Presentación Apostólica en Campeche, Campeche

(Coordinación de Crónica Apostólica) — Llegó el turno a la ciudad de Campeche, capital del Estado del mismo nombre, para recibir al Apóstol de Jesucristo, en su gira por el suroeste de México.

La cita se dio a las 10:00 de la mañana, este jueves 9 de abril de 2015, en el Centro de Convenciones y Exposiciones Campeche XXI. Comenzó el servicio de adoración el P.E. Ramón Cayunao Tralma, ministro en turno en Tirrases, San José de Costa Rica. En esta ocasión el coro invitado por el Apóstol de Dios fue el de Honduras, que entonaron bellas canciones al creador, acompañados del coro de este lugar. El júbilo se desbordó cuando el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, hizo su entrada en el salón, a las 10:50 de la mañana, dando toda la gloria a Dios por tan anhelado encuentro.

Después de la oración de Gracias, la iglesia cantó su alabanza: ¡Bienvenido, oh santo varón!….. Bienvenido a su casa… El P.E. Leví Joab Mosqueda, encargado del Distrito XXVI en Campeche, le dirigió unas palabras en nombre de todos los hermanos del estado, recordando cómo en la antigüedad el pueblo de Israel decía: el Dios de Abraham, Isaac y Jacob, y ninguno cuestionó la decisión de Dios en su elección, afirmando que la situación de la iglesia actual era similar. Dios de Aarón, de Samuel y de Naasón Joaquín, obra de Dios, elección divina por la que sentían orgullo.

 

Salutación Apostólica

“Mi saludo para vosotros es conforme al orden que el Señor estableció: en la ciudad o en la casa en donde entréis, saludadla, y si la casa fuere digna pues la paz vendrá sobre ella, por lo cual, con plena seguridad de la dignidad que Dios os ha impartido, conscientes que Dios me ha puesto para luz y salvación vuestra, hoy digo que la paz de Dios repose sobre vosotros, honorable esposa del cordero”. Asistiéndole el derecho santo, preguntó, igual que lo ha hecho con todas las iglesias donde ha estado, si el manto de la elección los había tocado. La respuesta unánime en el amen que se oyó en el recinto, hizo exclamar al Apóstol que entonces podía decirle al Señor que todos ellos también eran sus hijos, invitándoles a entonar la alabanza número 312, La victoria es de Cristo… para expresar a través de ella el ánimo y la alegría que sentían.

Debido al sentimiento que había en él, quiso compartir su regocijo a la iglesia por los correos electrónicos que recibió de muchos lugares en el mundo, reportando cómo la iglesia del Señor celebró este 6 de abril con nuevos bautismos, para la gloria de Dios, por ello llamó a su tema: El crecimiento que da Dios.

En el libro de los Hechos, capítulo 16, versículo 5, dice la escritura que las iglesias eran confirmadas en la fe, y aumentaban en número cada día.

Y hoy, dijo el Apóstol, Dios le permitía ver cumplidas ambas cosas en la iglesia actual. Primero en la aceptación de la obra perfecta, recalcando de nuevo que no es obra humana aunque haya quien insista en su torpeza darle la autoría al hombre, afirmando que fue sagacidad, astucia la que manipuló los sentimientos de la iglesia. Pero mientras ellos ven astucia, él ve admirado el poder de Dios, que fue el que movió, como un solo hombre, el corazón de toda la iglesia. No hay hombre en la tierra que pueda superar a Dios en inteligencia, nunca, pronunció.

Y dijo confirmar también la promesa de Dios en el crecimiento de la iglesia. En Isaías 51:1 invitó a no olvidar su origen antes de que el Señor los llamara. Puso el ejemplo de vida de Abraham, el cual pasó por tres etapas, la primera cuando Dios lo llamó, como lo dice en Hebreos 11:8-9. Su fe lo hizo obedecer sin saber a dónde iba. Eso es creer en lo que Dios promete aunque los ojos humanos no puedan observar lo prometido. Aun cuando la palabra de Dios va en contra de la naturaleza humana, pero lo hace así el Señor para manifestar su absoluto poder.

Hizo la comparación con la iglesia de Campeche, a la cual la ven pequeña a comparación de otros estados, como Veracruz. Tal vez por ser minoría no le concedan mucha importancia pero, como dijo el Profeta, le pide a Dios que les abra los ojos espirituales para que vean lo que él ve ya en ese lugar: Una enorme casa de oración en donde estará un gran pueblo que servirá a Dios. Exhortó a creer y confiar, como lo ha hecho él, en la palabra de Dios.

La segunda etapa de Abraham: la bendición que Dios le prometió, como lo dice Génesis 15:5 su descendencia sería como las estrellas en el cielo. Y creyó el Siervo de Dios cuando de nuevo parecía que era imposible, humanamente. En Romanos 4:16-18 fue por fe, para que sea por gracia la promesa firme para toda su descendencia, la de la ley y la de la fe.

En la tercera etapa Dios engrandece a Abraham y lo multiplica, semejante a la iglesia actual, la cual Dios la ha engrandecido y lo seguirá haciendo a través del apostolado, aunque crujan los dientes aquellos que son contrarios y reclaman. Dios fue el que le dio el derecho a su Ungido, a quien le entregó en sus manos la iglesia. Incitó a que confiaran en las palabra de Dios, a echar la redes, extender sus estacas, a agrandar sus tiendas.

Se cumplirá pues el consejo de Gamaliel: Si esto es de hombres, dijo, se desvanecerá, pero si es de Dios no la podrán destruir. Volvió a recordar que las promesas de Dios no son a un hombre, sino a la elección, por lo que el cumplimiento de ellas no es en el tiempo del hombre sino en el tiempo de la elección. Por lo que sigue cumpliéndose en la actualidad lo que dijo Dios el 6 de abril de 1926 al Apóstol Aarón, lo que dijo al Apóstol Samuel, lo que le ha prometido a él, a Naasón Joaquín. Así se cumplirá en Campeche, y pidió al Señor que derramara mucha virtud en esta iglesia y dones para que sea cumplida la palabra de Dios.

Para despedirse invitó a entonar la alabanza número 289 Jesús fundó una iglesia…

Prometió bendición para la iglesia de Campeche, solo les corresponderá dar testimonio. Ese es el compromiso que les transmite, si en verdad han creído en la elección, dejar caer la semilla y habrá prosperidad espiritual, para que en un futuro no muy lejano haya un grande pueblo.

No están solos, animó, aquí está su hermano, están protegidos por el manto de la elección, unidos a la batalla también como los hermanos de otros lugares; y se despidió prometiendo volver pronto para ver cumplido en ellos las promesas de Dios.

La gloria y la alabanza sean a Cristo Jesús.

Partió no sin antes saludar a varios hermanos, junto con sus ministros en este estado, dejando una armonía y paz, alegría y júbilo en todos los corazones.

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.