Presentación Apostólica en Asunción, Paraguay

A 24 días de que iniciara su primera gira universal –que principió el pasado 15 de enero en Talca, Chile–, el Apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín García concluyó el pasado domingo 8 de febrero su periplo pastoral de cinco países en la Iglesia de Paraguay.

En esta primera gira el Apóstol del Señor pudo constatar cómo el manto de la Elección tocó prodigiosamente el corazón de los hermanos de Sudamérica. El cumplimiento de la promesa que Dios le hiciera a su Apóstol el pasado 8 de diciembre –“haré la obra perfecta en sus corazones y serán como un solo hombre” –, se ha cumplido de manera simultánea alrededor del mundo. Los testimonios de fe y las manifestaciones que Dios ha dado a los hermanos, en el reconocimiento a la Elección del Apóstol Naasón Joaquín, son prodigiosos. Y es que la Obra de Dios consiste en creer en el que Él ha enviado (Juan 6:29).
La República del Paraguay es un país ubicado en la zona central de Sudamérica, y es el quinto país más pequeño y el cuarto menos poblado de América del Sur, y su capital es la ciudad de Asunción, donde tiene presencia la Iglesia La Luz del Mundo a partir de 2010. La Casa de Oración se ubica en la avenida Defensores del Chaco y Las Llamas.

Salutación apostólica

El P.E. Benjamín Joaquín presidió la consagración previa a la presentación apostólica. Cuando el reloj marcaba las 11:56 horas, el Apóstol Naasón Joaquín ingresó a la Casa de Oración de la capital paraguaya, acompañado de los ministros invitados a su gira. La Iglesia, junto con la delegación del Coro de Estados Unidos, cantó la alabanza Hosanna en dialecto guaraní -lengua que habla el 87% de los habitantes-, para dar la bienvenida al Excelentísimo Apóstol del Señor.

Al paso del Enviado de Dios, los hermanos paraguayos levantan sus manos y de sus mejillas brotan lágrimas. Para ellos es inédita y jubilosa la primera visita de un Apóstol a este país. Al ministro local, hermano Víctor , de origen boliviano, correspondió dirigir las palabras de bienvenida a nombre de la Iglesia.

Después de elevar a Dios su oración de acción de gracias, el Apóstol Naasón Joaquín dirigió sus primeras palabras a la Iglesia: “La Paz de Dios y la gracia de nuestro Señor Jesucristo sobreabunden en vuestros corazones”. Y a esto añadió la siguiente salutación: “Naasón Joaquín García, Siervo de Dios y Apóstol de Jesucristo conforme a la fe de los escogidos de Dios y el conocimiento que es según la piedad. Mis primeras palabras son aquellas que decía el profeta Samuel cuando Dios derrotó a los filisteos: Ebenezer, que quiere decir `Hasta aquí me ayudó Jehová`. Y es que no puedo dejar de relatar las grandes bendiciones que el Señor me ha permitido disfrutar. Antes de llegar hasta vosotros estuve con vuestros hermanos de Chile, Argentina, Uruguay y Brasil, y pude constatar la obra que Dios ha llevado a cabo en el corazón de cada uno de nuestros hermanos de aquellos lugares”.

Manifestación apostólica

El Siervo de Dios recordó con satisfacción el instante glorioso de su manifestación apostólica, que tuvo verificativo el pasado 14 de diciembre: “Aquel momento, incomprensible para la mente humana, en el que el corazón de la Iglesia Universal brincó y saltó de alegría como un solo hombre, hablaba en otras lenguas y aceptaba aquella voz que me dijo: `Naasón: tu estarás al frente de este Pueblo`. Entonces, la manifestación del Elegido de Dios, la revelación divina, nos hizo comprender que la Iglesia de Jesucristo seguiría adelante. Que el trabajo no se había terminado; al contrario, todavía quedaba mucho por hacer. Y a esa sagrada voluntad nos acogimos, vosotros y su hermano Naasón, y le expresamos al Señor: ¡Heme aquí Señor para hace tu santa voluntad!

“Ha sido también grandioso ver el poder de nuestro Dios que he visto en cada nación, pues a cada lugar que he llegado, sea Argentina, Chile, Brasil, Uruguay, y ahora vosotros, me habéis recibido. La mente se queda atónita y no puede haber una compresión humana de decir: `Señor, ¿cómo haces esta maravilla de mover los corazones y hacer que tu Iglesia acepte tu santa y bendita voluntad?`. La mente humana no me da para comprender esta obra tan hermosa, este poder único que tiene nuestro Dios”

El pincel de Dios

En otro momento, el Apóstol de Jesucristo dijo: “Hermanos de Paraguay: ¿necesito una carta de recomendación para estar aquí con vosotros? ¿Tengo necesidad de que alguien me proclame como Siervo de Dios? ¿El manto de la Elección tocó esta nación? ¿Tocó tu corazón? Dese aquel 8 de diciembre yo la comencé a escribir y nunca me cansaré de hacerlo. Dios me tomó como un pincel y su mano ha escrito preciosas letras en vuestros corazones. Qué hermosas frases puso en sus sentimientos. Iglesia del Señor: te miro y veo en ti escrito: Santidad a Jesucristo.

“Hoy Dios me ha permitido llegar hasta aquí para continuar escribiendo en vosotros, no con tinta, sino con el fuego de su Santo Espíritu. Permita Dios que esa escritura quede marcada en vuestro corazón para vida eterna. Porque no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor.

“Al decir heme aquí para hacer tu santa voluntad, no es únicamente un juego de palabras. Es una grande responsabilidad que lleva esta frase. “Quiero traer para vosotros una palabra de consuelo, aliento y responsabilidad espiritual”.

“Creí por tanto hable”

En otra parte de su explicación, el Siervo de Dios invitó a la Iglesia a leer el siguiente texto: “Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito, creí, por lo cual hablé. Nosotros también creemos por lo cual también hablamos” (2a. Corintios 4:13). Recordó que este pasaje habla de dos acciones: la primera, el creer; la segunda, el hacer. Estas dos acciones, dijo, son consecuencia la una de la otra; es decir, el creer tiene un resultado: hablar. “De estas dos acciones, una es interna y la otra es externa: una viene de parte de Dios y la otra depende de la voluntad del hombre”, afirmó.

“El creer –señaló– es una obra divina que se analiza en lo más íntimo del hombre: en su interior, en su alma, en su corazón y en su conciencia, donde ojo no ve ni oído escucha. En el creer no interviene la voluntad humana –ni siquiera la voluntad propia–, y no está sujeto a la opinión pública ni tiene necesidad de consultar con alguien a fin de que se lleve a cabo. El creer es una obra exclusiva de Dios. La Obra más importante de Dios, la cual actúa e interviene en lo más íntimo del corazón es el creer. El Señor Jesucristo, cuando responde a los fariseos sobre cuáles son las obras de Dios, no duda en decir que la más importante es que creáis al que Él ha enviado”.

“Si tú estás en la Iglesia eres bienaventurado porque esta obra la hizo Dios en tu corazón. No fue la explicación del hermano. Hubo algo que te hizo sentir que tú corazón ardiera, y no decías qué es. Creer no se lleva a cabo por comprensiones, razonamientos, deducciones y análisis de textos personales. Es porque así a Dios le plació. Por eso cuando Elías tocó a Eliseo con el manto, en aquel instante, sin explicación alguna, le dice: deja que despida a mis padres y después yo te seguiré. El profeta, asombrado, ni siquiera comprendió lo que estaba pasando, había obrado en su corazón algo maravilloso y grandioso.

“Iglesia de Paraguay: ¿Has creído que Jesucristo es el Hijo de Dios? ¿Has creído que en la tierra está la Iglesia de Jesucristo? ¿Has creído en el Enviado de Dios? ¿Has creído en el llamamiento que Dios hizo el pasado mes de diciembre? Ahora yo te pregunto: ¿quién dicen las gentes quién es el hermano Naasón Joaquín? Unos dirán que es el nuevo líder de la Iglesia La Luz del Mundo; otros te dirán que es el hijo de Samuel Joaquín; otros te dirán que es un predicador más. Y ustedes ¿quién dicen que soy? ¿Qué es lo que Dios ha puesto en sus corazones? Bienaventurados hermanos, porque esto no se los reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.

“Cuando te digan: muéstranos las obras que hace el hermano Naasón para que nosotros creamos; tu respóndeles: esta es la obra de Dios: no es del que quiere ni del que corre, sino de aquel que Dios que tiene misericordia”.

Despedida

En sus palabras finales, el Apóstol Naasón Joaquín dejó un compromiso a la incipiente Iglesia de Paraguay: “Hermano: ¿Ya creíste? Si crees que tienes la verdad, ahora impártela. ¿Cuál es nuestra responsabilidad? No callar ni guardar esta verdad. Hablar es dar testimonio, es anunciar, es compartir, es comunicar. Son las consecuencias que Dios ha hecho primeramente en el hermano que ha creído.

“Esta es una responsabilidad, y quisiera compartir con la Iglesia universal la urgencia de mi corazón. Los estoy haciendo copartícipes de ella, ya que hay un grande pueblo en esta nación. Te dejo este compromiso y también te invito a la lucha de Dios por las almas. Yo te nombro hoy un soldado de la cruz y siervo del Señor”.

Antes de concluir la Escuela Dominical, el Varón de Dios pidió la alabanza “Incansables compañeros”. La delegación del Coro de Estados Unidos se sumó a este himno. Como lo hizo en los países visitados, saludó personalmente a la Iglesia de Paraguay y a las 27 visitas que asistieron a su presentación, donde hubo grande regocijo, lágrimas de alegría y sentimientos de gratitud.

Con esta presentación, termina su primera gira universal que anunció en su carta del 20 de diciembre de 2014. En este periplo, Dios le ha confortado a través de la obra perfecta que ha hecho en los corazones. Sobreabundan los testimonios de fe, amor, gratitud y reconocimiento a la Elección Apostólica en las naciones sudamericanas visitadas. Al día siguiente partió a Medellín, Colombia, donde el próximo 14 de enero presidirá la Santa Cena. La promesa de Dios se ha cumplido. Seguro se halla el aprisco…