Presentación Apostólica en Buenos Aires, Argentina

Primera visita apostólica a Argentina

El pasado domingo 25 de enero, el Apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín García presidió, en el marco de su primera gira apostólica por Sudamérica, la Escuela Dominical en la Iglesia de Buenos Aires, Argentina.

El modesto templo, ubicado en la calle Castañares n. 3050, del Barrio Villa Lugano, que fue inaugurado en 2013 por un emisario del Apóstol de Jesucristo Samuel Joaquín, lucía pletórico. Además de los hermanos de Buenos Aires, la Iglesia de la colonia Rafael Castillo, del municipio de La Matanza y la obra de Salta, estuvieron presentes –ésta última viajó, en compañía de su encargado, 1,600 kilómetros para asistir a esta histórica reunión–. De entre las decenas de visitas que asistieron a este evento, algunas de ellas expresaron su deseo de bajar a las aguas del bautismo y, en consecuencia, ser miembros de la Iglesia La Luz del Mundo.

Cabe destacar que la Casa de Oración resultó insuficiente para albergar a los asistentes, entre ellos los que acompañan al Apóstol de Dios en su gira universal (su familia y el grupo de ministros que le han acompañado desde el inicio de la gira, a partir del pasado 15 de enero, en Talca, Chile). En esta veraniega mañana, el termómetro registró una temperatura de 35º C.

Salutación apostólica

El hermano P.E. José Hernández López, quien inició la consagración previa a la presentación apostólica, recordó a la Iglesia argentina –entre otros aspectos– la bienaventuranza de creer en un Enviado de Dios y el significado que representa esta bendición para los creyentes.

En la que fue la primera visita a Buenos Aires de un Apóstol de Jesucristo, la Iglesia y los ministros esperaban ansiosos al que viene en el nombre del Señor. El deseo de conocerle y escuchar una palabra de bendición de sus labios era palpable. Cuando el Siervo de Dios ingresó a la Casa de Oración, alrededor de la 11: 00 horas, los hermanos porteños levantaban sus manos, derramaban lágrimas –de reconocimiento y gozo espiritual–, y le aclamaban con particular júbilo.

Al llegar al área ministerial, el Apóstol Naasón Joaquín invitó a los presentes a elevar una oración a Dios, para darle gracias por sus bondades y misericordias: “Tenía mucho deseo de verles, de conocerles, de estar con ustedes. Ya estaban en mi corazón, como yo sé que yo ya estaba en el suyo”, recordó. La plegaria fue prolongada y ferviente.

Enseguida, el ministro de Buenos Aires, hermano Zimri Medina, dirigió un saludo y palabras de bienvenida, a nombre de la Iglesia, al Apóstol Naasón Joaquín: “Bienvenido sea a Argentina. No a nuestro corazón, porque a nuestro corazón usted ya ha sido bienvenido”.

Acto seguido, el Apóstol Naasón Joaquín inició su Escuela Dominical: “Hermanos de Argentina: sé que también vosotros sufristeis con dolor y tristeza la separación de nuestro padre en la fe Samuel Joaquín Flores; pero sé también, que al igual como lo vi en los hermanos de Talca y Santiago (Chile), y en los hermanos de Mendoza (Argentina), a vosotros el Señor los consoló aquel 14 de diciembre, cuando Dios manifestase su voluntad al elegir a su hermano para seguir dirigiendo a este hermoso Pueblo”.

Y añadió: “La vida del apóstol Samuel Joaquín en la tierra se terminó –más no su memoria, no su legado, no su recuerdo–, pero no así la Iglesia, que continúa en el mundo, sigue adelante y continuará avanzando, porque la promesa de Dios fue esta: ´Haré notorio tu nombre por todo el mundo´”.

El Apostolado: linaje de Cristo

En su exhortación apostólica, el Siervo de Dios fue categórico: “Entonamos una alabanza que dice que Dios ya tenía elegido a su Siervo… de un linaje que Él había prometido no faltaría en su Iglesia: ese linaje espiritual es la Elección santa de Dios. Y hablo de un linaje espiritual que viene del cielo, que Cristo ha establecido y que prometió, porque dijo que ´estaría con nosotros hasta el fin de este mundo´. Y mientras haya Iglesia en la tierra, habrá alguien muy especial sobre esta Iglesia, de un linaje que Él ha prometido no faltaría en su Iglesia´.

“Hermanos de Argentina: ¿Creéis que Dios me ha elegido? ¿Creéis que Él me ha levantado? El linaje mío no es el linaje Joaquín. No: el linaje que Dios me ha dado es el linaje de Cristo. Promesa que Él dio y que dijo no faltaría en su Iglesia. Dios les pague por recibirme y por decirme que entré en sus corazones”.

Ser Luz del Mundo: misión y deber del cristiano

Después de atestiguar la entrega y el reconocimiento a su Ministerio Apostólico de parte de la Iglesia de Argentina, tal y como el Señor Jesucristo se lo anunciara el 8 de diciembre de 2014 –“Haré la Obra Perfecta en ellos y serán un solo hombre…”–, el Apóstol Naasón Joaquín recordó: “Nosotros tenemos un nombre: La Luz del Mundo, que significa misión, trabajo y manifestación. La Luz del Mundo no solamente es un nombre que se ostenta en nuestras casas de oración y que puede ser colocado incluso con letreros de oro, de plata y de piedras preciosas. Significa tener una misión de parte de Dios. Es un encargo y una tarea encomendada. Es una comisión, algo que se debe realizar.

“Ser Luz del Mundo no es un título nada más, ni debemos de conformarnos con ser solo portadores de esas siglas (yo soy LLDM). Va más allá. Como dijera el señor Jesucristo: “Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder. Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud sino sobre el candelero, y alumbra a todos los que están en casa (Mateo 5:14-15).

“Hermano y hermana: al ser La Luz del Mundo, el Señor te compara con una ciudad que fue edificada sobre un monte, una ciudad que se ve de todos lados y que no puede esconderse: nos puso el Señor en un monte alto, a la vista de todos; nos hizo ser luz (que quiere decir un artefacto para dar claridad), y eso eres tú: un instrumento de Dios que sirves para quitar la oscuridad del mundo.

“Ante el mundo, cuando tú llegas a dar testimonio, tu luz se enciende y el velo de aquellos que no ven, les es quitado. Tú eres el medio que Dios usa para que los gentiles vean con claridad el camino de la verdad que hay aquí en la tierra. Tú eres esa antorcha, esa lámpara espiritual que va a alumbrar al gentil”.

Convocatoria a la Iglesia

“Hoy convoco a la Iglesia Universal, a la Iglesia de Argentina, para que seamos esa luz en nuestro hogar y nos compadezcamos de aquellas personas que, aunque les haya salido el sol, no lo saben porque están ciegos, y les demos nosotros esa luz radiante, que es el Evangelio de Cristo. Los convoco a que nuestras obras sean exactamente las mismas en nuestro hogar, en nuestra escuela, en nuestro trabajo… Obras dignas de un hijo de Dios, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro padre que está en los cielos.

“Alumbra, funge tu función, tu ministerio y tu misión para la que fuiste elegido. Si así lo haces verás que la prosperidad y la abundancia vendrán pronto a esta Iglesia de Argentina. Nos comprometemos a dar testimonio y a trabajar. Pondremos nuestra confianza en el Señor. Dios se encargará de lo demás y verás que Dios obrará maravillosamente y de una manera inesperada para nosotros, y nos alegraremos de ser instrumentos de su mano”.

Despedida

El reloj marcaba las 12: 14 horas, cuando el Apóstol de Jesucristo invitó a la Iglesia a entonar la alabanza número 270, “Iglesia Santa”, previo a la oración final de esta histórica reunión. “Dios los bendiga hermanos. Los llevo en mi corazón”, fueron las palabras de despedida del Apóstol Naasón Joaquín, mientras el Coro de Argentina, con singular fervor, entona el himno “Soy yo soldado de Jesús y siervo del Señor”, mientras levanta su brazo y cierra su puño. Al instante, la Iglesia se suma a este cántico, que se ha convertido a nivel mundial en una insignia del Ministerio Apostólico.

Al término de la Escuela Dominical, como una bendición que se ha convertido ya en un signo distintivo de esta gira, el Apóstol de Jesucristo externó su deseo de saludar a la Iglesia de Argentina y sus ministros, y que éstos pudieran saludarlo personalmente, lo cual provocó una hermosa reacción de parte de ellos, al recibir este gesto cariñosa y gozosamente.

A las 12:42 horas, la Iglesia pasó al saludo. Hubo lágrimas de alegría y gozo espiritual. A su paso, algunos hermanos se decían entre sí: “Es increíble, pero cierto: el Apóstol de Jesucristo se encuentra entre nosotros y nos ha traído, además de su palabra de fe y consolación, los dones y gracias espirituales necesarias para comenzar el trabajo espiritual al que nos ha invitado”.

Cabe destacar que al igual que en Talca y Santiago (Chile), así como en Ciudad de Mendoza (Argentina), durante los días previos y posteriores a la presentación Apostólica, tanto la familia del Apóstol Naasón Joaquín como el grupo de ministros que le acompañan, estuvieron presidiendo las oraciones de 9 de la mañana y 6 de la tarde, tanto en el templo de Villa Lugano como en el de Rafael Castillo. A través de la recordación de la Palabra de Dios y testimonios diversos, se animó a los hermanos argentinos a permanecer fieles a la enseñanza apostólica y a consolidar el compromiso hecho con Dios el día en que bajaron a las aguas del bautismo: dejar atrás la corriente del mundo y seguir con firmeza las pisadas de Cristo.