Presentación Apostólica en Talca, Chile

La ciudad de Talca, Chile, fue bendecida este día con la presentación del Excelentísimo Apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín García en el la casa de oración de este lugar. Los hermanos estuvieron reunidos desde temprana hora, con vestiduras blancas y grande regocijo en sus corazones por ser testigos del cumplimiento de las palabras apostólicas, que serían la primer ciudad que llegaría el Ungido de Dios en el inicio de su Gira Apostólica.

El P.E. Abner Pardo estuvo presidiendo la consagración y la explicación del consejo de Dios con toda la iglesia, en sus palabras enfatizaba la seguridad de la obra de Dios en los corazones de todos los hermanos y su alegría de recibir y reconocer al enviado del Señor.

A su llegada, el Apóstol de Jesucristo, saludó a todos los hermanos y les expresó palabras de bendición, se encaminó hacia su ministerio e invitó a toda la iglesia a que dieran gracias a Dios por las bendiciones recibidas. Le acompañaban ministros de la iglesia, entre ellos el P.E. Benjamín Joaquín, P.E. Uzziel Joaquín, D.E. Atlaí Joaquín, P.E. José Hernández, P.E. José Moreno, D.E. Daniel Estrada, D.E. Iván Urrutia, Enc. Humberto García de la Mora, entre otros.

Enseguida el P.E. Víctor Reséndiz le dirige unas palabras de bienvenida en representación de los ministros y la iglesia de este lugar. El Apóstol de Jesucristo recibió con alegría el mensaje de amor y reconocimiento de los hermanos de este país y expresó: “¡Qué la paz de Dios y la gracia que es en su amado hijo Jesucristo more en vuestros corazones! El Señor me ha traído a estas regiones para confirmar que la paz de Dios está en sus corazones y la gracia de Cristo sigue derramándose en vosotros, porque vuestras oraciones me han traído a este lugar. Iglesia de Chile, heme aquí”.

El Varón de Dios pregunta a la iglesia de Chile: “Porque Dios me ha inspirado a iniciar esta gira apostólica universal a fin de confirmar y fortalecer vuestra fe, por la inspiración de Dios y en el nombre del Señor Jesucristo, les pregunto: ¿Cómo están iglesia de Chile? ¿Cómo se encuentra vuestra fe? Yo quería ver vuestro rostro… He visto el testimonio de cada uno de vosotros… cuando llego con ustedes veo que ya alguien había confirmado vuestra fe… Aquí estoy, he venido a fortalecer vuestra fe y confirmarlos en el evangelio; abrazarles y darles un ósculo de amor y dejar dones espirituales”. Invita a la iglesia a hacer una oración recordando las palabras de Cantares 2:10-14. Después de la oración, la iglesia entona el canto “Bienvenido, bienvenido”.

El Apóstol del Señor les dice: “¡Hermoso recibimiento que he recibido de ustedes! Esta obra la ha hecho Dios… Ya me habíais recibido, ya me habías aceptado; vosotros ya anhelabais este encuentro. Yo quiero dejaros un hermoso consejo porque Dios me ha puesto para fortalecer la fe de cada uno de vosotros. Estar aquí en este país que representa la parte más austral de América, me hace reflexionar en el inmenso trabajo que por más de cincuenta años realizara un gran apóstol, nuestro hermano Samuel Joaquín Flores[…] Cuánto trabajo realizado para que germinara esta hermosa obra, de manera que puedo decir: Iglesia de Chile, eres un hermoso jardín, eres un plantío de Dios, huerto santo que exhala olores de santidad y de vida eterna; trabajo y labranza del Excelso apóstol de Jesucristo Samuel Joaquín Flores…”

Invita a la iglesia a reflexionar en la palabra de Dios y dice: “Donde hay palabra de Dios, hay fe; y donde hay fe, hay obras; y donde hay obras, hay crecimiento y prosperidad. Invita a la iglesia a leer Colosenses 1:29 y 2:1-7 y expresa: “La palabra de Dios solamente es repetida por aquellos a quien Dios inspira y revela… y los ministros son retenedores de esta hermosa palabra”. Después de la lectura, recuerda la lucha que vivió toda la iglesia después de que durmiera el apóstol de Jesucristo y en especial la lucha que él vivió en el momento en que el Señor le declaró su llamamiento. Mencionó que esa lucha la ganó el Señor para su servicio. El Apóstol del Señor expresó: “Hoy puedo decir que el Señor me enamoró, que el Señor me venció y no me avergüenza que en esa lucha, el Señor me haya vencido; sino que puedo exclamar con toda libertad: Las cuerdas me cayeron en lugares deleitosos y es hermosa la heredad que me ha tocado. ¡Bendita lucha! Con la cual el Señor me sedujo y me atrajo para servir a esta hermosa señora que sois vosotros… Hoy puedo decir con libertad: Naasón Joaquín esclavo de la iglesia del Señor para servir a mi Dios y conducir las almas a la vida eterna[…]

Hablo del trabajo que Dios me ha entregado, pues en su promesa Él me dijo: Si ves hoy, a este grande pueblo, Yo lo engrandeceré aún más… Entonces ¿hay que dejar que Dios se encargue de ese crecimiento y cruzarnos de brazos? No”. Invita a la iglesia a leer el pasaje de las sagradas escrituras Josué 6:3-7, 16 y 20. “Dios desea incluirnos, aunque Dios lo puede hacer solo, más Él quiere incluir a su iglesia; esto hace que cada uno de nosotros reconozcamos su gloria y su inmenso poder… El Pueblo de Israel esta amedrentado, no quería ir a la batalla, creyendo que lo iba a hacer por sus propias fuerzas… Dios nos incluye en su bendito trabajo no porque nos necesite sino para darnos gloria, para que el mundo vea que de estos pequeños, Él funda su fortaleza… Yo le dije al Señor, sé que conmigo o sin mí, Tú vas a engrandecer y a multiplicar a este pueblo, más yo quiero que mi nombre quede grabado en la historia; y yo le agradezco a mi Dios que me incluya en esta victoria y en este triunfo… ¿Quieres ser parte de este crecimiento?… La victoria ya es de Cristo, Él quiere darnos esa gloria… y la gente dirá: poderoso es este pueblo, grandiosa es esta iglesia, pero nosotros vendremos a la casa de oración y le daremos la gloria a Él… Ya no hay gira de confirmación, ahora se convierte en gira de incitación. La guerra ha empezado, la batalla ha dado inicio; empecemos a marchar por estas ciudades y veamos como se rendirán ante los pies de Jesucristo. ¡Bienvenido a esta lucha, que es de mi Señor Jesucristo!

Iglesia de Chile trabaja sin temor, ve a la obra sin miedo, da testimonio que en la tierra sigue habiendo un Siervo de Dios y tus ojos verán grandes maravillas… Invita a la iglesia a entonar la alabanza “Firmes y adelante”. Invita a la iglesia a despedirse en una oración, después los hermanos entonan la alabanza “Soy yo soldado de Jesús” y el Apóstol de Jesucristo se despide entre palabras de alegría y bendición.