Presentación Apostólica en Las Vegas, Nevada — Berea Internacional

diciembre 8, 2015
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A pesar del frío de la madrugada, desde muy temprana hora la Iglesia La Luz Del Mundo en la ciudad de Las Vegas lucía pletórica. El santo recinto no era suficiente para albergar a todos los hermanos, por lo que se instalaron carpas para acomodar a cientos de hermanos que no fue posible estuvieran en el interior del templo, y allí, en el frío invernal, los Hnos. esperaron con mucho amor, anhelantes de escuchar la voz del Apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín García en este día tan significativo.

El ministro P.E. Jonatán Mendoza ocupo el ministerio para presidir en punto de las 5:00 a.m. para iniciar la consagración. Motivando a la Iglesia a reconocer la grandeza de la misericordia de Dios en este tiempo, puesto que ha tenido a bien incluirnos en su plan bendito.

Cerca de las 5:30 de la mañana, después de haber orado a Dios por el Santo Ungido de Jehová, con el sentimiento espiritual que caracteriza a la Iglesia del Dios Vivo, el Apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín García arribó a la Casa de Oración, y encaminó sus pasos hacia el área ministerial. La feligresía de Las Vegas emitió un clamor de júbilo ante la singular bendición de tener entre ellos al bendito Elegido de Dios.

Después de haber orado a Dios, agradeciéndole la bendición de haber llegado hasta este día tan especial, invitó a la Iglesia a meditar en el motivo de su presentación: “Estamos reunidos para recordar dos victorias. La primera de ellas, el triunfo del Apóstol Samuel Joaquín Flores”. Esto lo dijo, aclarando que el día 8 de diciembre de 2014, el Apóstol Samuel Joaquín no sufrió una derrota, sino que al contrario recibió el máximo galardón a su trabajo: fue recibido en el descanso eterno.

“El segundo acontecimiento que recordamos hoy, es el llamamiento de Dios en su hermano Naasón”. Hace un año, cerca de esta misma hora, el Apóstol de Jesucristo escuchó la Voz de Dios, como corriente de muchas aguas, que le declaraba cuál sería su destino, además de prometerle que multiplicaría a su Santo Pueblo aún mucho más.

Al concluir su presentación, el Apóstol del Señor invitó a la Iglesia orar a Dios, agradeciendo al Todopoderoso por haberle acompañado hasta ese día, por todo un año el Apóstol Naasón y toda su Iglesia han sido testigos del cumplimiento de la promesa de Dios.