Presentación Apostólica en la Iglesia de Querétaro, Querétaro

(Coordinación de Crónica Apostólica) — El miércoles 25 de mayo, el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, visitó la Casa de Oración, de Querétaro, Querétaro, ubicada en la avenida 12 n. 901, colonia Lomas de Casablanca. El reloj marcaba las 10:05 de la mañana cuando arribó al recinto sagrado.

Cientos de hermanas y hermanos lo esperaban con antelación. La Iglesia de Querétaro, desde su establecimiento hace 36 años, no había sido distinguida con una visita apostólica. En este contexto histórico, el Coro entonaba alabanzas y la algarabía espiritual se expresaba sin par. El ministro local, hermano D.E. Dámaso Pelayo, junto con otros ministros, le dio la bienvenida al Apóstol del Señor en la puerta del templo.
Enseguida, por inspiración de Dios, el Apóstol de Jesucristo ingresó al templo e invitó a la Iglesia para que lo acompañara en una oración de acción de gracias. Antes de elevar su plegaria al Creador, dirigió un breve mensaje a sus hijos en la fe en esta ciudad:

“Siente mi alma estar con alegría y contemplar vuestros rostros… Pasaba constantemente su hermano por estos lugares. Ya había pasado a México a algunos asuntos que veníamos a ver aquí (la ciudad industrial) y yo recordaba que aquí estaba una Iglesia, los que también en este ministerio que Dios ha establecido en esta Nueva Era me habéis aceptado.

“Quería buscar un pretexto o algún motivo para poder pasar, pero no encontraba ninguno para pasar a verlos; pero me acordé que la Palabra de Dios menciona que hubo un hombre de Dios que le habló a su hijo y le dijo: ‘Ve, mata un animalito y alístamelo para que yo coma y para que posteriormente Dios te bendiga’. Entonces dije: ‘No debo de esperar un pretexto…’.

“El pretexto va a ser decirle al hermano: ‘Hágame unos frijolitos. Sírvame una carnita…’. No tengo la necesidad de un plato de comida, porque Dios me ha bendecido de gran manera. Ese es el pretexto, la realidad es que quería conocerles, estar con vosotros y decirles: hijos de Querétaro, te amo con júbilo en Cristo Jesús.

“Permíteme entonces que yo tome este pequeño alimento y yo te bendiga, y le diga al Señor: ‘Tú lo has prometido. ¡Bendeciré a los que te bendijeren!’. Ellos me ofrecerán un plato de frijoles, un alimento y yo te voy a pedir: bendice a tu Iglesia y prospérala. Permíteme entonces ir con mi Padre para pedirle que Él te bendiga en el nombre de Cristo Jesús.

“¿Habéis creído que Dios me ha elegido? ¿Habéis aceptado mi Elección? Entonces yo te digo con toda seguridad, te lo digo con la palabra de Dios: ¡No tengas miedo manada pequeña, porque Dios os multiplicado! ¡Dios los ha de bendecir en este lugar!

“Hoy me quedo con ustedes unos minutos muy contento. Me han preparado un pequeño alimento, pero siento más alegría estar viéndolos y convivir con ustedes. ¡Soy vuestro en Cristo, hasta el último aliento! Dios les bendiga”.

Antes de participar de sus alimentos, un grupo de niños cantó “Te amo papá”, mientras de sus mejillas rodaban lágrimas. El Apóstol de Jesucristo les dijo: “Cuando ustedes sean grandes, serán de grande ayuda en mi ministerio”, y les impuso las manos.

En el comedor dio instrucciones precisas para el crecimiento y expansión de la Iglesia. A las 11:50 de la mañana, luego del desayuno, se despidió con singular regocijo de sus hijos espirituales de Querétaro y partió en dirección a Silao, Guanajuato, donde actualmente se encuentran reunidos los ministros de Estados Unidos y de la Jurisdicción Sur de México en los cursos de capacitación ministerial, que este día dieron inicio.

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.

Album Not found