Presentación Apostólica ante los jóvenes mayores de edad

Contexto

El apóstol Naasón Joaquín García convocó a la juventud de aspirantes a la obra, a realizar una caminata junto con jóvenes mayores de edad, de 18 a 25 años de todo el mundo, la cual se verificó el 12 de agosto, en el marco de la preparación espiritual para  participar  de la Santa cena en Guadalajara, Jalisco; es decir la primera convocación a celebrarse en la sede de Iglesia La Luz del Mundo. Esta actividad se organizó  en tanto que los hermanos acudían  a consagrarse y fortalecer su fe con diversos estudios que los Pastores y ministros de la Iglesia les impartían en Hermosa Provincia y en las subsedes designadas para acoger a los más de 500 mil comensales,  que el 14 de agosto tomarán la Santa cena en memoria de la muerte del Señor Jesucristo.

Los jóvenes y señoritas se reunieron al atardecer en la calle 12 de octubre, frente al templo de la Colonia San Antonio, de donde  partieron a las 19 horas rumbo a la colonia Hermosa Provincia.

Los contingentes  caminaban entonando himnos  en los que expresaban su ánimo decidido para ir a la batalla espiritual. Venían formados en escuadrones de cuatro en cuatro señoritas,  franqueadas por los costados por dos jóvenes varones que marchaban presurosos y seguros porque  además de tener la confianza en Dios, iban resguardados por unidades de vialidad y agentes de tránsito que les abrían el paso por las calles, seguidos de ambulancias de la Cruz verde, personal médico, enfermeras y Protección civil de la Iglesia.

El apóstol de Jesucristo saluda a los jóvenes caminantes

Los más de 15 jóvenes comenzaron a arribar a la Calzada Dr. Samuel Joaquín Flores para ingresar al majestuoso templo de Hermosa Provincia,  en donde el Pastor Abner Pardo los instaba a entonar himnos  de lucha. Firmes y adelante huestes de la fe era el canto que al unísono se escuchaba dentro y fuera del sagrado recinto. A la iglesia que rodeaba la glorieta y las calles circundantes y que seguramente muchos  eran los padre de esos jóvenes les decía:  ¡Estos sus hijos son los guerreros de hoy, las huestes espirituales de hoy!, porque de ellos saldrán los que van a ser enviados a trabajar en la obra del Señor; porque ellos son la fuerza y futuro de la Iglesia.

El apóstol de Jesucristo, desde el balcón de su casa, les fue saludando y dando la bienvenida con denuedo y vigor, feliz de ver en los puños enhiestos y los rostros erguidos  de miles de varones y señoritas,  la firme decisión de salir ya a la batalla de Jesucristo, significando con ello el inicio del cumplimiento de la promesa de prosperidad y expansión de la iglesia, que Dios le hizo a Su elegido para guiar al pueblo del Señor en la actual era apostólica. Él a su vez los recibía  y les enviaba abrazos espirituales;  porque  esa caminata significaba  adhesión a su Elección, deseo de trabajar  y de ayudarle a cumplir la misión para el engrandecimiento de la Iglesia; actitud de lucha que  los caminantes reforzaban  glorificando y entonando el himno “Yo soy soldado de la cruz…” que se ha convertido en el canto que caracteriza el perfil  de la misión evangelizadora del apóstol Naasón Joaquín .

Petición a Dios y mensaje apostólico a los jóvenes aspirantes a la obra

Cuando la mayoría de los jóvenes ingresó al santuario, el Siervo del Señor, acompañado de sus hermanos Benjamín y Ussiel Joaquín, además de algunos pastores, a la 21:45 descendió del balcón, entró al templo y ocupó su ministerio diciendo: “¡Ustedes son el cumplimiento de la promesa que Dios me hizo…puedo expresar que vosotros  sois mi ejército, que sois mi fuerza, que sois mi espada, y que sois mi escudo, Dios los bendiga!” Los miles de jóvenes glorificaban evidenciando que la obra perfecta de Dios había sido hecha en sus corazones

Como respuesta al reconocimiento  de los jóvenes y con la energía espiritual que el poder de Cristo le ha dado, dijo que ante lo que veía y sentía, no le quedaba otra cosa mas que decir: “ No a nosotros, sino a tu nombre Oh Dios, sea la gloria y la alabanza…” y tomando las palabras del apóstol Juan en su carta,  les dice: Les escribo a ustedes jóvenes porque sois fuertes y cuya valentía me provoca una gran alegría.  A su vez al percibir su actitud decidida,  les asegura categórico:  “contigo desbarataré ejércitos y saltaré muros, bendito seas, bendito sea Jesucristo y bendita sea la roca.”

Después de glorificar al que vive y reina para siempre, les dijo a los jóvenes que había reunido ese contingente porque lo formaban personas que ya están en edad de decidir, de ser responsables, por lo que ahora él les decía: su tiempo ha llegado, y no es circunstancia ni una acción social por la que estoy aquí, esta es una reunión de trabajo, porque la lucha del Señor ha iniciado  y en ella ustedes están incluidos, es una reunión de trabajo, compromiso, solicitud y obediencia. Expresó que desde el llamamiento de Dios anhelaba estar con toda la iglesia para celebrar la Santa cena y además reunirse con la juventud que ha sido tocada con el manto de la elección, a la que convocó porque en todos los países que  visitó en su primera gira universal, Dios le había hecho ver la necesidad de Obreros y que la mies es abundante. Ante esta carencia, el apóstol de Jesucristo oró fervorosamente a Dios para que de entre los jóvenes presentes despertara vocaciones para la predicación, que les hiciera sentir la necesidad y el gemir de las almas por la escasez espiritual de palabra de Dios.

Al ver que ya hay bastante jóvenes preparados para la  lucha,  con denuedo les interrogó: ¿quieres sumarte a esta lucha espiritual, que es la batalla de la fe de Jesucristo; porque también a  él, como a Cristo, le preocupa,  si  cuando el Señor vuelva, hallará fe en la tierra.  Les preguntó si entre ellos hay quien desea levantar la bandera del evangelio y quien desee que la iglesia de Jesucristo brille en lo alto. De ser así,  -exhortó: les dejó un precioso mensaje de responsabilidad y compromiso, pero también de confianza y seguridad, para ustedes, para los que por su edad ya son responsables de sus decisiones. Su deseo de incluirlos en la conquista de la fe se apoya en el evangelio del apóstol Juan, capítulo 6, versículo 5 al 9  en donde narra que el Señor Jesucristo, para alimentar a cinco mil  se valió de un muchacho que traía cinco panes y dos pececillos. Así el apóstol Naasón Joaquín,   en la misión de lograr la prosperidad prometida por Dios y Jesucristo que le habló aquel 8 de diciembre, aclaró que necesita llevar el evangelio a los que tiene hambre de la palabra de Dios, y para ello le pedirá al Señor que le dé manos en la juventud, que le dé jóvenes dispuestos que sean sus pies y bocas que les hablen a las almas llevando el alimento espiritual, que para ello los ha estado preparando y los ha convocado con el anhelo que expresó de manera metafórica: Dios me dé jóvenes que en su alforja espiritual , como David recojan del río una piedrecillas con las que derribarán al gigante enemigo, que no tengan miedo porque Dios está con nosotros y si como a Eliseo, el manto de la elección los ha tocado, estén dispuestos a dejarlo todo para ir a la lucha; incluso que ya hayas besado a tus padres y estés dispuestos a salir ya a la conquista del mundo para Cristo,  que no temas lo que van a hablar, si confías en Dios, en Jesucristo y en su Siervo Naasón, porque en tu hablar va a ser el Señor contigo.

La misión que les encomienda

Les precisó categórico que todo guerrero espiritual que se aliste en el batallón de conquista requiere vocación, valentía, confianza y palabra con poder, virtudes  que les dará el espíritu santo para cumplir la misión que se encierra en cumplir los siguientes axiomas:

  • Dar testimonio de tu iglesia, de Cristo y de su Apóstol
  • El que pone su arado no debe voltear hacia atrás
  • El que ama más a padre y madre no es digno del reino de los cielos
  • Leer las escrituras que dan testimonio de Cristo, conocimiento e inspiración
  • No te avergüences de dar testimonio del apóstol del Señor
  • Ninguno que milita en el servicio a Dios se embaraza en los negocios del mundo
  • Creer en Dios, en Jesucristo y en su enviado y seréis prosperados

Conclusión

En su presentación no pudo faltar la oración por los millares de jóvenes presentes, a fin que Dios los revistiera de su bendita gracia. Como cierre de su medular mensaje apostólico y para concluir su histórica presentación ordenó a los coros y los jóvenes congregados, que entonasen el beligerante himno “Por Jesús luchando hasta la muerte”.  Al concluir el canto espiritual invocó a Dios en ferviente  oración y poderosa súplica diciendo: Señor, ellos me han dicho que están listos, ahora tú que me hablaste aquel 8 de diciembre y me prometiste prosperidad y crecimiento, dame en ellos a los Eliseos,  porque yo veo en ellos el próximo cumplimiento de tu promesa de prosperidad, revístelos de tu poder…

Después de su plegaria al Eterno, en favor de los jóvenes que serán enviados a los campos de  batalla, el apóstol de Jesucristo dijo estar feliz al ver la firmeza de la iglesia en la Elección, pese a que los enemigos deseaban verla derrotada, incluso afirmaban que ya no se necesita otro apóstol, aunque en lo interno de su corazón saben que el pueblo de Dios siempre ha necesitado quién la guíe y quién administre la gracia. En su enojo por su triste orfandad al no creer en el apóstol anterior ni en el vigente, los que cerraron su corazón y lo abrieron a la incredulidad,  llegaron a decir que la iglesia estaba acéfala, mas noes así porque Dios no tenía ese destino para su pueblo y por ello levantó al apóstol Naasón Joaquín;  afirmación vigorosa que arraigó la fe en los jóvenes que con lágrimas y en éxtasis espiritual de un avivamiento singular, glorificaban a Dios.  Asentían con reiterados amén, porque el Señor ya hizo en ellos la obra perfecta de creer en el que él ha enviado para estar al frente de su pueblo, ¡para administrar el ministerio de la gracia que hoy los hace exclamar : Cristo sigue reinando en la iglesia del Señor, te lo digo a ti juventud, que saldrás a la conquista del mundo para Jesucristo. Sólo tenemos un destino, Jesucristo…  motivo de la reunión y de la magna festividad que celebramos. La juventud al unísono  glorificaba y ratificaba las afirmaciones apostólicas.

Despedida

Para despedirlos los invitó a entonar el himno “Salid valientes oh batallón de Israel”, durante el cual especificó que entre esos jóvenes está el ejército de Dios y las huestes de Jesucristo que sin temor saldrán a la lucha a partir del 15 de agosto. Aclaró que  no irán solos, los acompañarán unos capitanes, pastores y diáconos que los instruirán en las responsabilidades y deberes en la obra de la predicación.

Eran las 22: 40 horas cuando se retiró del templo, en el trayecto iba departiendo bendiciones con expresiones de inigualable poder,  que de seguro resonaron en los oídos de los enemigos del pueblo de Dios: ¡Que sepa el mundo que la iglesia sigue fuerte y unida en Cristo Jesús!