Más de trescientos batallones salen a la Obra espiritual de evangelización

México y Belice, destinos de los nóveles misioneros

(Coordinación de Crónica Apostólica) — El martes 15 de noviembre, en el atrio principal del Ecosantuario de Amozoc, Puebla, se dio lectura a la lista de los 319 matrimonios y 718 jóvenes que, ascendidos al grado de obreros evangelistas por el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, saldrán a la Obra espiritual a diferentes destinos: a más de doscientos municipios de la República Mexicana y a dos distritos de Belice –país que limita al norte con México y al sur y al oeste con Guatemala.

El hermano P.D. Ramiro Hernández, ministro internacional de evangelización, fue el responsable de leer la citada lista de los nuevos ministros y jóvenes obreros que, por inspiración de Dios en el Apóstol de Jesucristo, fueron designados a numerosas ciudades de México y Belice, con el objetivo de establecer la Iglesia del Señor en donde aún no tiene presencia. La Palabra del amor, que es el Evangelio de Cristo, será sembrado en los corazones como semilla en tierra fértil que a su tiempo dará excelentes frutos.

Antes de los esperados nombramientos, en explanada y alrededor de los espaciosos jardines del Ecosantuario, se escuchaban las notas de diversos himnos, entonados por los matrimonios, sus familias y los jóvenes misioneros. Entre otros, destacaba el número 218, que a su letra dice :“Feliz momento en que escogí servirte, mi Señor y Dios. Preciso es que mi gozo en ti, lo muestre hoy con obra y voz (…) Solemne voto, ofrenda flor, que al cielo santo consagré; hoy sé mi vínculo de honor, después testigo de mi fe…”. Al término de cada alabanza, doblaban sus rodillas y daban gracias a Dios no solo por testigos de los prodigios que se contemplan a diario en esta nueva era, sino por estar incluidos en esta hermosa historia: la del apostolado contemporáneo de Naasón Joaquín García, Siervo del Dios Vivo y Apóstol de Jesucristo, por la gracia de Dios.

Durante la lectura de la extensa lista –que duró más de cinco horas: de las 8:55 de la mañana a las 2:06 de la tarde–, los miles de hermanos que esperaban escuchar sus nombres, disfrutaban un ambiente de algarabía espiritual. Los matrimonios que eran nombrados, en su mayoría acompañados por sus pequeños hijos, se dirigían al frente y, acto seguido, se incorporaban los diez misioneros que los acompañarían en esta alta responsabilidad –cinco jóvenes y cinco señoritas.

Los primeros batallones que escucharon sus nombres fueron los asignados al estado de Aguascalientes. A partir de ese momento, un fuego espiritual abrasó los corazones de todos, como el de un solo hombre: desde la lectura del primero hasta el último de los batallones –el de Zacatecas–, la atmósfera de algarabía espiritual que se respiraba iba in crescendo. Los misioneros que sucesivamente escuchaban sus nombres y su correspondiente designación, alzaban sus manos empuñadas y, con lágrimas de júbilo, se conducían en compañía de sus hijos y los jóvenes obreros. Otros, a semejanza de una justa olímpica, levantan sus dos brazos en señal de victoria.

Una valla humana, conformada por los matrimonios y jóvenes misioneros en el semicírculo del Ecosantuario, despedía a cada uno de los batallones espirituales que progresivamente eran nombrados. Palabras de ánimo, de fortaleza y de auténtico compañerismo espiritual se sucedían a cada instante: “Dios los bendiga, valientes”, “Firmes y adelante, compañeros”, “El Señor los acompaña, hermanos: tengan la confianza”, “Adelante, nos ha enviado un Apóstol de Jesucristo”, “Fieles, hasta el último aliento”… Los pastores, quienes acompañaban al hermano P.D Ramiro Hernández en el sagrado recinto, se unieron al saludo a los nóveles misioneros. (Entre los pastores en comento se encontraban los hermanos P.D. Rigoberto Mata, P.E. Benjamín Chávez, P.E. Guido Aguilar, P.E. Daniel Bravo, P.E. Juan H. Riviello y P.E. Juan Peláez, quienes apoyaron al ministro de Evangelización a leer el amplio listado de designaciones.)

Los responsables de los batallones espirituales, así como los jóvenes obreros que los acompañaban, no pudieron ocultar la serie de sentimientos que les embargaban en este significativo día: contentamiento, emoción, satisfacción, entereza, gozo, júbilo… De los 319 matrimonios, un numeroso grupo de hermanas, esposas de los nuevos ministros, pasaron con sus pequeños hijos en brazos y quienes comienzan a caminar. Otras de ellas están en cinta. Los jóvenes, al igual que sus compañeras obreras, portaban en sus manos una Biblia y una libreta de notas. Todos los batallones, sin excepción, caminaban plenamente confiados en que la bendición de Dios y la oración del Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, quien los ha enviado a sembrar la semilla de la Palabra de Dios a tierras hasta hoy estériles, les acompañarán en sus destinos de misión.

Cabe destacar que entre los hermanos misioneros, la mayoría nacidos al interior de la Iglesia, se contaban también hijos de ministros (pastores, diáconos y encargados), y jóvenes de reciente conversión. El hermano Uriel Agustín Altos, un joven que hace dos años bajó a las aguas bautismales, era uno de los 719 misioneros. Sus padres y otros familiares, quienes no pertenecen a la Iglesia del Señor, acudieron desde San Luis Potosí al Ecosantuario a despedirlo. Su madre, notoriamente compungida por la decisión de su hijo, expresó con voz entrecortada: “Me da mucho gusto que mi hijo haya tomado esta decisión. De saber que él ande en las adicciones o en algún otro vicio que lo corrompa, ¡qué mejor que su vida la entregue a Dios!”. El joven abrazó y agradeció a sus padres este noble gesto. Al final, enjugaron sus lágrimas y cargaron las maletas de su simiente.

El reloj marcaba las 2:06 de la tarde cuando, luego de haber sido nombrado el listado completo de los batallones y los destinados asignados, el hermano P.E. Benjamín Chávez invitó a los más de mil misioneros a elevar una oración de acción de gracias a Dios. Posteriormente, unos a otros comenzaron a abrazarse, para luego pasar a los comedores a participar del pan y la sal –atendidos generosamente durante la semana de los cursos de capacitación y esta tarde de despedida por parte de las iglesias del estado de Puebla–, y empacar sus maletas en espera del arribo de los autobuses que esa tarde los llevarían a los destinos que el Espíritu de Dios, por inspiración al insigne Apóstol de Jesucristo, habían sido designados para cada uno de ellos.

A partir de las seis de la tarde, decenas de autobuses comenzaron a partir a los destinos de los 31 estados de la República Mexicana y los dos distritos de Belice. Los abrazos entre los misioneros, que no eran de una “despedida” sino de un “hasta pronto”, eran efusivos y de deseos recíprocos. Ese memorable atardecer en Amozoc, desde donde se aprecia con cercanía el volcán del Popocatépetl y su pariente, La Malinche, el fulgor del sol se escondía sigiloso en el poniente poblano. En un par de horas, los valientes batallones habían partido a sus destinos de misión con un inamovible pensamiento: “Es menester que sea fiel, que nunca vuelva atrás (…) Lucharon otros por la fe, cobarde no he de ser (…) Después de la Batalla, Dios nos coronará en aquella santa Sión (…) ¡Fieles, hasta el último aliento!”.

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.