Presentación Apostólica en Badajoz, España

Badajoz es una iglesia llena de recuerdos para el Apóstol Naasón Joaquín García, lugar que visitó en dos etapas de su vida; primero cuando su padre el Apóstol de Jesucristo Samuel Joaquín Flores lo envió a acompañar a los hermanos misioneros en España y posteriormente cuando ya era Diácono de la Iglesia y vino a efectuar los bautismos de los primeros hermanos que se convirtieron en  esta ciudad y en la comunidad de Elvas, Portugal.

Ahora, con la investidura apostólica y en el marco de la tercera etapa de su primera gira universal, el apóstol de Jesucristo  se presentaría en la escuela dominical. La iglesia  de Badajoz se congregó desde temprano para recibirle Eran las 9.45 a.m. cuando el coro prendió el fervor espiritual con sus alabanzas, el Pastor Rogelio Rojas inició la consagración diciendo: “para España hoy es un día nacional,  porque hoy está en este lugar un Apóstol de Jesucristo”.

Eran las 10.05 a.m. cuando el vehículo que lo transportaba se detuvo a las puertas del templo ubicado en camino Madre Vieja s/n y el Siervo de Dios descendió, un grupo de niños le dio la bienvenida con pancartas alusivas a su elección, mientras la iglesia desbordaba de alegría dando glorias a Dios. Él amoroso y feliz por el emotivo recibimiento, tocaba las cabecitas de niños y niñas a su paso, mientras expresaba a la iglesia: “Dios los bendiga, Dios los guarde, Dios sea con ustedes, tenía muchos deseos de estar con ustedes, Badajoz una hermosa ciudad que me trae gratos recuerdos…Dios los guarde, y yo tenía muchas ganas de verles y de contemplar también sus rostros, que alegría también para mí, estar entre vosotros”.

Bienvenida

La iglesia le dio la bienvenida con el canto “El manto de la Elección” y posteriormente el Ministro local en turno, Ramón Sánchez Roca se dirigió a él recordando los inicios difíciles de la obra del Señor en España: “… como piedra dura, así fue el inicio de la obra en estos lugares;  pero damos testimonio que un Apóstol de Jesucristo, con un brazo fuerte golpeó esa roca  una y otra vez, hasta hallar una hendidura para sembrar esta preciosa fe, a Dios y a su siervo debemos el nacimiento de esta obra en estos lugares. Ocho de diciembre, ¡cómo nos dolió su separación!.. Pero la voluntad de Dios era llevarlo a un hermoso descanso, lloramos y nos afligimos porque reconocimos esa hermosa elección, por eso llorábamos la separación; pero el día 14 Dios nos hizo testigos de una hermosa elección…tenga tranquilidad su corazón, Dios ha puesto en sus manos la obra de España. Hemos estado contando las horas para tenerlo entre nosotros, para decirle con todo nuestro corazón, sea bienvenido Apóstol de Jesucristo”.

Salutación

Profundamente contagiado por la recepción de que fue objeto, el excelentísimo Apóstol de Jesucristo se dirigió a la iglesia de este lugar con este saludo: “La paz del Señor sea con ustedes, ¡qué alegría estar con vosotros!, también mi alma salta de alegría al estar entre vosotros, hermanos de Badajoz, a Dios sea la gloria por este hermoso y bello encuentro… eres como un bálsamo santo en el trabajo que Dios me ha encargado y sois como el aceite derramado sobre las vestiduras de Aarón…”

Enseguida invitó a entonar el himno 517 que a la letra dice: Sólo por fe en Cristo se salva y el alma siente consolación, Cristo es la aurora, él es el alba que trae al hombre la salvación, busca la biblia y lee su palabra, ella  dice la verdad…, y exhortó a los presentes a entonar el himno recordando la vida anterior;  pero sobre todo la felicidad que ahora experimentan por estar haciendo la voluntad de Dios. Al término del canto dijo: “…aquella niña que yo conocí hermanos, aquella pequeñita que me tocó conocer en sus inicios, se ha convertido en una jovencita, muy hermosa, cuya hermosura es conocida por todas las iglesias del mundo, y deseo que lleguéis a ser una hermosa provincia de donde saldrá la palabra de Dios y el consuelo a los demás países cercanos a este Continente…”

El tema de hoy: El amor por las almas

Una prueba inequívoca de que Naasón Joaquín es Apóstol de Dios, son las revelaciones que Dios le ha venido dando para su pueblo, consejos de Dios expresados en cada disertación doctrinal que expone a la iglesia universal, siendo manifiestas clara y tangiblemente como dijo San Pablo, la profundidad, la altura y la anchura del amor de Cristo que excede a todo conocimiento humano, conocimiento que sólo puede llegar a través de la revelación de Dios a su Apóstol.

La cita bíblica inicial de este tema fue el evangelio de Juan capítulo 3 verso 16: Porque de tal manera amo Dios al mundo, que ha dado a su hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna. Explicó que el Plan de Dios para el hombre se fundamenta en el amor que Dios sintió por el mundo, amor que no quedo únicamente en un sentimiento, sino que el mismo Dios hizo algo glorioso y único para demostrar ese sublime amor. A saber, nos regaló a su unigénito hijo y aunque sabía que iba a ser maltratado, herido, golpeado, vituperado y privado de la vida de una manera cruel e ignominiosa, fue mayor el amor que Dios sintió por el hombre. Una demostración de amor sin precedentes, -explicó el apóstol de Jesucristo-, porque, “¿qué hombre sacrificaría a su simiente por algunos hombres malos? nadie, ninguno lo haríamos, irías tu hermano, hermana a la cárcel y les dirías a los presos que tú vas a ocupar el lugar de ellos?,  en ninguna manera, donarías, ya no digo tu vida, un órgano de tu cuerpo a un desconocido?, claro que no, ¿sacrificarías tus ojos, regalándolos para que un desconocido, una persona que vive haciendo el mal tenga la oportunidad de ver?, en ninguna manera, no lo haríamos, es la verdad hermanos, no sacrificaríamos algo de nuestro cuerpo, mucho menos nuestra propia vida, por alguien que no conocemos, menos si supiéramos que esa persona es una persona mala,  una persona que está en la cárcel. Dios hizo algo más grande que eso, -y preguntó ¿quieres saber qué hizo Dios? Recordémoslo, Romanos 5:6 al 18”

En este texto -aclaró el Apóstol, encontramos que el mérito de Cristo no fue solamente morir, pues hay hombres en la historia que se han inmolado por una causa o por un ideal,  incluso por un pueblo; pero el mérito de Cristo consiste en que Cristo murió por los impíos; es decir, por lo peor de este mundo. Eso fue lo que hizo Jesucristo. Trajo a la memoria el ejemplo que alguna vez hizo mención el Apóstol del Señor Samuel Joaquín, cuando en una de sus visitas precisamente a España; viajando en el metro, observó a un hombre de quien todos los viajeros en ese vagón se apartaban debido al repugnante olor que despedía. En cambio el Siervo de Dios al verlo reflexionaba: “Señor, y pensar que así nos hallaste, y pensar que así estábamos algunos de nosotros, puedo asegurarles –porque me tocó conocer a muchos jóvenes de los inicios de esta iglesia- que literalmente…de las calles, tirados en el suelo, de ahí los hermanos los levantaban, incluso aquí en este lugar donde fue un tiempo el centro de toxicómanos…”

Dios amo al mundo pero no le impuso a su hijo la muerte

En su ponencia pidió especial atención en el hecho del libre albedrío con que Dios ha dotado al hombre, incluyendo a su hijo Jesucristo, a quien si bien es cierto, lo ofreció por amor al mundo, no le impuso la muerte, no lo obligó a ir a la cruz y morir; porque Cristo al igual que toda la humanidad, tuvo la oportunidad de negarse, es decir; tomar una decisión alterna a su sacrificio, sin embargo; al conocer la voluntad de su padre, asume es amor y decide por su propia voluntad sacrificarse y morir.

Más adelante citó el evangelio de Juan capítulo 10, versículos 17 y 18 donde Cristo Jesús mismo señala: Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida para volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo poder para ponerla y tengo poder para volverla a tomar. Este mandamiento recibí de mi Padre.

Y lo acató porque el amor de Dios por el mundo estaba en Cristo, no por imposición, sino por decisión propia, en esto consiste la grandeza de la redención, no en que Dios lo haya sacrificado, sino en que Jesucristo mismo, en su libre voluntad decide entregar su vida por nosotros y en esa voluntad de morir por nosotros, plugo al Hijo, santificarnos.

Para seguir destacando la grandiosidad de la obra redentora de Jesucristo, refirió el capítulo 10 de la Epístola a los Hebreos, versículo10: En esa voluntad somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre. ¿A cuál voluntad se refiere, a la voluntad de Dios? No, habla de la voluntad personal de Cristo, quien tuvo tiempo de evadir su misión y no llevar a cabo la redención de la humanidad; pero una vez que comprendió la magnitud del amor del Padre, se impregnó de él y se enamoró del mundo,  ¡de tal manera! que entregó su vida por él,  ¡bendito amor en el que hemos sido santificados!, –concluyó.

Jesucristo y su temor reverente

Para incitar a la audiencia a reconocer el inconmensurable  amor de Cristo; es decir, el inmenso sacrificio que aquel hombre semejante a nosotros en su humanidad, consumó, les dijo: “…esto es importante que lo entiendas, porque aquí radica nuestra bendición, nuestra salvación y nuestra santificación”.

Entender que Cristo Jesús pasó por el miedo natural que todo condenado pasa ante ese terrible hecho, máxime cuando es de su conocimiento dicha sentencia, nos permite aquilatar el valor del mismo. Cristo estuvo consiente del dolor al que tenía que ser sometido en su cuerpo, él lo sabía, en virtud de ello, poco antes de ser entregado a dicho sacrificio, buscó refugio en la oración y fue a llorar al huerto, porque el tiempo de ser entregado a esa muerte ignominiosa había llegado.

“Y allí estaba el Señor…empezó a buscar el refugio de su padre y en la primera oración que él hizo no sintió esa fortaleza, se sentía solo, abandonado y se levantó de aquella oración y corrió con sus amigos que eran los apóstoles y los halló durmiendo… no sentían el dolor que él estaba sintiendo, ¡tan grande era su dolor que el sudor de su frente caía cual gotas de sangre!  Vuelve una segunda vez a querer encontrar el consuelo de su Padre y después de un tiempo hace la oración y no lo vuelve a encontrar, vuelve a querer encontrar el refugio en sus amigos humanos que estaban otra vez durmiendo ¡Que decepción!… ¿Te acuerdas cuales eran sus palabras? Señor si es posible, pase de mí esta copa, pero no se haga mi voluntad…él estaba decidido a hacer lo que su padre le había indicado, todo por salvar al mundo. Solamente quería encontrar algo menos doloroso, porque su carne, sentía el temor a lo que se iba a enfrentar: ¡cilicio, tortura y muerte que jamás hombre alguno ha tenido, ni llevará en toda la existencia de la humanidad!,  así de cruel fue la muerte de nuestro Señor”.

Solo por medio del evangelio, se alcanza la vida eterna

Para ejemplificar la manifestación del amor tan grande que Jesús tuvo por las almas del género humano citó el  evangelio de Marcos capítulo 6, verso 34 que dice: Y salió Jesús y vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor; y comenzó a enseñarles muchas cosas. Explicó- que esas enseñanzas que habla la biblia eran su doctrina y  su evangelio; porque “No olvidemos que sólo por  medio del evangelio, el hombre alcanza vida eterna”.

Para ratificar su afirmación, explicó cómo las obras de Cornelio no fueron suficientes para su salvación, aunque éstas eran buenas y loables, pero no le bastaron a Dios  para salvarle; por ello le envió un ángel que le dijese que mandara llamar al Apóstol Pedro, ya que él le diría lo que era necesario hacer para ello. Así mismo trajo a colación la sentencia de Cristo: No todo el que me dice Señor, Señor, entrará al reino de los cielos sino el que hace la voluntad de mi Padre… para  exponer que esa voluntad se refleja precisamente en ese evangelio “Entonces no nada más es creer en Cristo, no. Es aceptar la voluntad de Dios reflejada en la doctrina que Cristo nos ha dejado”.

El amor de Cristo es depositado en sus apóstoles

Así mismo, expuso de manera secuencial, cómo Dios le dio únicamente el conocimiento del ministerio a Cristo su hijo y éste, con el conocimiento de la voluntad santa de su Padre, se impregnó de ese amor que  Dios tuvo por la humanidad, comprensión indispensable para llevar a cabo su sacrificio y una vez consumado, ese amor de Divino depositado en Cristo vino a morar en el corazón de sus enviados. Afirmación que ratificó con la porción bíblica que narra el libro de los Hechos de los Apóstoles capítulo 9, versos 10 al 16: El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de reyes, y de los hijos de Israel; porque yo le mostraré cuanto le es necesario padecer por mi nombre.

Para explicitar el cumplimiento de este anuncio, narró el llamamiento del Apóstol Pablo, de quien la evidencia bíblica lo expone como un hombre duro en su carácter, perseguidor de los cristianos y muy celoso de su credo farisaico. Cuando éste iba en el camino a Damasco escucha una voz que le dice: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?, desconcertado pregunta: ¿quién eres?, y la respuesta no se hace esperar: Yo soy Jesús a quien tú persigues y en ese instante, en un abrir y cerrar de ojos, ante esa voz, inclinó su cabeza en señal de abnegación y expresó: Señor, ¿qué quieres que yo haga?. “En aquel instante fue impregnado del amor de Cristo” Cuando Pablo habla en su primer misiva a los hermanos de Corinto, en el capítulo 9:16 de una encomienda, refiere que es la de predicar el evangelio por amor a las almas,- puntualizó.

El Señor me habló

Para demostrar que el amor de Cristo ahora pervive en él, narró cómo sus planes no eran los planes de Dios, porque -según él- ya había decidido qué hacer con su vida en caso de que su padre llegase a faltar, “pero el Señor me habló, como le habló al Apóstol Pablo y el Señor me dijo: Tu destino soy yo”, todos los ahí reunidos se pusieron de pie y levantando su mano en señal de aceptación a la Elección de Dios y Jesucristo,  exclamaron voz en cuello,  ¡amén así es¡

En la inspiración de Dios quiso releer el texto que tomó para sí, debido a la similitud de las circunstancias actuales: Colosenses 1:29 y 2:1 al 7, para lo cual también trabajo, luchando según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en mí. Porque quiero que sepáis cuán gran lucha sostengo por vosotros, y por los que están en Laodicea, y por todos los que nunca han visto mi rostro; para que sean consolados en amor, hasta alcanzar todas las riquezas de pleno entendimiento, a fin de conocer el misterio de Dios el Padre, y de Cristo…”

Declaró que esta lucha que refiere el texto anterior, él la tuvo consigo mismo aquel 8 de diciembre de 2014: “Sabe dios que no miento, pues oportunamente yo lo declaré a la iglesia, yo tenía mi destino puesto en otras cosas y en otra parte, incluso aquel día 8 de diciembre cuando el Señor me habló cara a cara y me declaró que yo estaría al frente de este grande pueblo, le expresé –tal vez resistiéndome a este llamamiento: Señor yo no voy a decir nada, yo no voy a hablar, si tú quieres manifestarlo, tú sabrás como lo vas a hacer;  pero a mí me da temor levantarme ante el pueblo y decir que tú me has hablado. El Señor me respondió: Honra el cuerpo de mi siervo Samuel y el domingo te levantarás a este pueblo y yo abriré el corazón de la iglesia y de los ministros para que te reciban como un solo hombre. Puedo decir entonces con libertad como dice el texto: La potencia de Dios actuó poderosamente en mí, esa potencia me abrazó y me reveló que yo estaría al frente de esta iglesia. También me hizo una promesa el Señor: que si yo veía grande este pueblo,  él lo iba a engrandecer aún más. Era una lucha conmigo mismo, con mis ideales con mis planes que tenía para mi persona…”

Exaltó la obra que Dios hizo en él, al seducirlo hasta vencerlo al grado tal de poder decir en este día con toda satisfacción: “las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos y es hermosa la heredad que me ha tocado, bendita lucha en la que el Señor me sedujo y me trajo para servir a esta hermosa iglesia que eres tú,  iglesia santa del señor, hoy puedo decir con libertad:  Naasón Joaquín, esclavo de la iglesia del señor para servir a mi Dios y conducir a las almas a la vida eterna, bendito amor por las almas que depositó nuestro dios en mi corazón y yo a semejanza de Cristo digo: el hacer tu voluntad,  ¡oh Dios mío!, me ha agradado…”

Consejo a la iglesia universal

En una reflexión personal se dirigió a su amada iglesia esparcida en los cinco Continentes, afirmando categóricamente: “la hora de expandir el evangelio en esta nueva era ha llegado, y traigo estas palabras para decirte que el amor de Dios por el hombre el cual también habitó en Jesucristo, ahora se encuentra en su Enviado que te habla y que te pregunta: ¿El amor de Dios por la humanidad mora también en ti?, ¿también en ti ha brotado el compromiso por aquellos que no han venido a su camino? ¿Qué sientes hermano, qué sientes hermana al ver como se están perdiendo las almas por no haber quién les anuncie este evangelio?… ¿No sientes dolor?, ¿no sientes tristeza?, ¿no te compadeces de estas almas?, ¿hermano tienes en tu corazón ese mismo amor de Dios por las almas?, puedo repetir lo que decía el Apóstol Pablo a la Iglesia de Filipos: Porque Dios me es testigo de cómo os amo a todos vosotros, con el entrañable amor de Jesucristo.

A manera de conclusión del tema expuesto,  desde este lugar hizo una convocatoria a la iglesia universal, invitándola a vivir aquellas palabras que el Siervo de Dios Samuel Joaquín dirigió a la iglesia en su misiva del 29 de enero de 2004, capítulo 18, versículos 41 al 43, en la que inspirado por el espíritu de Dios, incitaba: “Hoy es tiempo de SERVIR como la comunidad que somos, hermanos amorosos los unos de los otros. Como los padres aman a su simiente que esperan, aun sin conocerla, AMEMOS a los que en el mundo serán nuestros hijos y hermanos en Cristo. Procuremos su bienestar, no en una cuna de barrotes de oro o un moisés de palma adornado con lana y listones, como Dios lo quisiera. Pero que se manifieste nuestro amor, cuidado, responsabilidad.”

“Iglesia Universal, ¡habla el evangelio de Cristo!, ningún hermano está excluido de predicar, comparte con tus conocidos la palabra de nuestro Dios, comparte allí donde trabajas, con tu compañero, con tu compañera, joven, señorita, con tu compañero de estudio, ¡tú sabes que estás en la Iglesia verdadera de Cristo!”.

Cristianos en su propia opinión

Para ratificar esta certeza aludió al Señor,  y cómo en un mundo convulsionado por enfermedades en su gran mayoría incurables, Cristo aplicó como estrategia la sanidad en la carne con el propósito de atraer a los inconversos. Posteriormente cuando su fama había recorrido todas las regiones de Jerusalén, comenzó a hablar la palabra viva y eficaz de nuestro Dios; sin embargo, aquellas multitudes que recibieron los beneficios de la sanidad, se dispersaron ante la aparente dureza de su palabra, quedando a su muerte un número aproximado de 120 creyentes.

Es mentira que ser una iglesia mayoritaria signifique ser de Dios, la prueba Cristo mismo la declaró: Muchos son las llamados, pero pocos los escogidos: “porque todos quieren ser Cristianos, pero quieren ser Cristianos en su propia, opinión  y Cristo no vino a sujetar su enseñanza al gusto de cada uno de nosotros, sino vino a establecerla, para que cada uno de nosotros, cumplamos su santa y su bendita voluntad”.

Hermosa oración final

Al finalizar su alocución mencionó la inmensa alegría que había en su corazón por la asistencia de los visitantes y de cuatro hermanos de la comunidad de Elvas, Portugal quienes tenían 18 años sin perseverar en la iglesia del Señor, pero que hoy volvían al camino del Señor. Pidió a los presentes entonar el himno 241 titulado, Has oído la historia de Cristo y se despidió con la siguiente oración:

“Bendito Padre celestial, oh amoroso Señor, Tú que en algún momento sentiste ese amor por las almas, tentiste ese amor por la humanidad, dándonos a tu Hijo unigénito, para que a todo aquél que en él crea no se pierda más tenga vida eterna Y de la cual Señor, tu Hijo se impregnó y demostró también su amor por las almas, ofreciendo el mismo su vida, su cuerpo, en sacrificio de nosotros, de su amor que nos has impuesto Y que ahora nos hace amar a la Iglesia, a la humanidad con el entrañable amor de Cristo, impártela en todo tu pueblo, que cada uno de ellos se llene de este amor Y que prediquen y que hablen y que den testimonio, que tú eres el único Dios y Jesucristo, nuestro Salvador y Señor y Redentor, Te lo ruego en el nombre glorioso de tu hijo amado”.

Ya para despedirse, aclaró:  “Con esta presentación en Badajoz concluye mi gira por este país de España, y puedo decir, después de haberme presentado en Barcelona, en Madrid y Badajoz, ¡seguro se halla el aprisco!, ¡la victoria ha sido de Cristo!, ¡España es para Cristo!, ¡España es de Cristo!, me he alegrado de veros. Mi corazón se queda con vosotros y vosotros se quedarán en el mío, os espero en Guadalajara, el próximo 14 de Agosto y si alguno no alcanza a llegar, nos veremos en el Reino de Dios”.