Presentación apostólica: velada del fin de año 2017

(Coordinación de Crónica Apostólica) — Ante un pueblo jubiloso y totalmente entregado a la Elección apostólica, el hermano Naasón Joaquín se presentó el último día del año 2017 para orar por su pueblo y bendecir la llegada del Nuevo Año.

El servicio de Acción de Gracias que la Iglesia La Luz del Mundo lleva a cabo todos los años, al finalizar un año más, se programa a las nueve de la noche, pero desde las seis de la tarde se abren las puertas del Templo Sede Internacional para dar paso a los miles de miembros y visitas que aguardan el momento del acceso, con el único deseo de alcanzar un lugar en su interior. Este año, el santuario se llenó de inmediato, entre tanto la Comisión de Orden y Acomodo comenzó una verdadera faena para contener a todos aquellos que a pesar de las prolongadas filas, continuaban haciendo su arribo.

Para las ocho de la noche; el Templo, la Glorieta Central y la Calzada se encontraban totalmente llenas y los coros perfectamente acomodados para dar inicio a su concierto espiritual. A las ocho con un minuto se oyó el primer himno solemne de esa noche, entonado por el monumental coro de Hermosa Provincia: “Te loamos” seguidos por el coro de Bethel, posteriormente el de la Zona Metropolitana de Guadalajara y después el coro de Niños de Hermosa Provincia que entonaron el himno: “Siempre te alabare” y así sucesivamente, el coro de Idiomas, de Jóvenes, quienes no cesaron de bendecir a Dios.

A las nueve de la noche, el P.E. Carlos Rodarte González dio inicio al servicio: “Podríamos intentar enumerar todas las bendiciones de Dios, pero no terminaríamos” – dijo, antes de invitar a todos los reunidos a hacer la primera Oración de Reconciliación de esa noche. Enseguida, invitó a la Iglesia a entonar el himno número cuatro de los himnarios “A Cristo yo alabaré con todo el corazón”, himno que trata precisamente de las múltiples bendiciones que el Señor da a su pueblo y el reconocimiento de éste último a todos sus favores.

Al término de la consagración dio inicio a los presentes personales que distintos hermanos tanto de Hermosa Provincia como de la Zona Metropolitana prepararon con antelación para ofrecerlos a Dios en esta noche especial: Julio Solís de Meza colorada, ofreció el capítulo de memoria, el Dueto Andrade de El Salto, las hermanas Sánchez y Adalid Sánchez de Santa Margarita, el Dueto García, las hermanas Clemente, Sarvia Montejo y las hermanas Ponce, de Hermosa Provincia entonaron hermosas alabanzas bajo el tema: La gratitud por la prosperidad y porque nos lleva en el Hueco de Su Mano, participando además con una presencia destacada, el Batallón de Obreros que actualmente se está capacitando en el idioma árabe para ser enviado a Dubái, cantando en dicho idioma.

A las 10:57 de la noche, sonaron las trompetas que anunciaban el arribo del Apóstol de Dios. Mientras él entraba al templo saludando a los presentes, toda la Iglesia entonaba el himno “Soy yo soldado de Jesús” al tiempo que el Ángel de Dios caminaba por la pasarela central y la imagen del pueblo siguiéndolo con sus miradas y levantado sus brazos hacia él, entre voces de alegría y de alabanza del pueblo en fiesta solemne, daba la impresión de un campo de trigo con sus espigas inclinadas en un mismo sentido.

Al llegar al ministerio central, el Hombre de Dios invitó a la Iglesia a dar la gloria a Dios por sus misericordias en una hermosa oración de Acción de gracias, al término de la cual, los coros unidos comenzaron a entonar la alabanza: “Gran Apóstol del Señor” en tanto que el Siervo de Dios intervenía: “Por la gracia de Dios soy lo que soy”.

Al final del hermoso himno que honra el ministerio apostólico, el Varón de Dios explicó: “…pero ¿Qué es un Siervo de Dios? ¿Qué es un Apóstol de Jesucristo? Lo quiero decir con estas palabras porque para mí no son humillantes sino todo lo contrario; ha sido un hermoso honor, Siervo significa esclavo, Apóstol significa discípulo; así es que soy con todo orgullo, satisfacción y gratitud, soy esclavo de Dios y un discípulo de Cristo y lo que hoy el Coro canta para honrar el ministerio que Dios me ha dado, para mí es una grande responsabilidad…”

Enseguida dio inicio a su ponencia de esa noche, recordando el inicio de este año 2017, que a decir de los analistas mundiales, presagiaba guerras, desestabilización económica, crisis de diversas índoles y mayor cantidad de desastres naturales “pero su hermano Naasón les dijo: No confiemos en los hombres, ellos dicen, ellos advierten, ellos amenazan, pero es Dios el que tiene la última palabra y nosotros como su pueblo estamos enseñados que no es del hombre de quien debemos de tener temor, sino que es Dios en quien debemos tener toda nuestra confianza”.

 

Cuál debe ser la postura de un verdadero hijo de Dios

Con esa explicación introductoria pidió leer el Salmo capítulo 90, verso 12 para iniciar su tema titulado: Cuál debe ser la postura de un verdadero hijo de Dios. “enséñanos de tal modo a contar nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría” – refiere la cita bíblica. De esa manera pidió el maestro Joaquín a su pueblo, contar primero los días pasados, aquellos de triunfo, de salud espiritual y material, los días que el amor fue el móvil de cada acción del creyente, pero también aquellos donde se ofendió a Dios, donde hubo dolores y pérdida, pidió contar los trescientos sesenta y cinco días donde además hubo tormentas, terremotos, destrucción, donde una vez más quedo evidenciada la fragilidad humana.

Continuó el Apóstol enseñando, cómo a través de la evaluación de las obras humanas, se adquiere sabiduría “Sabiduría para evaluar lo que hemos vivido y en esa sabiduría; comprender, valorar y agradecer a quien le debemos todo, lo digo porque este año se auguraba como un año muy difícil, los gobiernos auguraban pleitos, guerras, contiendas, las políticas mundiales de la misma forma, auguraban situaciones inestables en economía, pero nosotros no dependemos de los gobiernos del mundo; pedimos por ellos que Dios los bendiga, que Dios los use, que Dios los dirija en toda buena obra, en cumplir con aquellos a quienes ellos gobiernan, pero nosotros no dependemos de ellos, nosotros dependemos de un Dios vivo” – ponderó.

Asimismo, anunció que en medio de los desastres naturales que el mundo presenció este año, a sus oídos llegaron noticias de todos aquellos lugares devastados por los temblores, incendios o huracanes, informándole que ningún miembro del pueblo de Dios había sido afectado por ellos, “¿Hubo muertes? muchas ¿Hubo desastres? muchos, pero de todo eso Dios nos llevaba en el Hueco de su mano. Eso nos debe de traer a nosotros sabiduría al corazón”.

Entonces pidió a un ministro que leyera en el micrófono el evangelio de Mateo 8:24 “Y he aquí que se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; pero él dormía. 25 Y vinieron sus discípulos y le despertaron, diciendo: ¡Señor, sálvanos, que perecemos! 26 Él les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe? Entonces, levantándose, reprendió a los vientos y al mar; y se hizo grande bonanza, Y los hombres se maravillaron diciendo: ¿Qué hombre es este que aún los vientos le obedecen?”

De ese pasaje bíblico resaltó dos aspectos: primeramente el temor que tuvieron estando él (Jesucristo) presente y después; que aquel temor era a raíz de una fe muy pequeña que había en sus corazones. La enseñanza pues, del maestro Jesucristo, consistió en dejarlos experimentar aquella situación para posteriormente enseñar a la Iglesia lo que es tener plena confianza en Dios. Señalo el Varón de Dios que también la Iglesia actual pasó por muchos peligros este año, sin embargo; Dios guardó a su pueblo de todos esos peligros.

 

La Iglesia del Señor esta enseñada a no tener miedo

“A nosotros nuestro Dios, cada día nos sorprende más y más, sus maravillas son más grandiosas, sus maravillas son más hermosas, sus maravillas son cada vez más poderosas, pero también su amor cada día es más grande y es más hermoso. La Iglesia también ha sido enseñada a enfrentar esos fenómenos meteorológicos; terremotos, ciclones, incendios; está la Iglesia del Señor enseñada a no tener miedo, la Iglesia está enseñada a confiar en el Señor” – señaló el Apóstol.

En ese mismo sentido, recordó el terremoto que tuvo su epicentro en el Estado de Morelos, México, el 19 de septiembre pasado, cuando en su visita al lugar de los hechos, el Ministro en Jojutla le testificaba como los edificios y las casas del centro de la ciudad se derrumbaron y la gente asustada, lamentaba e incluso maldecía por la pérdida de sus bienes y la de sus seres queridos, pero al llegar a la iglesia local, ésta se encontraba en perfectas condiciones. “¡Qué bonito es poder contar nuestros días para traer sabiduría a nuestro corazón! Cuando todos tenían terror, cuando todos temblaban, ante el poder del sismo, de las fuerzas de los huracanes; la Iglesia del Señor mantuvo su fidelidad, mantuvo su confianza, mantuvo su fe hermosa puesta en nuestro Señor Jesucristo. Los ciclones del Caribe, los de Jalisco, el terremoto de Oaxaca, de Chiapas, de México, de Morelos, todos fueron un ejemplo para demostrarle al mundo que esta Iglesia vive confiando en su Dios. Lo vuelvo a recalcar, estamos en el hueco de su mano, ahí nos sentimos seguros y confiamos cien por ciento en Él” – afirmó.

Sin embargo; señaló el Siervo de Dios que las tribulaciones en la vida, acarrean al hombre grandes y útiles lecciones que “tú debes de tomarlo como una lección de parte de Dios, eso significa aprender a contar nuestros días: que de cada detalle, de cada circunstancia; no nada más cuando te vaya bien, no nada más cuando vivas en abundancia, no nada más cuando tengas prosperidad, no; aun cuando haya enfermedad, aun cuando haya tristeza, aun cuando haya angustia, aun cuando haya pruebas…”-

Más adelante el Siervo de Dios, dio lectura en Mateo 24:12 “y por haberse multiplicado la maldad, el amor de muchos se enfriará” señalando que, cuando la maldad se multiplica, el amor y el reconocimiento a Dios desaparece y por esa razón Dios castiga y que ese castigo puede venir a una persona, a una familia, a un pueblo e incluso a una nación entera, cuando ésta se olvida por completo de Dios. Para comprobarlo citó Génesis 6:5-6 “Y vio Jehová que la maldad de los hombres era mucha en la tierra, y que todo designio de los pensamientos del corazón de ellos era de continuo solamente el mal. Y se arrepintió Jehová de haber hecho hombre en la tierra, y le dolió en su corazón”.

De manera elocuente, el Apóstol y maestro expuso las razones por las que Dios echó mano de sus ejércitos para corregir a la humanidad como lo hizo con Egipto, cuando envió las plagas e incluso envió un ángel que quitara la vida a los primogénitos de Egipto y guardara a salvo a los hijos de Israel; o con Sodoma y Gomorra cuando lo habían ofendido en grande manera y Dios decidió exterminarlos, librando al justo Lot y a su familia, porque ellos llevaban una vida íntegra ante Dios. En ese sentido señaló: “Porque Dios también reprende a la humanidad con sus ejércitos. Dios no castiga a todos por todos, ni castiga a unos por otros, Dios tiene el castigo eterno exclusivamente para las almas de manera individual, pero también así el Señor va librando la maldad del mundo, que no haga más perversidad en las naciones…”

También puso como ejemplo en esta enseñanza, la ciudad de Nínive que narra el libro de Jonás capítulo 3, versículo 4, donde de manera clara, Dios evidencia como aún después de haber determinado destruirla, pudo tener misericordia de ella para darle otra nueva oportunidad de vida. El dolor, la aflicción, su clamor y el arrepentimiento de sus obras malas provocaron la misericordia del Altísimo, quien como lo señaló el Profeta en el verso 10 del mismo capítulo: “Y vio Dios lo que hicieron, que se convirtieron de su mal camino; y se arrepintió del mal que había dicho que les haría, y no lo hizo”.

En múltiples ejemplos que registran las sagradas escrituras ilustró el hermano Naasón que así sucedió con María Magdalena, a quien Cristo perdonó todos sus pecados ante su demostración de arrepentimiento y así ha sucedido con todos aquellos que en su momento han tocado las puertas de la misericordia, “…en aquella humillación, entonces Dios se arrepiente del mal que Él había hablado, porque Dios es grande en misericordia, por eso su pueblo no tiene temor. ‘Si tú me castigas, yo sé que lo merezco, pero sé que el castigo va a ser por un propósito, el propósito de volverme a traer hacia ti’ por eso todo lo que viene de Dios, todo, ¡entiéndelo! todo lo que viene de Dios, nosotros lo recibimos con grande alegría” – afirmó.

 

Vivir en el Hueco de la Mano de Dios

Más adelante aseguró que, lo que para el mundo es un misterio, para el pueblo de Dios no lo es, porque el pueblo de Dios entiende por qué vienen los terremotos, las inundaciones y todo lo que el hombre llama desastres naturales. “Él es el que tiene su parámetro perfecto, y Él es el que permite que las cosas pasen, así es que si nosotros no nos reconciliamos con nuestro Dios que tiene potestad para mandar a los vientos que se retiren o que se escondan en el fondo de las aguas, también nosotros podríamos naufragar, pero hoy vuelvo a recalcar: Iglesia del Señor, te has comportado a la altura de un digno esclavo de Dios, porque viviste los terremotos, porque viviste los huracanes, los ciclones, porque viviste cosas que también vivió el mundo, pero a diferencia de ellos, en vez de correr con desesperación, tú te refugiabas en las Casas de oración, doblabas tus rodillas y decías: ‘¡Señor en tus manos me encomiendo! Sea lo que tú quieras’ Pero no sabías tú, que al estar doblando tus rodillas, Dios te estaba tomando en su mano, y en medio de esas calamidades Dios te libraba para que a ti no te pasara nada”.

Es así como exhortó a los fieles a seguir el consejo del Profeta Joel que narra en su capítulo dos, verso doce: “Por eso pues ahora dice Jehová, convertíos a mí con todo vuestro corazón, con ayuno y lloro y llanto” para que de esa manera, el Todopoderoso esté siempre con su pueblo.

 

Porque mi prioridad eres tú, Iglesia del Señor

Poco antes de concluir su hermosa exhortación, El Apóstol de Jesucristo dio testimonio de un hombre que este año, le pidió de Su oración por el Estado de Veracruz, que estaba próximo a ser azotado por un huracán y a quien el Apóstol de Dios respondió que oraría en su favor con la condicionante de que él correspondiera dando testimonio del poder de Dios, sin embargo; esa noche dejó en claro a su pueblo “no siempre podré intervenir por el mundo, mi responsabilidad es primeramente con la Iglesia del Señor. El mundo en algunas ocasiones, deberá de recibir la disciplina de Dios y ahí no puedo intervenir, porque es Dios quien dice cuándo y en qué momento y a quien va a disciplinar. Yo tengo una enseñanza y una encomienda y mi misión primeramente es venir a proteger, es venir a levantar mis alas, a extender ese manto que Dios me ha dado para protección vuestra, siempre y cuando seáis obedientes a este evangelio que Dios me ha dado; lo que el Señor dijo, yo también lo repito: No te pido por el mundo, te pido por aquellos que del mundo tú me has dado, porque tuyos son. Porque tú eres de Dios” – dijo a la Iglesia.

Conviene subrayar la aclaración apostólica que, si alguien se pregunta por qué ora también por los que no son de su pueblo, deben recordar que Cristo también lo hizo con una mujer gentil, (ajena al pueblo de Israel) cuando se acercó con reconocimiento y humildad a pedir su favor, a diferencia de aquel malhechor que se encontraba en la cruz junto a él y quien lejos de humillarse le recriminaba con soberbia: “Si eres Hijo de Dios, sálvate y sálvanos a nosotros” sintiéndose digno de ese derecho. Al respecto de la persona que le pidió la oración, expuso: “aquel hombre vino a mí y dijo: yo sé que usted es un hombre de Dios, y que usted es el único aquí en la tierra que tiene la facultad para detener esos elementos naturales, porque Dios está en usted, le ruego y le suplico que ore por mi Estado”.

Como resultado de la plegaria apostólica, el huracán se degradó de categoría, entrando al Estado de Veracruz completamente disminuido. Así pues, si alguien dijera que fue casualidad tendría que aplicar el mismo criterio cuando el mar se abrió con Moisés, cuando el sol se detuvo con Josué o cuando David mató a Goliat, las cuales no fueron coincidencia ni casualidad, ni suerte, “por eso es que yo les digo que, habrá ocasiones en que yo pueda intervenir, si, cuando veo que hay realmente una razón que sea en provecho para un alma, pero cuando no, yo no puedo intervenir, porque mi prioridad eres tú Iglesia del Señor y a ti te digo con toda esa facultad que Dios me ha dado: No tengas pendiente, confiad en Dios, confiad en Jesucristo, confiad en mi oración, confiad en que Dios me escucha realmente”.

 

La Iglesia del Señor no conoce la derrota ni el fracaso

Con relación a al fracaso en la Iglesia del Señor, dejó en claro que no existe, que la Iglesia no conoce las derrotas, pese a los acontecimientos del 42 donde se dice que la mitad de la Iglesia se fue, aclaró: “era necesario que aquello fuera cortado par que no dañara al que todavía estaba sano. Hoy te digo: voltea atrás y mira a los que se separaron ¿Dónde están sus congregaciones, sus Iglesias?…y mira en donde Dios te ha puesto y mira lo que Dios ha hecho de ti”. En conclusión, ni en 1942, ni en 1997 cuando el Apóstol Samuel fue difamado, hubo fracaso en la Iglesia La Luz del Mundo, al contrario este último acontecimiento sirvió para que volvieran la gran mayoría de almas que por alguna razón estaban extraviadas del camino de Dios; porque en ellos había la certeza de la probidad de vida del Apóstol Samuel Joaquín y todos esos acontecimientos lejos de derrotar a la Iglesia, la han fortalecido.

 

Conclusión

Finalmente el Siervo del Señor indujo su exhortación a tener confianza en Dios y a no olvidar sus favores recibidos, a tener gratitud por todos sus beneficios, “Iglesia del Señor, no tengáis miedo, yo les dije al empezar este año (2017): ¿qué va a suceder? Yo les voy a decir que va a suceder, ellos tendrán miedo, ellos correrán desesperados, ellos se ampararán en las cosas materiales y dirán: ¿Por qué nos pasan estos desastres? Pero te dije: ¡Tú confía en el Señor! Y nosotros estaremos seguros; mira, Hasta el día de hoy, la Iglesia del Dios vivo columna y baluarte de la verdad, sigue segura y sigue adelante”.

En una hermosa enseñanza enseñó a los hermanos – como lo anticipara en el inicio de su tema – cuál debe ser la postura de los Hijos de Dios para asegurar la prosperidad que viene de parte de Dios: “Señor, voy a contar estos días, voy a reflexionar en todo lo que sucedió para traer a mi corazón sabiduría. Llega un año más, yo te quiero preguntar iglesia del Señor, ¿hay incertidumbre en ti? ¿Hay temor en ti? ¿Sientes miedo de lo que ha de venir? Yo te digo: Con Cristo al timón navegaremos seguros, lo que Dios nos tenga en el futuro, sabemos que él nos seguirá llevando en el hueco de su mano y nos seguirá llevando de triunfo en triunfo, y nosotros seamos agradecidos, porque la gratitud es la virtud que el cristiano, el hijo de Dios no debe olvidar jamás, sino todo lo contrario, siempre con nuestras acciones, con nuestros hechos, con nuestra vida, humillándonos ante él, porque ante él no somos nosotros ni profesionistas, ni ricos ni poderosos, ni afamados, delante de Dios no somos nada, si somos algo, es porque él nos lo ha dado y ante él vamos con humillación reconociendo que él nos lo ha dado todo” Concluyó.

 

Oración de intercesión

Iniciados los primeros quince minutos del nuevo año (2018), el Apóstol de Cristo, dijo que, era el momento de orar por su pueblo que en todo el mundo esperaba su oración, que también oraría por aquellos que están lejos a fin de que Dios se compadezca de ellos, los cuales le duelen en su corazón, porque lejos de Dios solamente sufren, no obtienen nada bueno del mundo pues el mundo vive con amargura y rencores, “sin embargo; los que vivimos en Dios, vivimos en una perfecta paz interna; el niño, el joven, el hermano adulto, el anciano, el enfermo, el que está agonizando, el que morirá en unas horas más, todos vivimos en una perfecta paz, porque todos sabemos que estamos en el Hueco de la Mano de Dios y en sus manos estamos completamente seguros”.

Enseguida el coro de Hermosa Provincia entonó la alabanza titulada “Este es el Año de Bondad” y al término de ese precioso himno, el amado maestro comenzó a hacer su esperada oración de Intercesión, cuyo inicio se pudo oír en sonido general:

“Bendito Padre que estás en el Cielo, ¡Qué hermoso año ha pasado! porque para tus hijos Señor, ningún año ha sido triste, todos los años que vivimos en ti y por ti, han sido de inmensa felicidad, pues tú has sido nuestra vida, tú has sido nuestra salud, tú has sido nuestro benefactor, tú has sido nuestro único protector, por eso no venimos a reclamarte Señor, no venimos a cuestionar ¿Por qué paso esto o lo otro? ¡No! Venimos con toda nuestra humildad, con todo nuestro reconocimiento, con toda nuestra gratitud, para decirte: ¡A ti Señor sea la Gloria, la honra, la alabanza y toda nuestra adoración! ¡A ti el único Dios de Dioses, creador del cielo y de la tierra! lo hacemos en el nombre de tu hijo amado Jesucristo”. A partir de ese momento dobló sus rodillas y continuó orando por todo su pueblo, una hermosa oración en favor de los suyos, de aquellos que Dios le ha entregado bajo su ministerio de perdón, amor y reconciliación, mientras su pueblo, se solazaba bajo su santa oración.

 

Bendiciones finales para su pueblo

Tras una hermosa oración llena de bendición para todo su pueblo, los coros unidos comenzaron a entonar el himno “Aleluya de Handel” al término del cual el Santo de Dios deseó bendecir a su pueblo en todo el mundo:

“Hermanos de Europa, donde Dios me ha dado todas las primicias de mi ministerio los cuales son: Bélgica y Alemania os abrazo en las entrañas de Jesucristo y os digo que aunque estoy ausente en el cuerpo, mi espíritu está con vosotros, deseo que Dios los haga como los cedros del Líbano; fuertes, frondosos conforme a las promesas que Él me ha dado.

Hermanos de Asia, yo sé que aunque sois pequeños también anhelan ver mi rostro y ruego a Dios que os abarque con su Santo espíritu y que me permita muy pronto, no solamente saber de ustedes, sino conocerles y entonces estrecharles en un abrazo en Cristo Jesús. Dios los prospere en este año nuevo.

Hermanos de África, mi pequeña gigante, mi alegría y satisfacción y mi ruego satisfecho, deseo que os multipliquéis en gran manera, de tal forma que ese continente será un hermoso edén, un vergel, un oasis espiritual, anhelo que otros países africanos abran sus puertas al Evangelio y que el hambre espiritual que hay en aquellos lugares, sea saciada con el Evangelio que Dios me ha dado, Dios me permita muy pronto alcanzarlos con mi presencia y conocer entonces vuestros bellos rostros.

Hermanos de Sudamérica que sois un entrañable recuerdo, de manera que todos los días os tengo en mi memoria, en mi mente y en mi corazón, deseo que seáis engrandecidos que seáis valientes y que seáis revestidos de las vestiduras de los valientes. Dios os haga como Caleb y como Josué, incansables y decididos hasta que en todos los rincones de vuestras regiones digáis: ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!

Hermanos de Centroamérica, impetuoso es el recuerdo de vosotros, sois lluvia de bendición que anhelo volver a contemplar y sentir en mi espíritu, sois un vaso de agua para mi sed, sois mis amigos y compañeros en la milicia espiritual de donde Dios me ha dado y me dará muchos ayudadores para inundar el mundo de su evangelio. Dios los tiene atados a mis manos, de manera que cuando elevo al Señor mis brazos, ahí estáis vosotros en mi plegaria. Dios os siga bendiciendo.

Hermanos de las Islas del Caribe, estáis muy presentes en mi corazón, y pronto Dios me permita alcanzarles y conocerles en Cuba, en Haití, en República Dominicana y en Puerto Rico, entre tanto como a mi hija pequeña un abrazo y os doy un ósculo de amor. Esperad un poco que el que ha de venir, vendrá.

Hermanos de México, incluso esta hermosa Iglesia de Guadalajara, tierra bendita de la Restauración de la Iglesia del Señor, cuartel y fortaleza de la Elección Apostólica. Dios te engrandezca más de lo que ha hecho y siempre vayas hombro con hombro al lado del Apóstol de Jesucristo. Dios bendiga México y Dios siga prosperando”.

Tras la gracia derramada en las anteriores bendiciones para su pueblo, procedió a dar lectura al Salmo 136 que de manera especial entona el pueblo de Dios en las acciones de gracias, por los múltiples y continuos favores de Dios e inmediatamente después del salmo, invitó a la Iglesia a despedirse con una oración de adoración a Dios “Quiero que esta oración la hagamos con todo nuestro corazón y con todo nuestro sentir; hay dos formas de orarle al Señor: la primera es hacerlo en el nombre de nuestro señor Jesucristo porque así él lo estableció: todo aquello que pidiereis al Padre en mi nombre, Yo lo hare y mi padre lo concederá. La segunda es hacerlo con humillación, con ruego y con suplica. ¿Quieres adorar su nombre? ¿A ese Dios eterno? ¿A ese Dios que nos lleva de triunfo en triunfo? Alabemos su nombre y que el mundo sepa que aquí en la tierra este pueblo le adora en Espíritu y en verdad”

 

Despedida

Antes de despedirse de su pueblo, el Apóstol de Jesucristo agradeció a las personas que con su presencia, a través de las redes sociales o vía radio, se unieron esa noche con el pueblo de Dios “A cada uno de ellos les decimos:
¡Dios los bendiga! De parte de la Iglesia también les deseamos Feliz Año 2018”.

Finalmente a su pueblo lo despidió con las siguientes palabras: “Iglesia del Señor, no tengáis temor, seguiremos adelante, de triunfo en triunfo ¡Feliz año 2018! y que Dios siga cumpliendo en vosotros todas sus promesas. La paz de Dios os siga acompañando en este año y el amor de Cristo en su bendito y glorioso nombre”.

Al descender de su ministerio, se detuvo en la parte central frente al mismo y los coros unidos por el Espíritu Santo, comenzaron a entonar el himno “Yo adoro a un Dios omnipotente”, el Hombre de Dios pidió a toda la Iglesia que se uniera a ellos y juntos, Iglesia, coros y Apóstol, se abrazaron simbólicamente adorando al Único Dios Vivo y Verdadero.

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.

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