Presentación Apostólica en Mendoza, Argentina

La Iglesia del Dios Vivo, Columna y Baluarte de la Verdad: La Luz del Mundo en Mendoza Argentina, recibió la visita del Apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín García como una región más visitada por el Ungido del Señor en su Gira Apostólica.

El P.E. Benjamín Joaquín, presidió el tiempo de consagración con los hermanos de esta ciudad, en tanto esperaban con alegría la llegada del Apóstol del Señor. A su llegada la iglesia le recibió con sus manos en alto en señal de bienvenida, todos vestían de blanco engalanando esta visita del enviado de Dios. La iglesia acompañó al Apóstol de Jesucristo en una oración y al término de ésta entonaron la alabanza  “En este grandioso día para la Iglesia del Señor…”, el Varón de Dios les decía, mientras cantaban: “Con alegría estoy entre vosotros”. Le acompañaban el P.E. Uzziel Joaquín, D.E. Atlaí Joaquín, P.E. José Hernández, P.E. José Moreno, la hermana Alma Zamora de Joaquín, D. Eva García de Joaquín, D.E. Daniel Estrada, Enc. Humberto García de la Mora, entre otros ministros y familia del Apóstol del Señor.

El Apóstol de Jesucristo se dirigió a la Iglesia de Mendoza y les expresó: “Yo veo ese gozo con que me recibís, eso no es de los hombres, es de Dios… esto solamente lo experimentan quienes son de Dios. Bienaventurado eres hermano de Argentina… esto lo puso directamente Dios en vuestros corazones.

Quiero dejarle un consejo a toda la Iglesia Universal. Recorría este territorio y veía que es una región muy hermosa que cuenta con canales de agua que riegan, con agua que baja de las cordilleras, las calles de esta ciudad y que permiten que se vea como un vergel […]

Esta ciudad es un destino turístico, así que es obligación de quien la visita venir a conocer esta región y como se encuentre a los pies de la cordillera de los Andes… y se le conoce como la ciudad Vergel. Un vergel es un huerto donde abunda la vegetación y los frutos, algo como esto invita a que vayamos a recrearnos”. El Apóstol del Señor explica que la razón de el verdor de las ciudades de Argentina es cómo se distribuye el agua que baja de las montañas y permite que siempre haya hierba fresca y frutos que le dan vida a esta región. Trasladó esta representación a lo espiritual, tal como lo hacía el Señor Jesucristo, comentó. Pide a la iglesia que lean San Juan 5:17 Mientras mi Padre trabaja, yo trabajo.Explica que como esos árboles que se muestran frondoso y con fruto, así está la iglesia del Señor, todos los días recibe el cuidado del hortelano y recibe palabra de Dios, la cual es transmitida por cada uno de los ministros. Cada uno de nosotros debe ser como esos árboles.

Lee una epístola del apóstol de Jesucristo Samuel Joaquín Flores donde menciona que le dolía en su corazón ver a los hermanos con bajos recursos económicos en la iglesia y que aún en esa situación salían a la obra a predicar. Comentó que los hermanos de la iglesia de Mendoza cuando salen a la obra van acompañados de su familia y dijo que en el futuro serán como esos árboles de la región, darán frutos a Dios.

Expresó que aunque Dios pueda hacer la obra por sí solo, Él quiere incluirnos en su plan espiritual de trabajo, y leyó Hebreos 6:7-8. Explicó que debemos ser parte de la iglesia en todo momento, trabajar por la iglesia, buscar a las almas y hablarles de esta obra divina; afirmó que las almas ya están dispuestas, sólo falta buscarlas.

El Apóstol de Jesucristo expresó que la iglesia será como los árboles frondosos que están cerca de las corrientes de agua, que prosperará, que dará frutos. Dijo: “El Señor me dado dos trabajos”. Y explicó, uno que es hacia el futuro; que dé fruto a su tiempo, buscar la prosperidad del pueblo de Dios; y el segundo, que es hacia el presente; que la fe del pueblo de Dios se fortalezca, que no se apague, que haya crecimiento y firmeza y dijo: “Que nadie nos robe nuestra fe”. Dijo que en esta gira ha olido el perfume que su padre dejó en estas tierras (refiriéndose al fruto espiritual), más, recalcó, el Señor ya adquirió otras tierras que por el momento son áridas y que hay que ir a regarlas.

Se despidió con el canto 174 “En el huerto de Jehová hay muchas plantas…” y le dijo a la iglesia de Mendoza, Argentina, que cuando él regrese a estas tierras verá el fruto que el Señor ha prometido.