El Apóstol de Jesucristo, desde el balcón de su casa, saluda y dirige un mensaje a la Iglesia Universal

(Coordinación de Crónica Apostólica) — El domingo 11 de septiembre, al término de la Escuela Dominical en el templo de la colonia Hermosa Provincia —presidida por el hermano P.D. Daniel Valerio—, el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, desde el balcón de su casa dirigió un emotivo mensaje, a través de la tecnología, a la Iglesia Universal.

A 28 días de haber participado de la Santa Cena —celebrada el pasado 14 de agosto—, el Siervo de Dios destacó que ha sido testigo de cómo la Iglesia esparcida alrededor del mundo, aún disfruta y saborea la bendición alcanzada el día del Santo Memorial: el perdón de pecados, la comunión del cuerpo de Cristo y la paz espiritual; gracia divina que continúa animando a servir con alegría al Creador.

Ante miles de hermanos congregados en el atrio del templo, en la Glorieta Central y en un tramo de la espaciosa calzada Dr. Samuel Joaquín Flores, el Siervo de Dios inició su mensaje apostólico: “¡Qué alegría volverles a ver y estar otra vez en casa contemplando cómo os gozáis y alegráis con la Palabra de nuestro Dios!”.

Comentó que hace unos días tuvo una pequeña recaída en su salud —gripa—. Aunque no es una situación delicada, asintió que es normal que su cuerpo experimente dicha merma derivada del estrés —el desarrollo y logística de la pasada festividad de agosto, que convocó a más 500 mil hermanos en Guadalajara, es un enorme trabajo que él coordina.

Ante tal razón, así abundó: “Aproveché para tomar unos días de descanso, pero no para descuidarme ni estar aislado de lo que está aconteciendo en la Iglesia del Señor. ¿Y qué es lo que está aconteciendo? He visto a una Iglesia muy feliz, muy contenta… Y cada domingo y en cada oración, su hermano se enlazaba con los hermanos de Colombia, El Salvador, México, Estados Unidos, España… y veía cuánta alegría.

 

Gratitud: virtud divina que nos ayuda a no olvidar los favores recibidos de parte de Dios

“Todavía no ha pasado un mes de que celebramos nuestra Santa Cena y todavía la Iglesia saborea, vive y se siente gozosa por las bendiciones recibidas de nuestro Dios. Hoy también estoy viendo cómo el hermano Daniel Valerio os está instruyendo en esta hermosa virtud que es la gratitud.

“La gratitud es una virtud nos ayuda a no olvidar los favores que hemos recibido de parte de nuestro Dios. ¿Hemos recibido favores? Todos… ¡Porque todo lo que somos y todo lo que tenemos, se lo debemos a nuestro Dios y a nuestro Señor Jesucristo, quien hoy, en nuestra festividad, una vez más dejó claro que esta es su Iglesia santa, que Él ve por ella, la protege, la alimenta, la sustenta y la sigue llevando de triunfo en triunfo.

“Por eso, cuando al final el hermano pedía esa hermosa alabanza «Cómo podré pagarte mi Señor y Rey, las bendiciones que me has dado en la vida…», decimos que no solamente se refiere a nuestra pasada festividad sino a toda nuestra vida.

“Dios nos ha favorecido, nos ha bendecido, nos ha dado, nos ha sostenido… ¿Cómo podremos pagarle? ¡No tenemos con qué pagarle!, porque ante Él, aún nuestras mejores obras serían tomadas como ‘trapo de inmundicia’ (cf. Isaías 64:6). Pero tenemos un corazón, del cual el Señor se alegra y se siente satisfecho cuando el mismo le sirve con libertad y fidelidad. Un corazón que al Señor le agrada, cuando con sinceridad le busca”.

El Apóstol de Jesucristo expresó que en unos días más —el 15 de septiembre, fecha en que Dios le concede un año más de vida a la hermana D. Eva García—, quien fuera la santa compañera del Apóstol Samuel Joaquín será honrada por la Iglesia. Destacó que, como una esposa fiel, estuvo siempre al cuidado y atención del Apóstol Samuel Joaquín, quien quiso darle esa honra cada año durante el tiempo de su ministerio. “Él deseó que la Iglesia la honrara y nosotros nos alegramos… no solamente lo aceptábamos sino que lo hacíamos con toda nuestra satisfacción y nuestra alegría. Hoy también su hermano quiere darle esta honra, que jamás nos olvidemos de ella. Pero también una parte del Pueblo de Señor vendrá: algunos ministros y algunos miembros, para alegrarse y celebrar juntos un año más de vida de nuestra hermana Eva”, agregó.

 

La presencia de la Elección: motivo principal de la próxima visita de hermanos a Guadalajara

Enseguida, así abundó: “Pero realmente, la verdadera reunión que se hace a este lugar es por la presencia de la Elección. Porque la Iglesia sabe que es el momento en que su hermano también tomará su lugar, bendecirá a nuestra hermana Eva, cómo se hacía anteriormente, pero también os volveré a bendecir a vosotros. Porque este Ministerio para eso es: para bendecirlos, para engrandecerlos, para protegerlos, para cuidarlos, para sostenerlos, para proveer para vosotros todo lo necesario que necesitáis y derramar sobre ustedes todas las bendiciones que Dios tiene para vosotros.

“¿Y por qué para vosotros? Porque sois hijos de Dios, muy amados de Dios, y no hay un momento en que su hermano pierda un instante en que me pare frente a vosotros para bendecirlos de parte de Dios, porque para eso Él me ha puesto en este ministerio, que es de reconciliación.

 

El Ministerio de Reconciliación: en favor de los hijos de Dios

“Vuelvo a recalcar: todavía no pasa un mes y yo veo a los hermanos de El Salvador con cuánta alegría todavía recuerdan y saborean cada estudio, cada momento, cada segundo. Y veo a los hermanos de México, de Estados Unidos, de Colombia, de Chile… Y contemplo que aún están viviendo nuestra festividad.

“Y yo te pregunto a ti, hermano de Guadalajara: ¿tú también todavía estás saboreando las bendiciones que Dios nos concedió? Yo también. Por eso yo quiero que me acompañes con una alabanza. Aunque su hermano estuvo delicado de salud, pero no fue nada grave, enfermedades normales de este cuerpo qué tiene que descargar por la tensión, el desvelo… pero hoy quiero cantar contigo la alabanza «Cómo podré estar triste»… ¡Cómo podremos ir entre sombras si Dios ha sido nuestro consuelo, nuestro protector, nuestro único bienhechor, el único que nos ha dado todas las cosas! “.

Al unísono, la Iglesia entonó, con el espíritu y entendimiento, el citado himno. Al término de la alabanza, el Apóstol del Señor concluyó: “Que nunca vaya a olvidarse en ti la hermosa virtud de la gratitud a nuestro Dios por todo lo que te ha dado. Recuérdalo: es Dios, es su hijo amado Jesucristo… yo trabajo para alguien: Dios me dio todas estas bendiciones para dártelas, para que tú nunca te olvides de quién has recibido los favores divinos y siempre le alabes y bendigas su nombre, desde ahora y para siempre. Él te ha colmado de todo.

“Seguiremos alegres, seguiremos creciendo, seguiremos prosperando… porque Dios nos seguirá llevando de triunfo en triunfo. Hoy estoy otra vez en casa, lleno de alegría y felicidad; viendo a la Iglesia del Señor muy contenta, muy feliz… que Dios bendiga a todo su Pueblo, que Dios bendiga a vosotros.

“¡Casa de Naasón Joaquín: Dios los siga bendiciendo! La Paz del Altísimo y la gracia de Jesucristo, que siguen con nosotros, os sigan cubriendo y consolando. Dios los siga bendiciendo. Los amo en Cristo Jesús”.

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.

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