Una grandiosa fiesta se aproxima: ¡Mayor aún que la del día del Pentecostés!

(Coordinación de Crónica Apostólica) — El 13 de marzo, después de la Escuela Dominical en la colonia Hermosa Provincia de Guadalajara –presidida por el P.E. Noé Lugo–, el Apóstol de Jesucristo, Naasón Joaquín García, dirigió un mensaje a la Iglesia Universal desde el balcón de su casa.

En su presentación, el Apóstol de Jesucristo infundió palabras de confianza y seguridad a los miles de hermanos que en estos días se acercarán a pedir el Espíritu Santo. Concientizó a la Iglesia de que al entrar al avivamiento se va a luchar contra la oposición del adversario y sus huestes, y que en el momento en que el hermano conmueva a Dios, tocando la puerta de su misericordia, será sellado con su Santo Espíritu. Agregó que, aunque él no esté presente en cada lugar donde tendrá lugar esta hermosa fiesta espiritual, su oración será en favor de los hermanos que estarán pidiendo la promesa divina.

Con motivo del inicio de los avivamientos, que tendrán verificativo a partir del lunes 14 de marzo y que durarán tres semanas, cabe recordar que estarán pidiendo la promesa del Espíritu Santo en este grandioso acontecimiento, los 50 mil conversos que el pasado 14 de febrero bajaron a las aguas del bautismo, así como los miles de hermanos que aún no han sido revestidos de esta prenda divina.

Avivamiento de los hermanos espirituales: inicio de la grandiosa fiesta

Ante miles de hermanos que se encontraban en los atrios del templo, las calles adyacentes y la Glorieta Central de la colonia Hermosa Provincia, desde el balcón de su casa el Siervo de Dios inició su mensaje apostólico:

“Que alegría ha sentido su hermano al estar viendo y observando el inmenso gozo y júbilo que Dios ha derramado en su Pueblo. ¡Qué hermoso es para nosotros haber experimentado una vez más esta hermosa bendición de sentir y tener la comunión con nuestro Dios… ¡Qué paz tan hermosa! ¡Qué gozo es volver a reencontramos con nuestro Padre! ¡Qué hermoso es haber ido a Él y contemplar que siempre estuvo allí!

El clamor de necesidad del Pueblo de Dios

En otro momento, luego de la salutación apostólica, el Siervo de Dios comentó: “Yo quiero compartir con ustedes algo que Dios me ha manifestado: el día de ayer, cuando estaba descansando en la colonia Bethel, sentí esa alegría del Pueblo del Señor, no solamente con la Iglesia de Guadalajara sino también con la Iglesia Universal, de aquellos hermanos que, dejando a un lado la vergüenza, se acercaron al Señor y dijeron: ‘Yo fui sellado y confirmado como hijo de Dios’; y corrieron, se hincaron y volvieron a reencontrarsecon su Padre. ¡Qué hermoso es el amor de nuestro Señor!… Fue un momento de alegría, de grande gozo y júbilo, porque nuevamente volvieron a ser templo del Espíritu de Dios y Él volvió a decirles: ‘Hijo mío en quien tengo toda mi complacencia’. El resultado de ello lo habéis vivido”.

En contraste, dijo: “Cuando su hermano despertaba, Dios me hacía sentir una grande necesidad en el Pueblo del Señor. Los clamores, gemidos y gritos de angustia de miles de almas que miran al cielo… y su hermano alcanzó a oír claramente que decían: ‘Señor, hemos creído en el que tú has enviado, por amor a tu Siervo, ten compasión de nosotros’. Y me levantaba a escuchar todas aquellas voces y decía: ‘Señor, tú me has puesto al frente de este Pueblo y por medio de mi tú ahora lo estás dirigiendo y lo sigues guiando hasta tu mansión. Han venido miles de almas que se han bautizado por todo el mundo, pero también hay otras miles que no han sido selladas con tu Espíritu… Yo sé que estos gemidos y voces que claman a ti desde todos los puntos de la tierra, me los permites escuchar porque quieres que sienta el amor de mis hijos en la fe”.

Y agregó: “Hoy empezará una grande bendición para ellos, la oportunidad de conocer ese amor de Cristo, porque el ser sellado no es otra cosa que la demostración de nuestro Señor para cada uno de nosotros, pues en ello se están cumpliendo los dos principales requisitos para aspirar a la vida eterna (Juan 3:5)”. Posteriormente, invitó al Coro de Hermosa Provincia a cantar la alabanza “Que dulce es el amor de mi Señor”.

Consejo a los hermanos que entrarán a los avivamientos

Recordó que en estos días algunos hermanos se acercarán a buscar esta hermosa bendición con temores y dirán: ‘Es que ya tengo uno, cinco o diez años desde que me bauticé y no he recibido; no voy a participar porque me da pena: los hermanos me ven que ya soy anciano, que soy antiguo en la Iglesia y no he recibido. Otros, con grande dolor dirán: ‘Yo espero esa bendición, y deseo que Dios me bendiga ese día’.

“Yo les digo a cada uno de vosotros: ‘Yo también he orado a mi Dios por aquellas almas que experimentan dudas en su corazón, porque satanás ha logrado su propósito de meter en su mente que ellos no son aptos para esta bendición, pues muchos de ellos así se expresan: ‘Es que esta bendición a lo mejor no es para mí; es que tal vez yo no soy para salvación…’.

“Hermano, entiéndelo: todos los que han sido llamados a la iglesia de Dios fueron llamados para esta esperanza, pero satanás, nuestro principal adversario, está tratando de meter en su mente ese pensamiento: ‘Esto no es para ti, esto Dios no te lo quiere dar, porque si no ya te lo hubiera dado, se lo dio a tu hermano y a tu hermana, a tu pariente, a tu madre, a tu padre, a tu hijo, a tus amigos, pero a ti no te lo ha querido dar porque tú no eres para salvación…’. Y satanás ha logrado su objetivo en todos aquellos hermanos y hermanas que han tenido este dudar.

Todos los que fueron llamados por Dios a su Iglesia son para salvación

“Déjame decirte una verdad: lo anterior es totalmente falso. No hagas caso de estos pensamientos. Has perdido tu tiempo y la oportunidad de ser sellado por el Espíritu de Dios al permitir y albergar estos pensamientos, pues en el momento en que tú dices: ‘¿Por qué Dios no me bendice?’, ahí perdiste la oportunidad de allegarte a Él, porque no nos podemos acercar a Dios exigiéndole, reclamándole u obligándole a que cumpla su promesa.

“Nuestro Dios no es malo ni falaz. La única forma de acercarnos a Él es clamándole, rogándole y suplicándole, porque así lo estableció: “Invócame en el día de la angustia; te libraré, y tú me honrarás” (Salmos 50:15).

“Al decir ‘clámame en el día de tu angustia’, no dice reclámame o exígeme… Un clamor es un gemido, una súplica, un ruego… Dios nos dice clámame: no me reclames, no me exijas, no me obligues… porque delante de Él no somos nada; pero cuando tú le clamas, le ruegas, buscas en Él tu refugio, tocas la puerta de la misericordia y le llamas a su bondad, entonces Dios te abre, te abraza y cumple en ti la promesa que el dijo: ‘Me has clamado, me has llorado, me has rogado, me has suplicado…’, y ahí es cuando Dios tiende a bendecirte.

Hermano vacío: no tengas temor, tu tiempo ha llegado

“Hermano vacío: tú que eres recién bautizado, ¡no tengas temor ¡Nuestro Dios no es falaz ni es malo, pero tampoco acepta reclamos, protestas, ni reproches de lo que tú quisieras que te diera, porque a Dios no lo podemos obligar: Él nos da lo que le suplicamos, cuando ve que es para nuestro bien.

“Tu tiempo ha llegado, para que vayas a Él sin ese pensamiento torpe y diabólico de decir: ‘Es que esto no es para mí; es que yo no estoy abarcado en su gracia; es que yo le he ofendido; es que yo he hecho cosas malas después del bautismo’… Traigo a vosotros las mismas palabras de amor que Cristo nos recordó y les digo: ‘Hijitos amados: si alguno de vosotros hubiese pecado, abogado tenemos para con el Padre, aquel al cual vas a invocar, que es nuestro Señor Jesucristo, y en el momento en que invoques su nombre y en su nombre ruegues y supliques, Dios te sellará y te confirmará como su hijo.

“Yo también, hace algunos años, estuve suplicando y rogando al Señor. Satanás quería meterse en mi mente y en mi corazón, para que yo dudara de mi Dios… Alguno dirá: ‘¿Usted, Hermano Naasón? ¿Usted que estaba escogido para esa salvación?’. Sí, porque también a nosotros satanás busca tentarnos y probarnos, pero hermosa enseñanza tenía en mi padre, el Apóstol Samuel Joaquín, de no reclamar, de no exigir, de no obligar a mi Dios; entender lo que aquella hermosa alabanza nos aconseja, cuando nosotros creemos que Dios no nos quiere escuchar: ‘Si no ves respuesta, ora más y más’. No dice: ‘Si no ves respuesta entonces párate y vete, porque esto no es para ti’, ‘si no ves respuesta, entonces di mejor: tú no eres de los abarcados en esta gracia’, ‘si no vez respuesta, entonces reclámale a Dios…’.

“Nuestra alabanza nos aconseja de la manera perfecta en la que un hermano o hermana debe comportarse ante esa situación: ¡no caer en desesperación! ‘Si no vez respuesta ora más y más’, en esa necesidad, en esa angustia, en esa súplica y en ese ruego que le das a nuestro Dios, allí encontrarás las palabras necesarias, y no en los malos pensamientos o pensamientos negativos de que Dios no te quiere.

“Será, entonces, en el ruego, en la súplica en el llanto, en la humillación, en tu necesidad por recibir esa prenda divina, donde vas a encontrar las palabras necesarias para conmover a nuestro Señor.

No es fácil recibir la promesa del Espíritu Santo

En otro momento, recordó: “No creas que es fácil recibir la promesa del Espíritu Santo. Si fuera fácil ya todos hubieran sido sellados. Algunos hermanos testifican: ‘En cuanto me hinqué ahí recibí’. Es que en ese momento encontraron aquella palabra de humillación para alcanzar la paz y el amor de Cristo. A otros nos costó más tiempo, porque no sabíamos, porqué entrábamos en desesperación y decíamos: ‘Pero ya le rogué, ya le supliqué, pero como que Dios no me escucha a mi’.

No digamos que es fácil recibir el Espíritu Santo. En primer lugar, el hermano se va a enfrentar no contra un enemigo: potestades y principados que van estar peleando para que aquel hermano y aquella hermana no sea confirmada en este amor de Dios como su hijo.

Hoy es el día de buscar a tu prójimo y reconciliarte con él

“¿Qué tiene que hacer el hermano? En primer lugar, humillar su carne; no buscar la reconciliación de su hermano después de tres días que se metió al avivamiento, porque con eso no está demostrando humillación sino desesperación. Hoy es el último día de oportunidad que tienes para demostrarle a Dios tu verdadero y sincero corazón; hoy tienes que buscar a tu prójimo y reconciliarte con él. ¡Pero se va a burlar¡, no importa… tú cumple para que Dios cumpla contigo, que del otro que se ha de burlar de ti o te ha de menospreciar que te humillas ante él, también Dios se va ocupar… pero tú cumple con Dios.

“El hermano dirá: ‘Hoy tengo que buscar a mi prójimo… estos días de preparación habré de consagrarme. No voy a ayunar en los días de avivamiento, porque entonces mi cuerpo va a llegar a esta lucha y esfuerzo físico débil y enfermo, y mi propio cuerpo se va convertir en un impedimento para que yo esté esforzándome, luchando por alcanzar esta bendición. La semana pasada fue de ayuno, porque ahora mi cuerpo tiene que estar fortalecido e ir decidido a un propósito: a que en cuanto yo doble mis rodillas no levantarme de ese lugar hasta que no sienta la bendición de Dios.

Y el Siervo de Dios agregó: “Si tú vas sin alimento material vas a estar devolviendo, te vas a sentir débil. No te vas a levantar desesperado porque no te has reconciliado, porque entonces Dios va a ver que no lo haces por humillación sino por desesperación.

“Hoy todavía está la oportunidad de que te reconcilies con tu prójimo, con el hermano que te ha ofendido y le digas: ‘Si algo hice para molestarlo, discúlpeme…’ Y te dirá: ‘¿Y por qué viene usted, si yo fui el que le ofendí?’. Porque a la mejor en mi conducta pude provocar ese enfado y quiero que Dios vea este esfuerzo y sacrificio, que es humillar a mi carne ante nuestros prójimos, pero quiero que el Señor vea una muestra de que voy decidido a encontrar su bendición’.

La oración apostólica: a favor de los hermanos vacíos

“Así es que yo platiqué con el Señor y le dije: ‘Ahora les toca el turno a los vacíos, aquellos que no gozan de esta bendición. Aquellos que realmente necesitan de tu Santo Espíritu. Aquellos que satanás tratará y buscará la forma de evitarles esta bendición, a través de esos pensamientos, cuando el hermano se canse, y entre un pensamiento malo o la hermana empiecee a creer que tú no la amas, Señor, y que al querer levantarse ahí sienta tu consuelo y vea tu ángel. Desde este momento voy a estar en este lugar acampando como aquellos que te temen, no me refiero a este lugar en lo material, en Hermosa Provincia, me refiero a esta ciudad espiritual que es la Iglesia del Dios Vivo Columna y Apoyo de la Verdad. ¡Hazles sentir que no están solos¡¡Mi oración estará continua para que tú te manifiestes y que entonces ellos sean partícipes de esta grande fiesta espiritual’.

El avivamiento universal: mayor que el día de Pentecostés

Nos hemos alegrado tantas veces al leer aquel acontecimiento que la palabra de Dios nos recuerda, el día del Pentecostés (Hechos 2); sin embargo, un día más grande se aproxima, que antes jamás se había vivido, porque ahora no serán cientos: serán miles de almas las que Dios habrá de bendecir. Los valientes, los decididos, los que están seguros, los que clamarán y suplicarán al Señor su bendición.

Iglesia del Dios Vivo Columna y Baluarte de la Verdad, amados míos, hijitos míos: ¡tened confianza¡¡Dios os va a bendecir¡¡Dios os va a premiar ¡Y una grande fiesta en el cielo y en la tierra se han de unir cada domingo que se lean esos nombres!

Yo quiero despedirme dejándoles esa motivación: ¡No tengáis temor! ¡Yo voy con vosotros luchando! ¡Yo estaré con vosotros orando y estaré pidiendo! Y cuando tu avivamiento empiece yo tambiénn doblaré mis rodillas y le diré a mi Padre: ‘Padre mío, bendícelos, séllalos, confírmalos en tu gracia y en tu amor. ¿Habéis creído que Dios me ha elegido? Entonces el Señor te dé esa seguridad de ir ante el Padre y tú dirás: ‘Tu Siervo está orando por nosotros y en el nombre glorioso de tu hijo amado Jesucristo venimos a decirte: bendíceme’”.

Despedida

Al final de su mensaje a la Iglesia Universal –la señal de video llegó a través de internet a todo el mundo–, el Apóstol de Jesucristo anunció el inicio de la séptima etapa de su gira universal y se despidió de la grey del Señor con las siguientes palabras: “No tengáis miedo, hermanos. Aunque corporalmente no esté presente, mi espíritu quedará en este lugar y estará en cada lugar donde estéis pidiendo el Espíritu Santo en vosotros y Dios, el cual nos escogió desde antes de la fundaciónn del mundo, dará testimonio de cada uno.

“Este es mi Pueblo, esta es mi Iglesia, en quien tengo mi contentamiento. Dios os guarde, Dios os bendiga, en el nombre de Cristo Jesús. La paz de Dios quede con vosotros. La misericordia de Cristo abunde en vuestros avivamientos. La fortaleza del Espíritu de Dios quede en vosotros para recibir esa prenda”.

Se escribió así otro capítulo de la historia del apostolado contemporáneo, el de Naasón Joaquín García, Siervo del Dios Vivo y Apóstol de Jesucristo por la gracia de Dios.

Fuente: Coordinación de Crónica Apostólica.