Previo a su magna presentación, el Apóstol de Jesucristo visita a los hermanos de Manzanillo

(Coordinación de Crónica Apostólica) — El sábado 21 de octubre, el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, visitó a los hermanos de la colonia Hermosa Provincia, en Manzanillo, Colima.

El reloj marcaba las 9:14 de la mañana cuando arribó al templo, ubicado en la calle Galilea esquina con Boulevard Miguel de la Madrid, en la costanera del turístico puerto.

El hermano P.E. Venancio Ortiz, ministro de la Iglesia de Manzanillo, a nombre de la iglesia local, ofreció un desayuno al insigne visitante y a los colaboradores que le acompañan en la undécima etapa de su Gira Universal.

El proceso de mejora continua en la transformación humana, exige siempre una enseñanza que forje buenos hábitos. El ejemplo de vida de todos aquellos que han experimentado la conversión y han abrazado la doctrina de Cristo, es prueba fehaciente de ello.

En este sentido, el Apóstol expresó: «Yo sí creo en el cambio de México… este será a través de gente que ha sido transformada por la gracia de Dios y que, viviendo en el ejercicio de su fe, puede influir en la mejora de su entorno, como estudiantes, funcionarios públicos, empresarios…

«No es una presunción que queramos crecer: es para dar testimonio y demostrar al mundo el poder de Cristo». Destacó que los cambios se pueden constatar en la vida de los hermanos, quienes disfrutan la bendición y prosperidad, conforme a la promesa de Dios.

Trajo a la memoria el testimonio de Faraón, así como el rey de Babilonia, cuando fueron informados que había un Pueblo que era diferente a todos los pueblos de la tierra. Incluso, Nabucodonosor mandó traer jóvenes del Pueblo de Israel, instruidos en toda sabiduría para que le ayudasen a gobernar Babilonia, porque observó que Dios estaba con ellos en todo lo que qué hacían.

En otro momento, mencionó que así como siempre aconteció con el Pueblo de Dios, así acontecerá en este tiempo, «porque la Iglesia va a crecer”», en referencia no solo en lo estadístico, sino en el reconocimiento que la sociedad le ha dado y la forma en que ha ido escalando en los peldaños de los gobiernos, empresas, ámbito académico y en todo lo que realiza.

 

Testimonios de la Obra de Dios

Enseguida, trajo a la memoria de accidente que sufrió un hermano, de nombre Alfredo, que en un accidente su vehículo se incendió. Cuando los automovilistas vieron en siniestro, algunos de ellos bajaron de sus vehículos. Cuando alguien oyó que dentro del vehículo incendiado, se escuchaba: «Gloria a Cristo, Gloria a Cristo, Gloria a Cristo…”», algunos, corrieron, exponiendo su vida, ante la petición de los demás que no lo hicieran porque el vehículo iba a explotar, pero a ellos no les importó y sacaron a todos los hermanos que se encontraban en riesgo de muerte, porque eran sus hermanos en Cristo.

Enseguida recordó la conversión de los padres del hermano P.E. Samuel Gray, quienes recibieron en su casa al Apóstol Aaron Joaquín y al hermano Ignacio Castañeda, sin saber que era él. Cuando llegaron a la casa de la familia Gray, les dijo aquel hombre “pásense, es que por ahí anda un falso que se llama Aarón”. Una vez que pasaron a su casa y comenzaron a platicar de las cosas de Dios, primero el hermano Ignacio, y después el hermano Aarón, el jefe de familia expresó: «Qué bonito habla!», y entonces el hermano Castañeda les manifestó que se trataba del hermano Aarón y que era un hombre que traía la Palabra de Dios. Desde entonces ellos aceptaron la Elección.

Así continuó refiriendo testimonios de cómo la Palabra de Dios en boca de los Enviados de Dios es la palabra que da vida a las almas; que esa Palabra es la que hace que nazca la fe de Dios, no la lectura de la Biblia. Es por eso que cuando algún hermano, por sencillo que sea, entabla alguna conversación con otros religiosos —que se jactan del conocimiento bíblico—, con un razonamiento derriba todos los argumentos de aquellos «doctos».

 

«Antes de leer la Biblia, es necesario orar»: consejo apostólico a los ministros

Reiteró el consejo que en otras ocasiones ha dado de manera pública a sus colaboradores: «Cuando lean la Biblia, oren primero para que la letra no los envanezca, porque de Dios viene el entendimiento y la verdad».

Asimismo, recordó que el Señor Jesucristo no dijo a discípulos «lee», sino «escudriña», que quiere decir: entiéndela, compréndela… pero esta comprensión no es de todos, por eso el eunuco, funcionario de la reina de Candace, le dijo a Felipe: «¿Cómo entenderé sino hay quien me explique?» (v. Hechos 8:31), porque no es la letra, sino la Palabra de Dios la que permite entender.

Concluyó su instrucción apostólica, con el siguiente comentario: «La fe no deja de ser perfeccionable, no tiene un tope… La Palabra de Dios ha logrado cambiar la conducta y la vida de los hermanos». «Te alabo, Oh Padre, Señor del cielo y de la tierra, que hayas escondido estas cosas de los sabios y de los entendidos y se las hayas revelado a estos pequeñitos, sí Padre, porque así te agradó» (Lucas 10:21).

De esta forma, agradeció a los hermanos de Colima la atención que le brindaron y se despidió del lugar: «Mañana domingo nos veremos en este lugar». Al momento que se abrieron las puertas del comedor, afuera le esperaba una multitud de hermanos y de personas ajenas, suceso que se ha convertido en una constante, conforme a la promesa de Dios.

En su trayecto, algunos hermanos le esperaban cerca de la puerta de su vehículo para saludarlo o darle algún presente. Al despedirse de ellos, un grupo de niños que estaba cerca, se abalanzaron sobre él para abrazarlo, a quienes correspondió de la misma manera, provocando el regocijo de los presentes, quienes con lágrimas en sus ojos, levantaban la mano para despedirlo entre voces que exclamaban: «Dios lo bendiga», «lo amamos Apóstol de Dios”.

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.