Presentación del Apóstol de Jesucristo en colonia Bethel al cuerpo ministerial de la Iglesia

(Berea Internacional) — La colonia Bethel en esta ciudad fue la anfitriona para recibir a todo el cuerpo ministerial de la Iglesia del Dios Vivo, Columna y Baluarte de la Verdad: La Luz del Mundo; ministros de diferentes países, se dieron cita para acudir al llamado del Apóstol de Jesucristo Naasón Joaquín García, a reunirse en el templo subsede para recibir un hermoso consejo de unidad y trabajo en solidaridad con los hermanos que atienden en los diferentes lugares donde la Iglesia tiene presencia.

Al inicio de esta reunión, el Ministro Rogelio Zamora Barradas, fue el encargado de llevar a cabo la consagración y el inicio de la instrucción que versó sobre los derechos y obligaciones que los miembros de la Iglesia tienen en cuanto a su vida civil en cada uno de los países donde se encuentran, recalcó en la importancia de cuidar siempre la seguridad civil de los hermanos, aconsejándoles que también como miembros de una sociedad se tiene que contribuir en ejercer los derechos constitucionales para que la Iglesia siga adelante.

Más tarde, el Apóstol de Jesucristo, entró al templo de la colonia y se encaminó a su ministerio, donde invitó a los hermanos a dar gracias a Dios por los favores recibidos; en seguida, le habló a los hermanos que conforman el cuerpo ministerial, acerca del cuidado material y espiritual que debe de haber de parte de ellos como responsables en sus iglesias, de dar consejos útiles a los hermanos que les ayuden a progresar y tomar decisiones responsables en todos los aspectos de la vida.

El Apóstol de Jesucristo expresó que la Iglesia está unida, feliz, fortalecida en su fe; y que los ministros deben apoyar a los hermanos en cualquier consejo donde se implique tomar decisiones materiales o espirituales y de cualquier ámbito; ya que es una de las funciones primordiales del trabajo de un ministro al frente de la iglesia. Recalcó que los hermanos ministros deben mantener la unidad y la fraternidad entre los hermanos, y enfatizar esa relación aún más cuando los hermanos tiene que participar en eventos que se implican en su vida como ciudadanos y se tienen responsabilidades civiles que, en ocasiones, pueden marcar diferencias por las diversas formas de pensamiento.

El Apóstol de Jesucristo dijo que en la iglesia los principios cristianos son los que permiten que los hermanos puedan participar en diversas actividades civiles, las cuales no les apartan de la alegría de la Iglesia; sino al contrario, les dan experiencia para ayudar a su pueblo desde otros panoramas.

Al término de su consejo, pidió que le acompañaran a entonar la alabanza “A la batalla y a la victoria…”, luego invitó a elevar una oración de compromiso para mantener a la Iglesia unida y en amistad y se despidió.