesoro sobre todos los pueblos’ (v. Éxodo 19:5).

«¡Qué hermosa dádiva! ¡Qué privilegio único!, porque esto no fue para todos los pueblos, sino solamente para uno, quien gozaba de la exclusividad de Dios: el Pueblo de Israel. Por eso, en el mismo mes que ellos salen de la esclavitud de Egipto, Dios les establece una fiesta: ‘Guardareis el mes de Abib y harás Pascua a Jehová tu Dios y esta celebración, ceremonia santa consagrada a Dios, porque en el mes de Abib te sacó tu Dios de Egipto en la noche’ (Deuteronomio 16:1); y añade: ‘Este mes os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero en los meses del año’ (Éxodo 12:2). (El pueblo de Israel gozaba de un privilegio: ser el Pueblo de Dios desde aquella época hasta la venida de Cristo)».

En este tenor, el Apóstol de Jesucristo abundó: «Cuando la Escritura dice: ‘Este mes os será principio de los meses; para vosotros será éste el primero en los meses del año’, habla de un tiempo señalado y no de otro tiempo… En su caso, fue el mes de Abib cuando Dios sacó a Israel de Egipto y lo estableció como un mes para celebrar siempre, por todas las generaciones, la fiesta de la Pascua, que simbolizaba el paso a la libertad. ‘El decimocuarto día de este mes, entre las dos tardes, la celebraréis a su tiempo; conforme a todos sus ritos y conforme a todas sus leyes la celebraréis’ (Números 9:2)».

¿En qué tiempo se debe celebrar la Santa Cena? Las veces que sean necesarias hasta la venida del Señor Jesucristo

En relación con el tiempo, el Embajador de Cristo expresó: «Los hijos de Israel celebrarían la Pascua ‘a su tiempo’. ¿Había una fecha, un mes y un día establecido por Dios? ¡Si! Nótese la expresión: ¡A su tiempo!, el que Dios estableció para ellos, para celebrar la Pascua: un tiempo no antes ni después, sino cuando el Señor se lo había ordenado, a saber el mes de Abib, que fue el día 14».

Mencionó que hay quienes preguntan en relación con la fecha y el lugar en que debe celebrarse la Santa Cena en el tiempo de la gracia, y dio la respuesta: «Lo que hablé anteriormente, fue el bosquejo, tomado de la Historia de Israel, que fue reservado para nuestra enseñanza. Vamos a cerrar ese capítulo —que es necesario para entender lo que hizo Israel, que fue por mandamiento de Dios: estableció un lugar, un mes y un día (un tiempo, ni antes ni después), para que la celebraran, en cumplimiento al mandamiento que Dios le había dado—. Ahora vamos a pasar al tiempo de la Gracia. ¿Qué es la Santa Cena? ¿Cuál es el tiempo en el cual nosotros debemos participar de la Santa Cena? La Santa Cena es recordar la muerte gloriosa de nuestro Señor Jesucristo, muerte que nos da a nosotros la oportunidad de que, creyendo en él, podamos ser adoptados por Dios y también dignos de la vida eterna, siendo herederos de Dios y coherederos juntamente con Cristo.

«Entonces, ¿cuál es el tiempo en que la Iglesia del Señor debe celebrar la Santa Cena?, ¿es el día 14 de agosto, en la ciudad de Guadalajara?, ¿no es ese nuestro tiempo? ¡No! ¿Por qué entonces celebramos nosotros la Santa Cena el día 14 de agosto?, ¿es para la Iglesia del Señor un mandamiento que sea en el mes de agosto?… Quiero que entendamos que si esa fecha se estableció, en el tiempo que se estableció, fue porque existía un depositario de la revelación de Dios aquí en la tierra, que como interlocutor válido habla con Dios y trasmite a la Iglesia lo que Él le da a conocer: sus deseos y ordenanzas para bien de la Iglesia.

Y añadió: «Lo que dijo el Apóstol del Señor, nuestro Hermano Aarón, ¿esa palabra queda como ley en la Iglesia? ¿Hasta cuándo la palabra que dejó el hermano Aarón es válida? ¿Tiene un tiempo?… Así como aquella Pascua para los judíos quedó perpetuamente establecida para todas las generaciones, en el tiempo actual de la gracia, la Santa Cena establecida por Cristo y ordenada a sus Apóstoles, ¿cada cuando se tiene que celebrar? Hay una respuesta: las veces que sean necesarias hasta la venida del Señor Jesucristo…

«Quiero recordarte que en el tiempo del Hermano Aarón no siempre la Santa Cena se celebró en Guadalajara… Las segunda Santa Cena tuvo lugar en la Isla del Presidio, Chapala (Jalisco)… muchos años después de haberse celebrado en diferentes puntos, viene a establecerse en Guadalajara… El Apóstol Samuel Joaquín, por inspiración de Dios, trajo otras indicaciones, porque no solamente celebró el 14 de agosto de cada año en Guadalajara; él comenzó también a celebrarla en diferentes lugares: El Salvador, Chile, Colombia, Costa Rica, Atlanta (Georgia), en Phoenix (Arizona)… en donde él estuvo presente. Entonces, ¿no tenía que estar únicamente en Guadalajara?, ¿la Elección no es exclusividad de un lugar o de una colonia? ¡No, hermanos!

«La Elección viene para ser de bendición hasta los confines de la tierra. Y el Apóstol Samuel Joaquín no solamente salió a celebrar la Santa Cena en diferentes lugares… posteriormente al crecimiento de la Iglesia, empezó a enviar a los pastores para que, en su representación, celebraran la Santa Cena. Algunos lugares con grupos pequeños; otros, con multitudes… Sin embargo, no le da el valor los muchos o los pocos, sino donde Dios manifiesta su gracia, ahí está su bendición.

 

La enseñanza que reciben los Apóstoles es por revelación de Dios

Enseguida, en relación con el tiempo en que se debe celebrar la Santa Cena, invitó a leer un párrafo de una de las cartas del Apóstol Pablo: «Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fue entregado, tomó pan; Y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed: esto es mi cuerpo que por vosotros es partido: haced esto en memoria de mí. Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre: haced esto todas las veces que bebiereis, en memoria de mí. Porque todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que venga» (1 Corintios 11:23)».

Enseguida, agregó: «Así pues, el tiempo exacto y perfecto para celebrar nuestra Pascua, la cual es Cristo (v. 1 Corintios 5:7), es cuando el Apóstol de Jesucristo recibe del Señor lo que enseña a la Iglesia; por eso, en aquel entonces, antes de que el Hermano Aarón estableciera el 14 de agosto como celebración de Santa Cena, ¿ya se celebraba la Santa Cena? Si ¿Quién la celebró antes?: la Iglesia Primitiva. En primer lugar, fue el Señor Jesucristo y luego Él enseñó a sus Apóstoles, quienes estando en su mesa, les dio indicaciones sobre el qué, el cómo y el por qué debería celebrarse».

En este tenor, retomando la citada carta paulina, recordó que el Señor Jesucristo se le apareció al Apóstol Pablo —porque no estuvo presente en la primera Santa Cena, porque el Señor lo llamó tiempo después— y recibió por revelación el tiempo y lugar donde se celebraría el memorial sagrado. A continuación, expresó: «¿El Apóstol Pablo recibió la indicación del Apóstol Pedro?, ¿o de los apóstoles Judas o Matías? ¡No!

«Yo creo que Pablo fue un verdadero Apóstol de Jesucristo; creo en su testimonio, porque las obras que él hizo dan cuenta de ello… y él da la enseñanza a la Iglesia en Corinto: ‘Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado…’. No dice que la enseñanza la recibió de sus consiervos, los apóstoles Pedro o Juan, sino directamente del Señor… ¿Qué es lo que te enseñan los Apóstoles?, ¿qué es lo que te enseñan los que Dios elige? Te enseñan lo que Dios les ha dado; por eso, con ese derecho el Apóstol Pablo le escribía a la Iglesia: ‘Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado…’. Pero, ¿cómo lo estaba relatando si él no estuvo presente ni en la primera Santa Cena, ni posteriormente en las Santas Cenas que celebraron los Apóstoles? ¿Cómo lo supo? Yo soy testigo de que lo que él enseñó es verdad, porque así como Cristo le enseño a él, también a su Hermano Naasón se lo enseñó y, a su vez, su Hermano Naasón os ha enseñado: no lo que el Apóstol Aarón Joaquín me enseñó; no lo que el Apóstol Samuel Joaquín me enseñó; no lo que leo en la Biblia que hicieron los Apóstoles… sino lo que yo recibí del Señor, es lo que yo os he enseñado».

 

La trascendencia de la Santa Cena consiste en que hay quien recibe del Señor su ordenanza, para a su vez trasmitirla a la Iglesia: el Apóstol

En este sentido, subrayó que el tiempo de celebrar la Pascua espiritual no se limita a una fecha específica: «Así pues todas las veces que comiereis este pan y bebiereis esta copa…» (1 Corintios 11:26)., y agregó: «¿Solo se iba a celebrar una vez? ¿No!… Israel fue liberado en el mes de Abib y estaba obligado a celebrar ese día como un día especial. Sin embargo, ¿para ti cuando es el día de Abib?¿Cuándo fuiste bautizado? Yo puedo decir en el mes de agosto, y porque me bautice en ese mes Dios trajo la libertad de mi alma. Pero hubo quién se bautizó en el mes de septiembre, octubre, noviembre, diciembre… Entonces, ¿cuál es nuestro mes? ¿Ahora entiendes por qué decimos: ‘Este es el día que hizo Jehová’?, porque todos los día son hermosos para alabar y bendecir el nombre del Señor. ¿Un solo mes? No, hermanos. Nosotros todos los días —en la mañana, tarde y noche— alabamos a Dios, y todos los días proclamamos: ‘Soy libre, porque Cristo me hizo libre’. Así es que no estamos limitados a un mes… pues no es la fecha ni el mes ni el día: la trascendencia de la Santa Cena está en que exista quien reciba del Señor su ordenanza, para a su vez trasmitirla a la Iglesia. ¡Lo glorioso es que haya autoridad de Dios en su Iglesia!».

En otro momento, citó cómo algunas denominaciones evangélicas «celebran» «santa cena» sin la autoridad ni el orden establecido. Enseguida, comentó: «¿Cualquiera puede concelebrar?, ¿cualquiera puede invitar a celebrar la Santa Cena?, ¿cómo van a predicar, invitar y titularse si no fueron enviados? (v. Romanos 10:15)… No es entonces del que quiere ni del que corre, sino del que Dios obtuvo su gracia para que, por medio de Él, hubiera este depósito. Entonces, ¿los fariseos no podían convocar a una Santa Cena? Los pastores de la Iglesia Primitiva, que ayudaban a los apóstoles Pedro y Pablo, ¿podían convocar a la Iglesia a celebrar la Santa Cena? ¿Qué le hacía falta al hermano Apolos para poder convocar a la Iglesia del Señor? Recibir del Señor —facultad exclusiva de los interlocutores válidos: los Apóstoles—».

En relación con los predicadores falsos, aunque convoquen a celebrar una «santa cena», al no ser enviados por Dios, aquel acto carece de valor. El Señor Jesucristo lo profetizó: «No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad» (Mateo 7: 21-23).

En este sentido, el Apóstol de Jesucristo expresó: «¿Qué les dirá el Señor a aquellos que tomaron su nombre en vano, a aquellos que realmente no fueron enviados?: ‘Apartaos de mí, obradores de maldad, nunca os conocí’. ¿Aunque predicaron en el nombre de Cristo?, ¿aunque bautizaron en el nombre de Cristo?, ¿aunque hicieron milagros?… Y de que les sirve hablar de campañas de sanidad, si también satanás hace milagros para engañar a las almas; por eso el Apóstol Pablo, con todo su derecho, escribe: ‘Porque yo recibí del Señor…’.

 

Invitación a quienes se encuentran alejados del camino del Señor

Antes de finalizar su presentación, se dirigió de manera particular a las iglesias de Estados Unidos, Canadá, Europa, Australia y Zona Metropolitana de Guadalajara, que asistirán a la Santa Cena el próximo 14 de febrero: «¿Has creído que también tu Hermano Naasón ha recibido del Señor lo que a su vez te he enseñado? ¿Y qué te he enseñado? Que la Santa Cena autorizada es para vida eterna, para comunión, para resurrección y para perdón de pecados. ¿Creéis en mi palabra? Entonces yo te invito a que te reúnas a concelebrar esta Santa Cena con tu Hermano Naasón, en este estado de California.

«Busca a tus hermanos que se han apartado del camino del Señor y diles dónde está el aposento donde he de comer la Pascua con mis hijos; diles que yo los estaré esperando en este hermoso aposento y que oraré también por ellos, para que Dios disimule sus ofensas. Yo sé que muchos hermanos de Estados Unidos, Canadá, Europa y Australia, al igual que los de Guadalajara, por mucho tiempo no han participado de la bendición de la Pascua espiritual, y no ignoro que muchos no se han santificado… Sé que muchos se burlan de ti y hacen escarnio de tu situación y dicen: ‘Tú no puedes participar’; pero yo voy a rogarle a Dios este día que te de un solo corazón para cumplir este mensaje que Cristo ha puesto en mis palabras; y aunque muchos no se han purificado, así como Ezequías oró a Dios, yo también le diré que Jehová, que es bueno, sea propicio con todo aquel que ha guardado su corazón para buscar a Dios».

 

El Apóstol de Jesucristo eleva su oración intercesora a favor de los que asistirán a la Santa Cena

Posteriormente, invitó al Coro de Los Ángeles, California, a cantar un himno de meditación, entretanto, expresó: «Señor, si realmente tú me has enviado, has que aquellos que no podían participar vengan a ti, que caminen por las aguas y tú seas el que cumplas en ellos tu Santa Voluntad», y enseguida, se dirigió a sus hijos espirituales: «Confiad, Dios es con nosotros y Él nos cubrirá. Cristo nos cubrirá como la gallina cubre a sus polluelos (v. Mateo 23:37). Desde lejanos rincones de la tierra, Dios traerá a sus hijos para que se gocen y se alegren… Por la Gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia no ha sido en vano para con vosotros.

«Porque así me dijo el Señor: ‘Lo que atares aquí en la tierra, atado será en los cielos’. Y yo le digo a Dios: ‘Señor: suelta a tus ángeles… que desciendan desde este momento a cuidar a tus hijos, a traerlos con bien y a reunirlos bajo las alas de la consolación. Un hermoso banquete es el que se ha preparado. ¡Vosotros sois los invitados especiales a este banquete! ¡Id por los caminos!, allá están mis hijos llorando, los que se han apartado de la Iglesia, y decidles que mi oración los bañará, los limpiará y los vestirá para que vuelvan al hogar, se sienten a la mesa y vuelvan a tener vida delante de Dios. Decidles: ‘Tened confianza’. Lo digo con el derecho que Dios me ha dado: ¡Yo Soy Naasón Joaquín, Siervo del Dios vivo y Apóstol de Jesucristo!

«Bendito Padre que estás en el Cielo, una vez más, Señor, voy delante de ti con humildad y reconocimiento, pero con la facultad que tú me has dado de representarte aquí en la tierra. Hoy empieza una nueva era en tu Iglesia: la abundancia ha llegado, la prosperidad está ahora en este lugar,… y vengo a suplicarte que hoy manifiestes tu poder, gloria, gracia, amor y misericordia. Que este día los cielos sean abiertos y tu ejército de ángeles empiecen a descender aquí a la tierra para estar al pendiente de tus hijos. ¡Que el enemigo tiemble!, pues ellos vendrán confiando en que tú los has de librar.

«Señor: aquellos que te han ofendido, que se han apartado de ti y que han dudado, porque el enemigo ha trabajado en ellos, yo te suplico: ‘Ten misericordia y tráelos a tu redil; no permitas que se pierda ni uno solo, que todos los que habían hallado gracia en ti, reconociendo que tú eres el único Dios Vivo y que la muerte de tu Hijo nos vino a traer salvación, y que tú me has puesto al frente de tu Iglesia, tu perdones sus ofensas y sus faltas… y el próximo 14 de febrero, todos celebremos en esta nueva etapa, en esta nueva era, la Santa Cena en Estados Unidos, por tu gracia y por tu amor».

Enseguida, dobló sus rodillas para elevar su oración intercesora al Creador. «Por la oración de un hombre justo», fue la alabanza que el Orfeón entonó con particular fervor, mientras la Iglesia Universal —enlazada a través de la señal de internet— se unió como un solo hombre a la oración del Justo, en esta histórica fecha.

Antes de despedirse, invitó a la Iglesia a cantar el himno n. 531, «Si te preguntan a dónde vas”, el cual —mencionó—, a partir de este día, se escuchará en los templos, los caminos, las carreteras… Y añadió: «Su Hermano Naasón se despide lleno de alegría, esperando así a los santos que han de llegar por la gracia de Dios… Hoy vamos a concelebrar, en este nuevo tiempo espiritual, esta Santa Cena, por la voluntad de nuestro Dios. Dios les Bendiga y les guarde.

El reloj marcaba las 6: 28 de la mañana cuando el Embajador del reino de los cielos se despidió de su amada Iglesia. Lo acompañaron los hermanos P.E. Uzziel Joaquín y P.E. Aurelio Zavaleta. Este día, fecha en que inicia una etapa en la Iglesia del Señor, quedó inscrito en los anales de la historia contemporánea de la Iglesia La Luz del Mundo.

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.

Album Not found