Magistral Presentación Apostólica en Portland, Oregon

(Coordinación de Crónica Apostólica) — El domingo 27 de Mayo, el Excelentísimo Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, se presentó en en el segundo estado de su periplo apostólico: Portland.

“El Señor nos permita hacer lo que la conciencia dicte y enseñarles a nuestros hijos, por qué no hay que participar de lo que atente contra su identidad espiritual. Porque la fe no se arraiga ni se desarrolla cuando van cuando quieren a la oración, la identidad es la raíz de la fe del cristiano y debe regarse para que la palabra la alimente, sustente el tronco y el follaje…”

Este fue el consejo que el Apóstol de Jesucristo llevó a la iglesia de Oregon, que se vistió de luz, con la magistral presentación apostólica del Ángel del Evangelio eterno, el apóstol Naasón Joaquín García, en su segunda disertación de la décima tercera etapa de su gira, efectuada este domingo 27 de mayo en el Ariene Schnitzer Concert ubicado en el 1037 SW Broadway de Portland, espacio en el que dejó un medular mensaje a las familias de la grey de la Luz del Mundo asentada en 53 países y exhortó a los cientos de hermanos y hermanas de las iglesias del Estado, establecidas en Camby, Portland, Salem, Woodbrum, Hillsbro y Vancouver, Wa; quienes desde temprana hora se dieron cita en el lugar, para escuchar la exposición doctrinal, que Dios les llevó en labios de su Siervo.

Desde las 9:30 de la mañana, el Coro de la iglesia de Oregon, dirigido por la hermana Damaris De la Cruz entonaban alabanzas a Dios, que fueron encendiendo el calor espiritual entre los numerosos invitados por amigos o familiares de la iglesia y en todos los fraternos que acudieron al evento religioso, unos para conocer al Apóstol, otros para escucharle y los más para saludar al Padre de la fe y recibir su palabra de vida, mensaje que en unos minutos más se iba a derramar en su corazón. Entre tanto glorificaban al escuchar a los levitas, que con gran preparación entonaban las alabanzas al Creador: “Eternamente gloria”, “Cantemos a Dios”, “Bendito el Dios y Padre de la creación” y “hoy queremos cantar al eterno Señor” cánticos angelicales que fueron permeando la espiritualidad y el reconocimiento a la Elección, entre los congregados.

 

El espacio de consagración

Correspondió al hermano Pedro Hernández presidir la breve Consagración, espacio en el que valoró el regocijo y la alegría espiritual de ser parte de la iglesia del Señor, que seguramente también se sentía feliz, como un niño junto a su padre y los invitó a entonar el cántico 322, “Los campos con flores se adornan” y aún no se leía el Salmo cuando ingresó al recinto, el Embajador del reino de los cielos. Todos glorificaban a Dios al verle acercarse al ministerio, en donde ya se encontraban los Pastores invitados a esta etapa de la gira apostólica y a esta segunda presentación, en la que el Pastor Jonathán Mendoza dio la bienvenida al insigne visitante, expresando la felicidad que experimentaban al tener al Apóstol de la Nueva Era, porque, desde aquél 14 de diciembre del 2014, Dios les había develado su secreto con el que consolaría a la iglesia esparcida en más de 50 naciones y que esta mañana escuchaba a los hermanos de Oregon entonar el hermoso cántico de bienvenida, “Los campos con flores se adornan”, en cuyas estrofas destacaban la bendición de reconocer en el corazón, la Elección de Dios.

 

Salutación apostólica

“Mi saludo para ustedes es de mucha esperanza y satisfacción deseando que la prosperidad y el crecimiento que da Dios a sus hijos, siga abundando en estas tierras, cuya bellezas naturales me han maravillado, pero no se comparan con la obra perfecta que Dios hizo en ustedes, la obra espiritual que destacó el Señor Jesús, (aludió Juan 6:29), Ésta es la obra perfecta de Dios, que creáis en el que Dios ha enviado… y yo me siento feliz de estar a tu servicio, iglesia de Cristo, porque las cuerdas que me atan son de amor, ternura y afecto…” Lo cual expresó al ver la fe y corroborar que el Señor ya los había tocado con el manto de la Elección; por lo que no iba a confirmarles la fe, sino a llevarles un don espiritual, que les fortaleciera en el trabajo de evangelización por el engrandecimiento del pueblo del Señor, que en estas tierras, -por informes de sus ministros-, era abundante; por lo que en alusión al libro de Cantares, capítulo 5 elogió los frutos que están dando y aún darán, porque emocionado en el espíritu bendijo a la iglesia de Oregon deseando que prospere aún más. Enseguida los invitó a alabar y reconocer a Cristo entonando el himno 255 “He aquí que tú eres hermoso”.

 

La identidad del pueblo del Señor

Cuando el Apóstol iba a iniciar su exposición doctrinal, acerca de la identidad del pueblo del Señor, de todo lo que enorgullece a la iglesia y que Dios le inspiró abordar esa mañana, el regocijo espiritual permeo en el recinto, se percibía una felicidad inigualable que sólo pueden experimentar los que aman a Dios. En cambio, -aclaró-, los que se han alejado no tienen la bendición y están decepcionados aún del mundo. “Pero tú como yo tenemos un compromiso con Dios y con Cristo, yo tengo una responsabilidad contigo iglesia del Señor, sustentar tu alma, fortalecer tu fe y conocimiento, aconsejarte e invitarte a reflexionar en las bendiciones, en que nosotros no éramos su pueblo y nos hizo sus hijos, no éramos nación santa y nos adoptó por hijos, no éramos real sacerdocio y nos hizo sacerdotes del Altísimo…” dones, -que dijo-, no brindó a ninguna nación, pero que aún la gente identifica en su iglesia, de lo cual tuvo noticia después de la Santa cena que se celebró en febrero en San Bernardino, California; memorial en el que además de recordar la muerte del Señor, se mostró al mundo la fe en que se cree en la Iglesia La Luz del Mundo y destacó que, gracias a la Internet innumerables personas ajenas al Pueblo del Señor también están reconociendo la verdad del evangelio.

Mensaje que no se puede esconder porque se ha manifestado abiertamente al mundo, certeza por la que enfatizó en la responsabilidad de su apostolado: “Quiero dar testimonio que Dios me ha puesto por Apóstol de Jesucristo y al frente de su iglesia y de un gran pueblo, además me hizo una promesa: por la que considero es un deber sagrado trabajar en esa misión aconsejando, llevando las enseñanzas que el Espíritu de Dios trae a través de tu hermano, a fin que la Iglesia crezca, no sólo en número de feligreses, sino en la calidad de fe de cada hermano…”.

 

Responsabilidad de su apostolado

Puntualizó que los temas que deja en cada presentación apostólica son para dar un firme crecimiento al pueblo del Señor, preciosa labor que se le ha encomendado para preparar para Dios, un pueblo propio, celoso, de buenas obras, que tenga la fe consolidada, como la de los gigantescos árboles que contempló en la flora de Oregon y que ningún embate de la naturaleza los mueve, porque sus raíces están perfectamente arraigadas a la tierra. Agregó que “así tiene que ser la fe de la iglesia, ¡firme, que ninguna avalancha la derribe, por la profundidad de su raíz que es Cristo Jesús¡ y el orgullo de su identidad, evidente en la conducta, en las actitudes, en la pureza de costumbres religiosas y sociales, sobrias y sensatas, alejadas de los vicios y del libertinaje. Fe que cuando viene la lluvia del mundo no se desprenden sus raíces porque son fuertes como el Señor y aún más, porque la imagen de Cristo está en nosotros…”

Al respecto aclaró que ser cristiano es parte de la identidad, rasgo con el que califican a todos los que profesan una confesión cristiana, “mas nosotros, -reiteró-, por la fe y forma de vida, somos Cristo y el que es de Cristo sigue las reglas del Señor, la primera: ¡heme aquí, Señor, para hacer tu voluntad…” Para vivir, creer y adorar a Dios como a Él le gusta que le adoren. Enseñanza no gravosa, que los congregados asumieron con reiterados amenes, sabiendo que lo harán con la ayuda del Señor, a quien hay que amar sobre todas las cosas.

Por ello el ungido del Señor, con toda asertividad y enorme ternura continuó exhortando a la iglesia, a quien dijo: “Permite que la gente vea en nosotros a Cristo, vea sus rasgos y su figura en todo lo que hacemos y somos por su poder, en obras y conducta…” Para ejemplo de esa gran misión, que es ineludible en los hijos de Dios, citó el libro de Jonás capítulo 1 verso 9, donde el profeta quiso sustraerse de su deber, hasta que le sobrevinieron adversidades que lo obligaron a confesar: y aunque se resistía a obedecer, comprendió que tenía una identidad y una encomienda, que los que son de Cristo no pueden dejar de cumplir. “Tampoco ser de Cristo es hacer lo que quieras e ir a la oración cuando quieras y puedas, es ser reverente adorador de Dios y reproducir en tus actos la imagen de Cristo” –aseguró.

 

El inmenso poder de Dios en la Creación

Enseguida conminó a los presentes que meditaban en el consejo apostólico, a preservar siempre la identidad en el pueblo del Señor y les especificó lo que es menester hacer, suplicar la ayuda de Dios para obedecer: “Que Dios muestre su poder en mí y a través de mis hechos demuestre lo que soy y la misión que tengo en su pueblo…” Aquí aclaró que todos los seres de la creación, aun sin el raciocinio del hombre, cumplen la misión de agradecer a Dios, a quien todo le debemos, porque fuimos creados de la nada, por su infinito poder, que no podrán superar los genetistas, porque ellos han podido clonar ovejas, pero del ADN de lo que ya existe, en su pretensión por renegar y desconocer a Dios como el artífice de la creación.

Actividad irrisoria ante lo grandioso que Dios creó e instituyó en la naturaleza; ejemplo de ello, la capacidad de la pareja de procrear hijos, sin recurrir a células externas ni de otros seres, como lo hace la falsa ciencia; por lo que invitó a la audiencia a reconocer el inmenso poder de Dios en la Creación, además de las obras sublimes que hace en el corazón de sus hijos, darles la inteligencia, esa chispa milagrosa para creer en Dios, en su poder, en sus promesas de vida eterna y por esa fe vivir siguiendo las pisadas de Cristo.

Al Apóstol del Señor le llena de orgullo que la gente cuando ve un joven o una señorita de la iglesia del Señor, que no sigue la corriente del mundo, ni se deja esclavizar por las drogas, ni hace caso a las tentaciones que ofrecen y cuando les preguntan si son miembros de la iglesia la Luz del mundo, responden afirmativamente con orgullo y sin avergonzarse. Así desea que los jóvenes den razón de la esperanza y con su conducta digan que son libres para servir a Dios y obedecer su evangelio, que pueden disfrutar sanamente de todo lo hermoso que Dios creó, no así de lo que la maldad del hombre ha producido para embrutecer la conciencia de la gente.

En cambio le entristece saber que algunos incautos y descuidados, que no conservaron su identidad de pueblo de Dios, hayan sido seducidos consumiendo mariguana y otras drogas o llevando una vida deshonesta, que no proyecta la figura de Cristo, ya no son Cristo en su conducta, porque no se negaron a sí mismos, antes fueron seducidos por el depredador de su alma.

El Siervo del Señor aconsejó también a los padres, a instruir a los hijos con el ejemplo, porque ciertamente Dios dio al hombre el libre albedrío, para servirle o dejarle. En este tenor dijo que, él espera que todos los hijos de Dios tengan el suficiente valor para decidir servir a Dios todos los días de vida, como lo enseña siempre, a adorar a Dios de corazón y con los hechos, a obedecer sus mandatos con temor reverente, no con terror al castigo.

 

Una generación sin identidad olvida su objetivo

Entre otros consejos, exhortó a la iglesia a mostrar la identidad en conducta y obras enfatizando que “cuando el hermano se identifica con la iglesia representa la perseverancia, el crecimiento y la prosperidad, dones de Dios, que nos ha demostrado por su amor, su infinita misericordia y bondad.” De ahí que las claves para preservar la identidad y asegurar las bendiciones prometidas, son vivir agradecido con Dios, conservar la esperanza y tener claras las metas, “pues una generación sin identidad olvida sus objetivos, un pueblo que olvida su identidad vuelve la espalda…” Condición que por falta de conocimiento y oración e instrucción de los padres, puede sobrevenirle a las nuevas generaciones de jóvenes y señoritas de la iglesia del Señor, sentencia que autorizó con el texto de Jueces 2:10 estado deplorable que les acarreó males y les sobrevino “porque no se les transmitió la fe, no se les sembró, ni se les contaron las maravillas ni ha obra que había hecho Dios con sus padres…” Sin las raíces fueron desarraigados.

Por ello el Apóstol insistió en la necesidad de forjar a Cristo en el corazón propio y de los hijos y enseñarlos sabiamente a decidir, a usar adecuadamente el libre albedrío: “explicarles por qué no es apropiado hacer tal o cual acción y que en ellos se fortalezca la comprensión, de manera que digan con sus hechos, ¡yo decido servir a Dios con toda mi mente!, ¡con todo mi corazón y todas mis fuerzas!” Asentó que hay estrategias para cimentar la fe, Dios por Moisés les dio orden perpetua de leer la Biblia, Así que una de ellas es la lectura de las Escrituras, porque dan testimonio del Señor y hacen saber lo que a Dios le agrada, cómo le gusta que le sirvan y le adoren, -enfatizo-, ante todo con buenas obras.

Explicó el Enviado de Cristo que además de la lectura, está el consejo de acudir a las oraciones, porque la fe viene por el oír la palabra de Dios, ¡la palabra viva que el Señor implanta en el corazón de los creyentes!, que además es poderosa si se acompaña con el ejemplo. Insistió en que siempre tiene que haber un ejemplo, como el que dejó Cristo además de ser una responsabilidad transmitir la fe genuina, la que los amigos, familiares, empleados o patrones podrán recibir si compartimos este mensaje con el ejemplo de vida, con la identidad de pueblo de Dios, con la doctrina y las enseñanzas de Cristo. Pregonar la fe y compartir el mensaje de salvación es un deber, si es que apreciamos a nuestros semejantes.

 

No participes de lo que atente contra tu identidad de pueblo de Dios

“El Señor nos permita hacer lo que la conciencia dicte y enseñarles a nuestros hijos, por qué no hay que participar de lo que atente contra su identidad espiritual. Porque la fe no se arraiga ni se desarrolla cuando van cuando quieren a la oración, la identidad es la raíz de la fe del cristiano y debe regarse la raíz, para que la palabra la alimente, sustente el tronco y el follaje…” –dijo el Apóstol e insistió que si el Señor deposita la palabra en la consciencia o en la mente del creyente, aunados al ejemplo, el resultado será el esperado.

En el mismo tenor y con el mismo propósito de anclar el consejo apostólico en el corazón de la audiencia, entre ella muchas visitas que lo escucharon con gran respeto y atención, el Apóstol Naasón Joaquín explicó que, identidad según el diccionario es el conjunto de rasgos que nos definen y caracterizan, pero para los cristianos de La Luz del Mundo, el consejo fue contundente: “La identidad no sólo es un concepto, sino una forma de vida, porque si a Cristo conocemos, hemos de reproducir su forma de ser viviendo sus enseñanzas, esos son los rasgos que nos identifican, cuando realmente seguimos su doctrina en conducta y en buenas obras…” A los padres les aconsejó orar por la fe de sus hijos, como lo hicieron los padres de Sansón y “…aconsejar avalando la enseñanza con el ejemplo, éste es el mejor testimonio, un proceder, una forma de hablar y de vivir que nos identifica delante de Dios y de los hombres” como ejemplo, la identidad del apóstol Pedro, en Mateo 26:73. Por tanto concluyó exhortando: “no te dejes engañar, muéstrate fiel al Señor, identifícate con él y con su Siervo e imita su alegría en el servicio a Dios y su trabajo, en la forma de pregonar la verdad del evangelio y en la forma de adorar a Dios…”

Con la seguridad que la iglesia de Oregon entendía el lenguaje del Apóstol de Jesucristo, el espíritu de Dios que mora en su Siervo dejó una amplia enseñanza. “Este es el deseo de Dios, que no se avergüencen de su identidad y la manifiesten en el saludo cristiano, en la conducta, en vivir cumpliendo los deseos de Dios y ante todo, compartir la esperanza, que nadie te reclame que nunca le hablaste de Cristo, antes portar la identidad, como el médico o el militar que nunca se quitan el uniforme, porque se sienten orgullosos de su profesión, así manifiesta tu orgullo por Cristo que no está clavado en una cruz, sino triunfante y glorioso junto a nuestro Dios que está en los cielos”. A quien invitó a adorar antes de concluir su presentación.

 

Se despide de la iglesia de Oregon

Así, antes de despedirse de la iglesia la invitó a entonar el cántico 462, “Quiero seguir las pisadas del Maestro” himno que entonaron con gran emoción espiritual manifestando haber recibido la exhortación del Apóstol de Jesucristo, que espera seguir sintiendo orgullo de los padres que supieron sembrar la fe y trabajar por el crecimiento y futuro desarrollo de la iglesia, que en Estados Unidos es muy bendecida y desea crezca aún más.

Entre una estela de gloria y bendición que derramaba entre los asistentes, concluyó diciendo: “sean ejemplo para el mundo, identificándose cada día más con la iglesia y con el Señor Jesucristo.”