Presentación Apostólica en Cochabamba, Bolivia

Contexto de la primera presentación de la cuarta etapa de la gira mundial

El Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, abrió las presentaciones de la Cuarta Etapa de su gira misionera mundial, con la memorable visita a la iglesia de la ciudad de Cochabamba, Bolivia, por ser la capital del departamento ubicado en el centro geográfico de la nación andina y circundada por seis de los ocho departamentos que conforman el territorio boliviano situado en el centro de Sudamérica.

El encuentro fraterno tuvo lugar el 27 de septiembre; memorable acontecimiento de gran alegría espiritual del que fueron partícipes los hermanos de La Paz, de Copachuncho, Santa Cruz Palmira, Santa Cruz Abastos, Santa Cruz Guarné, Caraba, Sacaba, Coruro, Capirota, Villa Pelador y Clista, entre otros de los 47 municipios de las 16 provincias Cochabambinas que se congregaron en esa ciudad capital, para recibir la visita del Embajador del reino de los cielos, de cuya presencia y mensaje espiritual disfrutaron expresando en un canto de bienvenida, su afecto con unánime reconocimiento a la Elección apostólica. En respuesta a las sinceras manifestaciones de amor y aceptación, el Apóstol del Señor correspondió asegurando que fue Cristo quien le inspiró ir a visitarles para decirles “no están solos, benditos hijos de Dios a quienes anhelaba conocer”.

El pastor responsable de la iglesia boliviana, agradeció al Varón de Dios el primer batallón de Obreros que les envió a esparcir el Evangelio y cuya labor ya estaba dando frutos con más de 160 visitas, más las que se han sumado a la grey que en esa nación también son parte del remanente de Dios y elegidos para morar en la Ciudad del gran Rey.

Y aunque el apóstol Naasón Joaquín no los conocía, les reiteró que ya Dios se los había entregado y puesto en su corazón, lo cual confirmaron cuando les preguntó si también ellos habían sido tocados por el Manto de la Elección. Enseguida acotó que dadas las dificultades para que toda la Iglesia viajara en diciembre a Guadalajara a despedir el cuerpo del apóstol Samuel Joaquín –supo que no todos pudieron acudir–, por lo que ahora Dios lo enviaba para consolarles, y al ver la belleza y espiritualidad de esa Iglesia, el Altísimo le permitía comprobar el cumplimiento de la promesa de encargarse de hacer la obra perfecta en el corazón de cada hermano y aún en el Cuerpo ministerial. Para agradecer al Creador su deferencia, los invitó a que entonaran la alabanza número 28, “Al rey de los reyes”, con cuyas estofas demostraron el Apóstol de Jesucristo y los congregados, la alegría que experimentaban al estar reunidos en su nombre.

Objetivos espirituales de su visita

Por su parte, el hombre de Dios, al estar entre este pueblo noble y lleno de fe, que se gozaba al alabar al único Dios, les bendijo y deseó prosperidad reiterando que iba como instrumento en las manos de Altísimo para llevarles consuelo a unos, alegría a otros y a los más consejo, que su revelación y su autoridad no iban a confirmarlos en la fe, sino a adornarles con joyas espirituales; por ello en esa ocasión abordaría un tema que calificó de suma importancia: “La unidad de la iglesia”, estado espiritual que de hecho existe y se vive, que pese a los vaticinios de los impíos es una realidad, la Iglesia ha demostrado que sigue siendo la del Señor, la que aún en el dolor de aquel diciembre de 2014, se sentía esperanzada y se mantuvo confiando en la misericordia de Dios, gracia que se manifestó y se sintió de manera unánime en una obra divina que se encargó de sellar la obra perfecta en cada corazón, “porque así me lo prometió Dios y así fue cuando Él les puso el sentir y el reconocimiento en el alma de los presentes y de la iglesia del Dios vivo esparcida por el mundo”, la cual no puede derribar el diablo porque aún hay quien frene el ministerio de iniquidad.

Consejo: preservar la unidad de la Iglesia

Destacó lo maravilloso que fue contemplar y sentir el reconocimiento de la Iglesia a su Elección, el día de la memorable manifestación en que unánimes se alegraban al recibirle por Apóstol, obra que no hizo el hombre, que la hizo Dios y por ende hay que cuidarla de las acechanzas del maligno; “porque es un estado espiritual que se perfeccionó en el clímax de la bendición que Dios concedió a sus hijos en la celebración de la Santa Cena, cuando se fundió nuestro corazón en un solo cuerpo juntamente con toda la Iglesia en aquel momento en que renovamos nuestro pacto con Dios en esa perfecta unidad al participar del pan y de la sangre del Señor.” Sublime condición que el apóstol Naasón exhortó a conservar con ánimo, fortaleza y prevención, en la Epístola Universal que envió a la iglesia el 14 de septiembre, y en cuyas líneas aconseja evitar todo lo que puede debilitar la unidad, dado que el padre de toda mentira tratará de resquebrajar la unidad de la fe.

El enemigo de la unidad es la división contra sí misma

A los 50 jóvenes obreros que envió a Bolivia y que estaban presentes aquel día les dijo que no se amedrenten, que permanezcan unidos porque como dijo el Señor Jesucristo, todo reino dividido no permanecerá. A todos aclaró que el enemigo de la perfecta unidad es la división que se hace contra sí misma, y para ello aludió el Cap. 12, Vers. 25, de Mateo, aclarando que fuera de la iglesia hay numerosos grupos y credos como en tiempo de Jesucristo; pero lo peligroso es que en la Iglesia del Señor existan diferentes doctrinas e interpretaciones individuales de la palabra, que al darles oído puedan dividir, asolar y debilitar a la Iglesia. Por ello, como atalaya de las almas conminó a no confiarnos por haber sentido la comunión sublime de Cristo con su Iglesia, experimentada en el memorial de la Santa Cena, antes velemos para que no nos ocurra lo que a la Iglesia de Corinto, a quien en la 1° epístola, cap. 1, Vers.12, reprende y corrige por su descuido de permitir que la ambición y astucia de Apolo, un elocuente ministro constituido por el Apóstol y que se nutría de su palabra de vida, los colocara en peligro de perder la unidad y acabar asolada o hasta desconocer el trabajo del apóstol Pablo y considerar mayor al apóstol Pedro, “cuando sabemos que ninguno es mayor que otro, cada profeta tiene su propia gloria, uno anduvo con el Señor y otro le conoció en visión y revelación.”

Destacó la importancia de la prevención, porque ahora que la Iglesia está más unida, es cuando el adversario tratará de producir la desunión que se inicia confundiendo a la Iglesia y desobedeciendo las indicaciones apostólicas, como lo hizo Apolo.

El Varón de Dios les recordó a los congregados y a la iglesia universal que le escuchaba por las redes sociales, que no olvidaran el precio de la unidad obtenida en la comunión de Cristo como cabeza y su Iglesia,. el cuerpo, además de ser un anhelo sublime del Señor expresado en el evangelio de Juan, Cap. 17:23, “para que seamos perfectos en unidad, para que el mundo conozca que Dios envió a su hijo y que por amo lo dio en propiciación para salvarnos y hacernos sus hijos, también coherederos de la vida eterna con Cristo…” por ello es muy importante guardar la unidad perfecta, condición espiritual y mística que nos permitirá decirle al mundo que la iglesia tiene un apóstol que la guía, el mismo que les aconsejó cuidar la unidad, reforzarla como una casa para que el enemigo no venga a asolarla.

Recomendaciones para conservar la unidad en la Iglesia

Hablar todos en un mismo lenguaje; porque la palabra no es de privada comprensión, “porque todos, sin importar el país somos una sola iglesia con una forma de doctrina: el evangelio de Cristo que s inmutable y perfecto, superior a cualquier otro y revelado en misterios a sus apóstoles, a quienes corresponde proclamarlo y enviar mensajeros que anuncien la salvación, a decir que hay un Dios al que corresponde la adoración por esencia, un hijo al que hay que adorar por obediencia y porque aceptó dar su vida para redimirnos.

Que Cristo su hijo resucitó, que está sentado a la diestra de Dios y Él le dio todo el poder. Que Dios también levantó a un apóstol para que predique el evangelio y enseñe la verdadera adoración a Dios.

Pensar todos una misma cosa, como lo expresa el apóstol Pedro en su 2° epístola, Cap.20, Vers. 21. Reiteró que esto implica vivir en el mismo pensamiento y con igual esperanza, dar, así como dar y recibir una sola interpretación de la doctrina porque la escritura bíblica no es de interpretación personal, sino para discernirse por revelación con la sabiduría del espíritu santo 
Aseveró que omitir u olvidar esto originó una gama de pseudo iglesias cristianas, “mas nosotros creemos y reconocemos a Jesucristo como nuestro único salvador. Por ello exhortó a conservar siempre el pensamiento y fe en que el evangelio de Cristo requiere ser predicado por un Apóstol y que la comprensión para recibirlo la da el Señor…”.

Tener el mismo sentir significa tener todos la seguridad que “somos parte del cumplimiento de una promesa de Dios, que Él abriría el corazón de la iglesia para creer y experimentar lo mismo como un solo hombre, creer en la elección de Dios en una perfecta obra que es divina porque no puede hacerla el hombre y vivir sujetos al evangelio dominando las pasiones de la carne y la soberbias, aunque el mundo nos atraiga y pretenda seducirnos; pero Dios puede fortalecernos y ayudarnos a hacer su volundad…”.

¿Cómo guardar la unidad de la Iglesia?

En este aspecto se dirigió expresamente a los hermanos de Bolivia, a un pueblo que calificó de noble, de habitantes de un país mestizo, de habla castellana y quechua, con cuatro fronteras colindando con Brasil, Chile, Paraguay y Perú, a quienes refiriendo el texto bíblico de Efesios, Cap. 4, Vers. 3 al 6, los invitó a contender por conservar la fe y la unidad, solícitos en guardarla, que significa vivir en la misma fe, en un Señor, un bautismo, y la elección de un Padre de todos, pero trabajando por no perder esa unidad; mientras los opositores y adversarios de la obra de Dios tratan de desunirla, la Iglesia agradecida valorará lo que el Señor hace por ella: la cuida, la sustenta, la anima a seguir y la sigue fortaleciendo. Por tanto, dijo, “mi consejo es que vivan atentos, velando, que sean cautelosos, siempre unidos al tronco y a la raíz para que nadie les arranque la fe en Dios, en Cristo y en su Apóstol…” Para ratificar este conejo los invitó a entonar el canto “una fe, un Señor, la elección y un solo bautismo”.

Para concluir su exhortación dijo categórico: “Esta es la Iglesia de Jesucristo, estaba esparcida por el mundo, pero se ha ido congregando con los hijos de Dios que han sido abarcados en su gracia.” Asimismo reconoció la disposición de los Obreros, agradeció amablemente las atenciones y el apoyo que las autoridades civiles les dieron tanto a los 50 obreros evangelistas que envió a Bolivia, como las facilidades para llevar a cabo la reunión de ese día, cuyo desarrollo se transmitió por cadena nacional.

Finalmente y con enorme regocijo, expresó a los hermanos congregados que había ido a conocer a los hijos de Dios en ese lugar y los veía prósperos, engrandecidos, limpios y unidos con él viviendo en una misma esperanza, alabó sus bellas Casas de Oración, su fervor en las oraciones, su fe que le dio testimonio del sentir, por lo que pudo exclamar, “¡ seguro se halla el aprisco! Para retirarse del recinto, el apóstol Naasón Joaquín lleno de emoción espiritual les anunció que en breve inauguraría un templo en La paz, Bolivia; entre tanto “la bendición, el amparo, la gracia y el amor de Cristo esté con todos ustedes, los llevo en mi corazón y yo quedo en el vuestro.” Se retiró departiendo bendiciones a su paso y dejando una estela de paz entre los visitantes que acudieron a escuchar su mensaje.